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Corazón de Luz
Maestro, que es lo que hace al corazón duro.
“La ira, la gula, la desesperación vuelven el alma inanimada, la solidifican, más, esos son solo condicionamientos puestos por el yo.
Dentro de esas paredes solidificadas, está apretujada la mónada, la esencia bendita.
Hacía ella hay que ir. Permitir que la Divina Madre la saque de su sueño y que, ésta, la esencia, se mueva. Despierte.
Cuando la mónada despierta, todo se vuelve diferente. Dios está aquí y ahora de manera visible y tangente.
No hay más pasos que dar. Solo en dirección al Padre-Madre en espíritu y verdad, pues es la mónada la que dará esos pasos.
Acercarte al Señor todos los días y a toda hora, animará y despertará a tu mónada, a tu esencia.
Creer que la vida es de destrucción, dormirá más a la esencia, pues se copia el mundo del ego y se lo hace realidad, aunque sea una ilusión…
Poder accionar desde el Espíritu que habita en vosotros es lo ideal y lo deseable.
Que ese accionar al inicio es torpe, es así, más… eso no debe deteneros, solo haceros avanzar.
Avanzar cada vez un poquito más, hasta que al final estéis cerca del Padre-Madre y, finalmente, dentro de Él.
No desesperéis si veis que tenéis un corazón duro, esto les pasa a muchos.
Más, el Padre toca los corazones y los vuelve luz, los enciende, los recupera. No le hagáis esperar ni al Padre ni a vuestros corazones.
El retorno es en amor. El amor es parte del plan y es el todo, también.
Dejad a un lado vuestras rencillas, omitid las palabras tintas en maldad y veréis al Padre resplandecer, día a día.
Acudid a la Madre y todo volverá a estar en calma y reflexión.
¿Qué es difícil? Lo es, pero más difícil es seguir viviendo en desamor y dureza egoica.
En la vida hay que ser flexible, maleable.
El Padre enseña, la Madre redime, el hijo… se acopla y aprende.
Una de las más hermosas cualidades del Espíritu y, que es intrínseca a todo ser humano, es la maleabilidad espiritual.
¿Qué es esto os preguntaréis?
Es dejarse moldear por el Padre-Madre. Abrirse camino a través del enjambre egoico sin escuchar al ego.
Ponerse la cera del espíritu en los oídos (la enseñanza) y pasar entre los cantos de sirenas (el ego) sin ser afectados, al igual que Jasón y los argonautas.
Aprender a renunciar a las más grandes vanidades y falsos honores y amoldarse al Señor de todas las Luces.
¿Quiere el Espíritu, marionetas?
No, de ninguna manera. Quiere hijos despiertos y Él, el Bendito, está señalándoos el camino de retorno, de libertad, de amanecer.
Realizar el trabajo con alegría, con devoción, con desapego, con amor.
Ir hacía la luz, sabiendo que la luz vive y brilla, desde ahora, en vuestro interior, es lo que el Padre quiere, lo que la Madre ayuda a conseguir.
Aprender a Caminar el mundo desde el Espíritu, siguiendo las reglas del Espíritu, alejándose de la vanagloria y la fatuidad, es deber de todo hijo, hija que anhela el retorno.
Hasta que éste se verifique, AMAD.
Que el Divino Redentor os colme de bendiciones y despierte con alegría vuestros anhelos más sublimes.
Os ama,
Samael Aun Weor, Samael de los Ejércitos.
Al servicio del Gran Padre-Madre, Águila Dorada, Águila de Fuego.”
Juan Ruiz
juanruiznaupari@gmail.com
http://www.inkarri.org/mensajes.htm
Cátedras y Mensajes de inspiración por el Aguila Dorada y sus emanaciones, y los Maestros de la Sociedad de la Luz Dorada.
Está cátedra puede ser publicada y distribuida libremente, solicitamos se mencione la fuente.
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