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Asunto:[pastoralvihsida] Evangelio 19 de octubre 2008
Fecha:Miercoles, 15 de Octubre, 2008  12:00:52 (-0300)
Autor:Lisandro Orlov <orlov @...............ar>


Domingo 19 de octubre de 2008.

Ciclo A. VIGÉSIMO NOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Evangelio: Mateo 22, 15-22

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Isaías 45, 1-7

Salmo Responsorial: Salmo 96, 1-9 [10-13]

Segunda Lectura: 1º Tesalonisenses 1, 1-10

 

 

 

EVANGELIO Mateo 22, 15-22

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En aquel tiempo los fariseos se reunieron  para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie.  Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al Cesar o no?". Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: "Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa?  Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto". Ellos le presentaron un denario.  Y él les preguntó: "¿De quién es esta figura y esta inscripción?". Le respondieron: "Del César". Jesús les dijo: "Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios".  Al oír esto, quedaron admirados y, dejando a Jesús, se fueron.

El Evangelio del Señor.

 

LA AGENDA DE DIOS

 

Muchos grupos religiosos se acercan a las Escrituras con una agenda escondida. Prejuicios y posiciones morales preexistentes condicionan su forma de comprender el mensaje de Jesús de Nazaret. Al igual que este grupo de que se le acerca, muchos utilizan hoy en día el Evangelio con el objetivo de apoyar y fundamentar posiciones pastorales  previamente asumidas.

 

La afirmación que introduce el diálogo y que proclama que Jesús de Nazaret es Maestro y  es sincero y que enseña con fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque él no se fija en la categoría de nadie, es en sí toda una confesión de enorme significado, pero que en sus labios se transforma en una cínica ironía. Nada de eso forma parte de sus convicciones y, muy por el contrario, encierra toda la crítica que fundamenta la trampa en la que quieren hacerle caer. Saben muy bien que el camino de Dios que enseña Jesús de Nazaret es muy opuesto a su sistema. No tienen realmente miedo a la popularidad de este Maestro con el pueblo. Tampoco le preocupa demasiado el ataque directo a su fuente de financiamiento y poder económico cuando atacó a los mercaderes en el templo. En cambio les escandaliza que no tome en cuenta la condición de las personas, ni que no se fije en la categoría de nadie. Les resulta inaceptable que coma con y visite la casa de pecadores y pecadores, y que además les anuncie una buena noticia de inclusividad. Eso ya es demasiado.

 Les escandaliza el anuncio que confirma que ese espacio de liberación en el cual se cumple la voluntad de soberana de Dios, que todos y todas llamamos Reino, pueda ser entregado a las y los extraños, diferentes e impuros. Allí está el motivo suficiente y necesario para planificar esta trampa de cruz y en ese aspecto se manifiesta su oposición a este camino de Dios revelado por Jesús de Nazaret. Esa oposición y ese rechazo constituyen la agenda secreta de sus enemigos.

 

Todas y todos los que estamos en comunión con las personas y grupos vulnerables al vih y al sida, conocemos las agendas escondidas de muchas personas y comunidades religiosas que también viven ese escándalo. En público, muchos de estos líderes, asumen un discurso políticamente correcto para el momento actual pero en privado tienen posiciones totalmente opuestas y negativas al  anuncio de cualquier buena noticia de liberación y de inclusión a aquellas personas que esos líderes continúan considerando desde una lectura fundamentalista de las Escrituras como impuras e indignas del espacio que llamamos Reino.

 

El núcleo de su escándalo no aparece en la trampa. Ni una sola palabra sobre el camino de Dios puesto de manifiesto por Jesús de Nazaret. Nada sobre una acción pastoral que no tiene en cuenta la condición de las personas ni sus identidades. Nada sobre aquello que les escandaliza realmente de las enseñanzas y prácticas de este Maestro, que no se fija en la categoría de nadie y que no rotula a las personas. La pregunta se plante desde una cuestión relativamente secundaria y en la que hay, dentro de esa misma comunidad religiosa, diversidad de posiciones que no significan rupturas en la unidad. Evitan astutamente poner en el debate aquellos temas esenciales que hacen a la comprensión básica de las Escrituras y del mensaje del Reino.

 

Tenemos que tener cuidado nosotras y nosotros mismos de no correr el riesgo de considerar rápidamente  y pasar por alto esta primera parte del relato y caer en la trampa de centrar nuestra reflexión primordialmente en el tema de los impuestos.  El escándalo de este relato está en esta introducción y en la promesa que el espacio de liberación e inclusión del Reino esta abierto a personas que, a nuestro juicio y usando exclusivamente la Ley como parámetro de evaluación, no han hecho el esfuerzo suficiente y que no han reunido los méritos necesarios como para ser los destinatarios de las buenas noticias. Así piensan muchos grupos religiosos de las personas que viven con vih.

