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Asunto:[poetas2000] Número 9, Año III
Fecha:Martes, 1 de Octubre, 2002  04:01:04 (-0400)
Autor:Poetas 2000 <poetas2000 @.......com>

 
 
 

Número 9, Año III. Septiembre 2002 
 
Especial dedicado a Fanny Garbini.

"Ante ustedes y por ustedes, trato de superarme día a día. El mejor poema aún no se ha escrito. "

Fanny Garbini Téllez

 
 
Palabras del Editor
Nelson Jiménez V
Nave
David González
Maestros
Matilde Alba Swann y Rilke.
Charco Profundo
Fanny Garbini
Ventanas con Galeano
(Por Orlando Morales)
El Caldero
Miguel Angel de Boer, Adanellys Hayes,
Juan Carlos Alatorre. México.
Manuel Lozano
Querrién Mr Enrique Caballero
Daniel Montoly
Francisco Llanes
Miquel Segovia Aparicio
 
 
Palabras del Editor.
 
Si mediante Poetas 2000 sólo hubiese logrado conocer a Fanny Garbini, ya sería suficiente recompensa por el esfuerzo de estos tres años de trabajo. Poetas así, comprometidos con su tarea espiritual, abiertos a la crítica, entregados a escuchar cualquier susurro válido que le conduzca a un descubrimiento, no abundan, y siempre dejan una estela que engrandece a quienes le conocen. Nunca vi a nadie que confiara con tal fidelidad en la internet para difundir poesía; allí creció y hoy cuando se habla de poesía en la red, es cita obligada esta paciente mujer que inventa versos y se deja ir poco a poco en ellos, natural, serena, hermosa. Por esto es para nosotros, los habitantes de Poetas 2000, una comprensible suerte de pertenencia, una luz encendida en la sala, razón de continuidad. Con inmenso orgullo presentamos hoy una serie de poemas de diferentes momentos de su obra. Recientemente tuve el placer de prologar su último libro: "Racimos azules", poemas que recomiendo ampliamente, por su exactitud y los temas que aborda: la muerte, el amor, la amistad, la soledad, etc. Leála en Charco profundo, lugar donde siempre está, latiendo.
 
En la sección Maestros, hacemos nuestro modesto homenaje a otra gran mujer de Argentina, Matilde Alba Swann,  quien dejó de existir físicamente hace dos años el catorce de septiembre. Sus versos siguen para siempre descubriendo la verdad que enfrentó. Además publicamos, en Maestros, algunas "Cartas a Vilma", de Rilke.
 
Continúa el poeta chileno Orlando Morales, presentando a Galeano, con sus escenciales Ventanas. Y EL Caldero con su mezcla inaudita, explosiva, lleno de sorpresas.
 
 
¡Buen Provecho!
 
Nelson Jiménez V.
 
 
Charco Profundo
Fanny Garbini    fannyg@infovia.com.ar
 
Pequeña biografía

Nació un 19 de mayo en Quilmes, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Completó estudios primarios y secundarios en la Escuela Normal-Nacional de Quilmes. Luego obtuvo el profesorado en Lengua en la Capital Federal. Madre de dos hijos: María Isabel y Pablo Ariel. Abuela de Guadalupe Lucía y de María Paula. Reside en Bahía Blanca, Buenos Aires, desde su casamiento con Ariel Jorge, médico ya fallecido.

Escribe desde muy pequeña: a mi madre, a mis hijos, a los ocasos, al mar, a la luna, a la noche, al dolor, a la soledad, a la muerte, al amor. Sobre todo al amor.

Posee amplios conocimientos del Idioma Inglés, prosiguiendo su estudio. En la actualidad forma parte del equipo de redacciòn de la Revista Poetas 2000, en la cual tiene a cargo la sección "Lengua y Habla".

Por sus letras, he recibido distinciones del  Centro Cultural de Poetas Latinos consistente en una página personal en Internet. Últimamente me han concedido el honor de una Estrella Dorada.

Varios sitios de la web publican a diario sus trabajos literarios. El sitio Hojas de Luz, en manos del poeta español Fernando Luis Pérez Poza, le ha homenajeado con la publicación de una Antología que pueden visitar  en:

http://www.iespana.es/hojasdeluz/

En el pasado mes de marzo vio la luz su primer libro, LUNA DE NOVIEMBRE, editado por el poeta antes mencionado para su colección Hojas de Luz que puede adquirirse en las siguientes direcciones electrónicas:

España y resto del mundo: hojasdeluz@mundo-r.com

En Argentina: lucdebonnet@ciudad.com.ar

Se encuentra en edición en Pontevedra, España, su segundo hijo literario RACIMOS AZULES, que podrá ser solicitado a las mismas direcciones a partir de fines de octubre venidero.

Sigue en la ahora más comprometida tarea de escribir. Prosigue estudios de Técnica y Desarrollo de la Escritura con el Licenciado en Letras Edgaro A. Epherra, destacado escritor de su ciudad y Presidente de la Asociación "Pro-Libro" local.

 

DESPERTAR

 

Páramo fui.

Desierto y selva inexpugnable.

Paraje inhabitado

tierra yerma.

Estepa

paradigma del silencio.

Instinto sofocado.

En ti, soy

despertar

orilla

extremo,

ilimitado margen

de tus manos,

fruición a tu costado.

Fanny Garbini Téllez

 

DE QUÉ SE TRATA?

 

De todas las cosas de la vida

que no comprendí.

Por ejemplo, cómo poner las cosas grandes

dentro de las pequeñas cosas.

De porqué ante la muerte

seguir viviendo es la mejor venganza.

Del avance y retroceso de los deseos.

De por qué los árboles inclinados por el peso

de los años, por los locos vientos del norte,

no son derribados por el primer huracán.

No comprendí por qué las losas de las tumbas

se ladean. Y aún no lo entiendo.

No comprendí (y no comprendo)

el blanco dolor de la muerte

ni por qué la soledad es gris.

El por qué de los equinoccios y los solsticios

ni esa cosa tan rara de la carga magnética

en los cuerpos. Ni para qué sirve.

No comprendí el desamor. Ni la impiedad.

Ni los curvados alambres que crucifican

la fantasía.

Ni el deterioro de este cascarón llamado cuerpo

mientras la mente sigue siendo brillante.

Ni por qué se juntan las sombras

para tapar ausencias.

No comprendí por qué hay ángeles de mármol

y pensamientos calientes

ni por qué escondemos

esa tremenda necesidad de ser amados.

No comprendí la altivez ni por qué

muchas veces el alma queda a la intemperie

ni por qué se guardan las palabras

en bolsas transparentes.

Ni por qué Dios es invisible y sin embargo,

se puede escuchar; ni por qué siempre quise

volar sobre las montañas, como el halcón.

Y por último, no comprendí ni comprenderé

jamás, porqué no me amas.

De eso se trata.

Fanny Garbini Téllez

 

DESDE ESTE ADIÓS

Te diré adiós desde este trampolín de la aventura,

desde este muelle gris que me contiene te diré adiós,

adiós en epigramas, adiós de escaparate y de borrasca.

Te diré adiós sin lágrimas ni esperas prolongadas en la

escollera despintada, desde el absurdo final del

cambalache, desde la noche triste del mar sin su gaviota

ni el pescador pintando su barcaza.

Desde este adiós sin pan y sin monedas para comprar una

caricia, _prudente timonel_, tomo distancia entre dos

puntos. Somos dos muelles en los que jamás coincidi-

remos.

