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| Asunto: | [sapas] TRABAJAR JUNTOS EN CONSTRUCCION HUMANISMO INTEGRAL | | Fecha: | 10 de Enero, 2007 12:24:18 (+0100) | | Autor: | Rafael <montehoreb @.....es>
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De http://www.betaniajerusalen.com
CIUDAD DEL VATICANO, 8 ENE 2007 (VIS).-Esta mañana, en la Sala Regia del Palacio
Apostólico Vaticano, Benedicto XVI pronunció su discurso anual a los miembros del
Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, analizando los acontecimientos
más importantes del año que acaba de terminar. Asimismo, recibió las
felicitaciones de todos los embajadores, a través del decano del Cuerpo, el
Embajador Giovanni Galassi, de la República de San Marino.
Actualmente la Santa Sede tiene relaciones diplomáticas plenas con 175 países,
a los que hay que añadir las Comunidades Europeas y la Soberana Orden Militar de
Malta y dos misiones con carácter especial: la misión de la Federación Rusa y la
Oficina de la Organización para la Liberación de Palestina.
"Al inicio del año -comenzó el Papa- se nos invita a mirar la situación
internacional para examinar los retos que debemos afrontar juntos. (...) El
escándalo del hambre, que tiende a agravarse, es inaceptable en un mundo que
dispone de bienes, de conocimientos y de medios para subsanarlo. Esto nos impulsa
a cambiar nuestros modos de vida y nos recuerda la urgencia de eliminar las
causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial, y corregir los
modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto del medio
ambiente y un desarrollo humano integral para hoy y sobre todo para el futuro".
"Invito de nuevo a los responsables de las naciones más ricas a tomar las
iniciativas necesarias para que los países pobres, que a menudo poseen muchas
riquezas naturales, puedan beneficiarse de los frutos de sus propios bienes.
Desde este punto de vista, es también motivo de preocupación el retraso en el
cumplimiento de los compromisos asumidos por la comunidad internacional en los
años recientes. Sería, pues, de desear la reanudación de las negociaciones
comerciales de "Doha Development Round" de la Organización Mundial del Comercio,
así como la continuación y la aceleración del proceso de anulación y reducción de
la deuda de los países más pobres, sin que eso esté condicionado por medidas de
ajuste estructural, perjudiciales para las poblaciones más vulnerables".
"Igualmente, en el ámbito del desarme, se multiplican los síntomas de una
crisis progresiva, vinculada a las dificultades en las negociaciones sobre las
armas convencionales, así como sobre las armas de destrucción masiva, y, por otra
parte, al aumento de los gastos militares a escala mundial. Las cuestiones de
seguridad, agravadas por el terrorismo que es necesario condenar firmemente,
deben tratarse con un enfoque global y clarividente".
"Por lo que se refiere a las crisis humanitarias, conviene tener en cuenta que
las Organizaciones que las afrontan necesitan un apoyo más fuerte, a fin de que
puedan proporcionar protección y asistencia a las víctimas. Otra cuestión que
adquiere siempre más relieve es la de los movimientos de personas: millones de
hombres y mujeres se ven obligados a dejar sus hogares o su patria debido a
violencias, o a buscar condiciones de vida más dignas. Es ilusorio pensar que los
fenómenos migratorios puedan ser bloqueados o controlados simplemente por la
fuerza. Las migraciones y los problemas que crean deben afrontarse con humanidad,
justicia y compasión".
"¿Cómo no preocuparse también de los continuos atentados a la vida, desde la
concepción hasta la muerte natural? Tales atentados afectan incluso a regiones
donde la cultura del respeto de la vida es tradicional, como en África, donde se
intenta trivializar subrepticiamente el aborto por medio del Protocolo de Maputo.
(...) Se extienden también amenazas contra la estructura natural de la familia,
fundada en el matrimonio de un hombre y una mujer, así como los intentos de
relativizarla dándole el mismo estatuto que a otras formas de unión radicalmente
diferentes".
"Otras formas de agresión a la vida se cometen a veces al amparo de la
investigación científica. Se apoyan en la convicción de que la investigación no
está sometida más que a las leyes que ella se da a sí misma, y que no tiene otro
límite que sus propias posibilidades. Es el caso, por ejemplo, del intento de
legitimar la clonación humana para hipotéticos fines terapéuticos".
