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Tiempos de Reflexión
Edición de marzo
Arriba y abajo. Una y otra vez, el bote inflable ascendía por los aires y caía
nuevamente sobre las negras aguas del Golfo Pérsico. Al compás de las olas, y
aferrada a la borda, Terri Judd intentaba espantar el demonio del mareo con las
agallas propias de un corresponsal de guerra. En sus años como periodista había
tenido que enfrentar todo tipo de situaciones arriesgadas: bombardeos, campos
minados, cientos de retenes militares... Pero existía algo a lo que no se lograba
acostumbrar: a estos malditos recorridos en bote, y más aún cuando se realizaban
de noche y uno era incapaz de ver más allá de sus narices. Su molestia se
agudizaba con el sabor de mar que la empalagaba y por la incapacidad de mantener
seco el uniforme que le había sido prestado por las fuerzas británicas. Con la
esperanza de recobrar el ánimo, le gritó lo primero que se le ocurrió al soldado
que tenía a un lado. "Odio este maldito trabajo; daría lo que sea por estar en
casa." Para su sorpresa, la voz que le respondió atravesó la oscuridad de forma
dulce y cristalina, destacándose del rumor del motor como el tintineo de una
campana en una mezquita desierta. "Y yo en Plymouth, con mi hija".
La dueña de tal afirmación era Faye Turney, una muchacha de unos veintiséis
años, perteneciente a la Marina Real Británica y la única dama entre los catorce
varones que conformaban aquella unidad de patrullaje. Las dos mujeres se
observaron por un instante, compartiendo un guiño de complicidad, lo que dio
lugar a una plática informal que se prolongó por casi media hora. De alguna
manera, tenían que combatir la nerviosidad que les producía navegar por esas
aguas. Era algo sabido que los ataques a las plataformas petroleras iraquíes se
podían producir en el momento menos pensado.
Se detuvieron unos instantes al toparse con una embarcación de la marina
estadounidense. El oficial en cargo intercambió algunos reportes con ellos y
volvieron a partir. Al parecer, existían noticias sobre ciertos navíos que
presumiblemente se dedicaban a contrabandear automóviles a la ciudad iraquí de
Basra. Una de las misiones de Faye y de su patrulla era precisamente intentar
interceptar esos barcos e inspeccionarlos.
Tras una larga jornada de diecisiete horas, retornaron al HMS Cornwall, una
fragata de guerra británica estacionada en una zona cercana a las aguas
territoriales iraníes. Allí descansaron, y al día siguiente, Terri prefirió no
acompañar a la patrulla, decidiendo mejor trasladarse a un puerto cercano para
entrevistar a los marinos estadounidenses destacados en ese lugar. Sin embargo,
antes de salir, compartió un cigarrillo con Faye, sin imaginar la suerte que
correría esta última en unas cuantas horas.
El mar lucía tan tranquilo como un estanque, lo que tranquilizó a Terri. Por lo
menos no tendría que ser presa de los mareos de nueva cuenta. Una vez en su
destino, realizó su trabajo con calma, feliz de estar en tierra firme. Entrevistó
a varias personas, incluido un grupo de pescadores recién desembarcados y
recelosos, a los que a duras penas logró sacarles algo de información. No
obstante, ésta resultaría a la postre muy reveladora. Según éstos, en su viaje de
regreso a la costa, habían divisado un par de embarcaciones pertenecientes a las
fuerzas de la coalición fuera del área de control iraquí. La noticia le hubiera
parecido irrelevante a Terri, a no ser porque después de un rato se le ordenó por
radio regresar al HMS Cornwall en calidad de urgente.
En la fragata, la conmoción inundaba cada uno de sus recintos con la fuerza de
un torrente. Terri se enteró de la novedad apenas al ir subiendo por la
escalerilla gracias a un marino. "Los iraníes atraparon a nuestros chicos", le
dijo. No obstante, la joven no se imaginaba todavía que su nueva amiga, Faye, se
encontraba entre los rehenes.
Pronto, el suceso se tornó en una noticia internacional. La siguiente vez que
Terri vio a Faye, fue a través de la televisión, mientras desayunaba en uno de
los comedores del HMS Cornwall. La joven y el resto de su patrulla habían sido
supuestamente sorprendidos en aguas iraníes por Cuerpos de la Marina de la
Guardia Revolucionaria de esa nación y, por lo tanto, hechos prisioneros.
Sorprendida, Terri contemplaba el rostro de Faye Turney, notablemente agobiado y
enfundado en una mascada a la usanza musulmana. Aquella muchacha ya no poseía la
sonrisa que lucía el día en que se conocieron, ni mucho menos ese espíritu de
plática. En vez de esto, aparecía en la pantalla una joven nerviosa, quien
admitía haber traspasado, junto con sus colegas, los límites territoriales
iraníes.