Desde esta confusión le diré adiós al claroscuro, a esa

difusa luz que suavizó la despedida de aquella noche

triste y su pasado breve.

Quiero olvidar la dulce travesía por tus brazos en el

helado playón de este discurso y cerrar el breviario

de esta historia con el lacre-carmín del beso que

aún te debo.

Fanny Garbini Téllez

 

DESDE UN ROJO ESCALÓN

Fue una insensata, imprudente sospecha

que saltó desde una rueca descubierta.

Fue como un campanilleo de cristales

alzándose luminoso, disoluto

en espirales de un mareo,

como alegóricas chispas de sorpresa sin exordios

zambulliéndose en el cuerpo.

 

La arrogancia del fuego

latiendo en mi cerebro

exitación

ardor

espuma

derramada,

inconcebible, incontrolable

doctrina que ajustábase a mis huesos.

Fue luz exorbitante,

esplendor

lumbre

quemante,

clarividencia

retozando en el nicho cerrado de mis pechos.

Eras vos, descendiendo a toda prisa

desde el rojo escalón de una vidriera.

Fanny Garbini Téllez

 

DETRÁS DE LAS ALTAS PUERTAS

En medio de una noche de garúas deshago las maletas

de mi presente interrogante y descreído. Voy sacando

de a uno los bultos de mis fracasos y desilusiones,

asomándome a una carencia donde se entrecruza un

espacio selladamente ajeno, como aquellos sobres

donde se resguardan los testamentos.

El hoy está detenido por un muro de aire

infranqueable para mis ansiedades. Detrás de sus

altas puertas sólo existe el vacío y una larga

penumbra casi pisando el horizonte. Como una sombra

en la arena, como una larga bufanda interminable-

mente tejida para nadie, como la ilusión de las puntas

de los altos pinos por llegar a las nubes, perforarlas

y provocar una lluvia de globos de colores.

Me siento como una movediza brizna mirando pastar

a los caballos, cercenar con su bocaza la tierna hierba

y me duele el dolor blanco del arrancón.

La lluvia sigue cayendo sobre los desmochados árboles

de mi vereda. La calle está oscura y solitaria.

Mi corazón es un fuelle de fuego queriendo detener

la medianoche. Detrás de sus altas puertas sólo

espera un mañana sin augurios.

Fanny Garbini Téllez

 

 

EL ALMA A LA INTEMPERIE

En el último vagido de la tarde

trae el aire de este increíble abril

un abrigo de niebla polvoroso,

un tiempo de zumos impalpables

y a tí, hombre indomable, peregrino

sin metas ni destino prendido a mi clausura,

cautivante y gentil, solitario de extravíos,

tenaz en tu postura, subyugante.

¿Cómo te digo, hombre incalculable,

que te he buscado entre riscos de sal

y arenas pimentosas,

en esos desmechados hilos de la hechicería,

en las trenzas de luna y minerales

y en las extremidades de una sombra?

¿Cómo llegar a tí, si no comprendes

que he vaciado de tuétanos mis huesos,

que despojada de caducas perfecciones

dejé morir el alma a la intemperie

y te entregué mis fósiles principios

al decirte de frente que te amaba?

¿Cómo te hago saber, hombre inmutable

que ya me has confiscado el pensamiento

y derrumbado el campanario de la risa,

que soy de tí mujer enamorada

y esperando por tí gime vacío

el lado solitario de mi cama?

Fanny Garbini Téllez

 

FANTASEANDO

Quizá me pierda esta noche por senderos de escarcha y

menta fría, olorosa menta nacida en los huecos

por donde escapan los duendes sorprendidos

y las brujas guardan sus escobas mágicas plateadas de

plenilunios, desconcertadas ante el brillo

de sus pajares relucientes de un sol que nunca

conocieron.

Las brujas y los duendes caminan de la mano

y a escondidas entre las sombras y las raíces, entre

el heno y el burro, entre los ilusos cordones de

fantasmas que despiertan de sus silencios de siglos

callados, ciegos con ojos blancos y túnicas moradas

levantándose de las tumbas como pastos resecos,

con la piel pegada a su esqueleto.

Quizá, casi seguro, esta noche recorra caminos

ancestrales desentrañando secretos de los muertos

que me preceden.

Tal vez me encuentre con el Cristo yacente en el

hueco de la piedra, con sus huesos intactos.

O con la larga cola de un Lucifer regenerado que me

ofrezca su mano para bailar con él.

O con las alas perdidas del ángel que no quiso volver

a su lugar, más allá del firmamento.

Quizá en la larga travesía que emprenderé esta noche,

a mitad de camino me encuentre con tu voz.

Y si logro escucharte, tendré en mis manos tu sonido.

Entonces, soplaré con mi aliento los cascabeles

divorciados de las lunas en cuarto menguante,

soplaré con fuerza y sin esfuerzo para que lleguen a

tu respiración y despierten tu música interior.

Para que abras los brazos y atrapes un remolino de aire

fresco al empezar la mañana y pienses, tal vez, en

este amor que, desde hace tiempo, está

fantaseando entre nosotros.

Fanny Garbini Téllez

 

LA LUNA

La luna, cuando no ha salido,

se parece al despertar de la conciencia

al luciente renacer de la esperanza

a los destellos del Càliz con hostias consagradas.

A la càndida mirada de la mujer encinta

al hombre que ha encontarado su amor,

un poco tarde...

Se parece al principio de la vida

al trueno de las olas que anuncia su rompiente

a la elìptica forma del vientre de una madre,

al botòn nacarado que estallarà en camelia

y al goce anticipado del encuentro

de amantes ilegales.

Se parece a las manos tendidas al sufriente

al beso en los cabellos plateados de la abuela

a la primera risa del hijo que ha nacido

al doloroso grito del frustrado poeta

a la tez mortecina de los desesperados.

La luna, cuando no ha salido,

se parece a los ojos sin luz de mi vecino ciego

a las manos con hambre de otras manos

a la primera ilusiòn y a la ilusiòn perdida

a los besos que dimos y que no nos han dado,

al primer desencuentro, la primera caricia

a la primera entrega de la doncella virgen

y al primer desencanto...

Fanny Garbini Téllez

 

LA PUNTA DEL OVILLO

Desde la punta de un ovillo

invierto el camino.

Exhumo imperceptibles huellas

de plantas que marcharon conmigo.

Me pregunto quiénes fueron

los que me acompañaron

sin llegar a destino.

Entre los tantos cadáveres

tiene que estar el tuyo.

Doy un tirón al hilo;

cien rostros dan la cara

y no te reconozco.

Perdida entre dos mundos

debe estar la madeja.

Quizá pueda encontrarte

en la otra punta del ovillo.

Fanny Garbini Téllez

 

POR LAS ESQUINAS

Dicen que dicen

que alguien murmura

por las esquinas

que estoy cambiada

que mi sonrisa

ya no es la misma

que el paso lento

que la mirada

que las arrugas

que si las canas...

..................

Que voy a misa

muy bien vestida

el paso ágil

figura erguida

el pelo suelto

la falda corta

dos esmeraldas

en las pupilas...

Dicen que dicen

por las esquinas

que alguien murmura

que estoy cambiada.

Dejo que digan

lo que les caiga

y apuro el pecho

de enamorada...

Fanny Garbini Téllez

 

QUE NO LLEGUE MAÑANA

Quiero dormirme esta noche y morir en el sueño

liviana y transparente, sin angustias que pesen

como capa de piedra en mis hombros desnudos

de tus manos, soles de ayer, interminable

fuente de agua clara, vertiente, manantial

donde bebía el atorado impulso de quererte.

