"Si hubiera explotado en nuestra galaxia habría convertido la noche en día
durante varios minutos", ha declarado Paul Vreeswijk, uno de los astrónomos que
observaron el fenómeno con uno de los telescopios del Observatorio Europeo
Austral (ESO, en sus siglas en inglés) en La Silla (Chile).
Las explosiones de rayos gamma son los fenómenos más energéticos del universo
después del Big Bang. Se cree que se producen cuando una estrella muy masiva
acaba su combustible nuclear y llega al final de su vida, colapsando en un
agujero negro o una estrella de neutrones. La emisión de rayos gamma dura de
segundos a minutos, y se detecta sólo desde el espacio; pero a menudo tras la
explosión hay una especie de eco también en otras longitudes de onda, observable
por telescopios desde la Tierra durante un cierto toempo. De ahí la importancia
de un sistema de vigilancia y alerta, así como de una rápida reacción de la
comunidad astronómica internacional. El análisis de la explosión con otros
telescopios puede indicar la distancia a que se ha producido.
Maravillados
Esta explosión, catalogada como GRB 080319B, ha dejado a los astrónomos
maravillados. "Hemos estado esperando una explosión de rayos gamma así de
brillante desde que Swift empezó a observar el cielo hace tres años, y
ahora tenemos una tan intensa que podría haberse visto a simple vista [incluso
aunque procede de una fuente que está a una distancia que equivale a la mitad de
la edad actual del universo]", ha dicho David Burrows, del equipo del
Swift. Cuando colapsó la estrella masiva, el Sol aún no había nacido; la
energía de la explosión ha tardado 7.500 millones de años en llegar.
Los astrónomos aún no saben por qué esta explosión ha sido tan brillante.
Según muchos expertos, la colosal energía de estas explosiones se explica
porque, en realidad, son finos chorros de emisión orientados, por
casualidad, hacia la Tierra.