DESPERTAR
Páramo fui.
Desierto y selva inexpugnable.
Paraje inhabitado
tierra yerma.
Estepa
paradigma del silencio.
Instinto sofocado.
En ti, soy
despertar
orilla
extremo,
ilimitado margen
de tus manos,
fruición a tu costado.
Fanny Garbini Téllez
DE QUÉ SE
TRATA?
De todas las cosas de la vida
que no comprendí.
Por ejemplo, cómo poner las cosas grandes
dentro de las pequeñas cosas.
De porqué ante la muerte
seguir viviendo es la mejor venganza.
Del avance y retroceso de los deseos.
De por qué los árboles inclinados por el peso
de los años, por los locos vientos del norte,
no son derribados por el primer huracán.
No comprendí por qué las losas de las tumbas
se ladean. Y aún no lo entiendo.
No comprendí (y no comprendo)
el blanco dolor de la muerte
ni por qué la soledad es gris.
El por qué de los equinoccios y los solsticios
ni esa cosa tan rara de la carga magnética
en los cuerpos. Ni para qué sirve.
No comprendí el desamor. Ni la impiedad.
Ni los curvados alambres que crucifican
la fantasía.
Ni el deterioro de este cascarón llamado cuerpo
mientras la mente sigue siendo brillante.
Ni por qué se juntan las sombras
para tapar ausencias.
No comprendí por qué hay ángeles de mármol
y pensamientos calientes
ni por qué escondemos
esa tremenda necesidad de ser amados.
No comprendí la altivez ni por qué
muchas veces el alma queda a la intemperie
ni por qué se guardan las palabras
en bolsas transparentes.
Ni por qué Dios es invisible y sin embargo,
se puede escuchar; ni por qué siempre quise
volar sobre las montañas, como el halcón.
Y por último, no comprendí ni comprenderé
jamás, porqué no me amas.
De eso se trata.
Fanny Garbini Téllez
DESDE ESTE ADIÓS
Te diré adiós desde este trampolín de la aventura,
desde este muelle gris que me contiene te diré adiós,
adiós en epigramas, adiós de escaparate y de borrasca.
Te diré adiós sin lágrimas ni esperas prolongadas en la
escollera despintada, desde el absurdo final del
cambalache, desde la noche triste del mar sin su
gaviota
ni el pescador pintando su barcaza.
Desde este adiós sin pan y sin monedas para comprar una
caricia, _prudente timonel_, tomo distancia entre dos
puntos. Somos dos muelles en los que jamás
coincidi-
remos.
Desde esta confusión le diré adiós al claroscuro, a esa
difusa luz que suavizó la despedida de aquella noche
triste y su pasado breve.
Quiero olvidar la dulce travesía por tus brazos en
el
helado playón de este discurso y cerrar el
breviario
de esta historia con el lacre-carmín del beso
que
aún te debo.
Fanny Garbini Téllez
DESDE UN ROJO
ESCALÓN
Fue una insensata, imprudente sospecha
que saltó desde una rueca descubierta.
Fue como un campanilleo de cristales
alzándose luminoso, disoluto
en espirales de un mareo,
como alegóricas chispas de sorpresa sin
exordios
zambulliéndose en el cuerpo.
La arrogancia del fuego
latiendo en mi cerebro
exitación
ardor
espuma
derramada,
inconcebible, incontrolable
doctrina que ajustábase a mis huesos.
Fue luz exorbitante,
esplendor
lumbre
quemante,
clarividencia
retozando en el nicho cerrado de mis pechos.
Eras vos, descendiendo a toda prisa
desde el rojo escalón de una vidriera.
Fanny Garbini Téllez
DETRÁS DE LAS ALTAS PUERTAS
En medio de una noche de garúas deshago las
maletas
de mi presente interrogante y descreído. Voy
sacando
de a uno los bultos de mis fracasos y desilusiones,
asomándome a una carencia donde se entrecruza
un
espacio selladamente ajeno, como aquellos
sobres
donde se resguardan los testamentos.
El hoy está detenido por un muro de aire
infranqueable para mis ansiedades. Detrás de
sus
altas puertas sólo existe el vacío y una larga
penumbra casi pisando el horizonte. Como una
sombra
en la arena, como una larga bufanda
interminable-
mente tejida para nadie, como la ilusión de las puntas
de los altos pinos por llegar a las nubes, perforarlas
y provocar una lluvia de globos de colores.