No quiero ni me importa abrir los ojos

en otro amanecer, ni saltar de la cama,

ni correr a peinarme, ni mirarme al espejo,

ni el café que se enfría, ni el autobús que

parte hcia ningún lugar.

Sólo quiero dormirme y morir en el sueño

frágil, fugaz, etérea y blanca.

Que no llegue mañana.

Y si es que llega, por estar muerta

no ver la luz del sol en la ventana.

Fanny Garbini Téllez

 

POR DORMIR ESTA NOCHE CONTIGO

Pagaría una ristra de vidas

por detrozar la angustia de esta noche.

Pondría en el mortero del invierno

todas las nieves y todas las escarchas,

los tenaces granizos que azotaron mi espalda

estampando sus sellos redondos de sangre.

Después, machacaría sobre ellos

_en el impune afán de triturarlos_

sin piedad y sin remordimiento,

gozando cada golpe, cada tajo, cada herida

_réplicas exactas de mis marcas_

hasta agotar la furia que enceguece mis actos.

Pagaría un enorme racimo de vidas

por dormir tibiamente esta noche contigo.

Por romper los hechizos y burlar a los diablos

de los epitafios metiéndome en tu cama,

y al fragor de tu viril y rugiente erotismo

saciar la sed que nos abisma sin remedio

en una eterna noche sumergidos.

Fanny Garbini Téllez

 

REBELDÍA

Apenas llueve. Apenas hace frío,

es verano en la sangre, que iracunda

bulle venas arriba.

La imagen y el designio

desbordan su coraje:

músculos contraídos, midriática mirada.

Y ajustando los dedos a los puños cerrados,

clavar las uñas en las palmas,

y apretando los dientes permanecer erguido.

Hay que cerrar los ojos

y remontar a ciegas los caminos

y contener la marcha bruscamente

a un paso y medio del abismo.

Detener el reloj

un minuto antes de la alarma,

darse una vuelta, retomar el rumbo,

la mano en alto, el corazón contrito

y en pie de guerra, decirle NO

al destino.

Fanny Garbini Téllez

 

RECUERDOS

 

(Sobre

Pintura de Betty Domínguez)

 

Te miro

desde el centro del quebrado rayo

desvariando, vacía de quimeras,

desnuda de ropaje y de delirios

abrazarte al madero que enmarcó tu sino.

No ves,

absorta en la impoluta orilla

al pescador que viene de la hoguera

y se recorta nítido, provocador

de los erebos

que anaranjan tu pelo recogido.

Tan sólo

un triángulo de seda despareja

cubre apenas tus senos profanados

sobre láminas de agua moribunda.

Te miro

y me atormentan los recuerdos.

Eras tú la pura y bella diosa de la mar.

Él, la bestia que mansilló tus latitudes.

Contra las llamas de memorias lacerantes

parte rumbo al infierno.

Parte con su motín enajenado

su castigo y tu condena.

En sus manos

dos peces y la tersura de tus senos.

Fanny Garbini Téllez

 

Nave
 
Maestros.
Matilde Alba Swann y Rilke.

Matilde Alba Swann 

El 14 de septiembre, hace dos años, dejó el mundo físico esta poeta argentina que hoy presentamos como modesto homenaje a su obra y humanidad. La belleza y profundidad de sus versos son su legado. Para conocer más de su vida y obra puede visitar la Web: http://www.matildealbaswann.com.ar  (Nota del Editor. )

 

 

Matilde Alba Swann, es el seudónimo de Matilde Kirilovsky de Creimer. (24/2/12), hija de Alaquin Kirilovsky y Emma Ioffe. Casada con Samuel Creimer, cinco hijos; Abogada (1933), recibida a los 21 años en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata.

    Ejerció la profesión durante más de 50 años con el respeto y cariño de sus colegas. Se la recuerda logrando la absolución de la recordada uxoricida Remberta Nieves, o interponiendo resonantes acciones de amparo persiguiendo mejorar la situación de los indefensos. Extracción de sangre de menores tutelados; sufragio de los menores tutelados. Trato inhumano a los internados del Hospital Melchor Romero. Fue asesora en temas de minoridad del Ministerio de Acción Social y del ex-Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Dr. Eduardo Duhalde.

En poesía publica ocho libros de poemas: Canción y grito (1955); Salmo al retorno (1956); Madera para mi mañana (1957); Tránsito del infinito adentro (1959); Coral y remolino (1960), Grillo y cuna (1971); Con un hijo bajo el brazo (1978); Crónica de mi misma 1980. Recibe innumerables premios, menciones y honores, entre los que se destacan su promoción para el premio Nobel de Literatura 1992; premio Santa Clara de Asís de 1991; Premio Provincia de Buenos Aires -poesía- 1991; recibe una de las primeras "Orden del Buen Vecino", premio Municipal de Literatura de La Plata; 3er. Premio de poesía Augusto Mario Delfino, fajas de honor de la Sociedad de Escritores de la Provincia; Ofrenda de las Instituciones representativas y fuerzas vivas de La Plata por su dedicación de eminente poeta y eterna defensora de la minoridad.- Recibió la estatuilla Stella Maris. Integró jurados de premios nacionales como el "Forti Glori", provinciales y municipales; Mención del Club Universitario de La Plata; Mención de la Asociación Femenina de Periodistas del Perú; Integró la comisión de honor del Primer Encuentro Latinoamericano de poetas; Fue designada Mujer Notable de la Comunidad, por el Rotary Internacional Filial La Plata; Premio Dedicación a la Minoridad otorgado por el Ateneo; Rotario; la Biblioteca Braille le tradujo su ultimo libro al idioma Braille; Accésit al premio Almafuerte; 2do. Premio de Poesía Ilustrado Municipalidad de La Plata - 1971; 3er. Premio de Poesía Ilustrada Municipalidad de La Plata; 2do. Premio de Asociación Judicial Bonaerense.

Como periodista condujo audiciones de literatura en las radios Provincia de Buenos Aires y Universidad de La Plata; fue colaboradora permanente del Diario El Día de La Plata. Fue corresponsal de guerra del Diario El Día en la guerra de las Malvinas; fue colaboradora de la Página literaria del Diario La Capital de Mar del Plata.

 

ORACION A MI JUEZ

 

Padre nuestro que estas en el Juzgado
que te vistes , te calzas,
nos ignoras.
Tienes hijos los besas, los comprendes.
Tienes madre, la quieres,
la proteges.
Que percibes tu paga, que la gastas,
despreocupas de nos,
que nos olvidas.
Padrenuestro que estas en el Juzgado
por las noches te acuestas,
no nos piensas,
y en la noche aquí lejos,
te evocamos,
nos mordemos al suelo, nos morimos
castigamos la piedra
con los puños, con las manos unidas
con las uñas.
Padrenuestro que estas en el Juzgado.
Que proyectas, celebras, que disfrutas
que te sientes feliz
que nunca estamos en tu amor ni fulgor
ni en tu sonrisa.
Baja al mundo de nos, danos tu mano
ponte un poco la ropa de desdicha,
sé pequeño, sé opaco,
un punto apenas,
el negado de ayeres, sin mañana,
y el perdido del todo,
irrescatable.
El metido en el frío, como un perro,
sé ladrido y aullido
sé un instante
cada niño que un día sepultaste
con la augusta operancia de tu firma.
Sé perverso y se cándido en un solo
ser  que mira y escucha
y no comprende;
sé ese bruto que soy, que te lo debo.
Sé un instante yo mismo,
y no te mires,
desde mí temblarás te verás turbio.
Padrenuestro que estas en el Juzgado,
que no estas, ni estuviste,
así no sea.

