Mira Daniel y amigos todos, yo aconsejo después del poema aquél:
(para)
El buen Garrik, un Rivotril y echarse a descansar la pena tres dÃas. Dos de litium y dejar atrás la conmiseración y el victimismo que son tan destestables, como lamentables. Ver alguna de Chaplin, de ésas mudas, e irse unos dÃas a la playita. Como ejercicio cotidiano eso que mi querido Cortázar recomienda "Intrucciones para subir las escaleras al revés" (que bien puede hallar en youtube) y ver el mundo sin vértigos, beberse el mundo todo y tener extrema precaución con no excederse en el ejercicio éste.
Para el médico, un cursito de actualización en sociologÃa, otro en psiquiatrÃa, e irse de copas con amigos para conocer a otras personas... y un Rivo, sin ningún motivo pero quizá le cae bien.
Para el bueno de Juan de Dios Peza, leer a mi queridÃsimo Eduardo Mendoza, la trilogÃa no le vendrÃa mal: El misterio de la cripta embrujada, el laberinto de las aceitunas y el tocador de señoras. Además un poco de John Coltrane y andar más ligero con la pluma.Añádase un Rivo, sin motivo alguno.
Para nosotros nada de llanto, nada de tragedia, nada de Rivotril y eso que ustedes están haciendo como ejercicio constante: amigos en la razón con un café delante, añádase, recomiendo a esto, una copa de vino L. A. Cetto Petite Syrah.
´POr otra parte debo una aclaración temática sobre el asunto del enigma de la metamorfosis. Enigma es aquello que resulta confuso al entendimiento, pues por lo regular es el entendimiento mismo el que lo genera con un discurso que no es claro. Aquà estoy preocupado porque el ensayo tiene la virtud de ser digerible pero en todo caso dar lugar a incorrecciones. La metamorfosis no tiene nada que ver con las mutaciones poéticas del I Ching, tampoco con la versatilidad de cambiar nuestra visión de la vida (esto me llevarÃa a escribir libros de superación personal y nada de ontologÃa). Cuando se habla del enigma de la transformación quiero señalar a la estructura radical del hombre que en su ser mismo tiene esta potencia de hacerse distinto creando posibilidades para ser-más. Para dar cuenta de esto no puede deternerse el análisis en la facticidad o concreción de que efectivamente cambiamos, sino de porqué es que cambiamos. Cómo es el ser
del hombre que cambia siendo el mismo? Cómo es que se integra lo viejo con lo nuevo y el sujeto (gestor mismo de su cambio) permanece siendo él? ¿Cómo es que esos cambios no sólo lo afectan en su singularidad sino que impactan en el radio vital de su existencia y además son susceptibles de transmisión y, en esa transmisión, de ser renovados y alterados por otros que son receptores y renovadores de la cultura por cuanto interlocutores expresivos? Como siempre, el problema cala hondo en las cuestiones más fundamentales de la filosofÃa. Lo que creo y lo que he leÃdo, sobre todo en aquellos que hacen "filosofÃa de la educación" y de aquellos que hacen antropologÃa pedagógica es que no extraen los problemas axiales que emanan de un ser que es tiempo y ese tiempo sólo se genera como radical transformación de la existecia. Como sea, el asunto es farragoso para un medio como este, pero querÃa dejar la nota aquÃ.
Saludos.
AA