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De la avaricia a la malla, pasando por la confianza
No todo el mundo se lanzó a este campo para
retirarse gracias a la confianza de otros. La idea básica
del "grid" (la malla
) es sacar el máximo
partido de la capacidad distribuida de la Red. Mientras es
imaginable
que en pocos años una malla de máquinas compartan
sus recursos de cálculo, opino que estamos algo más
lejos de conseguir que la "red de personas" y la "red
de empresas" funcionen igual. Porque entre las personas y las
empresas hay un componente previo imprescindible para "conectarse"
en el aprovechamiento de recursos: confianza.
(Tiempo estimado de lectura: 10 minutos)
PARA PENSAR:
Cualquiera que esté un poco al día
sobre lo que ocurre en la "economía digital" se
habrá dado cuenta de que hay dos términos que han
aparecido con frecuencia en la "literatura" reciente en
este campo. Cuando se usan los correspondientes términos
ingleses, se trata, además, de dos palabras muy parecidas.
Incluso cuando las pronuncian los latinos parecen la misma. Es
quizás
una de aquellas casualidades desveladoras que "nos suenen igual".
O quizás es que no queremos enterarnos de lo que viene...
Los términos en cuestión son "greed"
(avaricia) y "grid" (malla o parrilla):
· "Greed" se utiliza para describir
la ambición desmesurada de los que veían en "lo
digital" una forma de crear valor "de la nada", sin
poner encima nada en ello para que saliera "algo"; ejemplos
máximos, Enron y quizás WorldCom.
· "Grid" se emplea para denominar
la "segunda derivada" de Internet, o sea, para dar nombre
a la red de capacidad de cálculo a la que uno podrá
enchufarse para llevar a cabo computaciones complejas. Es la
Internet
que viene, y quizás uno de los mejores ejemplos sean el TeraGrid
norteamericano ( http://www.teragrid.org) y el European Data Grid
( http://eu-datagrid.web.cern.ch/eu-datagrid).
Seguramente el lector, si es latino, las pronunciará
igual. Es lógico, pues aunque una de ellas (greed) contiene
un sonido vocal parecido a uno nuestro ("ee"=i), en el
segundo caso (grid) hay un sonido vocal que no utilizamos (la "i"
suena aquí más fuerte que nuestra i). En fin, para
ver la diferencia sonora, acúdase al Merrian Webster y
escúchese:
· Pronunciación de "greed"
http://www.m-w.com/cgi-bin/audio.pl?greed001.wav=greed
· Pronunciación de "grid"
http://www.m-w.com/cgi-bin/audio.pl?greed001.wav=grid
En fin, que no son lo mismo. El mensaje subliminal
es que Internet no es sinónimo de avaricia. Que no todo el
mundo se lanzó a a este campo para retirarse gracias a la
confianza de otros. Aunque en nuestras latitudes quizás no
queramos comprenderlo: las dos palabras en cuestión nos suenan
igual...
Greed (avaricia)
Internet ha dejado una historia de gente impresentable
que pretendía "hacerse rica sin generar beneficios".
O sea, que perseguía captar recursos sin que quedara claro
cómo iban a producir un retorno. Obviamente, como ya lo dice
la sabiduría popular, acabó pasando que "la avaricia
rompió el saco".
Pero la verdad es que esa avaricia no es exclusiva
de iniciativas digitales. Hay, ha habido, y habrá, una especie
de "fiebre por lo grande", por ser más y mayor,
más potente, superior al otro, con la presunción de
que esa es la mejor forma de "crear valor". No voy a abogar
ahora por el cuasi-romántico "small is beautiful",
aunque Jordi Nadal nos recordaba hace pocos mensajes que en
algunos
sectores, como el editorial, se habla con insistencia sobre la
vuelta
a empresas más pequeñas, más manejables, más
ágiles
(http://www.infonomia.com/tematiques/index.asp?idm=1&idrev=9&num=48).
Una de las formas en que el mito de lo grande se
hace presente puede verse en la "fiebre por las fusiones"
que nos ha acompañado durante los 90, en especial a finales
de la década. Parecía que la unión de entidades
afloraba "sinergias" que arrastraban automáticamente
la cuenta de resultados hacia un mayor beneficio.
Pero, pasado ya un tiempo, sin embargo, parece que
la mayoría de fusiones realizadas en ese tiempo en realidad
"destruyeron valor" para los accionistas, o sea, el valor
de la acción cayó tras la fusión (se explica
en un estudio realizado para Business Week publicado en su número
de 14/10/02, p72).