Matilde Alba Swann
(Con un hijo bajo el brazo- 1991)

 
 
AVENTURA MAYOR

 

Me dieron un puñado de rosas 
a la hora 
del ánfora en la comba rupestre del estío, 
y debo hacer un hombre con él, 
      y no se cómo.  
 
Me dieron un arrullo torcaz 
En el ocaso, 
Con rudos cazadores  
debajo de sus alas, 
y debo hacer un hombre con él 
      y no se cómo. 
 
Me dieron un miedoso balido 
en el descenso de cumbres,  
cuando el lobo despierta 
y agazapa,  
y debo hacer un hombre con él 
      y no sé cómo. 
 
Me dieron un remanso de peces 
asombrados, y arenas, 
y guijarros filosos en el fondo, 
y debo hacer un hombre con él 
      y no sé cómo. 
 
Me dieron un susurro mecido 
de improviso  
gritando
por la herida de corzas y de nardos, 
y debo hacer un hombre con él 
      y no sé cómo. 
 
Qué simple y que dramáticamente  
aventurado 
  un hombre, 
     un hombre, 
        un hombre... 
 
Me dieron todo esto 
que traigo desde el fondo 
del sueño que desborda 
mis pobres brazos, 
flechas,  
y miedos, y tabúes, y mitos, y leyendas, 
y hogueras y perfumes, y altares 
y brutales 
sangrientos sacrificios, 
proezas, sumisiones, recuerdos,  
profecías, castigos; traigo a todos  
los hombres en este hombre fundamental 
el hombre... ! 
 
  El hombre, 
    el hombre 
      el hombre 
que voy a hacer de mi hijo.
Matilde Alba Swann 
(Con un hijo bajo el brazo- 1991)

ESTA LLUVIA, EL PERDON Y MIS ROSALES

 

Y la lluvia sonríe, canta dentro
del cristal que me habita
y repercute
sobre un suelo ya antiguo
en otras lluvias, y otras tardes miradas
desde lejos.
Mi ventana de ver el mundo, abierta,
y mi puerta a algún náufrago,
descubro
que no hay puertas,
que nunca hubo ninguna
para abrir, ni cerrar; que estuve afuera.
Y esta lluvia...
La tarde me habla quedo
como un hombre, cansado ya de días,
que repite y repite la aventura
no vivida,
y es su única aventura.
Que no sea la noche aún, imploro;
que esta penumbra se prolongue
y siga.

Que no llegue la sombra, que no arribe
la hora parda,
y el agua me columpia; recién nazco,
es temprano, necesito
de la gracia de un pétalo de tiempo,
del milagro de dar
mi voz exacta.
Un rocío ya apenas, esta lluvia
se ha quedado fulgiendo
en las corolas
amarillas y rojas de mi patio.
En cada gota  –yo te absuelvo– escucho,
de la espina y la herida
que causaste.
Esta lluvia, el perdón, y mis rosales.
Emplumada de gris, vuela la tarde.

Matilde Alba Swann
(Crónica de mí misma- 1980)

 

PLENITUD

 

Cúbreme con un abrazo de tierra y de gusanos. 
Con un abrazo ancho 
que me envuelva por todos mis costados. 
Húndete en mi sangre, fúndete en mi carne,  
hazte a mi piel erízate conmigo, 
extiéndete por todas las fibras de mi urdimbre, 
y guárdate, 
y quédate como el agua quieta debajo de los sauces plenitud 
abierto al cielo, al aire, a las estrellas. 
Cúbreme con un abrazo de tierra y pasto tierno, 
Con toda la fuerza  
de todos los minutos asfixiados en la pausa desierta,  
de las horas vividas sin amor 
en esa feria, 
de cosas que se compran, de cosas que se venden, 
de cosas que se buscan, de cosas que se encuentran. 
Y mírate en mí, dentro de mí, y quédate y bésame 
como el agua besa y muerde y penetra 
la ávida boca de la tierra seca, y bébeme, 
y sofoca 
con tu boca entera,  
mi aliento y mi latido y mi memoria. 
Que ya no piense nada y que ya no recuerde, 
y al fin que ya no sepa si eres tu quien me muerde, 
si soy yo quien te besa.  
Enróscame a tus brazos, rama verde, y tórnate gusano, 
y devora hasta el final mi médula. 
Devuélveme a la nada, a la quietud más quieta, 
que la luz no me canse, que el viento no me mueva. 
Haz un surco en tus venas y siémbrame en la hondura 
de tu futura tierra. 
Mis raíces prendidas a tu sangre beben tu ser,  
y tus espigas se devoran mi hambre. 
Filtrando por mi piel corre tu río 
Su frescura de paz bajo mi carne.
Matilde Alba Swann 
(Salmo al retorno- 1956)
 
(Por Francesc Pedragosa)
 
Cartas a Vilma Illing:
[Westerwede und París]
 
Prologo:
 
Hace 125 años nació en Praga, Rainer Maria Rilke, el gigante
flaco de la poesía en alemán. Los responsables de su archivo
sacan ahora a la luz en Alemania, 44 paginas inéditas (Tagebuch
Westerwede und París 1.902) un diario intimo y desolado que el
poeta escribió en medio de la miseria y el frío del París otoñal en
noviembre de principios de siglo. Fue su primer viaje a Francia;
en el,  Rilke nacería como poeta  adulto,  en la misma tierra que
lo vería morir 24 años después.
 
Su llegada a París a la edad de 25 años, en busca de Rodin,
[el maestro de su mujer Clara, escultora, y que a la postre in-
fluiría mucho en su manera de ser, sobre el que piensa hacer
una monografía], fue un cambio brutal en su percepción de las
cosas. El sufrimiento le lleva a forjar el Rilke adulto, un poeta
espléndido, refinado y feroz a la vez. En París deja su poesía
sentimental y empieza a escribir poemas compactos, llenos de
sonidos, imágenes y significados asombrosos. De todos estos
sufrimientos, saldrá la mirada adulta que será capaz de ver con
los ojos del creador de: La Pantera y la jaula de los Leones, más:
El libro de las imágenes (1.903), El libro de las horas (1.905) y
los sufrimientos que aparecerán luego en:  Los cuadernos de
Malte Laurids Brigge (1.910), su gran novela autobiográfica.
Terminado su diario, empezará su creación poética.  Escribe:
"Yo sólo soy real cuando estoy creando".
 
Las cartas a Vilma Illing son extractos de este sentir que le atenaza
en París. Además de ser ficticias,  me sirven  de estratagema para,
basándome en sus sensaciones, hilvanar mi propia intuición a partir
de su diario personal.  Del cual aprovecho algunas citas textuales y
estampas visuales, como por ejemplo la vista al jardín del Convento,
o el Cedro del Líbano. Todo lo demás es, más o menos, una puesta
en escena siguiendo el espíritu general del diario que Rilke escribió.
De hecho, el personaje de Illing sale en sus anotaciones, pero es un
secundario. Las cartas podrían estar dirigidas a un amigo... En todo                                                                   
caso es el pretexto perfecto  para escribir sobre Rilke y sus "cuitas".
Ya de paso, buscan dar cierta "cohesión" al sucinto relato.
 

