A los amigos de Videoclub del Mirador
: La
función postrera de este 2007 a punto de expirar de Los miércoles de
Videoclub del Mirador en Cinéfilo La Rueda Bar consistirá en la proyección
de "La última película" (The las picture
show, 1971), tal vez la mejor realización de Peter Bogdanovich y,
según la crítica especializada, uno de los mejores trabajos cinematográficos de
la década del 70. Con un elenco de actores verdaderamente superlativo,
Bogdanovich rinde aquí un exquisito homenaje y expresa toda su admiración por
los grandes directores del cine clásico norteamericano, como John Ford y Howard
Hawks, echando mano de la novela de Larry McMurthty para desarrollar un relato
coral a modo de parábola acerca del fin de la inocencia, de la madurez, del
amor, de la soledad y de la amistad verdadera. Teniendo como telón de fondo una
pintura social de la época, la película aborda con delicadeza y audacia el tema
de la emergencia de la sexualidad en los jóvenes, y lo hace con sorprendente
autenticidad por medio de una historia ambientada en un pequeño pueblo de Texas,
donde dos amigos a punto de egresar del colegio se ven enfrentados al difícil
paso hacia la adultez. Hay que destacar que dos de sus excelentes intérpretes,
Cloris Leachman y Ben Johnson, ganaron el Oscar por su trabajo como actores de
reparto.
La función tendrá lugar el miércoles 26 de diciembre, a partir
de las 21 horas, en Cinéfilo Bar (Bv. San Juan 1020).
The Last Picture Show

Estados Unidos, 1971
126 minutos
Género: Drama de época (Angustia Juvenil – Relaciones
Familiares, en los años 50)
Director: Peter Bogdanovich
Actores: Cybill Shepherd, Jeff Bridges, Timothy Bottoms, Ben
Johnson, Cloris Leachman y Ellen Burtstyn.
Sinopsis y comentarios
Parece que le saca un poco de sus casillas a Peter Bogdanovich
el que le recuerden que es un caso típico de crítico de cine metido a director,
como lo fueron en su día los jóvenes franceses de Cahiers du Cinéma como
Truffaut, Godard y Chabrol. Él prefiere que se le recuerde como un estudiante de
interpretación que eventualmente escribía, que siempre había soñado con dirigir
cine y que mantuvo en su juventud excelentes relaciones de amistad con
directores como Orson Welles, a quien realizó una de las mejores entrevistas que
se le hayan hecho al genio.
Cuando decidió llevar al cine "La última película", Bogdanovich
tenía entre manos un buen material para empezar, la novela homónima de Larry
McMurtry, quien también intervino en la elaboración del guión.
"La última película" está ambientada en un pequeño pueblo tejano
en los años que median entre el final de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra
de Corea, tiempos de desconcierto en los que un grupo de jóvenes lucha por salir
adelante, por descubrirse como personas en el marco de un entorno poco
favorable, hostil, opresivo y asfixiante. A muchos de ellos les falta todavía
por descubrir el sexo, entre otras cosas, así como lidiar con una sociedad
tremendamente conservadora en la que todo está dominado por lo masculino. En el
reparto podemos apreciar a varias de las jóvenes promesas del cine independiente
estadounidense de aquel tiempo, hoy actores sobradamente conocidos: Cybill
Shepherd, Timothy Bottoms, Randy Quaid y, destacando sobre todos ellos, Jeff
Bridges, para quien "La última película" fue el factor que disparó
definitivamente su carrera como actor.
Peter Bogdanovich decidió rodar esta película en blanco y negro
como el más eficaz recurso para subrayar la a menudo personalidad sombría de la
novela. Es un blanco y negro dirigido por Robert Surtees, responsable entre
otras de la fotografía de títulos como "Quo Vadis", "The Bad and the Beautiful",
"Mogambo" y "Verano del 42".
Bogdanovich huye del artificio y persigue una mirada naturalista
mediante recursos como la banda sonora (toda la música de la película surge de
dentro de la misma, de objetos integrados en ella y no hay músicas
incidentales). y no consintió que nadie, aparte de él, se encerrara en la sala
de montaje, fase de la que se sintió responsable hasta que la productora
practicó dolorosos cortes, felizmente recuperados en este "montaje del director"
de "La última película".
El título, "La última película", alude al último pase
cinematográfico en la sala de cine de Anarene, la imaginaria localidad tejana en
la que transcurre la acción. Por cierto, que la última película no era otra que
"Río Rojo", elección con la que Peter Bogdanovich deja meridianamente clara su
condición de admirador de Howard Hawks.
Puede afirmarse que Peter Bogdanovich heredó la sensibilidad, la
pureza y la transparencia de los grandes cineastas que murieron en la misma
época que lo vio nacer. Su filmografía, a medida que llegaban otras
sensibilidades, sufrió una incomprensión natural; la lejanía con las modas y el
desapego a las concesiones hizo el resto: Bogdanovich se convirtió en un
outsider del cine norteamericano muy poco después de recibir amplios elogios por
The last picture show.
Lo que Bogdanovich quiere y consigue contar, con la delicadeza
de un clásico, es la historia de soledades pavorosas, sueños frustrados y amores
que no fueron; en un grupo humano que se desmorona. La iniciación sexual de
Billy, el joven subnormal, la invitación de un joven rico a Jacy ("ven a verme
cuando no seas virgen"), y la espera de la señora Lith por su amante que no
llega, pertenecen a un mundo definitivamente desolado. Sólo el cine Royal
significa algo en ese espacio; un cartel anuncia Wagonmaster (John Ford, 1950)
y, como se dijo, en la pantalla se proyecta la última secuencia de Río Rojo (Red
River, Howard Hawks, 1948), con los primeros planos de los vaqueros que gritan
la partida de la manada, el comienzo de una nueva aventura.
Pero es la última función, ya no habrá nada que hacer en el
pueblo con el cine cerrado; ahora los personajes del villorrio de Texas
emprenderán su propio camino, pero en las antípodas de toda grandeza.
Bogdanovich los retomará en Texasville (1990), cuando todos los fracasos se han
consumado y no queda más que la hipnótica nostalgia de Sonny por el pasado y el
cine que se fue, los largos errores de Jacy y Duane en una vida que no pudo ser
y la intensa soledad de Ruth.
Con The last picture show Bogdanovich ha dado un claro
testimonio de una herencia cinematográfica clásica que habría seguido la suerte
de esa sala de pueblo. Pero hoy y aquí, estamos enteramente dispuestos a
invitarlos a adentrarse de lleno en el melancólico universo de ésta, La
última película.
Videoclub del Mirador
Ese otro cine, el que
perdura
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