Inicio > Mis eListas > redluz > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 1740 al 1769 
AsuntoAutor
Hologramas / Nueva RedLUZ/L
La Llamada de Acua RedLUZ/L
FW: Lazaris explic RedLUZ/L
La Realidad, Nuest RedLUZ/L
Cuarto Sector y Nu RedLUZ/L
La Obsesion Sexual RedLUZ/L
Cuenta Tolteca del RedLUZ/L
Mayo 1 en Aralar, RedLUZ/L
Segundo Tlahtocan RedLUZ/L
Recuerda tu Mision RedLUZ/L
Tu y Tu Ser Superi RedLUZ/L
Llamado del Condor RedLUZ/L
Accion Ecopacifist RedLUZ/L
Banca Alternativa RedLUZ/L
Mariguana / Usos I RedLUZ/L
Ciudadania Ecologi RedLUZ/L
Festival de Wesak RedLUZ/L
Celebren su vida p RedLUZ/L
Algo Nuevo Esta Ll RedLUZ/L
Re: La Obsesion Se RedLUZ/L
Hijos de la Matrix RedLUZ/L
Hijos de la Matrix RedLUZ/L
José Martí 150 Ani RedLUZ/L
El Amor al Projimo RedLUZ/L
Las Redes de Luz / RedLUZ/L
La Rebelion de los RedLUZ/L
Metamorfosis Cosmi RedLUZ/L
Nueva Economia Sol RedLUZ/L
Formulas chinas pa RedLUZ/L
Historia Galactic RedLUZ/L
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
Red Iberoamericana de Luz
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 1799     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[RedLuz] Tu y Tu Ser Superior / Introduccion del Viaje Sagrado / Lazaris / Todos Canalizamos / Cronica de mi Caso
Fecha:Miercoles, 30 de Abril, 2003  19:20:17 (-0500)
Autor:RedLUZ/LUXWeb <redluz @...............mx>

Tu y Tu Ser Superior / Introduccion del Viaje Sagrado / Lazaris / Todos Canalizamos /  Cronica de mi Caso

@@@redluz
red iberoamericana de luz
www.laneta.apc.org/redanahuak


asociación mundial para el progreso
de las comunicaciones (APC)
www.apc.org



* * * * * * * * * *


Segundo Congreso Mundial del Ser
Expo Ser 2003
16-18 Mayo
Ciudad de México

área de exposición
talleres
sala de meditación
conferencias magistrales
foro abierto
clínica alternativa
<
http://www.expo-ser.com/>



ESPACIO DISPONIBLE PARA PUBLICIDAD APROPIADA
redluz-publicidad@elistas.net


* * * * * * * * * *


EL MATERIAL DE LAZÁRIS
Introducción del Viaje Sagrado: Tú y Tu Ser Superior
Por Jach Pursel
<http://www.lazaris.com>

Temeroso, sólo atiné a caminar. No sabía qué más hacer. De alguna forma, permanecer en movimiento parecía ayudarme. Me dije a mí mismo: ŒSigue moviéndote, sigue andando y todo va a mejorar.¹ No había lógica alguna en ese mantra espontáneo, pero tampoco era lógico nada de lo que me había estado sucediendo en las últimas semanas.

ŒSigue caminando, sigue caminando ..¹ Al principio pensé que eso iba a desaparecer. Quería que se fuera. También esperaba que mi esperanza fuese suficiente para que no pasase nada más. Pero volví a oír la voz. Oí la voz. Ya no podía seguir negándolo. La negación no me ayudó a comprender, así que seguí andando y repitiendo mi mantra personal.  Estaba asustado. Estaba aterrado.

Me escuché haciendo la pregunta: ¿cuándo comenzó todo esto?. Era una táctica de dilación, sin duda alguna, pero seguí  la pregunta. No tenía más adónde ir.

No estoy seguro cuándo comenzó. Entonces parecía muy sencillo. Estaba en un viaje de negocios. Estaba en la casa matriz y a mitad camino de una conferencia y sesión de capacitación de cinco días de duración. Había empleados jóvenes de todo el país. Odiaba tener que estar lejos de casa. Se pensaba que estos viajes eran un trampolín hacia la gerencia media, pero yo no era muy ambicioso.

No sé por qué decidí meditar esa tarde. Había aprendido ³como² meditar en un curso al que me había arrastrado Peny en 1972. El curso había prometido grandes resultados y eso a ella le parecía posible y emocionante. Yo no lo creí. Ella tenía razón.