Rainer Maria Rilke en París:
 
     La larga figura se envuelve en un raído abrigo, las manos enfundadas
en los bolsillos,  en un intento por  preservarlas de la congelación.  Una
bufanda de lana enroscada en el cuello, le sube hasta la prominente nariz.
Se acerca a la ventana del quinto piso y mira a través del vidrio. La vida
parece suspendida sobre el filo de la nada. El paisaje plomizo, tamiza en
una especie de mosaico opaco,  el trajinar de los pocos obreros que a
esa horas se dirigen al trabajo. De fondo se oye el seco estampido de los
carruajes golpeando el empedrado, a su paso.  Allá afuera,  el invierno se
enseñorea como un dios vengativo, miserable. Ávido de desplegar su poder
sobre los pobres mortales con su aliento de desidia. Lejos de la tierra que
le vio nacer,  exiliado dentro de si mismo, siente el alma vacía y la soledad
que llama a su puerta, ataviada con sus mejores galas. Y no quiere abrirla,
pues sabe de su fuerza, tanto como de su propia debilidad para afrontarla.
Sin poder evitarlo, se da cuenta que el corazón se le ha encogido: un temblor
que le sacude del espinazo a los fundamentos,  le revela lo precaria de su
condición. Atrapado entre ser alguien o dejar de "ser", perdido en un mundo
al que no parece importarle lo más mínimo su propio sufrimiento, siente que
no es dueño ni de su aliento. La inseguridad lo está carcomiendo a trozos,
no puede evitar sentirse a la deriva,  con una opresiva  sensación de estar
desperdiciando su vida. ¿Soy realmente yo, ese pusilánime que me observa del otro
lado del espejo? ¿Que se ha hecho del orgulloso jovenzuelo, convencido de su talento?
Nadie responde. Las preguntas quedan flotando en la estancia,  quizá para                                                        
una posterior reflexión.  Si hubiera a lugar..
 
Se retira de la ventana; nota que las piernas le tiemblan, no sabe si del
frío que corta la respiración como si de una serpiente crótalo se tratara.
O del miedo que genera la intuición  de lo desconocido. Se dirige hacía
la mesa de roble, saca sus manos de los bolsillos,  las frota una contra la
otra  buscando que entren en calor.  Coge una pluma, la cuartilla de hojas
y empieza a escribir.  Quizá le ayude a luchar contra esa depresión que
le atosiga sin darle tregua desde que llegó a París. Tal vez pueda superar
ese sentimiento de vulnerabilidad tan atroz que le tiene acorralado.  Si,
quizá le de la energía necesaria para sobreponerse. La figura garabatea
una rápida presentación, la carta [por el momento no quiere tentar a la suerte],
como otras en anárquica sucesión, va dirigida a su amiga Vilma Illing, aunque
en el fondo es un pretexto para liberar tensiones; ponerse en contacto con otro
ser humano y empezar a ejercitar los dedos..
 
18 de Noviembre
Querida Vilma:
 
     Te escribo como puedo, aquí hace tanto frío que la mano me tiembla,
incluso las ideas se niegan a salir a la superficie, debo hacer un esfuerzo
para concentrarme; el frío cala hasta los huesos, la estufa no funciona y
tengo que escribir envuelto en el abrigo y una bufanda que me llega a la
nariz. Llueve todo el día, la niebla envuelve los paisajes con persistencia.
La miseria está por todas partes, como una segunda piel, allá donde miro
sólo veo mugre, desesperanza y muerte. He dejado atrás la vieja casa de
Westerwede, allí quedó mi mujer, Clara y mi hija recién nacida Ruth. Voy
en busca de August Rodin, al que quiero hacer una monografía. Pero, una
vez aquí, sólo encuentro miseria, miedo a lo desconocido, miedo de mi mismo,
miedo a la soledad, miedo al fin y al cabo. No se si seré capaz de traspasar
esa tupida barrera que me separa de la cruda realidad. Ha estallado ante mi
con una fuerza inusitada. Quizá este sea el principio de una catarsis que me
ayude a madurar, tanto anímica como profesionalmente. Ojalá que así sea.
 
Pausa, se frota las manos vigorosamente,  se aparta la bufanda y sopla
sobre ellas con el poco aliento que le queda (una espesa nube de vapor
sale de su boca), para insuflarles el movimiento. Prosigue.
 
     Me siento estallar por dentro, noto como se producen cambios sin
tener la facultad de encauzarlos. Me doy cuenta que, una a una, van
cayendo las diferentes capas de mi personalidad, que se desprenden
como gajos de piel desechable, y lo que veo debajo me produce temor.
Ojalá que signifique el fin de la inocencia, el principio de mi despertar
como persona. El sufrimiento es lo único que me pone en pie, lo único
que me sirve a la hora de enfrentarme a las hojas del maldito cuaderno.
Esa impotencia de no poder llenarlo con poesías, me está dejando seco.
Hay momentos que quisiera haber hecho caso a mi padre, que deseaba
emplearme en un banco de Praga. Estoy sólo, aterrado, los días pasan
con una monotonía atroz, el frío se recrudece por momentos, y llueve..
Siempre llueve, las paredes rezuman humedad, las avenidas se han
convertido en lagos franqueados por arboles de Tila, henchidos hasta
reventar. Espero que llegue el verano para salir y secarme al sol, visitar
los Jardines de Luxemburgo, acercarme por el museo del Louvre, ver
París antes de que esa depresión pueda finalmente conmigo.
 
Tu amigo Rainer.
 
Seguirá la misma pauta durante los próximos días, hasta sacar todo
cuanto le carcome por dentro, en una impulsiva sucesión de misivas
dirigidas al centro mismo de su propia conciencia.
 

20 de Noviembre
 
     Me siento acorralado, como un paria aislado, sin raíces en ningún sitio.
No comprendo como puedo existir, ni siquiera me explico como los demás
pueden verme. Estoy irremediablemente solo, y esa soledad me hace tanto
daño. Hace frío, a veces caen copos de nieve que dejan un manto de tul en
las calles y las azoteas, pero, cuando cae la lluvia, los funde contribuyendo
a ensuciar aún más las aceras, que se convierten en resbaladizas trampas.
El pequeño jardín del Convento que tengo delante, se ha entregado ya al frío
invierno. Sus plantas se enroscan sobre si mismas, intentando resistir el viento,
que inmisericorde, azota con su aliento todo ser vivo. Desde la ventana de mi
apartamento, veo sobre los arboles, un crucifijo en la pared exterior y una
virgen orando bajo el techo. La puerta principal permanece cerrada a cal y
a canto. Allí dentro debe hacer mucho frío, tanto como el que soporto en esa
triste morada. A veces estoy tentado de visitarlo, tan sólo para comprobar
dicho extremo. Pero no me atrevo ni a cruzar la calle.
 
Rainer M. Rilke.
 

25 de Noviembre
 
Ayer llovió todo el día,  esta mañana bien temprano amaneció un
espléndido día de primavera. Las cosas brillan con luz propia, las
ventanas se abren y entran olvidados resplandores, que tamizan y
sacan reflejos dorados de los objetos más inverosímiles, que ayer
permanecían apagados. Es el momento propicio para pasear por
las amplias avenidas, sentir la vida palpitar otra vez. Veo carrozas
con ruedas rojas, otras negras, llevadas por enjutos cocheros. Las
sonrisas de los niños quiebran el silencio que la lluvia dejó flotando,
alborotándolo todo, Me siento renacer de nuevo. Deambulo por París
como una sombra traslúcida, me acerco a los cafés para calentarme
un poco. Leo a Dante y a Baudelaire, entre copa y copa de pastís, y no
me olvido de mi adorada poesía rusa; visito Montparnasse y los jardines
de Luxemburgo, en un frenético intento de ganar tiempo hasta que el
cielo cambie su fisonomía otra vez. Otro día que la lluvia nos da tregua,
visito el Jardín des Plantes. Me quedo fascinado contemplando un Cedro
del Líbano  ¡Que hermoso!,  y cuanta inspiración me aporta esa sutil
contemplación de algo tan lejano, exótico.. extraño.
 

