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 Domingo 5 de octubre de
2008.
Ciclo
A. VIGÉSIMO SÉPTIMO DOMINGO DEL
TIEMPO ORDINARIO
Evangelio:
Mateo 21,
(Leccionario
Común Revisado)
Primera
Lectura: Isaías 5, 1-7
Salmo
Responsorial: Salmo 80, 7-14
Segunda Lectura: Filipenses 3,
4b-14
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EVANGELIO
Mateo 21, 33-46
Traducción:
El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia.
Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires.
1990 |
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[En aquel tiempo dijo Jesús al
pueblo]: “Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí
plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de
vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al
extranjero. Cuando llegó el
tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los
frutos. Pero los viñadores se
apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero
lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor
número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio
hijo, pensando: 'Respetarán a mi hijo'. Pero, al verlo, los viñadores se
dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su
herencia". Y apoderándose de
él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño,
¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?". Le respondieron: "Acabará con esos
miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su
debido tiempo".
Jesús agregó: "¿No han leído nunca
en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a
ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros
ojos? Por eso les digo que el
Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo
que le hará producir sus frutos".
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas,
comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de
detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta. El
Evangelio del Señor.
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UN PROVOCADOR AL
BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS.
En honestidad, debemos reconocer que
Jesús de Nazaret es un provocador. De muchas maneras y de diversas formas su
debate y enfrentamiento sistemático y continuo con una forma específica de leer
las Escrituras así lo demuestra. La discusión que coloca en su centro ese
cuestionamiento de una forma de hacer teología fundamentada en la prosperidad y
el poder así lo demuestra. No solo cuestiona la teología sino también la forma
de comprender la naturaleza de la relación de Dios con los seres humanos, fundamentada
en conceptos dudosos de pureza y que desafía los límites impuestos a la
comunidad de fe basados en criterios de pureza litúrgica y ritual, de sangre o
de raza y de nacionalismos excluyentes.
Ese debate, cuestionamiento y
críticas a la conducta y criterios de los líderes religiosos produce el
conflicto inevitable de la cruz. Su forma de hacer teología, eclesiología y
acción pastoral desemboca en la cruz que lleva Jesús de Nazaret mucho antes de
llegar al Gólgota. Hay una relación directa entre una forma de pensar y vivir y
la forma en que se siente amenazada la teología de la gloria y de la
prosperidad. El trabajo pastoral de incidencia en políticas públicas, acogida
incondicional de todas las personas y grupos en situación de vulnerabilidad al
vih, con la diversidad de sus identidades, también hoy pone en tela de juicio y
cuestiona todas las teologías de gloria y de prosperidad. Evidentemente esas
teologías se han de confabular para resistir cualquier propuesta o acción que
cuestione su sistema teológico que fundamente su poder. Ese sistema que ha
permitido el enriquecimiento de esos mismos líderes religiosos a partir de
esperanzas e ilusiones de fieles desesperados.
El bello lenguaje y las creativas
imágenes de las parábolas nos pueden llevar a pensar en semejanzas tramposas.
Nuestro Dios no es un Dios ni ausente ni muerto. Confesamos que es un Dios
Emmanuel, que siempre está en medio de nosotros y nosotras, y en especial junto
a todas y todos los estigmatizados del mundo. No confesamos un creador que
habita en celestiales realidades. No es para nada, como el propietario de esta
viña, que crea su comunidad para luego abandonarla en manos irresponsables. Dios
no se ha ido, creemos en su presencia real y sacramental aquí y ahora y que se
manifiesta cada día y a cada hora en cuanto rostro y vida estigmatizada que se
hace prójimo de nosotros y nosotras. Dios no está en ningún país extranjero ni
lejano. La voluntad y naturaleza del Dios de la Encarnación le lleva a abandonar
los espacios lejanos, asumir la realidad de todos los seres humanos, en especial
la de los esclavizados por el estigma y la discriminación y llegar a la cruz
para eliminar todas las cruces de opresión e injusticia.
Por el contrario, estoy seguro que
muchos líderes responsables de la vida del pueblo y de los pobres y oprimidos,
se comportan como si el propietario
de la comunidad de fe estuviera ausente. Sus mensajes, acciones pastorales y
criterios de inclusividad reflejan esa convicción de ser los dueños de aquello que simplemente
están llamados a cuidar y cuidar hasta dar la vida.