Las reacciones no se hicieron esperar. El gobierno iraní clamaba que se trataba
de un atropello, así como de una clara provocación y, por lo tanto, habían
actuado en consecuencia. Por su parte, los británicos argumentaban que la
patrulla nunca invadió aguas iraníes, y Tony Blair calificó el incidente como
injustificado y erróneo. Lo único cierto hasta ahora es que el suceso despertó
una gran polémica a lo largo del globo, y surgió un sinnúmero de preguntas que
aguardan respuestas. Por otro lado, el percance se produjo en un momento bastante
delicado para la región. Se sabe que el gobierno estadounidense, encabezado por
George W. Bush, ya se prepara para entablar una ofensiva militar contra Irán, y
este hecho podría sumarse a la ya larga lista de pretextos que necesitan los
cómplices de Washington para iniciar la embestida.
Los iraníes pudieron haber hecho mal al mantener presos a los marinos
británicos, al incomunicarlos y someterlos a una serie de tratos no muy gratos.
No se sabe si su captura fue premeditada, o si ésta se debió a algún error que
pronto fue respaldado por las altas autoridades. La estrategia no fue clara. No
obstante, después de que los destinos de estas quince personas estuvieron en
juego por casi dos semanas, se logró finalmente su liberación, la cual fue casi
tan sorpresiva como su captura.
Arriba y abajo. Terri Judd lo sabe. En sus años como corresponsal de guerra ha
visto casos similares. Algunas veces estás arriba y otras abajo. En estos
momentos, Irán sigue empecinado en continuar con su programa de enriquecimiento
de uranio y hasta se da el lujo de retar a sus adversarios. En el otro frente,
las fuerzas de la coalición acusan a esta república islámica de apoyar los
movimientos insurgentes en Iraq, y se preparan para arremeter contra ésta. En la
guerra, como en cualquier situación, por pequeña que parezca, las cosas pueden
dar un giro inesperado. La dirección que tomen nos es aún desconocida. Mientras
tanto, Faye Turney regresará pronto a Plymouth y abrazará de nuevo a su hija,
dejando atrás a miles de almas inocentes, desamparadas y presas del sube y baja
del destino.
Con estas ideas damos inicio a la edición de abril de Tiempos de Reflexión,
cuyo contenido se reseña a continuación:
"Sistemas de reparto vs. sistemas de capitalización", por Godofredo Rivera
Ha dado México un paso adelante en materia de pensiones, pero será de vital
importancia meterle más competencia al nuevo esquema. Más mercado y menos
gobierno, pues.
"Reforma electoral", por Mauricio Ortega
Los pasados comicios electorales del 2 de julio demostraron que nuestro país
aún se encuentra en un proceso ya muy aletargado de transición democrática,
necesitándose una reforma electoral.
"México y Sudamérica: ¿dónde estamos?", por Víctor M. Barceló
Es importante estar al día de lo que ocurre en el Cono Sur, y apuntalar
nuestras decisiones soberanas, hasta que llegue el día en que podamos vincularnos
en un claro esfuerzo de autonomía.
"El florero tuvo la culpa", por Samuel Bedrich
El préstamo de un florero entre vecinos da inicio a la gesta de independencia
de la Nueva Granada. Quizás sea una exageración, pero recuérdese que de estos
ejemplos está llena la historia.
"Visión histórica del sindicato en Cuba", por Roberto Simeón
Este trabajo representa un intento de comprender el fenómeno social del
sindicato y su evolución jurídica, para interpretar el presente y la proyección
futura de la experiencia cubana.
"Colombia: los niños de la droga", por Álvaro Mina Paz
Las redes de las mafias han sembrado de droga las calles de Cali. Allí está el
germen de muchos de los problemas que padece la comunidad, y en especial los
niños y jóvenes.
"Universidad Pública de Tijuana", por Jaime Martínez Veloz
La Universidad Pública de Tijuana conlleva fines de carácter eminentemente
social, al pretender convertirse en la alternativa principal para los estudiantes
de bajos recursos.
"El miedo es una emoción", por Federico Campbell
El miedo, en su sentido más elemental, es un recurso instintivo de
sobrevivencia. ¿Por qué se engarrota el soldado en la trinchera bajo el zumbido
de las balas?
"Buscándole soluciones a la gestión del agua", por Cristián Frers
El agua, una molécula simple de características extraordinarias, es mucho más
que un recurso renovable. Es, ni más ni menos, la base de la vida en el planeta
Tierra.
"Cine y literatura en el Cervantes de Estocolmo", por Carlos M. Estefanía
El Cine Club del Instituto Cervantes de Estocolmo juega un papel importante al
promover el castellano entre los suecos, ya que fortalece la divulgación de la
cultura latinoamericana en ese país.
Estos son los artículos que conforman la presente edición de esta revista
electrónica. En nombre de todo el equipo de colaboradores que hace posible esta
publicación, los invito a que lean cada uno de ellos y que reflexionen sobre los
temas que se plantean. Asimismo, les doy las gracias por su tiempo y atención, no
sin antes invitarlos a que estén de nuevo con nosotros en este espacio el mes que
viene. ¡Hasta la próxima!
Marco Sakai
Editor
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