Tu amigo Rainer M. R.
 

27 de Noviembre
 
     Vuelve la lluvia sin darnos tiempo a recomponernos anímicamente.
Todo ser vivo se guarece donde puede, la empatía no me deja pensar
ni un minuto, siempre esa sensación de provisionalidad que no me
abandona. ¿Qué aspereza es esta que me tiene postrado en el más
absoluto desencanto?, sólo me mueve el juramento que le hice a Clara
y el deseo de ver estrenado en el teatro mi obra de La Princesa Blanca,
de la que espero seas su protagonista principal. Cada mañana miro el
calendario con la esperanza de que se acorte la fecha de la presentación.
Los días pasan con monótona laxitud en este París de gris ceniza.
Disculpa mi pesimismo, estoy seguro que pasará.
 
     Las buhardillas permanecen abiertas
     como cuencas vacías . Observando.
     El pájaro de la muerte sobrevuela París,
     con sus alas silenciosas. Vigilando.
     Ya nada ni nadie está a salvo de su mirada.
     De noche, descarga todas sus frustraciones.
                                                       Sobre nosotros.
 
Tuyo afectisimo, Rainer Maria Rilke.
 
En el intervalo, Rilke conocerá la prematura enfermedad de su amiga
Vilma Illing. La noticia lo sume aún más en la desesperación, se siente
impotente, se da cuenta como su único eslabón, su referencia con el
resto de los mortales, se quiebra sin remedio. Sus frustraciones quedan
expresada en estas palabras:
 
   -"Querría ser rico, poseer jardines llenos de rosas deshechas, mandarle mil rosas
de noviembre para que mueran junto a ella"..
 
Un tiempo después lo visitará su mujer Clara, aliviando así un poco su
aislamiento. Es su cumpleaños, así que, ilusionado, prepara una fiesta
para recibirla; un ramo de flores, un pastel, una foto de la Mona Lisa y
otra de Victoria de Somotracía, todo ello dispuesto en su pequeña mesa
de la habitación. Este será el ultimo instante de serenidad que precederá
a la definitiva separación de la pareja.  Luego, la Creación aguarda
al hombre alto y delgado.
 
________________
Francesc Pedragosa
 
 
 
 

Ventanas con Galeano
(Por Orlando Morales, Chile)
 
 
Cuando se abre una ventana no solo entra la renovación del aire por pasillos y rincones, también entran rostros, figuras, siluetas y sombras de quienes somos y de quienes no somos. Por lo demás esta Casa de Galeano está llena de ventanas.

Orlando Morales
Desde Chile


Casa
Eduardo Galeano

Nos han abierto su casa los olvidados de la tierra. Tenían que ser los más generosos, estos que son los más pobres entre los pobres de toda pobrecía. En las comunidades zapatistas de la selva lacandona y de los altos de Chiapas, nos hemos juntado los venidos de más de cuarenta países.

Vengan a ofrecer su palabra invitaron los dueños de la casa.

A machete limpio, ellos han levantado pirámides de troncos, para darnos cobijo ante la lluvia incesante. Amuchados en el barro, entre perros flacos y niños descalzos, compartimos ideas, dudas, proyectos, delirios. Durante toda una semana, chapoteamos juntos cinco mil mujeres y hombres que nos negamos a creer que la ley del mercado es la ley de la naturaleza humana, desde el Superbarrio mexicano hasta las madres argentinas de Plaza de Mayo, pasando por los campesinos sin tierra del Brasil y las feministas, los homosexuales y los sindicalistas y los ecologistas de todas partes.

Nuestros anfitriones andan enmascarados:Detrás de estos pasamontañas nos dicen estamos con ustedes.

El Caldero
 
QUE NO SE VAYAN TODOS
Miguel Angel de Boer.
 
Que se vayan únicamente:
 
los corruptos
los deshonestos
los inmorales
los ladrones
los estafadores
los mafiosos
los incapaces
los incompetentes
los irresponsables
los vagos
los oportunistas
los especuladores
los acomodados
los ventajeros
los tramposos
los mentirosos
los soberbios
los perversos
los omnipotentes
los autoritarios
los necios
los falsos
los hipócritas
los cínicos
los inescrupulosos
los sinvergüenzas
los codiciosos
los abusadores
los explotadores
los voraces
los indolentes
los desalmados
los dañinos
los destructores
los represores
los pusilánimes
los cobardes
los serviles
los traidores
los egoístas
los injustos
los impunes
los insolentes
los desconsiderados
los irrespetuosos
los incultos
los estúpidos
los avivados
los fanáticos
los racistas
los violentos
 
Que se vayan
 
a la cárcel
al destierro
al cadalso
al infierno
a la misma mierda
o a la puta  madre que los parió
 
pero que se vayan
(y sino hay que irlos)
 
Los demás
que se queden.
 

Miguel Angel de Boer.
 
Comodoro Rivadavia, Abril, 2002.
Miguel Angel Deboer <deboer@uolsinectis.com>
 
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 High: Estado de Sueño
(A 7 meses de tu partida, Julio)
 
Adanellys Hayes

 
(Ya te comiste los chocolates... bien!... ahora espera, el efecto del azucar  no será inmediato pero podrás sentirlo... Mientras, relájate!... trata de inducirte a ese estado de inconciencia donde todo es posible...  si te concentras bien, podrás sentir como se va acelerando el bombeo de la sangre... y se experimenta algo así como una pequeña taquicardia... como cuando tienes tiempo sin hablarle y de pronto te llama con una canción en los labios... y le amas de nuevo, con el estómago revuelto y el corazón a mil.
 
Luego lo sientes llegar... desde una parte de ti a la que no tienes acceso, a la que no puedes controlar,  a la que te abandonas una y otra vez, cuanto sea necesario para volver a verle...el estado del sueño...
 
Deben haber pasado algunos 15-30 minutos desde que te los has comido. Como ves es bastante rápido. Empiezan a pesarte los párpados, como hipnotizada... y no importa cuanto luches, no podrás mantenerlos abiertos por mucho tiempo. Vamos! no te resistas, no luches... simplemente abandonate a sus brazos, sabes que siempre estará ahí, esperándote... )
 

* El primer día...
 
- Has venido!...  Al fin! nuevamente juntos. Pero no te quedes ahí parado... déjame que te abrace... había olvidado lo fuerte que se sienten tus manos... la gallarda rigidez de tus hombros... lo bien que se sienten tus abrazos. Deja que te siga abrazando, que te abrace mil veces... hasta que pueda describirlo de memoria... hasta que me baste con sólo cerrar los ojos para sentirte.
 
Mira que no sé cuando volveré a verte... sé que es inusual esta manera de encontrarnos... pero no podía dejarte ir sin decirte una vez más lo mucho que te quiero. ¿Te acuerdas? ... así nos despedíamos siempre de todos los encuentros... con un te quiero en lo labios ...y si estabamos cerca... con un abrazo. ¿Recuerdas cuando fue nuestro último abrazo?... fue en el aeropuerto (siempre estabas ahí, cuando me iba... y cuando regresaba a casa), tu rostro fue siempre el primero en llegar a mis ojos.
Chiquito! ay! chiquito... cuanto te extraño!!! Pero no te preocupes... vendré mil veces más... cuanto sea necesario... para volver a decirte que te quiero... para tenerte otra vez entre mis brazos.
 

