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Tiempos de Reflexión
Edición de marzo
A sus sesenta y cuatro años, Valerie Fillenwarth no se sintió cohibida por el
chorro de adrenalina que se disparó por sus venas y que le obnubiló por un
instante la razón. Al contrario. Así como el clavadista que se encuentra ya
parado en el trampolín justo al borde del abismo, Valerie supo que no se podía
echar para atrás y que una fuerza similar a la gravedad la orillaba
irremediablemente a romper filas y colarse por ese agujero en la cerca. Ella bien
sabía que en el pasado otros habían sido aprehendidos por lo que estaba a punto
de hacer, pero no se arredró. Con toda la furia de la que es capaz una mujer de
su edad, alistó sus piernas y se abalanzó hacia su objetivo. En un instante se
halló al otro lado de la valla, alcanzando a leer la leyenda que adornaba la
fachada de la escuela: "libertad, paz y fraternidad". En otros contextos muy bien
podría haber sido la fachada y el lema de una universidad cualquiera, y nada de
malo habría tenido el hecho de ver correr a una mujer por los verdes prados del
campus. Sin embargo, la situación era otra y la institución en cuestión se
trataba de la anteriormente llamada "Escuela de las Américas".
Sin duda se trataba de lo más cerca que había estado en su vida Valerie
Fillenwarth de una institución de educación superior, pero una a la que nunca le
hubiera gustado asistir. A pesar de su inocuo nombre, propio de una academia de
aires pretenciosos o de una de esas primarias con las que uno se topa de repente,
la escuela en cuestión no goza de muy distinguido prestigio. Es más, si
repitiéramos lo que la señora Fillenwarth vociferaba a pleno grito momentos antes
de emprender su apresurada embestida, entones la estaríamos calificando como una
"escuela de asesinos". Y precisamente fue gracias a la peculiar naturaleza de la
susodicha escuela y al acto multitudinario que ocurría frente a ella que, pocos
segundos después de que la mujer penetrara en los terrenos de ésta, un par de
policías militares le saltaran encima cual perros guardianes.
Valerie Fillenwarth no es una señora común y corriente. A pesar de lo gracioso
que se pueda escuchar, ella forma parte de un movimiento social denominado "1,000
abuelitas" (www.1000grandmothers.net), y al parecer cada una de ellas se
encuentra concentrada en un objetivo muy específico: clausurar definitivamente
las puertas de la "Escuela de las Américas". Como se puede ver, este grupo de
sexagenarias prefiere ocupar su tiempo libre en algo muy distinto a los juegos de
canasta o al tejido de chambritas para los nietos -y vaya que Valerie los tiene,
pues es la orgullosa poseedora de diecisiete de estos. Más bien, estas curiosas
abuelitas han optado por dejar sus mandiles y agujas de coser en casa para salir
a enfrentar al ejército más poderoso del mundo y defender los derechos de miles
de latinoamericanos.
Su deseo por cerrar la escuela estriba en la argumentación de que allí se
forman asesinos profesionales. Y quizás lo mismo podríamos decir, bajo la óptica
de una abuelita, de una secundaria pública ubicada en el Bronx o en los barrios
del este de Los Angeles donde se negocia con droga y los alumnos se agrupan en
pandillas. Pero la "Escuela de las Américas" va mucho más allá de esto. Sus
alumnos no son simples jóvenes sin oportunidades que se rebelan contra el
sistema. Tampoco se trata de un colegio de corte militar, en donde se instruye a
los niños bajo la rígida vara de la disciplina. Todo lo contrario: sus ilustres
alumnos llegan a la institución siendo ya prometedores militares y, tras
graduarse, pasan a ocupar altos puestos en la milicia latinoamericana. Sólo basta
echarle un ojo a la lista de sus egresados, entre los que están Leopoldo
Galtieri, presidente de facto de Argentina juzgado por varios crímenes contra
el pueblo; Roberto D'Aubuisson, acusado de crear y dirigir los escuadrones de la
muerte en El Salvador; Efraín Ríos Montt, presidente de Guatemala considerado
como un genocida; Manuel Noriega, dictador panameño quien supuestamente se
enriqueciera gracias al narcotráfico; o Vladimiro Montesinos, jefe del Servicio
de Inteligencia Nacional en Perú, enfrascado en escándalos de corrupción. A todas
luces uno se puede percatar de la lindura de párvulos que han transitado por la
escuela. O como dijera en alguna ocasión el senador demócrata Martin Meehan: "Si
la Escuela de las Américas decidiera celebrar una reunión de ex alumnos, reuniría
algunos de los más infames e indeseables matones y malhechores del hemisferio".
