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Asunto:[redanahuak] =?UTF-8?Q?Fwd=3A_Comprender_c=C3=B3mo_nos_manipulan_=2F_80_a=C3=B1os_de_=27U?= =?UTF-8?Q?n_Mundo_Feliz=27_de_Huxley_=2F_Ignacio_Ramonet?=
Fecha:Domingo, 28 de Junio, 2015  13:45:49 (-0500)
Autor:REDCONCIENCIA <lacasadelared @.....com>


De: REDCONCIENCIA <lacasadelared@gmail.com>
Fecha: 28 de junio de 2015, 13:37
Asunto: Comprender como nos manipulan / 80 a√Īos de √ôn Mundo Feliz' de Huxley / Ignacio Ramonet
Para: RED ANAHUAK <redanahuak@elistas.net>


Comprender cómo nos manipulan
Ignacio Ramonet

Se cumplen 80 a√Īos de la primera edici√≥n (1935) en lengua espa√Īola de la gran novela rupturista Un mundo feliz (se hab√≠a publicado tres a√Īos antes en ingl√©s), del fil√≥sofo y escritor visionario Aldous Huxley.

Y ante tanta felicidad artificial en nuestros d√≠as, tantas manipulaciones y tantos condicionamientos contempor√¡neos, cabe preguntarse: ¬¿ser√¡ √ļtil releer hoy Un mundo feliz? ¬¿Es acaso necesario retomar un libro publicado hace m√¡s de 80 a√Īos, en una √©poca tan alejada de nosotros que Internet no exist√≠a e incluso la televisi√≥n a√ļn no hab√≠a sido inventada? ¬¿Es esta novela algo m√¡s que una curiosidad sociol√≥gica, un best seller ordinario y ef√≠mero del que se vendieron, en el a√Īo de su publicaci√≥n, en ingl√©s, m√¡s de un mill√≥n de ejemplares?

Estas cuestiones parecen tanto m√¡s pertinentes cuanto que el g√©nero al que pertenece la obra ‚Äďla distop√≠a, la f√¡bula de anticipaci√≥n, la utop√≠a cientifico-t√©cnica, la ciencia ficci√≥n social‚Äď posee un grado muy alto de obsolescencia. Pues nada envejece con mayor rapidez que el futuro. Sobre todo en literatura.

Sin embargo, si alguien, superando estas cient√≠fico, se vuelve a sumergir en las p√¡ginas de esa novela se quedar√¡ estupefacto por su sorprendente actualidad. Constatando que, por una vez, el pasado ha atrapado el presente. Recordemos que el autor, Aldous Huxley (1864‚Äď 1963), narra una historia que transcurre en un futuro muy lejano, hacia el a√Īo 2 mil 500, o, con mayor precisi√≥n, hacia el a√Īo 600 de la era fordiana, en alusi√≥n sat√≠rica a Henry Ford (1863-1947), el pionero estadunidense de la industria automovil√≠stica (de la que una c√©lebre marca de coches sigue llevando su nombre), inventor de un m√©todo de organizaci√≥n del trabajo para la fabricaci√≥n en serie y de la estandarizaci√≥n de las piezas. M√©todo ‚Äďel fordismo‚Äď que transform√≥ a los trabajadores en poco menos que aut√≥matas o en robots que repiten a lo largo de la jornada un √ļnico y mismo gesto. Lo cual suscit√≥, ya en la √©poca, violentas cr√≠ticas; pensemos, a este respecto, por ejemplo, en las pel√≠culas Metr√≥polis (1926), de Fritz Lang, o Tiempos modernos (1935), de Charles Chaplin.

Aldous Huxley escribi√≥ Un mundo feliz, visi√≥n pesimista del porvenir y cr√≠tica feroz del culto positivista a la ciencia, en un momento en el que las consecuencias sociales de la gran crisis de 1929 afectaban de lleno a las sociedades occidentales, y en el que la credibilidad en el progreso y en los reg√≠menes democr√¡ticos capitalistas parec√≠a vacilar.

Editado en inglés antes de la llegada de Adolf Hitler al poder en Alemania (1933), Un mundo feliz denuncia la perspectiva pesadillesca de una sociedad totalitaria fascinada por el progreso científico y convencida de poder brindar a sus ciudadanos una felicidad obligatoria. Presenta una visión alucinada de una humanidad deshumanizada por el condicionamiento a lo Pavlov y por el placer al alcance de una píldora (el soma). En un mundo horriblemente perfecto, la sociedad decide totalmente, con fines eugenésicos y productivistas, la sexualidad de la procreación.