* Un día cualquiera....
 
- Chiquito! de nuevo estás aquí... que feliz soy al verte.
- Ven! Manita... quiero mostrarte algo.
 
Y me llevó por un camino verde y angosto, entre pinares que se fueron despejando para abrirse en un prado... No hube de caminar por mucho rato hasta llegar a un acantilado, donde se estrellaba las olas impetuosas. De repente ví como saltó al agua... sin avisarme a penas, sin pronunciar palabra. Y ya en el fondo sentí que me decía:
 
-Ven! no tengas miedo... lánzate al agua. - y así lo hice. Después de todo... esto es sólo un sueño.
 
- Lo ves! ya estás aquí conmigo... No tengas miedo mujer! abre los ojos. - y parecía reirse entre ola y ola.
 
Al abrirlos pude ver el risco por el que habíamos saltado, deformado por el moviento del agua y de la espuma, hacía sol.. era un día bello... y extrañamente no sentía frio.
 
- Vamos! acaso no confias en mí... no podrás contener el aire que has traído por mucho más tiempo, respira!... Confia en mí, puedes hacerlo!!!. Sé que es difícil pero inténtalo... anda! respira!... como lo harías si estuvieras en la superficie. Creeme que dentro de ti, sabes hacerlo... ya lo hiciste una vez... aunque no lo recuerdes.
 
Y en contra de toda lógica e instinto... exhalé el poco aire que me quedaba, cerré los ojos y respiré profundo... Respiré!
 
- Ves!... ves como sí se puede... Esto es todo mi hermana querida... esto es la muerte, así de sencillo... como respiras ahora debajo del agua. No debes tener miedo... yo ya estaré aquí, esperándote. -
Y desperté con una inmesa e incomprensible paz.
 
 
* El último día....
 
Ya se han vuelto una hermosa costumbre todos nuestros encuentros. Aunque mi salud empieza a deteriorarse poco a poco. Cada vez más son más frecuentes los highs...  ahora ya no espero hasta la noche... sino que los repito en cualquier oportunidad que tengo. El nivel de azucar en la sangre aumenta peligrosamente. Ya no quiero hacer otra cosa que no sea estar con él... ni siquiera escribir:
 
 
- Tia Ada!... ¿Dónde está tio Julio?...
- Debe llegar en cualquier momento amor... Ahh! mira.. ahí viene, entrando por la puerta.
Manito que bueno verte, por más que me empeño en recordar tus abrazos no logro hacerlo... tengo necesidad de revivirlos una y otra vez. Es que todo se siente tan real... tan tibio... tan eterno.
Pero que haces ahí parado...
Ven! y dame un abrazo... y otro... y otro más!!!
Pero por qué pones esa mueca!!!!
Por favor! no lo hagas!... no me alejes!!!...
Eres tú!...
Eres tú mi Chiquito!!!...
No importa cuan feo deformes tu rostro con esa mueca inmunda...
Eres tú!!! siempre serás tú... siempre te sostendré en mis brazos.
 
* Despedida....
 
Nunca más volví a soñar con él... al menos no así!... Siempre supe que estaba muerto, siempre supe que iba a encontrarme con él. Esa noche, antes de que me atreviera a contarselo a alguien... Rich colocó a un lado el Houston Chronicle, se levantó de su sillón favorito, se dirigió hacia mí y me tomó en un abrazo por la espalda... me dió un tierno beso en el cuello (que me hiciera cosquillas, como él solía hacerlo) y luego me dijo en tono de pregunta: - Nadie más en la familia ha vuelto a ver a Julio, verdad? - No! Bubú ha sido el último que le ha visto el otro día sentado en el piano, por qué? -  Lo sabía!, anoche ha venido a despedirse... me ha dicho que no puede seguir prolongando su estadía, que ya era hora de marcharse... me ha dicho también que cuide de Bubú, que recuerde que ahora soy su único tio.-
 
No pude más que dejar caer mi cabeza hacia atrás, en su pecho... y dejar que se corrieran las lágrimas, como se marchaba mi Chiquito en aquel momento. Fue entonces cuando comprendí todo el mensaje... el porque de los encuentros... el porque de la mueca y los abrazos.
 
Nunca más volví a hacerlo (inducirme al sueño)...
Mis sueños con él se volvieron ordinarios, es cierto (como cuando sueño con Abuela o con Dindín) ... pero mi salud mejoró notablemente.
 
Adanellys Hayes, Rep. Dominicana.
Agosto 2002
 

 
BENT
Juan Carlos Alatorre. México.
If I fall along the way
pick me up and dust me off.
and if I get too tired to make it
be my breath so I can walk
 
If I need some other love
give me more than I can stand
and when my smile gets old and faded
wait around I'll smile again
 
can you help me I'm bent
I'm so scared that I'll never
get put back together
you're breaking me in
and this is how we will end
with you and me bent
 
If I couldn't sleep could you sleep
could you paint me better off
could you sympathize with my needs
I know you think I need a lot
 
I started out clean but I'm jaded
just phoning it in
just breaking the skin
 
start bending me
It's never enough
I feel all your pieces
start bending me
Keep bending me until I'm completely broken in
 
shouldn't be so complicated
just touch me and then
just touch me again
 
Juan Carlos Alatorre. México.
jualator@hotmail.com
 

 
IXCHEL
Manuel Lozano

Después de la caverna está la lluvia
mezclada en el mar de tus sobrevivientes.
La luz derrama arena en los costados
y no habrá sacrificios para expiar
entre las rajaduras de cielo.
Has descendido para ver.
Los terebintos florecen cuando rozas
la joven corteza del bienaventurado.
¿Qué migración despierta en mí, esparce
un polen de invierno alrededor de las pieles?
Dinastías, progenies de piedra blanca
rodando como viento hasta donde cierras
tu puerta de revelaciones.
Has descendido.
La esfinge empolla un huevo de rota sangre
con langostas que no vuelven.
¿Quién consagra su hermosura en esta gruta
como en el alba de una historia feroz,
pero qué tribu la consagra?
Te destinaron a la envoltura de un vaticinio
más cercano que un árbol de Bellini.
Sorbieron, de tu lado, la fisura y el asco.
Aquí la herida congelada es un bramido.
¿Quién cantará si yo no canto
desde el abismo a la mordedura del sol?
Lejías de un porvenir encendido, no me reclames.
Debí perder los sacrificios que aspiraban
eternidad en sucios altares.
Debí perder mi efigie en las curtiembres
y en chiqueros del error y del crimen.
¿Quién borraría el oleaje de los sometimientos?
¿Aún respira el ayer?
Algo se remueve en mi escondite,
Soberana de las aguas.
Hemos visto a la ungida.
 
 
Manuel Lozano
París, octubre de 2001
 
*Derechos registrados

 
.
 Querrién Mr Enrique Caballero
 
Un punto
 
epilepsia en calma
 

una raya
 
la visión del cosmos
 

tu beso
 
suspirar profundo.-
 
                 Querrién Mr Enrique Caballero <efcaballeroa@yahoo.com>
 

 
 

         Doce poemas para leerse en voz baja (Poemario corto)
Daniel Montoly, Rep. Dominicana.
 

                              Matemática amorosa
  
    Eres la dulce mariposa
    que se arrastra en los cabellos
    de mis páginas
    a retozar con mis deseos
    enfebrecidos por tus versos.
 
