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Asunto:"Globalizar" la esperanza / Koldo
Fecha:Viernes, 6 de Octubre, 2000  19:54:10 (-0600)
Autor:Ricardo Ocampo <anahuak @.............mx>

---------- 
From: "Planeta Gaia" <planetagaia@...> 
Date: Mon, 02 Oct 2000 14:41:29 +0200 
Subject: "Globalizar" la esperanza 
 
Zubielki 2 de Octubre de 2000 
 
Muy queridas alianzas: 
A veces es cuestión de léxico, de simple estrategia que no está de más 
manejemos los servidores de la Luz. Laboremos dentro de una táctica 
escalonada. Hablar de un mundo global, interpedendiente, interconectado..., 
puede ser más fácilmente "digerible" por la opinión pública en general que 
referirnos a "mundo fraterno", "Gran Comunión", "Plan Divino"... 
Otra cosa es cuando nos reunimos aquí, al calor de nuestro fuego fraterno, a 
la vera de unas llamas que van alentando nuestras diarias comunicaciones. 
Entonces, en la intimidad de nuestras pantallas, es cuando podemos desnudar 
las palabras, pues ya no necesitamos vestir nuestro lenguaje, pues lo 
queremos entero, directo y brillante, cargado de toda su Luz  y liberador 
contenido. 
Utilicemos las palabras, juguemos con sus múltiples significados, expandamos 
suavemente  nueva conciencia a través de las diversas posibilidades que nos 
brindan, de la versatilidad que nos ofrecen en cada  momento... El Cielo 
confía en nosotros, en nuestra capacidad de adaptarnos a cada entorno, de 
adecuar Verbo a cada circunstancia. El Cielo llovió las letras , las puso a 
nuestro servicio.  
Aquí os va una reflexión sobre el candente y sugerente tema de 
"globalización", aquí os va también este fraterno abrazo : Koldo 
 
 
******* 
 
 
"Globalizar" la esperanza 
Por Koldo Aldai 
 
La semana pasada  Praga concitó en sus viejas calles y plazas batalla y 
esperanza a un mismo tiempo. Aunque aparentemente primó la confrontación 
hubo también, si no espacios de acuerdo, si por lo menos de encuentro entre 
las partes. El caballo de batalla: la "globalización". El nuevo satán, el 
moderno "coco" que trae de la mano la era de las comunicaciones, la madre de 
todos los males, empujó a mareas de jóvenes, pancarta en ristre, hacia la 
más bella capital centroeuropea. 
La globalización es la consecuencia de una revolución digital que ha 
engullido las distancias y que permite manufacturación universalizada y 
transacciones financieras en tiempo real. Este fenómeno tan aupado como 
denostado es el motivo de reflexión de las presentes líneas. La 
globalización, la mundualización de nuestras relaciones es un sueño 
demasiado viejo y acariciado como para prescindir de él porque a primeras no 
se le ha dado un buen uso. Con todos los respetos por su hermosa labor, 
considero que las ONG´s y los movimientos de progreso en general yerran en 
su empeño de satanizarla. Son las bases, no los límites, en las que se 
asienta el actual mundo globalizado, lo que debe de ponerse en cuestión. De 
poco sirve oponerse a la magnitud de un mercado de alcance inevitablemente 
planetario, prima reflexionar sobre la naturaleza de sus relaciones de 
intercambio. No es la "gran aldea" lo que es preciso denunciar, sino las 
pautas que hoy imperan dentro de la misma. A la vista está que, en este 
nuevo espacio de interdependencia económica creciente del conjunto de los 
países, no puede seguir dominando la ley del más fuerte. 
La globalización no debería implicar necesariamente un aumento de las 
desigualdades, tampoco debería interpretarse como sinónimo de 
"macdonalización", homogeneización, ni tampoco de feroz competencia. La 
aldea global puede ser tan bella, sana y diversa como la queramos pintar. De 
cualquiera de las formas es ya un hecho irreversible. Felizmente ya no 
podemos volver atrás, a los mundos estancos, a las "aldeas' amuralladas. 
Cuestionar la globalización es una quimera, ya no es posible sortear tan 
aplastante realidad, levantar las barreras que han ido cayendo, desandar la 
historia, desprender lo aprendido. 
Lo global se funde con lo particular en una intimidad hasta hace un tiempo 
insospechada. Algo dentro de nosotros late a un mismo ritmo que la gran 
aldea planetaria. Seguramente no estamos por la labor de jubilar nuestro 
"modem", ni de dejar los amigos que nos hemos echado a fuerza de "chateo", 
ni de prescindir de los documentales que nos llegan vía satéliteŠ La 
revolución tecnológica ha ensanchado el mundo a una rapidez de vértigo. Las 
líneas están lanzadas, los puentes están tendidos, ahora resta por ver si 
podemos convertir este mundo común en un espacio justo y feliz para todos.. 
La economía global concede tantas oportunidades a la usura como a la 
cooperación. La cuestión primordial es en cuál de ellas se pone el acento. 
Nos encontramos pues en una enorme plaza, en un mercado planetario 
inclausurable, se trata ya no tanto de cuestionar el marco del mismo, como 
de trasformar las estructuras de poder económico vigentes para posibilitar 
soluciones a la desigualdad, se trata de que en definitiva el valor 
liberador del compartir vaya poco a poco arrinconando a la inercia 
insolidaria y desestabilizadora del competir. 
Habrá que cambiar las reglas predominantes en este "hiper" planetario de 
forma que todos puedan abastecerse, de que nadie tenga que retornar de 
vacío, de que ninguna nación viva de las sobras y otras "caridades". Habrá 
que hacer los posibles e imposibles para que los 1.200 millones de seres 
humanos que pasan hambre puedan también llenar su bolsa, para que la 
prosperidad se reparta, para que las grandes corporaciones no impongan sus 
leyes. Habrá que propiciar un intercambio no sólo libre, sino sobre todo 
justo. 
 