Entre las razones que se citan de la destrucción
de valor encontramos que el comprador pagó demasiado por
su adquisición (en las "fusiones" hay alguien que
"funde" y alguien que "es fundido", desengañémosnos),
y que, al "conectar" las personas, los procesos y las
prácticas de las empresas se evidenció que los ahorros
previsibles en forma de sinergias se habían sobreestimado,
y que la integración de sistemas había sido, en muchos
casos, un calvario.
En otro orden de cosas, la sombra de la avaricia
(greed) también se ve en los escandalosos sueldos de los
"grandes" directivos de algunas multinacionales. Las diferencia
entre sus sueldos y los de los mortales es, por no decir algo
peor,
insultante. Pero puede que su mito también esté acabando.
Así, en el artículo "The Curse
of the Superstar CEO", publicado en la Harvard Business Review
de septiembre de 2002, Rakesh Khurana nos explica que la obsesión
de algunas empresas por "fichar" un super CEO (con sueldo
extra-galáctico, obviamente), frente a la opción de
promocionar alguien de la propia cantera, puede, en el fondo, no
ser una gran idea. Alguien que ha funcionado en una empresa no
tiene
por qué funcionar en otra.
La metáfora que a mi se me ocurre es que
un CEO "trasplantado" desde una empresa a otra no tiene
por qué funcionar necesariamente. Es como si las empresas
desarrollaran sus "anti-cuerpos", como instrumento para
protegerse de quien, venido desde fuera, pretenda vulnerar la
cultura
o el orden social, por la fuerza. Las organizaciones movilizan su
capital social para desarticular un cambio no pactado.
Es curioso, pero cuando comenté esta idea
a un par de mentes brillantes con las que tuve el gusto de comer
(hablando, claro está, de un futuro mejor), salió
como otra posible prueba de este hecho lo que ocurre en ocasiones
con los super-jugadores de fútbol: estrellas en un equipo
pueden marcar un solo gol en la siguiente temporada en el equipo
que lo "compra" por una cantidad insultante.
Ante esta situación donde algunos han querido
imponer la avaricia, tocan vientos de volver a ensalzar al buen
directivo. Los expertos en ética empresarial parece que tienen
más trabajo que nunca. Otra muestra la tenemos en un artículo
recopilatorio sobre "buenos" directivos (The good CEO)
publicado hace unas semanas (Business Week 23/09/02). Se
presentaban
personas con cargos de dirección relevantes, que no estaban
saliendo en las "páginas de sucesos" de los periódicos.
O sea, personas honradas.
Unas semanas después, pude leer en las cartas
de los lectores de la revista, la aportación de una tal Namieta
Agarwal, de Yakarta. Para ella, los factores comunes entre esos
buenos directivos eran tres: habían tenido una buena educación,
habían comenzado "desde abajo" y habían
ido creciendo paulatinamente, y, finalmente, parecían tener
vidas familiares estables.
Punto final, pues, a la era del "greed"
(avaricia)?
Sólo se me ocurre decir que, como siempre,
el mundo seguirá dividido entre los que les mueve el poder
(el dinero) y los que les mueve encontrar un sentido a todo esto.
Mi posición? Ya lo he explicado en otras
ocasiones. Cuando hace unos años algún posible socio
me preguntó si la aventura en la nos podíamos sumergir
"nos iba a hacer ricos", mi sistema metabólico
más profundo me hizo responder, sin pensarlo, "ricos
en qué?".
Grid (malla, parrilla)
La otra palabra que hoy comentamos es, por suerte,
mucho más positiva. Es la palabra, nos dicen, con más
futuro en la red. La siguiente generación de tecnología
Internet.
La idea básica del Grid (la malla
)
es sacar el máximo partido de la capacidad distribuida de
la Red. Por ahora, se trata de conectar las máquinas del
circuito científico mundial, con el fin de poder hacer cálculos
complejos a partir de la capacidad libre en un determinado
momento.
El término utilizado, Grid, no es casual.
El parecido de esta "malla" de capacidad de cálculo
con la malla del sistema eléctrico es evidente: simplemente
al enchufar tienes "energía", sin que te deba preocupar
quien la produce, quien la distribuye. Pues algo parecido, pero
en términos de capacidad de cálculo, nos prometen
los desarrolladores del Grid.
Así, si empezamos Internet con cables (conectar
físicamente las redes existentes), para pasar después
a conectar documentos (el Web), ahora se trata de conectar la
capacidad
de cálculo. Un "miembro" de la red dispondrá
así de recursos informáticos distribuidos, cuando
los necesite.
