Edición de mayo
La ola del sur sigue avanzando...
Hacía unos años apenas se adivinaba venir. Algunos ni siquiera se atrevían a
pensar en su llegada, como algunos miembros de la administración Clinton, quienes
calificaban a Latinoamérica como el navío obediente que se deja guiar por el faro
orientador del Consenso de Washington. Incluso el general estadounidense Barry R.
McCaffrey, comandante en jefe del Comando Sur, afirmó: "Todo está en calma en
este flanco. No hay de qué preocuparse". Sin embargo, a pesar de su optimismo, la
ola arribó años después y pegó de lleno en las costas latinoamericanas. Se vio
aproximarse un buen día por allá abajo, proveniente del sur, desafiando
descaradamente a los vientos del norte. Y, muy pronto, fue adentrándose en el
territorio con la avidez propia de un tifón, ante la mirada estupefacta de
numerosos analistas políticos que, cual pronosticadores del clima, observaban sus
malogrados presagios ser arrastrados por una marea cuyo nivel amenazaba con
seguir subiendo, y subiendo...
Por donde pasaba, la ola levantaba toda clase de movimientos sociales y, por lo
tanto, hubo que ponerle un nombre a tan singular fenómeno. Ésta fue bautizada
como el "desbordamiento de la democracia" tras azotar Venezuela y llevarse con
sus aguas al presidente Rafael Caldera y dejar a Hugo Chávez en su lugar. Se le
llamó también la "resaca izquierdista" cuando arribó a Brasil, trayendo consigo a
Luiz Inácio Lula da Silva, un añejo luchador obrero. De forma similar, se le
denominó el "torrente progresista" al penetrar en tierras argentinas, justo
cuando el pueblo clamaba "que se vayan todos los políticos" y quedaba instaurado
Néstor Kirchner en la silla presidencial. Otros la designaron como la "corriente
socialista" en Uruguay, al ser proclamado Tabaré Vásquez como presidente de esa
nación y anunciar un gobierno libre de intromisiones extranjeras. No pasó mucho
tiempo para que se le conociera como el "flujo reformista" al cruzar las
fronteras chilenas, mientras Michelle Bachelet ganaba las elecciones. Y,
finalmente, hubo quien la tachara como la "crecida populista" al sacudir Bolivia
y dejando a más de un incauto boquiabierto por la victoria de Evo Morales, el
primer indígena en ocupar la presidencia de su país. No obstante, a pesar de
todos estos apelativos, no hay quien se ponga de acuerdo todavía en un término
único y definitivo que defina esta ola. Aunque se trata, sin duda, de un
movimiento de izquierdas, variopinto, inconexo, extraviado y en busca de
respuestas.
Así como el motor de los huracanes lo constituye el agua caliente, el alma de
esta ola se alimenta del cansancio de los pueblos latinoamericanos, hartos de las
décadas en que vivieron bajo el influjo de gobiernos neoliberales que, al seguir
las recetas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, sólo agravaron
la pobreza y la polarización del ingreso en la región. Pero la ola también se
mueve por la esperanza y por el ideal de una vida mejor, tantas veces prometida y
tan pocas veces alcanzada. Por eso los pueblos le otorgan ahora el beneficio de
la duda a estos políticos de izquierda. Y junto con este cheque en blanco,
también descansa la fe en que ahora sí se hagan bien las cosas.
Claro, existía igualmente quien ya esperaba la ola y vaticinaba su llegada en
sus sueños más febriles. Tal es el caso de ese viejo barbón revolucionario que
atisbaba el horizonte de vez en cuando esperando una señal esperanzadora. El día
en que la vio acercarse se limitó a sonreír. Él sabía que la ola no inundaría su
paraíso tropical, puesto que su isla estaba ya inundada desde mucho antes. La ola
no lo debilitaría, sino todo lo contrario. Ahora estaría en condiciones de crear
una nueva alianza y fortalecer su situación geopolítica.
Por otro lado, quienes temen el avance de la ola no se han quedado cruzados de
brazos. Se han dedicado a construir todo tipo de diques. "La ola no pasará",
anuncian con voces vacilantes. Pero la ola viene, y se acerca cada vez más. Por
eso no es una coincidencia que hombres como Andrés Manuel López Obrador en
México, Ollanta Humala en el Perú y León Roldós en Ecuador figuren como los
candidatos punteros en sus respectivos procesos electorales. Cada uno de ellos
posee una postura izquierdista, y todo indica que ganarán, hagan lo que hagan sus
opositores de derecha. Por lo menos, hasta el momento, la ola ha demostrado ser
inclemente.