La "culpa" de la globalización la tienen las nuevas tecnologías de la 
comunicación, Internet a la cabeza. Quienes se aprestan a sentenciarlas como 
generadoras de mayores desequilibrios, olvidan que nunca los desheredados de 
la tierra tuvieron tan a mano su facultad de "empoderarse" ("empowerment"). 
Las nuevas tecnologías, son sin lugar a dudas, un instrumento emancipador 
también al servicio de los más desfavorecidos. La mujer de la aldea india a 
la que el banco de microcréditos le ha regalado un teléfono móvil, puede 
ella misma buscar desde su chabola nuevos clientes para los tejidos que 
confecciona. Es muy probable que esa emprendedora mujer y las de su 
cooperativa dentro de unos años puedan telefonear desde una moderna oficina 
con abundantes pedidos en su archivo. 
La protesta de Praga al igual que la de Seattle o Washington no hubiera sido 
posible sin Internet y telefonía móvil. Para lanzar un "e-mail" que recorra 
el mundo con la consigna clave, tan sólo es necesario ponerlo en inglés y 
completar un buen directorio de alianzas. Los movimientos alternativos, la 
contestación coordinada al actual orden económico, el esfuerzo "enredado" 
(net working) y sincronizado por cambiar el injusto paradigma presente han 
crecido a golpe de Web y correo electrónico. La denuncia frente a unos 
mecanismos caducos de intercambio también se ha globalizado. 
En una Praga desconcertada por la atención suscitada por la cumbre, se 
dieron cita jóvenes de todas las latitudes, militantes del "nuevo humanismo 
planetario" (Edgar Morin) marchando juntos tras la divisa de un mundo más 
solidario. Si esos jóvenes no se hubieran asomado a la Red de Redes de un 
planeta global, tampoco habrían hecho la mochila y pillado el primer tren 
hacia la ciudad de los puentes. 
 
Aún con los excesos de los "broncas" de turno, los dirigentes del FMI y del 
BM reunidos en la capital checa parece que han encajado deportivamente las 
fuertes críticas recibidas. Han manifestado públicamente su voluntad abrir y 
democratizar sus instituciones, de minimizar los costes sociales de los 
ajustes que promueven en los países en desarrollo, de intentar ³gobernar la 
globalización para hacerla sostenible¨ (Mario Monti)Š Los veinte países más 
endeudados verán seguramente borrados sus números rojos a la vista de las 
declaraciones efectuadas. El Banco Mundial se ha reafirmado en su apuesta de 
los últimos años por apoyar pequeños proyectos que buscan dotar de 
herramientas a los más desfavorecidos para que progresen económicamente. 
Praga ha sido durante los días pasados un buen escaparate del mundo en que 
vivimos. La diversidad a menudo polarizada, el color, la confusión, las 
nuevas espectativas, la rigidezŠ de nuestros tiempos estaban concentrados en 
esta romántica urbe. La esperanza se encarnaba en todos esos "nuevos rojos" 
que con su presencia no violenta hicieron valer en la capital checa su voz 
de alarma ante un orden económico injusto, esperanza también por parte de 
quienes desde sus puestos de responsabilidad en ambas instituciones 
económicas han manifestado claramente su voluntad de no apretar el cinturón 
de los más pobres.  
La rigidez también se manifestaría en ambos bandos. Quienes se enfrentaron a 
la policía checa y arremetieron contra las lunas de bancos y grandes 
almacenes poco hicieron por aliviar la penuria de los más desfavorecidos. 
Los funcionarios de la "vieja guardia" del FMI o del BM, haciendo todavía 
vigente en su ámbito de responsabilidad el valor absoluto del beneficio puro 
y duro, personificarían la otra cara del anquilosamiento humano. 
El presidente de la República checa, Václav Havel, hizo una vez más valer 
sus dotes de hombre conciliador y se aprestó a limar asperezas. 
Organizaciones como "Jubileo 2000", "Red de Vigilancia del Banco Mundial", 
"Amigos de la Tierra", "Oxfam Internacional"Š, mostraron también hasta que 
punto siempre el encuentro humano es más positivo que la pura batalla campal 
en las calles. Las cruces de madera entregadas, en medio de un acto 
distendido, a Horst Köhler y James Wolfensohn, dirigentes del FMI y del BM 
respectivamente, para llamar la atención de los muertos por el hambre y la 
miseria, ejercieron quizá un efecto mediático más concientizador que los 
adoquines lloviendo sobre los cascos de la policía checa. 
Ambas instituciones ya no serán las mismas después de Praga. Ha quedado 
patente su voluntad de supervisar exhaustivamente las repercusiones sociales 
de sus actuaciones, de reexaminar los macro proyectos, de estimular los 
pequeños créditos. Muchos jóvenes han vuelto a sus casas con la conciencia 
de haber corregido en una dirección más justa el rumbo de la historia. No se 
les puede negar ese mérito, sin embargo tampoco se puede predecir cual 
hubiera sido el efecto multiplicado de haberse desarrollado la protesta 
íntegramente de forma pacífica. En medio de un aldea global, donde las 
imágenes de vídeo se "globalizan" también al instante, medios y fines exigen 
más que nunca una coherencia impecable. 
 
 
Koldo  
 
Planeta Gaia. 
Comunicación al servicio de la fraternidad planetaria 
31241 Zubielki - Navarra (Spain) 
Telf. & Fax :948-54 00 20 / 606695452 
planetagaia@... 
http://web.jet.es/planetagaia 
http://www.geocities.com/gacelaceleste