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Llegó
la hora de amar, de amarte y no acabar, llegó el
sentido, el que me dan tus latidos, llegó el momento, en el
que te dije cinco palabras, marcadas a fuego en corazones, te
quiero y te amo.
Sé
transparente, sin ocultar miedos, entrégate a mi. sin un
resquicio olvidado, ábreme tu puerta, sin un sólo
límite, ámame sin parar.
Azul
del cielo que me llamas. ¿o era el verde de tus ojos? rojos de
pasión tus labios, bellos labios que me llaman, blanca tu piel
de porcelana, cuyo aroma también me reclama, y es que tu amor
es el que me llama.
Tres
flores te regalaré, la primera adornará tu ternura, que no
necesita de adornos, la segunda acompañará a tu belleza, que
ridiculiza cualquier otra belleza, la tercera me la quedaré, y
te la entregaré cuando me quieras. |
Tiemblas, sólo tiemblas y amas, con movimientos
tiernos y miradas de ensueño. sólo tiemblas y te
detienes, en cada uno de mis besos, en cada palabra
cómplice, sólo tiemblas y tu temblor me
enamora.
No me
mires que me enamoras, con el peligro de tus ojos, que rasgan
voluntades, que susurran deseos encontrados, que invitan a
sueños incontables, no me mires, no me domines, porque ya soy
tuyo, y con tu mirada muero.
Serena mujer de
alegrías, compón una canción con tus labios, una melodía que
me hechice, más que me hechiza tu misterio, bella mujer
soñada, que descubro en tu existencia, y aunque no te
conozca, te amaré cien años
más.
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