"Este cuadro preocupante no impide percibir elementos positivos que
caracterizan nuestra época. Quisiera mencionar, en primer lugar, la creciente
toma de conciencia sobre la importancia del diálogo entre las culturas y entre
las religiones.
"Conviene también tener en cuenta cómo la comunidad internacional ha tomado
conciencia cada vez más de los enormes retos de nuestro tiempo, así como de los
esfuerzos para que se traduzca en actos concretos. En el seno de la Organización
de las Naciones Unidas, el año pasado se ha creado el Consejo de Derechos
Humanos, esperando que centre su actividad en la defensa y promoción de los
derechos fundamentales de la persona, en particular el derecho a la vida y el
derecho a la libertad religiosa".
"En el ámbito del desarrollo, se han promovido también diversas iniciativas a
las que la Santa Sede ha ofrecido su apoyo, recordando al mismo tiempo que estos
proyectos no deben dispensar del compromiso de los países desarrollados de
destinar el 0,70% de su producto interior bruto para la ayuda internacional. Otro
elemento importante es el esfuerzo común para la erradicación de la miseria, que
requiere no sólo una asistencia cuya extensión es de desear, sino también la toma
de conciencia sobre la importancia de la lucha contra la corrupción y la
promoción de la buena administración. Es necesario también fomentar y continuar
los esfuerzos realizados con el fin de garantizar la aplicación del derecho
humanitario a las personas y a los pueblos, para una protección más eficaz de las
poblaciones civiles".
"Al considerar la situación política en los distintos continentes, encontramos
aún muchos motivos de preocupación y de esperanza. Constatamos en primer lugar
que la paz es a menudo muy frágil e incluso ridiculizada. No podemos olvidar el
Continente africano. El drama de Darfour continúa y se extiende a las regiones
fronterizas del Chad y de la República Centroafricana. La comunidad internacional
parece impotente desde hace casi cuatro años, a pesar de las iniciativas
destinadas a aliviar a las poblaciones indefensas y a aportar una solución
política. Estos medios sólo podrán ser eficaces mediante una colaboración activa
entre las Naciones Unidas, la Unión Africana, los Gobiernos implicados y otros
protagonistas".
"La situación en el Cuerno de África se ha agravado recientemente con la
reanudación de las hostilidades y la internacionalización del conflicto. (...) En
Uganda, es preciso alentar los avances de las negociaciones entre las partes, de
cara a poner fin a un conflicto cruel en el que se han reclutado incluso
numerosos niños obligados a hacer de soldados".
"La Región de los Grandes Lagos se ha visto ensangrentada, después de años,
por guerras feroces. Con satisfacción y esperanza conviene acoger la reciente
evolución positiva, en particular la conclusión de la fase de transición política
en Burundi y más recientemente en la República Democrática del Congo. (..) Para
Ruanda, deseo que el largo proceso de reconciliación nacional después del
genocidio alcance su fruto en la justicia, y también en la verdad y el perdón.
(...) Finalmente, quisiera mencionar Costa de Marfil, exhortando a las partes
implicadas a crear un clima de confianza recíproca que pueda llevar al desarme y
a la pacificación, y, por otra parte, África Austral: en estos países, millones
de personas se ven reducidas a una situación muy vulnerable, que exige la
atención y el apoyo de la comunidad internacional".
"Señales positivas para África vienen igualmente de la voluntad, expresada por
la comunidad internacional, de mantener este continente en el centro de su
atención, y también de reforzar las instituciones continentales y regionales, que
da prueba de la intención de los países interesados de hacerse cada vez más
responsables de su propio destino".
"El viaje apostólico, que en el próximo mes de mayo haré a Brasil, me ofrece
la ocasión de dirigir mi mirada hacia este gran país que me espera con alegría, y
hacia toda Latinoamérica y el Caribe. La mejora de algunos índices económicos, el
compromiso en la lucha contra el tráfico de drogas y contra la corrupción, los
distintos procesos de integración, los esfuerzos para mejorar el acceso a la
educación, para combatir el desempleo y para reducir desigualdades en la
distribución de las rentas, son índices que se han de destacar con satisfacción.