Ubicada en el Fuerte Benning, en Georgia, la "Escuela de las Américas" ofrece
cursos únicamente en español. Dejó de llamarse de esta manera en el 2001, cuando
se le pasó a nombrar "Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica" (www.infantry.army.mil/whinsec). Sin embargo, su esencia continúa
siendo la misma. Desde su fundación, en 1946, su objetivo fue servir como
instrumento para fomentar la democracia en América Latina y alejar a la región
del virus del comunismo. Estos ideales tan "excelsos" dieron lugar a que la
institución ganara fama de ser un centro de entrenamiento en el arte de la
tortura, el exterminio y de abusos contra los derechos humanos: al parecer, los
únicos métodos "académicos" para convencer a los pueblos latinoamericanos
como Argentina o Chile de abandonar sus pretensiones izquierdistas durante las
décadas de los sesenta y setenta. O bien, de que actualmente exista una presión
hacia ciertos regímenes del continente de volver a enfilarse en la senda trazada
por Washington. Y es precisamente esta bien ganada reputación la que ha llevado a
que varios congresistas estadounidenses hayan buscado desaparecer la escuela en
varias ocasiones sin mucho éxito, o que mujeres como las "1,000 abuelitas" se
reúnan en noviembre de cada año frente a su fachada para protestar pacíficamente
en contra de su existencia.
Valerie Fillenwarth ahora presenta cargos por invadir propiedad del gobierno
federal pero, rodeada en la mesa de su cocina por todos sus nietos, parece no
preocuparle mucho el asunto. Esta abuelita sabe que su labor es más productiva
que remendar calcetines o reunirse o preparar galletas los domingos. Ella está
consciente, junto con las restantes 999 abuelitas, de que los contribuyentes
norteamericanos no tienen motivos para seguir sosteniendo una escuela de esta
naturaleza, así como de la importancia de que sus egresados no continúen haciendo
de las suyas.
Con estas ideas da inicio la edición de marzo de Tiempos de Reflexión, cuyo
contenido presentamos a continuación:
"¿Quién es quien en el mercado petrolero mundial?", por Godofredo Rivera
La revista Fortune dio a conocer su índice de las empresas que obtuvieron los
ingresos más altos en el mundo durante el año 2006. De las empresas analizadas,
Pemex es la única que pierde dinero.
"Visión y rumbo para la economía en el 2007", por Víctor Manuel Barceló
Los analistas financieros sugieren un crecimiento del PIB para el 2007 menor
que el del año pasado. Nadie vislumbra que existan esfuerzos para recuperar un
ritmo de crecimiento aceptable.
"Frente común por la seguridad pública de Baja California", por Jaime
Martínez Veloz
En Baja California el crimen ha desbordado la capacidad de las instituciones
para controlarlo, siendo la inseguridad pública, hoy por hoy, el principal
problema de la entidad.
"Ni tregua ni cuartel contra el narco", por Salvador Ordaz
Ante la emergencia que representa una delincuencia ensoberbecida y violenta, el
presidente un llamado a la unidad nacional y demandó un apoyo decidido a la
erradicación del narco en nuestro país.
"Visión histórica del sindicato (segunda parte)", por Roberto Simeón
Un trabajo que intenta comprender el fenómeno social del sindicato y su
evolución jurídica para comprender el presente y su proyección futura en la perspectiva
de la experiencia cubana.
"Dictaduras perfeccionadas: Chávez o no Chávez", por Jesús Collins
En la exuberante demagogia latinoamericana, los políticos venezolanos disputan
el primer frente con los cantinflescos políticos mexicanos. ¿Quién no recuerda la
verborrea de Luis Echeverría?
"América la indómita", por Samuel Bedrich
Esta es nuestra Latinoamérica, el continente nuevo, el mundo de los aventureros
y de los audaces, el del el orden del caos. Uno de los pocos lugares del mundo en
que la realidad supera a la ficción.
"El miedo sí anda en burro", por Héctor Castillo Juárez
Ha llegado el momento en que los legisladores deberán acercarse cada vez más al
conocimiento para regular las formas en que las diferentes tecnologías pueden o
no puede emplearse.
"Contaminación de las aguas: estado del Río Areco", por Cristián Frers
Las aguas de este río se encuentra en problemas. Es función de los funcionarios
públicos investigar, encontrar las causas de esta contaminación y remediar la
situación.
"Comentando la película Perfecto Amor Equivocado", por Carlos M. Estefanía
Una coproducción cubano española del 2004. Una comedia que nos actualiza sobre
el nuevo enfoque que tiene el cine que se hace en Cuba, y descubre que la isla es
mucho más que revolución.
Estos son los artículos que comprenden la última edición de esta publicación
electrónica. Como todos los meses, les agradezco por su atención y espero que el
contenido sea de su agrado e interés. ¡Hasta la próxima!
Marco Sakai
Editor
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