A nadie se le escapa que ésto puede ser de
mucha utilidad para la comunidad científica. No es de extrañar
que, entre los proyectos Grid que más suenan estén
el TeraGrid norteamericano y el European Data Grid ya citados al
principio. Hay algunos más. Un buen artículo al respecto
lo podéis encontrar en el Technology Review de mayo 2002
(Grid computing, p 31).
Pero algo que nace ahora en el campo de lo científico,
puede muy bien extenderse a las "redes de personas" y
a las "redes de empresas" (a través de la generalización
del concepto peer-to-peer, P2P, que Napster inició).
Ya lo hemos contado antes. Hay decenas de proyectos
de informática distribuida en el mundo. En ellos, se persigue
un objetivo complejo, lo que requiere de gran capacidad de
cálculo.
Para conseguirla, se propone la participación de centenares,
o miles, de máquinas individuales, que aportan su "voluntarismo"
(mejor dicho, el de sus dueños) para la consecución
del objetivo final.
Véase los casos de la búsqueda de
señales espaciales inteligentes (a través de la búsqueda
de patrones en los datos registrados por grandes
radiotelescopios),
que lleva a cabo el proyecto Seti@home (
http://setiathome.ssl.berkeley.edu),
que anunció el pasado 2 de octubre que ya se habían
"apuntado" al proyecto cuatro millones de personas, "distribuidas"
por todo el mundo.
Lo mismo se está haciendo en el campo de
la investigación contra el cáncer (pruebas simuladas
del comportamiento de nuevas moléculas), o en la búsqueda
de soluciones contra el Sida.
Aunque a mi siempre me gusta explicar el ejemplo
de la "aventura" de la búsqueda de los números
primos de Mersenne (véase http://www.mersenne.org). Un ejemplo
de cómo miles de máquinas pueden "dividirse el
trabajo", estar alineadas en un mismo objetivo, y finalmente
conseguirlo.
Se puede aprender más en lugares como Distributed.net
( http://www.distributed.net), donde afirman que han conseguido
una red (grid) de potencia comparable a "160.000
ordenadores PII 266Mhz trabajando 24 horas al día, los 7
días de la semana, 365 días al año".
Más en empresas especializadas en software
colaborativo como CollabNet ( http://www.collab.net), o Entropía
( http://www.entropia.com). En esta última hay un documento
interesante para entender lo que es el "pc grid computing"
(http://www.entropia.com/what_is_pc_grid.asp).
Finalmente, hay que citar que se nos promenten avances
significativos en la manera de sacar rendimiento a nuestras
máquinas,
en un mundo en el que "todo estará conectado con todo".
Véase, por ejemplo, la iniciativa JXTA (http://www.jxta.org),
liderada por Bill Joy, un historico de la informatica, jefe
cientifico
y cofundador de Sun (se le entrevistaba sobre este tema en The
Economist
de 21/09/02, Technology Quarterly, p27).
Mientras es esperable, e imaginable, que veamos
en pocos años una malla de máquinas compartiendo sus
recursos de cálculo, opino que estamos algo más lejos
de conseguir que la "red de personas" y la "red de
empresas" funcionen igual.
Porque entre las personas y las empresas hay un
componente previo imprescindible para "conectarse" en
el aprovechamiento de recursos: confianza.
Y ha sido realmente muy curioso que en los últimos
días me he tropezado (Economist 21/09/02, Technology Quarterly
p10) con un estudio llevado a cabo por investigadores de IBM, en
el que se afirma que hay una relación (conexión estadística)
entre la confianza de la gente y el avance (adopción) de
Internet por parte de la ciudadanía. Concretamente, el estudio
muestra que en aquellos países en los que la gente confía
más en la otra gente, el número de personas conectadas
a la red es mayor. Obviamente, no se puede deducir de esto una
"relación
de causalidad". Simplemente se señala que hay una correlación
estadística fuerte entre ambas colecciones de datos.
Más en el estudio original: Claudia Keser,
Jonathan Leland, Jason Shachat, and Hai Huang. Trust, the
Internet,
and the digital divide. Research Report RC22511 (# W0207-024), IBM
Research, July 2002.
La conexión entre las personas y las empresas
requerirá, creo, un elevado nivel de confianza (y quizás
también una base legal nueva). Cuando se consiga, la relación
entre las personas y las empresas, a través del paradigma
P2P, creará nuevas oportunidades. En algunos países,
aquellos con mayor "capital social" de confianza, quizás
llegará antes, como ya les ha llegado, nos indica el estudio
citado de IBM, la utilización extensiva de Internet por parte
de la población.
En otros, como otras ideas potentes anteriores,
llevará más tiempo:
"It takes a generation for a powerful idea
to catch on"
Alfons Cornella
Infonomia!com
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