Me siento como una movediza brizna mirando
pastar
a los caballos, cercenar con su bocaza la tierna
hierba
y me duele el dolor blanco del arrancón.
La lluvia sigue cayendo sobre los desmochados árboles
de mi vereda. La calle está oscura y solitaria.
Mi corazón es un fuelle de fuego queriendo
detener
la medianoche. Detrás de sus altas puertas sólo
espera un mañana sin augurios.
Fanny Garbini Téllez
EL ALMA A LA
INTEMPERIE
En el último vagido de la tarde
trae el aire de este increíble abril
un abrigo de niebla polvoroso,
un tiempo de zumos impalpables
y a tí, hombre indomable, peregrino
sin metas ni destino prendido a mi clausura,
cautivante y gentil, solitario de extravíos,
tenaz en tu postura, subyugante.
¿Cómo te digo, hombre incalculable,
que te he buscado entre riscos de sal
y arenas pimentosas,
en esos desmechados hilos de la hechicería,
en las trenzas de luna y minerales
y en las extremidades de una sombra?
¿Cómo llegar a tí, si no comprendes
que he vaciado de tuétanos mis huesos,
que despojada de caducas perfecciones
dejé morir el alma a la intemperie
y te entregué mis fósiles principios
al decirte de frente que te amaba?
¿Cómo te hago saber, hombre inmutable
que ya me has confiscado el pensamiento
y derrumbado el campanario de la risa,
que soy de tí mujer enamorada
y esperando por tí gime vacío
el lado solitario de mi cama?
Fanny Garbini Téllez
FANTASEANDO
Quizá me pierda esta noche por senderos de escarcha
y
menta fría, olorosa menta nacida en los huecos
por donde escapan los duendes sorprendidos
y las brujas guardan sus escobas mágicas plateadas de
plenilunios, desconcertadas ante el brillo
de sus pajares relucientes de un sol que nunca
conocieron.
Las brujas y los duendes caminan de la mano
y a escondidas entre las sombras y las raíces,
entre
el heno y el burro, entre los ilusos cordones de
fantasmas que despiertan de sus silencios de
siglos
callados, ciegos con ojos blancos y túnicas
moradas
levantándose de las tumbas como pastos resecos,
con la piel pegada a su esqueleto.
Quizá, casi seguro, esta noche recorra caminos
ancestrales desentrañando secretos de los
muertos
que me preceden.
Tal vez me encuentre con el Cristo yacente en
el
hueco de la piedra, con sus huesos intactos.
O con la larga cola de un Lucifer regenerado que
me
ofrezca su mano para bailar con él.
O con las alas perdidas del ángel que no quiso
volver
a su lugar, más allá del firmamento.
Quizá en la larga travesía que emprenderé esta
noche,
a mitad de camino me encuentre con tu voz.
Y si logro escucharte, tendré en mis manos tu
sonido.
Entonces, soplaré con mi aliento los cascabeles
divorciados de las lunas en cuarto menguante,
soplaré con fuerza y sin esfuerzo para que lleguen a
tu respiración y despierten tu música interior.
Para que abras los brazos y atrapes un remolino de
aire
fresco al empezar la mañana y pienses, tal vez, en
este amor que, desde hace tiempo, está
fantaseando entre nosotros.
Fanny Garbini Téllez
LA LUNA
La luna, cuando no ha salido,
se parece al despertar de la conciencia
al luciente renacer de la esperanza
a los destellos del Càliz con hostias
consagradas.
A la càndida mirada de la mujer encinta
al hombre que ha encontarado su amor,
un poco tarde...
Se parece al principio de la vida
al trueno de las olas que anuncia su rompiente
a la elìptica forma del vientre de una madre,
al botòn nacarado que estallarà en camelia
y al goce anticipado del encuentro
de amantes ilegales.
Se parece a las manos tendidas al sufriente
al beso en los cabellos plateados de la abuela
a la primera risa del hijo que ha nacido
al doloroso grito del frustrado poeta
a la tez mortecina de los desesperados.
La luna, cuando no ha salido,
se parece a los ojos sin luz de mi vecino ciego
a las manos con hambre de otras manos
a la primera ilusiòn y a la ilusiòn perdida
a los besos que dimos y que no nos han dado,
al primer desencuentro, la primera caricia
a la primera entrega de la doncella virgen
y al primer desencanto...