Una situaci√≥n no tan alejada de la que conocen hoy algunos pa√≠ses en donde los efectos de la crisis de 2008 est√¡n provocando (en Europa sobre todo) la subida de partidos de extrema derecha, xen√≥fobos y racistas. Donde las p√≠ldoras anticonceptivas permiten ya un amplio control de la natalidad. Y donde nuevas p√≠ldoras (Viagra, Lybrido) dopan el deseo sexual y lo prolongan hasta m√¡s all√¡ de la tercera edad. Por otra parte, las manipulaciones gen√©ticas permiten cada vez m√¡s a los padres la selecci√≥n de embriones para engendrar hijos en funci√≥n de criterios predeterminados, est√©ticos, entre otros.

Otra sorprendente relaci√≥n con la actualidad es que la novela de Huxley presenta un mundo donde el control social no da cabida al azar, donde, formadas con el mismo molde, las personas son cl√≥nicas, pues se producen en serie, la mayor√≠a tiene garantizado el confort y la satisfacci√≥n de los √ļnicos deseos que est√¡ condicionada a experimentar, pero donde se ha perdido, como dir√≠a Mercedes Sosa, la raz√≥n de vivir.

En Un mundo feliz, la americanizaci√≥n del planeta, ha culminado; la historia ha terminado (como lo afirmara m√¡s tarde Francis Fukuyama), todo ha sido estandarizado y fordizado, tanto la producci√≥n de los seres humanos, resultado de puras manipulaciones gen√©tico-qu√≠micas, como la identidad de las personas, producida durante el sue√Īo por hipnosis auditiva: la hipnopedia, que un personaje en el libro califica de la mayor fuerza socializante y moralizante de todos los tiempos.

Se producen seres humanos, en el sentido industrial del t√©rmino, en f√¡bricas especializadas ‚Äďlos centros de incubaci√≥n y condicionamiento‚Äď, seg√ļn modelos variados, que dependen de las tareas muy especializadas que ser√¡n asignadas a cada uno y que son indispensables para una sociedad obsesionada por la estabilidad.

Desde su nacimiento, cada ser humano es adem√¡s educado en unos centros de condicionamiento del Estado, en funci√≥n de los valores espec√≠ficos de su grupo, mediante el recurso masivo a la hipnopedia para manipular el esp√≠ritu, crear en √©l reflejos condicionados definitivos y hacerle aceptar su destino.

Aldous Huxley ilustraba as√≠, en esa obra, los riesgos impl√≠citos en la tesis que ven√≠a formulando desde 1924 John B. Watson, el padre del conductismo, esa pretendida ciencia de la observaci√≥n y control del comportamiento. Watson afirmaba, con frialdad, que pod√≠a elegir al azar en la calle a un ni√Īo saludable y transformarlo, a su elecci√≥n, en doctor, abogado, artista, mendigo o ladr√≥n, cualquiera que fuera su talento, sus inclinaciones, sus capacidades, sus gustos y el origen de sus ancestros.

En Un mundo feliz, que es fundamentalmente un manifiesto humanista, algunos vieron tambi√©n, con raz√≥n, una cr√≠tica √¡cida a la sociedad estalinista, a la utop√≠a sovi√©tica construida con mano de hierro. Pero tambi√©n hay, claramente, una s√¡tira a la nueva sociedad mecanizada, estandarizada, automatizada que se montaba en esa √©poca en Estados Unidos, en nombre de la modernidad t√©cnica.

Sumamente inteligente y admirador de la ciencia, Huxley expresa, sin embargo, en esta novela, un profundo escepticismo respecto de la idea de progreso, una desconfianza hacia la raz√≥n. Frente a la invasi√≥n del materialismo, el autor entabla una interpelaci√≥n feroz a las amenazas del cientificismo, el maquinismo y el desprecio a la dignidad individual. Claro que la t√©cnica asegurar√¡ a los seres humanos un confort exterior total, de notable perfecci√≥n, estima Huxley con desesperada lucidez. Todo deseo, en la medida en que podr√¡ ser expresado y sentido, ser√¡ satisfecho. Los seres humanos habr√¡n perdido su raz√≥n de ser. Se habr√¡n transformado a s√≠ mismos en m√¡quinas. Ya no se podr√¡ hablar en sentido estricto de condici√≥n humana.