Si estos progresos se consolidan, podrán contribuir de manera determinante a
vencer la pobreza que aflige a vastos sectores de la población y aumentar la
estabilidad institucional".
"Al tratar sobre las elecciones que se han tenido el año pasado en varios
países, conviene subrayar que la democracia está llamada a tener en cuenta las
aspiraciones del conjunto de los ciudadanos, a promover el desarrollo en el
respeto de todos los miembros de la sociedad, según los principios de la
solidaridad, de la subsidiariedad y de la justicia. Sin embargo, conviene ponerse
en guardia frente al riesgo de un ejercicio de la democracia que se transforme en
dictadura del relativismo, proponiendo modelos antropológicos incompatibles con
la naturaleza y la dignidad del hombre".
"Mi atención se dirige muy especialmente hacia algunos países, en particular
Colombia, donde el largo conflicto interno ha provocado una crisis humanitaria,
sobre todo por lo que se refiere a las personas desplazadas. Se deben hacer todos
los esfuerzos necesarios para pacificar el país, para devolver las personas
secuestradas a sus familias, para volver a dar seguridad y una vida normal a
millones de personas.(...) Nuestra mirada se dirige a Cuba. Con el deseo de que
cada uno de sus habitantes pueda realizar sus aspiraciones legítimas en favor del
bien común, permitidme que retome la llamada de mi venerado Predecesor: "Que Cuba
se abra al mundo y el mundo a Cuba". La apertura recíproca con los demás países
redundará en beneficio de todos. No lejos de allí, el pueblo haitiano vive
todavía en una gran pobreza y en la violencia. Formulo mis votos para que el
interés de la comunidad internacional, manifestado entre otras iniciativas por
las conferencias de donantes que tuvieron lugar en 2006, lleve a la consolidación
de las instituciones y permita al pueblo convertirse en protagonista de su propio
desarrollo, en un clima de reconciliación y concordia".
"Asia presenta, ante todo, unos países caracterizados por una población muy
numerosa y un gran desarrollo económico. Pienso en China y en la India, países en
plena expansión, deseando que su presencia creciente en la escena internacional
conlleve beneficios para sus propias poblaciones y para las otras naciones.
Igualmente, formulo votos por Vietnam, recordando su reciente adhesión a la
Organización Mundial del Comercio. Mi pensamiento se dirige a las comunidades
cristianas. En la mayor parte de los países de Asia se trata a menudo de
comunidades pequeñas, pero vivas, que desean legítimamente poder vivir y actuar
en un clima de libertad religiosa. Éste es un derecho primordial y al mismo
tiempo una condición que les permitirá contribuir al progreso material y
espiritual de la sociedad, actuando como elementos de cohesión y concordia".
"En Timor Oriental, la Iglesia católica se propone seguir ofreciendo su
contribución, en particular en los sectores de la educación, de la sanidad y de
la reconciliación nacional. La crisis política sufrida por este joven Estado, así
como por otros países de la región, evidencia una cierta fragilidad de los
procesos de democratización. Peligrosos focos de tensión se fraguan en la
Península de Corea. Debe perseguirse en el marco de la negociación el objetivo de
la reconciliación del pueblo coreano y la desnuclearización de la península, que
tantos efectos beneficiosos tendría en toda la región. Conviene evitar los gestos
que puedan comprometer las negociaciones, sin condicionar por ello a sus
resultados las ayudas humanitarias destinadas a las capas más vulnerables de la
población norcoreana".
"En Afganistán, es necesario deplorar, a lo largo de los últimos meses, el
aumento notable de la violencia y los ataques terroristas, que dificultan el
camino hacia una salida de la crisis gravando pesadamente sobre las poblaciones
locales. En Sri Lanka, el fracaso de las negociaciones de Ginebra entre el
Gobierno y el Movimiento Tamil ha supuesto una intensificación del conflicto, que
provoca inmensos sufrimientos entre la población civil. Sólo la vía del diálogo
podrá garantizar un futuro mejor y más seguro para todos".