Para mí la meditación era un eufemismo para dormir la siesta. Yo iba ...¿cómo lo llaman? Œdemasiado profundo¹ en casi todas mis meditaciones. Aunque aprendí Œcómo¹ meditar y aunque vi que otros obtenían unos resultados fantásticos, yo no seguí practicando. No me parecía que una siesta glorificada fuese Œel camino al hogar¹ ni que fuera, en verdad, el camino a ninguna parte. No sé por qué esa tarde decidí  meditar.

Cerré los ojos y empecé con mi rutina de sacar la tensión de mi cuerpo a medida que respiraba. Podía sentir cómo empezaba a dormirme. Y entonces sucedió algo muy extraño.  ¡Empecé a ver cosas! ¡Vi cosas! Las vi espontáneamente. ¡Era la primera vez!

Todavía lo recuerdo ... el camino serpenteaba aquí y allá. Verde ... todo era muy verde. Helechos
altos. Árboles frondosos. Dulces aromas. Estaba tan inmerso en los detalles que olvidé sorprenderme, olvidé no creer.

Las imágenes estallaban. Mi mente corría adelante. Seguí adelante.  Después vi una cabaña misteriosa.  ŒPor Dios¹, pensé Œ¡Esto ya es demasiado!¹ ¡¹Esto es casi embarazoso! Pero había algo distinto y especial con relación a esta cabaña.  La espontaneidad y la singularidad acallaron mi escepticismo y mi sarcasmo.

Estaba rodeada por pinos altos y secoyas; tenía techo de paja y ventanas con vidrios relucientes biselados en forma de diamante. Las paredes exteriores eran rústicas pero la puerta, aunque algo desajustada, era suave y estaba bellamente labrada. Sin ninguna duda era Œnorteamericana¹. Pero había algo más, algo que me intrigaba. Me dio la bienvenida.

Tal vez era la cortina de humo. Tal vez era la calidez de la luz que salía por las ventanas y la puerta. Me sorprendían los detalles. La carrera se detuvo.

Me detuve por largo tiempo. Lentamente seguí por la senda que me condujo hacia tres escalones. Crucé el porche y traté de tomar el pestillo de la puerta. La puerta se abrió sola. Mi escepticismo se agudizó por un instante. Casi podía escuchar su respiración. Entré en la habitación.

Frente a mí había un hombre de pie. Era amable. Yo no estaba asustado. Él me habló.  Y así comenzó nuestra relación ...

Me sobresalté. La meditación terminó abruptamente. ¡Recuerdo cada palabra!  Me puse a escribir  frenéticamente para poder capturar ese momento. Exhausto, llamé a Peny. Ella se entusiasmó tanto como yo. Y la amé por eso.

Después de eso no volvió a pasar nada.  Le había preguntado su nombre. La palabra que escuché fue ŒLazáris¹. Volví a preguntar pensando en el ŒLázaro¹ de la Biblia o en la tienda por departamentos de Columbus. El nombre era claro L-A-Z-A-R-I-S. El énfasis estaba en la segunda sílaba (La-ZAR-is). Yo tenía un nombre, pero ya no me contactaba con él. Me olvide por completo de toda la experiencia.

* * * * * * * * * *
Red Iberoamericana de Luz
Si recibiste este material de un amigo o conocido y deseas suscribirte
gratuita y directamente al servicio informativo RedLuz para recibir y
compartir documentos similares, sólo tienes que mandar un email a
<
redluz-digest-alta@elistas.net> o visitar nuestras páginas en
<
http://www.laneta.apc.org/redanahuak> y <http://www.elistas.net/lista/redluz>.
Gracias por pasar esta información a otros!

* * * * * * * * * *
3 de octubre de 1974. Temprano por la tarde. Sentado en la cama, rodeado de almohadas, me preparo para meditar (¡ha!) Voy a buscar conocimiento (¡ha!) para que nos ayude a guiar  nuestras vidas. ¡Las cosas no estaban tan mal como para recurrir a medidas tan extremas! Y sin embargo en los catorce años que llevábamos juntos había aprendido a prestarle atención a las transmisiones psíquicas de Peny y a sus rachas intuitivas. Ella había Œtransmitido¹ que yo tenía que meditar.

Ella me hizo preguntas. Respondí. Las preguntas eran geniales. Las respuestas eran aburridas. Tal vez por eso me quedé dormido. Creí que había quedado dormido. Podía sentir que me elevaba. Traté de permanecer despierto. Traté de aferrarme al sonido de su voz, pero el dulce señuelo del sueño ganó. Y me fui. Estaba dormido.