Sin embargo, surge una pregunta: ¿adónde nos llevará la ola? Hasta ahora nadie
lo sabe. Tal vez se deshaga en las arenas del futuro y se convierta en sólo un
esfuerzo fallido. O quizás nos lleve en definitiva a buen puerto. Lo único seguro
hoy en día es que la ola sigue y seguirá avanzando.
Con estas ideas damos inicio a la edición de mayo de Tiempos de Reflexión, cuyo
contenido se reseña a continuación:
"Miedo a México", por Denise Dresser
El miedo a AMLO que los panistas siembran en el país es en el fondo miedo al
país. Miedo a ese país de pobres, de "nacos", de indígenas, de desarrapados. Miedo
a nosotros mismos.
"Ante la cultura el PAN saca la pistola", por Jaime Martínez Veloz
Los panistas han lanzado una campaña propagandística de desinformación en la
que ya no sólo demonizan a López Obrador, sino que inician la persecución contra
la intelectualidad mexicana.
"El petate del muerto", por Héctor Castillo Juárez
Falta todavía un par de meses para la elección del dos de julio y la batalla
entre los candidatos del PRD y el PAN ha polarizado a la ciudadanía, pero no
deben espantarnos con el petate del muerto.
"México: rescatemos su futuro", por Víctor Manuel Barceló
El Congreso Nacional Ciudadano y el Foro Nacional Permanente de Legisladores
llevaron a cabo un plan que pretende rescatar la vida republicana de México, hoy
narcotizada y paralizada.
"Inmigrantes en EU: fragor solidario", por Salvador Ordaz
Por primera vez en la historia de los EU, la voz que representan los 12
millones de hispanos que exigen una reforma justa e integral se ha escuchado,
poderosa, en numerosas ciudades de ese país.
"La tragedia venezolana: una lección para México", por Godofredo Rivera
Los venezolanos viven hoy una tragedia. Con toda impunidad, a diario se violan
sus derechos humanos más elementales por expresarse en contra de un gobierno
despótico y plebemócrata.
"¿Era nazi la familia real sueca?", por Carlos M. Estefanía
Existe evidencia fotográfica de que Gustavo Adolfo, padre del actual rey de
Suecia, le dio dinero a los nazis. La Casa Real lo ha negado. Sin embargo, se ha
desatado el escándalo y el debate nacional.
"Cuba: El sindicato, espina dorsal de una posible democracia", por Roberto
Simeón
El autor considera que el sindicato ha de ser una organización institucional
que hará viable el logro de la democracia obrera a que aspiramos no sólo para
Cuba, sino para el resto de América Latina.
"¿En qué consiste la evaluación de impacto ambiental?", por Cristián Frers
La gestión de impacto ambiental pretende reducir las intromisiones humanas, y
elevar al máximo las posibilidades de supervivencia de todas las formas de vida,
para así lograr un equilibrio ecológico.
"La flor de la canela", por Samuel Bedrich
Reflexionar sobre la terrible realidad de nuestra Latinoamérica es un ejercicio
que pocos deberían perderse. Tal vez por la simple salud que constituye el
mirarnos ante un espejo.
"La frontera entre la vida y la muerte, La Mara de Rafael Ramírez Heredia",
por Lilian Fernández Hall
La novela del escritor Rafael Ramírez Heredia nos sumerge en ese inframundo de
la frontera sur, donde la Mara Salvatrucha representa el nivel más brutal de una
sociedad en disolución.
"Fracaso de la familia", por Salvador Ordaz
Hace unos años el autor pidió a trescientos veintiséis niños en edad escolar
que escribieran, sin dar sus nombres, lo que ellos opinaban de sus padres. Los
resultados son sorprendentes.
"Vivir", por Luis M. Aguilar
Vivir dentro de un conglomerado social donde gracias a la democracia cada cual
es libre de pensar como desee, sentir como desee y expresar lo que quiera
expresar.
Estos son los artículos reunidos en la edición de mayo de nuestra revista
electrónica. Como todos los meses, espero que su contenido sea de su agrado e
interés. En nombre del equipo que la hace posible, les mando un saludo y mi más
sincero agradecimiento por su atención. Nos vemos en este mismo espacio el
próximo mes.
Marco Sakai
Editor