 

Ese espacio de inclusión que llamamos Reino no es una recompensa a esfuerzos o méritos sino que es un regalo totalmente gratuito e inmerecido. La entrada en ese espacio no se negocia, simplemente se acepta y se agradece. Nada más. Y esto es difícil de asumir porque muchos y muchas quieren imponer leyes a cumplir para sentir que tienen derecho y propiedad como para entrar en él. El perdón de Dios no se gana ni se negocia. Es una iniciativa de aquel que nos ama, aún cuando estábamos lejos y totalmente sorprendente y completamente inmerecida, puesta en las manos de todos y todas sin fijarse en la categoría de nadie y sin rotular a las personas.

 

Para mayor escándalo, Jesús de Nazaret, ofrece este espacio de comunión y justicia a personas que no son obedientes ni disciplinados de acuerdo a nuestros criterios fundados en mandamientos y leyes. Porque no nos gusta tanta inclusividad es que le tendemos trampas al Evangelio de Jesús, el Cristo del Dios del Reino. Sentimos la necesidad de domesticar el mensaje y colocarlo bajo el yugo de la Ley, tanto la de Dios como las nuestras. Con esa actitud somos nosotros y nosotras, los aparentemente convertidos, quienes nos hacemos desobedientes, tramposos y poco disciplinados. Con nuestra necesidad de negociar con Dios el reconocimiento de nuestros méritos y esfuerzos que nos dan derecho a sentirnos monopólicos y excluyentes herederos y herederas del Reino. Somos nosotros y nosotras quienes usamos las leyes y reglamentos como parámetro que toma en cuenta la condición de las personas y con ello nos colocamos fuera de ese espacio donde pueden entrar los malos y buenos, los limpios y sucios, los lindos y los feos. Esta es la trampa y este es el tema realmente en discusión. No nos podemos ni dejemos  distraer.

 

La misma pregunta los ubica en una dimensión equivocada. Según las diversas traducciones preguntan si es legal, si está permitido, si se debe pagar impuestos al imperio. En esta pregunta también subyace la confusión entre el Reino de Dios y el Reino Secular. No son dos espacios paralelos con funciones totalmente diferentes que no podemos dejar de distinguir sin separar. Esta cuestión candente y conflictiva es colocada como condición para entrar al espacio de la inclusividad y de la relación con Dios cuando en verdad,  es un tema que se debate en el espacio en el que debemos mostrar nuestro compromiso con el prójimo y con su bienestar. Esta no es una pregunta religiosa sino positivamente política. No es el enfrentamiento de dos sistemas sino la complementariedad de los dos reinos. Al imperio siempre le hemos de exigir mayor justicia, más paz, más bienestar y equidad. Esa es parte de nuestra respuesta al amor gratuito de Dios que siempre busca en nosotros la movilización en pro de la justicia. Dios solamente nos pide un si de confianza y fe a su amor y compasión. Al imperio debemos entregarle nuestra participación activa, visible, en la construcción de un espacio donde los seres humanos puedan relacionarse como hermanos y hermanas.

 

Jesús de Nazaret conoce las agendas secretas de los imperios y sus servidores. Además de saludarlos en forma un poco descortés y tratarlos. en sus propias fauces. de hipócritas, les pide que le muestren una moneda con la que pagan el impuesto al imperio. Aquí me pongo a soñar. Aparentemente Jesús y sus discípulos no tienen una de esas monedas y necesitan mendigarla. Aquí me viene a la memoria la figura de un gran mendicante, la de san Francisco de Asís, quien en el contexto de una incipiente cultura monetarizada, recomendaba a sus discípulos tener terror de tocar una de todas las monedas porque para él representaban toda la injusticia y todas las exclusiones y opresiones. ¿Será que Jesús de Nazaret le tiene el mismo horror de tocar monedas, símbolos de tantas inequidades?

 

En el plano del Reino de Dios nunca preguntamos si algo está permitido o si es legal hacer tal o cual cosa. Esa es una pregunta que nace de nuestra idolatría de la Ley y de pensar que cumpliendo o asumiendo ciertas conductas, agradamos a Dios. No necesitamos agradar a Dios para ser convocados al Reino de la equidad y la justicia. Es totalmente gratuito y lamentablemente esa misma gratuidad provoca rechazo. No podemos admitir la generosidad del perdón paradójico de Dios. Vienen a nuestra memoria frases de san Agustín quien dijo y dice: “Todos los mandamientos de Dios se cumplen cuando queda perdonado todo cuanto no se ha hecho” y también san Jerónimo quien agrega: “Somos pues justos cuando nos confesamos pecadores, y cuando nuestra justicia se funda, no en nuestros méritos, sino en la misericordia de Dios  La Apología de la Confesión de Augsburgo afirma que “Cristo, quien siendo sin pecado sufrió el castigo del pecado y fue hecho víctima por nosotros y nosotras, quitó a la ley el derecho de acusar y condenar a los que creen en él, porque él hizo propiciación por ellos y ellas, a raíz de la cual ellos y ellas, son ahora considerados justos y justas. Pero una vez considerados justos y justas, la ley no puede acusarlos o condenarlos, aún cuando en realidad no haya satisfecho la ley. En el mismo sentido, Pablo escribe a los colosenses (2, 10) “En Cristo estáis completos y completas”[1]. Simplemente estamos llamados y llamadas a anunciar esta escandalosa buena noticia en el plano del Reino de Dios. Porque a Dios solamente podemos entregarle nuestra fe y nuestro sí a su acción.