Dos horas más tarde, Peny no escuchó mis adormecidas disculpas por haber quedado dormido. Estaba emocionada y atropelladamente buscaba las palabras para decirme que una entidad había hablado a través de mí. Ella también pensó que yo me había quedado dormido otra vez.  Sin embargo, esta vez no cabeceé, así que ella esperó. Pasaron algunos minutos y a continuación comenzó a escucharse una voz profunda y resonante que reemplazaba a la mía. Las respuestas, sin embargo, eran poderosas, no del calibre de las mías. Ella escuchaba.  Escribía tan rápido como podía. Era como un niño con Santa Claus, no preguntaba nada. Tan solo tomó toda la información que pudo obtener. Más tarde la evaluaría.

La entidad explicó que ¡él era Lazáris!. Sí, el mismo que yo había contactado muchos meses antes. Esa experiencia había sido como una preparación para ésta, aunque ni Peny ni yo empezáramos a comprender lo que Œesto¹ iba a significar en los años venideros. Lazáris nos pidió dos semanas de nuestro tiempo para terminar los ajustes necesarios para que él pudiese Œcanalizar¹ por mi intermedio. Él le proporcionó a Peny un método sencillo, pero detallado, para que yo entrase en trance más fácilmente. Y le aseguró que esta experiencia nunca me causaría daño y que, aunque él no tenía cuerpo físico y era atemporal, él apreciaba que nosotros si lo fuésemos y tuviésemos un cuerpo físico y que nunca abusaría de ninguna de estas dos condiciones.

Había respuestas a más preguntas. Sé que Peny me dice la verdad porque ella no miente. La información explota en mi mente. Escucho las palabras. Sé que son la verdad.  No puedo creer lo que escucho. Las contradicciones se pierden en la dulce comodidad de la evasión. Simplemente me rehuso a hablar de ello.

Todas las tardes me sentaba, cerraba mis ojos y hacía mi Œsiesta después de la cena¹. Todas las tardes Peny me contaba, llena de entusiasmo, todo lo que había sucedido. Yo escuchaba. Sonreía. Y lo evadía.

Pasadas las dos semanas, se completaron los ajustes que hacían falta. Peny había llegado a conocer y a confiar en la entidad aunque yo ni siquiera admitía que estaba allí. En el trabajo todo andaba bien. Y yo seguía evadiendo todo. Peny, que conocía bien cómo manejaba yo las cosas que no entendía, me entregó un casete y me dijo una sola palabra: Œescúchalo¹.

ŒSigue adelante, sigue adelante ...¹ No podía negar que algo estaba pasando. Asustado, seguí caminando. Lloré. No sabía qué hacer. Peny me conocía tan bien que me dejó solo.  Su ternura y compasión eran tan grandes que sabía cuando Œamar¹ significaba dejarme solo.  Caminé. Lloré. Nunca estuve tan asustado en mis veintisiete años de vida. Nunca. ¿Qué me estaba pasando?

Y pasaron los meses, meses en los que evaluaba a Lazáris con amigos comunes de los que sabía muy poco. Ellos venían y le hablaban a Lazáris y después me informaban sobre sus conclusiones. Eran personas en las yo confiaba y que también conocían realmente bien ese campo totalmente nuevo para mí de la metafísica. Y caía en Œtrance¹ totalmente aterrado de que Lazáris apareciese y aterrado de que no lo hiciera. Al reunir la información, concluí que realmente estaba pasando algo. Habrían de pasar muchos meses más antes de que pudiese aceptar a Lazáris por lo que realmente era.

Después me refería a él como Œeso¹, lo que supongo es técnicamente más correcto, ya que Lazáris no es ni hombre ni mujer. A medida que he ido conociéndolo, he conocido su amor, su humor, su generosidad y su ternura. He llegado a conocer su compromiso conmigo y con todos los seres que se reúnen con él. He llegado a conocer su dedicación a la honestidad. Él es mi amigo, mi mejor amigo. Ya no es Œeso¹. Para mí Lazáris es un Œél¹.

Seguí caminando. Seguí caminando aquel día a mediados de octubre de 1974 y todo resultó
muy bien.

Los primeros amigos de Lazáris le contaron a sus amigos y éstos a sus amigos y ... a medida que crecía su amistad con Lazáris iba creciendo la mía también. Cada día, cada semana lo amaba más.