Pero sí de condicionamiento, que no ha cesado de intensificarse desde la época en que Huxley publicó este libro y anunció que, en el futuro, seríamos manipulados sin que nos diésemos cuenta de ello. En particular, por la publicidad. Mediante el recurso a mecanismos sicológicos y gracias a técnicas bien rodadas, los Mad men de la publicidad consiguen que compremos un producto, un servicio o una idea. De ese modo nos convertimos en personas previsibles, casi teledirigidas. Y felices.

Confirmando esas tesis de Huxley, a mediados de la década de 1950, Vance Packard publicó The hidden persuaders (La persuasión clandestina), y Ernest Dichter y Louis Cheskin denunciaron que las agencias de publicidad intentaban manipular el inconsciente de los consumidores. En particular mediante el uso de la publicidad subliminal en los medios de comunicación masivos. El 30 de octubre de 1962 se llevó a cabo una verdadera prueba que demostraba la eficacia de la publicidad subliminal: durante una película se lanzaba cada cierto tiempo mensajes invisibles acerca de unos productos. Las ventas de dichos productos aumentaron.

Actualmente, la publicidad subliminal ha avanzado y existen t√©cnicas m√¡s sofisticadas y hasta m√¡s perversas para manipular la mente del ser humano. Por ejemplo, mediante los colores que modifican nuestras percepciones e influyen sobre nuestras decisiones. Los especialistas en marketing lo saben y utilizan sus efectos para orientar nuestras compras.

En un experimento conocido de finales de los a√Īos 60, Louis Cheskin, director del Color Research Institute, pidi√≥ a un grupo de amas de casa que probaran tres cajas de detergentes y que decidieran cu√¡l de ellas daba mejor resultado con las prendas delicadas. Una era amarilla, la otra azul y la tercera azul con puntos amarillos. A pesar de que las tres conten√≠an el mismo producto, las reacciones fueron distintas. El detergente de la caja amarilla se juzg√≥ demasiado fuerte, el de la azul se consider√≥ que no ten√≠a fuerza para limpiar. Gan√≥ la caja bicolor.

En otra prueba se dieron dos muestras de cremas de belleza a un grupo de mujeres. Una en un recipiente rosa, y otra en uno de color azul. Casi 80 por ciento de las mujeres declararon que la crema del bote rosa era m√¡s fina y efectiva que la del bote azul. Nadie sab√≠a que la composici√≥n de las cremas era id√©ntica. ‚ÄúNo es una exageraci√≥n decir que la gente no s√≥lo compra el producto per se, sino tambi√©n por los colores que lo acompa√Īan. El color penetra en la psique del consumidor y puede convertirse en est√≠mulo directo para la venta‚ÄĚ, escribe el publicista Luc Dupont en su libro 1001 trucos publicitarios.

Cuando la empresa productora del jab√≥n Lux empez√≥ a vender en color rosa, verde, turquesa, sustituyendo la pastilla habitual de color amarillo, se convirti√≥ en n√ļmero uno de jabones de belleza en el mercado. Los nuevos colores suger√≠an delicadeza y cuidado, intimidad y cari√Īo, y los consumidores se mostraron entusiastas. Recientemente, McDonald‚Äôs dej√≥ su m√≠tico color rojo (tonalidad apreciada por los m√¡s peque√Īos y que suele estimular el hambre) a favor del verde, en un intento por reposicionar su marca hacia la comida saludable y un estilo de vida sostenible.

La lectura de Un mundo feliz nos alerta contra todas estas agresiones. Sin olvidarse de las manipulaciones medi√¡ticas. Esta novela tambi√©n puede verse como una s√¡tira muy pertinente de la nueva sociedad delirante que se est√¡ construyendo hoy d√≠a en nombre de la modernidad ultraliberal. Pesimista y sombr√≠o, el futuro visto por Aldous Huxley nos sirve de advertencia y nos alienta, en la √©poca de las manipulaciones gen√©ticas, a la clonaci√≥n y la revoluci√≥n de lo viviente, a vigilar de cerca los actuales progresos cient√≠ficos y sus potenciales efectos destructivos.

Un mundo feliz nos ayuda a comprender mejor el alcance de los riesgos y peligros que se presentan ante nosotros cuando de nuevo, en todos lados, progresos científicos y técnicos nos enfrentan a desafíos ecológicos que hacen peligrar el futuro del planeta. Y de la especie humana.