Fanny Garbini Téllez
LA PUNTA DEL
OVILLO
Desde la punta de un ovillo
invierto el camino.
Exhumo imperceptibles huellas
de plantas que marcharon conmigo.
Me pregunto quiénes fueron
los que me acompañaron
sin llegar a destino.
Entre los tantos cadáveres
tiene que estar el tuyo.
Doy un tirón al hilo;
cien rostros dan la cara
y no te reconozco.
Perdida entre dos mundos
debe estar la madeja.
Quizá pueda encontrarte
en la otra punta del ovillo.
Fanny Garbini Téllez
POR LAS ESQUINAS
Dicen que dicen
que alguien murmura
por las esquinas
que estoy cambiada
que mi sonrisa
ya no es la misma
que el paso lento
que la mirada
que las arrugas
que si las canas...
..................
Que voy a misa
muy bien vestida
el paso ágil
figura erguida
el pelo suelto
la falda corta
dos esmeraldas
en las pupilas...
Dicen que dicen
por las esquinas
que alguien murmura
que estoy cambiada.
Dejo que digan
lo que les caiga
y apuro el pecho
de enamorada...
Fanny Garbini Téllez
QUE NO LLEGUE MAÑANA
Quiero dormirme esta noche y morir en el sueño
liviana y transparente, sin angustias que pesen
como capa de piedra en mis hombros desnudos
de tus manos, soles de ayer, interminable
fuente de agua clara, vertiente, manantial
donde bebía el atorado impulso de quererte.
No quiero ni me importa abrir los ojos
en otro amanecer, ni saltar de la cama,
ni correr a peinarme, ni mirarme al espejo,
ni el café que se enfría, ni el autobús que
parte hcia ningún lugar.
Sólo quiero dormirme y morir en el sueño
frágil, fugaz, etérea y blanca.
Que no llegue mañana.
Y si es que llega, por estar muerta
no ver la luz del sol en la ventana.
Fanny Garbini Téllez
POR DORMIR ESTA NOCHE
CONTIGO
Pagaría una ristra de vidas
por detrozar la angustia de esta noche.
Pondría en el mortero del invierno
todas las nieves y todas las escarchas,
los tenaces granizos que azotaron mi espalda
estampando sus sellos redondos de sangre.
Después, machacaría sobre ellos
_en el impune afán de triturarlos_
sin piedad y sin remordimiento,
gozando cada golpe, cada tajo, cada herida
_réplicas exactas de mis marcas_
hasta agotar la furia que enceguece mis actos.
Pagaría un enorme racimo de vidas
por dormir tibiamente esta noche contigo.
Por romper los hechizos y burlar a los diablos
de los epitafios metiéndome en tu cama,
y al fragor de tu viril y rugiente erotismo
saciar la sed que nos abisma sin remedio
en una eterna noche sumergidos.
Fanny Garbini Téllez
REBELDÍA
Apenas llueve. Apenas hace frío,
es verano en la sangre, que iracunda
bulle venas arriba.
La imagen y el designio
desbordan su coraje:
músculos contraídos, midriática mirada.
Y ajustando los dedos a los puños cerrados,
clavar las uñas en las palmas,
y apretando los dientes permanecer erguido.
Hay que cerrar los ojos
y remontar a ciegas los caminos
y contener la marcha bruscamente
a un paso y medio del abismo.
Detener el reloj
un minuto antes de la alarma,
darse una vuelta, retomar el rumbo,
la mano en alto, el corazón contrito
y en pie de guerra, decirle NO
al destino.
Fanny Garbini Téllez
RECUERDOS
(Sobre
Pintura de Betty Domínguez)
Te miro
desde el centro del quebrado rayo
desvariando, vacía de quimeras,
desnuda de ropaje y de delirios
abrazarte al madero que enmarcó tu sino.
No ves,
absorta en la impoluta orilla
al pescador que viene de la hoguera
y se recorta nítido, provocador
de los erebos
que anaranjan tu pelo recogido.
Tan sólo
un triángulo de seda despareja
cubre apenas tus senos profanados
sobre láminas de agua moribunda.
Te miro
y me atormentan los recuerdos.
Eras tú la pura y bella diosa de la mar.
Él, la bestia que mansilló tus latitudes.
Contra las llamas de memorias lacerantes
parte rumbo al infierno.
Parte con su motín enajenado
su castigo y tu condena.
En sus manos
dos peces y la tersura de tus senos.
Fanny Garbini Téllez