Recuerdo una noche de (creo) 1976. Para ese entonces Lazáris hacía talleres y yo escuchaba un casete del último taller. Era muy tarde. Estaba solo en el living totalmente a oscuras, acostado en el piso, solamente escuchando. Seguía asombrándome esa voz que salía de mi cuerpo. Sólo escuchaba.

Escuchaba las palabras, pero esa noche escuché algo más. Era algo en medio de las palabras. Escuché el amor. Pude escuchar la preocupación y la compasión. Las lágrimas rodaron por mis mejillas. Y se volvieron sollozos. Podía sentir como Lazáris llenaba la habitación. Podía sentirlo llenarme con su increíble amor y su paz amorosa. Podía sentir su sonrisa.

Aunque, por más de dos años había tenido la certeza de la existencia de Lazáris, esa noche, finalmente, lo acepté. Esa noche fue especial.

Desde 1974, miles de personas se han hecho amigas de Lazáris. Él conversa en privado con personas de todo el mundo y trabaja con miles de personas más en los seminarios y talleres. La demanda creció tanto que en 1985 Lazáris aceptó hacer grabaciones de audio y video. Hoy son más de 200 y la demanda crece constantemente.

Al mirar hacia atrás, me hubiera gustado haber conservado mejores registros. No tenemos las notas originales que Peny tomó esa noche de octubre de 1974. Ni siquiera sabemos qué hora era. No puedo recordar siquiera el día o el mes cuando medité por primera vez y Œaccidentalmente¹ descubrí a Lazáris. Cuando pasó todo eso no teníamos ni idea de que significase algo. No teníamos ni idea de que el fenómeno se iba a repetir. No existía una razón para documentar algo que podía ser un fiasco. Quizás, si lo hubiésemos sabido, ... pero esta experiencia se fue desarrollando ante nuestros ojos. Peny y yo nos sentíamos más como observadores que como participantes.

Ahora, Peny, Michael y yo seguimos esperando y observando para ver a dónde nos conducirá el amor de Lazáris, tanto a nosotros como a él. La espera y la vigilia son emocionantes. Nosotros sabemos que Lazáris sabe hacia dónde conduce todo esto.

Nos está llevando de regreso al Hogar. En un medioambiente metafísico, en el que proliferan
los enfoques de la espiritualidad, todos con distintos grados de validez e integridad, me alegro de tener un amigo como Lazáris. Me alegro de haber Œseguido caminando, tan solo, de haber seguido caminando¹ ese día hace tantos años.

Jach Pusel, canalizador de Lazáris.

En el Viaje Espiritual de Regreso al Hogar, a Dios, a la Diosa, a Todo lo que Es, existe una sensación de que somos más grandes de lo que creemos y sabemos, de que allá afuera existe otra parte de nosotros para guiarnos, ayudarnos y amarnos. La búsqueda del Ser Superior es parte integral del alegre regreso al Hogar. Porque el Ser Superior, en su inmenso amor, poder y vulnerabilidad, es un amigo y un guía invaluables. En este libro esencial de la Nueva Espiritualidad, Lazáris nos guía paso a paso para que nos preparemos y terminemos el viaje en el que entraremos en contacto y comenzaremos a conocer a nuestro Ser Superior, por medio de una serie de tres meditaciones a las que algunos han denominado Œlas más hermosas de todas las que han conocido¹.  Vean también: Las Cintas de Meditación del Viaje Sagrado.

Traducción: Mónica Benfenati
Edición: Enita Zirnis Z.
Abril de 2003

Gran parte del material de Lazaris en audio y video ha sido traducido al español por la Editorial Cocreación de México:
cocreacion@infosel.net.mx o enlaceditorial@infosel.net.mx Teléfonos: (527-77) 314-4847, 314-4849 y 314-4851. Fax: 314-4866  
Más información:

La Puerta de Lazaris

EL PORTAL DE LA MATRIX
<
http://www.mind-surf.net/puerta5.htm>

* * * * * * * * * *


@@@luxweb

iberamerican web of light
25,000 subscribers in two languajes & 90 nations worldwide
english services

Free New Info Selection Services
If you want to receive documents like this one
directly, in english,
different from our spanish speaking services, please write to
<
luxweb-subscribe@yahoogroups.com>
Thanks for passing this to others!

Operation Planet Love
<
http://www.laneta.apc.org/redanahuak/opa>

* * * * * * * * * *