FMinería: A los
fenicios, por su carácter comercial, les atraía todos los recursos
explotables. La existencia de minas en la alpujarra baja explica también el
hallazgo.FRestos: En el yacimiento se han encontrado restos de la edad del
cobre, fenicios y romanos. No hay piezas ibéricas.ApuntesLos fenicios vivieron
en el valle del Guadalfeo hace 2.700 años. Investigadores de la Universidad de
Granada han confirmado la presencia de restos de la civilización fenicia en la
zona de la Gorgoracha, lo que viene a cerrar el hueco existente entre los
yacimientos de Almuñécar y Salobreña y los de Adra, en la provincia
almeriense. Los arqueólogos especializados en esta etapa histórica mantenían
la hipótesis de la presencia fenicia en el valle del Guadalfeo y en
territorios más próximos a la provincia de Almería, pero les faltaba el
hallazgo que lo demostrara. Ya lo tienen.
El profesor de Arqueología de la Universidad de Granada, Andrés Mª Adroher
Auroux, atendió hace un par de meses el llamamiento formulado por miembros de
la asociación ecologista Buxus, que en sus recorridos por la comarca se habían
topado con restos de más que probable interés científico. El trabajo del
arqueólogo granadino en las últimas semanas ha ratificado lo que ya se intuía.
Los fenicios se asentaron cerca del Guadalfeo y desde ese punto establecieron
relaciones comerciales con las comunidades indígenas de la vega de Granada.
Esta tesis explica la elevada presencia de restos de esta civilización
entre los íberos más cercanos a la actual capital de la provincia. Hasta este
hallazgo, se pensaba que la penetración de la influencia fenicia se había
producido por otros canales: a través del río Verde hasta los Bermejales
-donde se han encontrado restos de cerámicas fenicias importadas- y como
camino alternativo, por el Boquete de Zafarraya. Las piezas de ánforas y de
adobe que se diseminan por este punto de la Gorgoracha arrojan por fin luz
sobre lo que, hasta entonces, sólo se aventuraba.
El asentamiento se localiza en la cabecera de la Rambla del Escalate, junto
al cortijo conocido como 'Porra Negra'. Se han hallado numerosos restos de
ánforas y, lo que es más importante, muros que podrían demostrar la existencia
de un núcleo parecido a una ciudad. El carácter eminentemente comercial del
pueblo fenicio y los recursos mineros de la alpujarra baja granadina acreditan
la teoría de un asentamiento en la Gorgoracha, avalado por la existencia de
escoria procedente del mismo paraje donde se han encontrado las piezas de
cerámica.
El arqueólogo que ha llevado el peso de las investigaciones califica de
«espectacular» el descubrimiento desde el punto de vista histórico-científico,
«que habíamos esperado largamente. En el último congreso de arqueología púnica
y fenicia, celebrado en Cádiz hace dos años, no se hizo mención alguna a la
presencia de estos pobladores más allá de Almuñécar o Salobreña».
Mar adentro
La existencia de restos fenicios tantos kilómetros mar adentro se erige
como un valor añadido del hallazgo, puesto que la historiografía enseña que se
trataba de un pueblo muy apegado a la costa, de pocas incursiones hacia el
interior -el ejemplo lo aporta Almuñécar, la 'Sexi' fenicia-. Sin embargo, aún
no se ha determinado con exactitud dónde se hallaba la línea litoral hace 27
siglos. Teniendo en cuenta que el cerro que ahora ocupa Salobreña era entonces
una península y que el Peñón se adentraba 500 metros en el mar, algunos
expertos colocan la línea de costa, a la altura de Motril, mucho más cerca del
asentamiento que donde ahora se encuentra.
El arqueólogo destaca la buena conservación de los restos, pero sospecha
que la zona ha sufrido expolios «pues en superficie hay demasiados materiales,
que deberían tener varios metros de tierra por encima». Los hurtos
incontrolados son ahora la mayor preocupación de los investigadores, que
tampoco pierden de vista los posibles daños de la acción urbanística. Por una
y otra razón confían en que las administraciones -Junta de Andalucía en primer
lugar- reconozca el enclave, lo incluya en el catálogo de bienes y, sobre
todo, financie proyectos de investigación, «si no, no servirá para nada lo que
se ha trabajado y los restos se perderán para siempre».