"Oriente Medio es fuente también de grandes inquietudes. (...) Renuevo mi
urgente llamada a todas las partes implicadas en el complejo tablero político de
la región, con la esperanza que se consoliden las señales positivas entre
Israelíes y Palestinos, verificadas durante las últimas semanas. La Santa Sede no
se cansará nunca de repetir que las soluciones armadas no conducen a nada, como
se ha visto en el Líbano el verano pasado. El futuro de este país pasa
necesariamente por la unidad de todos los que lo integran y por las relaciones
fraternas entre los diferentes grupos religiosos y sociales (...); en particular,
los libaneses tienen derecho a ver respetadas la integridad y la soberanía de su
país; los israelíes tienen derecho a vivir en paz en su Estado; los palestinos
tienen derecho a una patria libre y soberana. Si cada uno de los pueblos de la
región ve sus aspiraciones tomadas en consideración y se siente menos amenazado,
se reforzará la confianza mutua".
"Esta misma confianza aumentará si un país como Irán, especialmente en lo que
concierne a su programa nuclear, acepta dar una respuesta satisfactoria a las
legítimas preocupaciones de la comunidad internacional. Los pasos dados en este
sentido tendrán sin duda alguna un efecto positivo para la estabilidad de toda la
región, y en particular de Irak, poniendo fin a la espantosa violencia que
ensangrienta este país y ofreciendo la posibilidad de relanzar su reconstrucción
y la reconciliación entre todos sus habitantes".
"Un poco más cerca, en Europa, nuevos países de larga tradición cristiana como
Bulgaria y Rumania, han entrado en la Unión Europea. Al prepararnos para celebrar
el cincuenta aniversario de los Tratados de Roma, se impone una reflexión sobre
el Tratado constitucional. Deseo que los valores fundamentales que están a la
base de la dignidad humana sean protegidos plenamente, en particular la libertad
religiosa en todas sus dimensiones, así como los derechos institucionales de las
Iglesias. (...) El cincuenta aniversario de la insurrección de Budapest,
celebrado en el mes de octubre pasado, nos ha recordado los acontecimientos
dramáticos del siglo XX, incitando a todos los Europeos a construir un futuro
libre de toda opresión y de todo condicionamiento ideológico. (...) Del mismo
modo, es importante superar las tensiones del pasado, promoviendo la
reconciliación a todos los niveles, ya que sólo ésta es la que permite construir
el futuro y favorecer la esperanza. Pido también a todos los que en el continente
europeo son tentados por el terrorismo, que cesen toda actividad de este género,
ya que tales comportamientos, que hacen prevalecer la violencia ciega y provocan
el miedo en la población, constituyen una vía sin salida. Pienso también en los
distintos "conflictos congelados", deseando que encuentren rápidamente una
solución definitiva, así como en las tensiones recurrentes vinculadas hoy sobre
todo a los recursos energéticos".
"Deseo que la región de los Balcanes alcance la estabilidad que todos esperan,
de modo particular gracias a la integración en las estructuras continentales por
parte de las naciones que la componen, así como al apoyo de la comunidad
internacional. El establecimiento de relaciones diplomáticas con la República de
Montenegro, que acaba de entrar pacíficamente en el concierto de las naciones, y
el Acuerdo de Base firmado con Bosnia-Herzegovina, son dos signos de la atención
constante de la Santa Sede hacia la región de los Balcanes. Mientras se acerca el
momento en que se definirá el estatuto de Kosovo, la Santa Sede pide a todos los
implicados un esfuerzo de sabiduría clarividente, de flexibilidad y de
moderación, para que se encuentre una solución que respete los derechos y las
legítimas expectativas de todos".
"Las situaciones que he mencionado -concluyó el Papa- constituyen un reto que
nos implica a todos; se trata de un reto consistente en promover y consolidar
todo lo que de positivo hay en el mundo y a superar, con buena voluntad,
sabiduría y tenacidad, todo lo que hiere, degrada y mata al hombre. Sólo será
posible promover la paz si se respeta la persona humana, y sólo construyendo la
paz es como se sentarán las bases de un auténtico humanismo integral.(...) La
Iglesia, en su compromiso al servicio del hombre y de la construcción de la paz,
está al lado de todas las personas de buena voluntad, ofreciendo una colaboración
desinteresada. ¡Que juntos, cada uno en su puesto y con sus propios talentos,
sepamos trabajar en la construcción de un humanismo integral, el único que puede
garantizar un mundo pacífico, justo y solidario!".
AC/NUEVO AÑO/CUERPO DIPLOMATICO VIS 070108 (2780)
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