    Desoyes los llantos del hastío
    porque vengo a regalarte
    las dulces pisadas de mi pluma,
    a ahogarte con ángeles nocturnos
    sintiendo aún sus pétalos mojados
    de las caricias de mis besos.
 
    Siénteme nevar sobre tus soledades,
    y en voz baja
    discute la magnitud de mis desvelos
    disfrazados en la niñez
    de tus lozanas retinas.
 
    Pienso ser el espía
    que en algún lugar de tus oídos
    deje el mensaje de mi reloj
    envuelto en ópalos trigueños.
 
    Minaré con juramentos creíbles
    los litorales de dudas
    en el desconcierto de tus mejillas:
    sabré plantarte océanos, ecos,
    colinas de almohadas imparciales.
 
    Entenderá mi dialecto
    cuando mis signos crucen lenguas
    con tus piernas, y mis brazos
    enrejen tu cintura
    fermentando delirios en tu sangre
    que cicatricen mis huecos.
 
    ¡Ven!, vamos a firmar un armisticio
    sin dicción, ni argumentos:
    dame tus manos desamparadas
    y siente a él fuego
    prometerte un hoy sin adversarios
    en el zodíaco oloroso
    de jardines con claveles muertos.
 
   ¡Ven mujer, anhélame!,
   que somos sol y luna:
   la aritmética perfecta de dos cuerpos
   que se juntan para amarse.
 

Daniel Montoly
 © 2002
 
                                Pasión en movimiento
 
Sobre marchas insolentes
de rieles misóginos
quedarán tatuados
nuestros graffitis húmedos,
y en su baño
nuestros olores
inducirán a memorias
desconocidas
a sentirnos en los muros.
Voy a edificarte un monólogo
con cuarzos azules
de tu sal corpórea.
Serás tu, la estatua
alabada por mis deseos,
no faltarán mirras frescas
en tus senos
y flores rojas
en tus frágiles piernas.
Convertiré mis intenciones
en usuarias frecuentes
de tu cuerpo incorpóreo;
seré el legionario
que planta
su pendón victorioso
en tu duna desierta,
seré oasis
en la aridez de tu brújula
viajera sin puertos.
Me recordarás
antes que muera el sol
y no lograrás arrancar
mi sombra
de tu calendario dúctil.
La imagen del lavabo
se perpetuará en tu vacío
intimo de áloes.
En cada viajero
veras mi cuerpo desnudo
y en sus maletas
encontrarás nuestras fantasías,
pero su Cábala, su Cábala, mujer
nunca será la misma.
 

Daniel Montoly
 © 2002
 
 
 

                                  En el umbral de tus alas
 

Anoto el placer
donde las superficies
se dejan
a la inmunidad
de las sombras.
Escuchamos el latir
de otras voces,
un desprendimiento,
una obsesión nocturna,
dos cuerpos,
un perfume.
Por sábana la llanura,
nuestra pasión
es el verano,
un lugar escondido,
sin hacer nada,
sin saber nada.
Corro tu umbral,
desabrocho tus alas
jadeantes;
un rocío no cesa de brotar,
emergen
perlas de tu garganta.
Tus llantos íntimos
colman mi boca,
quedamos tensos,
una pareja,
un amor cristalino
acuclillado en la penumbra.
 

Daniel Montoly
 © 2002
 
                                                 Transformación
 
Recorreré tu piel palmo a palmo;
entre dos besos
encontraré una palabra,
la resucitaré
con mis roces de lotos,
y el calor de mis manos
moldeará noches inolvidables
en tus hombros.
Seré el nuevo Saladino
que reconstruye a Bizancio
en las hectáreas
de tu hermoso campo de batalla;
yo jinete,
y tú como mi auriga
guiarás mis labios
por los lugares inexplorados de tu cuerpo.
Veras largas alfombras de pétalos azules
como los canales de Venecia
extenderse ante tus ojos cafetos.
Abriré las puertas de los templos
a tu culto profano;
con incienso de mirras
y sándalo
perfumaré en ti cada recodo
que antes estuvo desnudo:
al miedo,
a la soledad,
al  tedio,
a la nada.
Serás mi piedra filosofal,
el águila que remonta el vuelo
después de las noches sombrías.
Creé en mí, no lo dudes
y tendrás blancas camelias,
o geranios de color carmesí
creciendo silvestres en tu sombra
como jardines colgando del  futuro promisorio.
 
 
 
Daniel Montoly
 © 2002
 
                                Cuando canten los toboganes
                           
Observarás cantar los toboganes
el sosiego de mi fuego
quebrando la boca de tu bruma
y cada goce huérfano
no te resultarás extraño
al verlo caminar por tu templo
de noche y luna encorvada.
Entonces tus rebosantes camelias
crecerán como parras dulces
en las pérgolas egoístas
de mis dedos lúcidos.
Te tallaré un beso
en cada tobillo,
y por cada suspiro que exhale
una flor de pelo rubio
con péndulo azulado.
Ya veras mitología
como te reconstruiré de las cenizas,
serás el cirio encendido
del Sinaí
en donde mis labios se fulgen
cuando emergen icebergs
de susurros de las profundidades...
Veras mi diosa
como se reparan los flancos
vacíos del cielo
en los astilleros de tu boca y mi boca.
 

Daniel Montoly
 © 2002
 
                                      Marinero sin fin alguno
 
Me dejaré envolver
por los suaves oleajes
de tus manos trémulas,
y seremos la luz
que se planta en los mástiles
en las noches dudosas
y oscuras.
Tu savia de mar
enmudecerás mi inocencia,
y como serpiente sinuosa
ascenderás por las palabras
hasta mi boca en silencio.
Susurrarás en mis oídos
cantos de abriles
olorosos a cuerpos jadeantes,
a salitre joven;
llévame donde guardas
tus salados misterios
en vasijas de años azules.
Abre el coral de tus muslos,
déjame buscar allí
las posibles respuestas
a mis inquietudes de marino
que no conoce aún puertos.
Porque si no me da regocijo
en tus brazos,
escribiré sombras largas
y negras en mi bitácora diurna;
abre las compuertas,
déjame entrar en tu astillero
que como un barco viejo y triste
quiero echar amarras
y morir tranquilo en tus senos
dulces y gráciles
en una larga noche de sargazos marinos.
 
 
 
Daniel Montoly
 © 2002
 
                             Hablando con la mecedora.
 
¿Recuerdas el bar del Medio
y aquellas noches de viernes rojos
en el malecón?
Tú traías tu blusa de corte trapecio,
tan sexy como un gerundio
de losa gris sobre una página
casi ahogándome  los ojos.
Y tu mini floreada
iba sembrando
de antojos las diestras
y las siniestras intenciones,
con pasos dobles,
como una tormenta del trópico
montada sobre tacones azules.
¡Oh, trigueña! 
Tus senos de coral negro
combinaban bien
con tus muslos color de azúcar,
y esa cintura de madreperla
refulgía con retoques
al sentir mi calentura.
Te dije, ven, vamos a converger
en una línea sin comas entre nosotros,
sin los molestos puntos y apartes .
Y pasaré mis brazos
 por debajo de tus recuerdos,
para hacerle cosquilleos
a tus viejas ansias de abriles salobres
que huelen a febreros reacios.
Te dije, ven, baila conmigo
 un ritmo para dos sombras
en una sola cama con Sabina de fondo...
 
Cuántos recuerdos dignifican mi vejez,
mujer, y tú n