El relato comienza con un fantástico
imperativo: ¡escuchen! Me parece que a Jesús de Nazaret se le está acabando la
paciencia. Es necesario que los líderes de nuestras comunidad, y para ellos
precisamente va este mensaje, escuchen atentamente a la Palabra que se ha hecho carne y que
ha vivido y comido con cuanta persona era estigmatizada por el sistema político
y el sistema teológico que prometen gloria y prosperidad. El relato es una
síntesis de la relación entre los que tiene el poder en nuestras comunidades de
fe y las voces y vidas proféticas. Cuando hemos asumido el desafío y la
responsabilidad de anunciar una buena noticia a las personas y los grupos en
situación de vulnerabilidad al vih y al sida, y esa buena noticia incluía no
solamente al virus sino también a sus identidades, sabíamos muy bien que no
íbamos a ser tratados mejor que todos estos mensajeros. Y aún hoy, cuando la
epidemia ha domesticado a muchos líderes de las comunidades de fe y les ha hecho
conscientes de que no es políticamente correcto hablar mal de las personas que
viven con vih o con sida, el
estigma y la discriminación continúa latente por debajo de la piel de muchos de
esos líderes Las diversas y muchas pre conferencias ecuménicas o interreligiosas
que se organizan a lo largo de los diversos caminos de la vida y la realidad,
nos permiten constatar que el estigma y la discriminación original continua
vigente bajo una superficie pretendida de romper silencios. Silencios que se
rompen en forma muy selectiva porque existe una voluntad astuta de decir algo
pero no demasiado, de hacer algo pero nunca muy radical.
La espiral de violencia es evidente
en este relato. Desde el golpear al apedrear contemplamos los signos externos de
la voluntad de apropiarse de la viña. Esa violencia expropiatoria aún es
evidente hoy en nuestras comunidades. Es el enfrentamiento entre aquellos que
han institucionalizado una usurpación y las voces proféticas que denuncia por un
lado ese robo del acontecimiento y que en forma prepositiva buscan frutos de
conversión. Jesús de Nazaret conoce muy bien que sus críticas al sistema del
templo y de todos los tempos y su desafío de liderazgos de poder, ya sean
político como teológico, conducen a
la cruz y una cruz ubicada en las márgenes de esos sistemas.
Coherentes con los que centran todo
en el cumplimiento de leyes y mandamientos, cuando Jesús de Nazaret pregunta sobre las
consecuencias de este comportamiento rebelde de los viñateros, la respuesta es
pura ley y nada de gracia. Interpretando la voluntad de Dios, comentan que:
"Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el
fruto a su debido tiempo”. Estas no son palabras salidas de los labios de Jesús
de Nazaret. Es la conclusión lógica a la forma de pensar de esos mismos líderes
religiosos que se sienten dueño de los frutos del pueblo de Dios.
El provocador de Jesús de Nazaret
les pregunta un tema hermenéutico a aquellos cuyo poder está centrado en el
monopolio interpretativo de las Escrituras: " ¿no han leído nunca en las
Escrituras?”. Allí está el debate centrado en dos formas diferentes de lectura.
Estamos frente a la paradoja permanente de la forma de actuar de Dios. Aquellas personas que los líderes religiosos rechazan
ahora serán la piedra angular de todo el sistema de fe. El Reino de Dios ya no
les pertenece a quienes no comprenden esta paradoja. La epidemia del vih y del
sida y las identidades de las personas y grupos en situación de vulnerabilidad a
todos los estigmas, nos han revelado y convertido a esta otra forma evangélica
de leer las Escrituras. Ya no tenemos derecho a leer ni comprender las
Escrituras fuera de la paradoja interpretativa y con sus consecuencias, tal como
nos enseña y demuestra Jesús de Nazaret.
El Reino de Dios les será quitado a
esos líderes de entonces y de ahora, para ser entregado a otras personas que le
hará producir sus frutos, frutos de justicia, de equidad de género, de
inclusividad radical. No nos confundamos, no esta hablando de otras naciones
porque entonces pareciera que el problema se ubica simplemente en un tema de
política racial o internacional. Esas personas son el pueblo de Dios rechazado y
estigmatizado por esos líderes que aplican la ley sin el evangelio, la letra sin
la gracia.
La reacción de los sumos sacerdotes
y de los fariseos es muy lógica y coherente. Saben muy bien que esta parábola
habla de ellos y de su forma de leer las Escrituras. No pueden pensar que
aquello de lo cual se sienten propietarios y con el derecho canónico de excluir
sin compasión ni justicia, será entregado en perspectiva de bienaventuranza a
las y los que viven en plenitud el espíritu de pobre y estigmatizado, de
aquellos y aquellas radicalmente pacíficos y pacientes, de aquellos y aquellas,
que en su estigma y discriminación, son y serán consolados.