 

En el plano del Reino secular está muy bien pagar impuestos porque ese es nuestro compromiso de amor que busca la justicia para nuestro prójimo. No nos salvamos por pagar impuestos sino que con ellos procuramos el bienestar de nuestros hermanos y hermanas. Tenemos como objetivo el respeto de las dignidades de todos los seres humanos y el cuidado de la creación. Por supuesto que nuestros impuestos pueden ser utilizados en forma indebida, pero esa discusión no afecta la inclusividad del Reino de Dios.

 

Es lógico para los seres humanos que nuestra dignidad frente a Dios procede del pago de impuestos, de la monogamia, de la abstinencia o de cualquier otra acción positiva que hacemos para proteger por amor la dignidad de hermanos y hermanas. Lo que aún continua siendo ilógico y muy poco natural es el aceptar con plenitud que Jesús de Nazaret en la cruz llevó a cabo el gesto único y necesario en el cual se nos revela el profundo e incondicional amor de Dios para con el mundo y para con todos nosotros y nosotras. Desde esa cruz amamos incondicionalmente a nuestro prójimo y pagamos impuestos y monitoreemos el uso de ese dinero haciendo incidencia en políticas públicas  porque es nuestra forma de evangelizar la cultura en la cual estamos encarnados y encarnadas.

 

Para la revisión de vida

Existe una sola Palabra de Dios y esa Palabra es una persona: Jesús de Nazaret, el Cristo del Dios del Reino y esa es nuestra clave interpretativa de todo lo que ocurre a nuestro alrededor. ¿Dónde he puesto el énfasis en mi escucha de la Palabra: en la Ley y los mandamientos o en el Evangelio y la gracia?

 

Para la reunión de grupo

Las Escrituras, en especial en el primer testamento, nos revela un Creador sumamente celoso que no admite la construcción de ídolos. ¿No estaremos haciendo de nuestros esfuerzos, meritos y prestigio nuevos ídolos que no nos permiten vivir en plenitud lo que debemos entregar a Dios (la fe en acción de gracias) y que oscurece aquello que debemos realizar en el plano político (servir a nuestro prójimo con el amor que busca justicia)? Esta confusión de Reinos  ¿no estará esterilizando nuestras vidas y entregas en uno y en el otro espacio? ¿Esa afirmación que dice que la comunidad cristiana no debe meterse en política no tendrá su nacimiento en la confusión y separación entre el Reino de Dios y el Reino Secular?

 

Para la oración de las y  los fieles

Confiando en tu promesa que nos ofrece, a todas y todos los que estamos oprimidos por el pecado y las muchas muertes, la reconciliación gratuita por medio de Cristo, que conseguimos por la fe sola, nos atrevemos a interceder por todo el mundo, por tu iglesia extendida y comprometida con este mundo, y por todas y todos los que esperan la manifestación de tu presencia.

 

(Se hace un breve silencio:)

 

Maestro que enseñas con fidelidad el camino del Reino, sin tener en cuenta la condición de las personas y sin fijarte en la categoría de nadie, concédenos el coraje de confiar en los méritos de Cristo, que por causa de él Dios, que nos creo a su imagen y semejanza,  quiere reconciliarse con todos y todas, incondicionalmente. Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra.

 

Imagen de toda la creación, que nos invitas a levantar nuestros corazones en la confianza absoluta en la misericordia prometida a causa de tu Cristo, ayúdanos a vencer y superar las fronteras de discriminación, opresión, y prejuicios que aún separan personas, pueblos y naciones. Concédenos contemplar este mundo con tu amor y con tu mirada, para que en comunidad nos podamos entregar a tu proyecto por un mundo más fraterno y equitativo. Canten al Señor, bendigan su Nombre, día tras día, proclamen su victoria.

 

Oración comunitaria

Camino visible al Reino, en Jesús de Nazaret, tu Cristo hiciste visible tu gloria ante las naciones, al arrodillarte ante los explotados y discriminados. Te pedimos que continúes actuando y convocando a todos los puebles a recibir tu misericordia y reconciliación a fin de que, todo el mundo al que amas tanto, pueda perseverar con fe clamando por la llegada de tu Reino y confesando con sus labios y sus acciones, su plena confianza en su presencia entre nosotros y nosotros. En el nombre de aquel que enseña tú camino, sin tener en cuenta la condición de las personas y sin fijarse en la categoría de nadie. Amén

 

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Octubre 2008

 



[1] Libro de Concordia. Las Confesiones de la Iglesia Evangélica Luterana.  Editor Dr. Andrés A. Meléndez. Concordia Publishing House. St. Louis1989. Pág.106




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