El escándalo de este texto, en
especial para aquellos y aquellas que se han adueñado de las Escrituras y de las
estructuras institucionales de la comunidad de fe, consiste en anunciarle que el
Reino, que es diferente a la institución, será entregado a todas y todos aquellos
que a lo largo de la geografía teológica han estigmatizado y excluidos. Es
anunciar hoy que el Reino será entregado a las personas y grupos vulnerables al
vih para que produzcan los frutos de equidad de género, de justicia y de
inclusividad radical en la diversidad. Hermoso escándalo que pone nerviosos a
tantas y tantos, y que aún hoy están planificando la forma de hacer callar las
voces proféticas que sueñan con esos frutos del Reino.
Para la revisión de vida
¿Es posible pensar en otra
alternativa de acción y no someternos pasivamente a los ultrajes de quienes se
sienten dueños de aquello que solamente le pertenece al Dios de la paradójica
gracia? ¿No podremos atreve a preguntarles si han leído correctamente las
Escrituras?
Para la reunión de grupo
¿Nos atreveríamos a preguntarnos si
no nos estamos comportando de la misma manera que estos viñateros rebeldes a los
mensajeros enviados por el propietario verdadero de la viña? ¿Nuestros
reglamentos, códigos y legislación nos mantienen con la conciencia de la
presencia del gran propietario de la viña? ¿Estamos dando frutos de fe que busca
justicia en forma tal de ser dignos del Reino de Dios ahora y
aquí?
Para la oración de las y los fieles
Confinado en la gracia y el amor
inclusivo de Dios, oremos por todos los pueblos del mundo, por el cuerpo de
Cristo en todas las geografías, y por todos aquellos que asumen el riesgo de ser
mensajeros de las buenas nuevas que anuncian plenitud de vida para todos y
todas.
(Se hace un breve
silencio:)
Promotor de los tiempos de sembrar y
de cosechar, que los viñadores de tu creación y de tu iglesia tengan siempre sus
pensamientos y miradas en tu presencia deseada, para que nos guíen en la
alabanza que no tiene fin. Planta en nosotros y nosotras el deseo de cuidar,
amar y servir a quienes nos rodean y a toda la naturaleza que sostiene nuestras
vidas para que en el tiempo de la cosecha puedas recibir los frutos de nuestra
fe. Confiando en tu sorprendente gracia. ¡Que brille tu rostro y seremos
salvados!
Sol y cielo, tierra y agua de todos
los campos y de todas las cosechas, guíanos con tu mano en nuestras tareas y
responsabilidades, para que sepamos administrar dones y carismas, frutos de la
tierra y de las ciencias, para que la mesa de comunión siempre este servida para quienes tienen
hambre de pan y de justicia. Confiando en tu sorprendente gracia. Ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu
mano.
Pan y vino de comunión, fortalece el
Cuerpo de Cristo para que siempre sea un signo de tu presencia, voz de tu
convocatoria radical y paradójica, de forma tal que todas y todos se maravillen
del amor con el cual nos relacionamos entre nosotros y nosotras y con toda tu
creación, sirviendo sin esperar recompensas, dando frutos que desafíen a
instituciones y obstáculos. Confiando en tu sorprendente gracia. ¡Que brille tu rostro y seremos
salvados!
Oración comunitaria
Jardinero de todas las viñas,
que desde el comienzo de los tiempos nos has manifestado tu amor, que día a día
cuidas de todos y todas y de cada uno de nosotros y nosotras como un viñador
amoroso; guía nuestros pasos para que sepamos serte agradecidos, y haz que
nuestra gratitud no sea sólo de palabra, sino con obras de «derecho y justicia»,
en favor de todos y todas, y especialmente de las y los que por su diagnóstico
de vih han sido privados de sus
derechos. Por Jesucristo, el único propietario de la viña, ahora y siempre. .
Jesús, Guía y esperanza nuestra, tú
has tolerado con paciencia las dudas y preguntas tramposas de cada generación.
Perdónanos por tratar de juzgarte cuando no te comprendemos en tu ilimitado amor
y concédenos esa fe que da frutos nuevos y esperados, para que podamos reconocerte y confesar
que tú eres el Enviado del Dios del Reino. Ahora y siempre. Amén.
Pastor Lisandro
Orlov
Pastoral Ecuménica
VIH-SIDA
Buenos Aires. Octubre
2008