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| Asunto: | [pastoralvihsida] En nombre de Jesús, amamos. | | Fecha: | 6 de Septiembre, 2008 17:04:11 (+0200) | | Autor: | Hector Antonio <h.espino @.........mx>
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Reflexión para el Domingo 07 de septiembre de 2008
Propio Décimo Octavo
Ezequiel 33. 7 - 11
Salmo 119. 33 - 40
Romanos 13. 8 -14
Mateo 18. 15 - 20
Tema: En nombre de Jesús, amamos.
Rev. Héctor Fernández
Instituto Ecuménico Diaconal “Esteban”
San Salvador, El Salvador, Centroamérica
Objetivos: Comprender que el discipulado es un llamado a todo/as y que deberia
tener como nucleo el amor a la manera de Jesus.
PARA ORIENTAR LA REFLEXION
Al inicio del capitulo dieciocho (v.1) del evangelio notamos que estas
enseñanzas de Jesús son dirigidas a una numerosa cantidad de discípulos/as, entre
los que habían niños/as.
El v. 18 muestra que las enseñanzas tienen como núcleo la enseñanza acerca de
la convivencia comunitaria, ser cristiano/a, tener fe e Jesús debería producir
relaciones personales que muestren el amor de Dios, para que se desarrolle una
convivencia fraternal.
Es la comunidad de fe, la comunidad nuclear, la familia, la comunidad mas
amplia, la red de relaciones sociales, familiares, amistades, “conocidos/as”, la
comunidad amplia, la sociedad, la que tiene la invitación ha actuar como
cristianos/as: “donde estén dos o tres discípulos [as] reunidos/as] en mi nombre,
allí estoy yo”.
En ninguna parte del texto dice: “donde estén dos o tres de ustedes reunidos en
mi nombre y un pastor, un obispo allí estoy yo”.
Lo central en la vida de Jesús fue amar, hacer que las personas con las cuales
experimento algún tipo de encuentro sintieran alegría, tranquilidad, aceptación,
inclusión.
Para Jesús la ley tiene como punto de partida el amor a Dios y al prójimo:
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu
mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante á
éste: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. De estos dos mandamientos depende
toda la ley y los profetas” Mateo 22:36-40.
Congregarse o reunirse en el nombre de Jesús es un aspecto a destacar. El nombre
es un referente de la persona, al reunirnos teniendo en mente y corazón a Jesús,
llega a nuestras vidas, el ejemplo viviente de aquel joven maestro el cual fue
fiel a sus convicciones y coherente con el amor que predicaba. Para las personas
de su tiempo, tener un encuentro con él seguramente fue una experiencia
inolvidable y signo de esperanza, del amor de Dios.
Reunirnos en su nombre nos recuerda que Jesús fue un ser humano que con gran fe
en el Dios liberador decidió enfrentar las actitudes que trasmitían odio,
violencia, exclusión y marginación en su tiempo, con postura clara, sin dobleces,
con autoridad y amor.
Es tener presente que las fuerzas contrarias al amor lo capturaron, torturaron y
asesinaron de una manera brutal. Por este aspecto y otros antes mencionados,
bautizarse en su nombre en los primeros momentos de la Iglesia fue acto asumido
con profunda convicción de ser seguidores/as, discípulas/os suyos y correr el
riesgo de correr la misma suerte y enfrentar la adversidad con la energia que
proviene del amor.
Pablo en su tiempo, recuerda y retoma la enseñanza de Jesús en cuanto al amor
para ayudar a las comunidades de Roma en su caminar.
En la vida el reino de Dios avanza, pero no por ello ha desaparecido el reino de
las tinieblas, por ello Pablo nos hace recordar que en los peligros esperados e
inesperados, en la espiral de violencia expresada de muchas y variadas formas, en
las problemáticas cotidianas, puede y debe brillar la luz amorosa de Jesús,
mediante sus discípulas/os.
“andar como de día” en la vida podríamos interpretarlo como vivir, avanzar
desarrollar la vida en todos sus aspectos de manera que nuestras acciones hagan
sentir a otros/as el amor que Dios nos tiene.
Intentar vivir en comunidad en nuestro tiempo, no es muy fácil, las presiones
económicas obligan a muchos a trabajar en dos o hasta en tres formas para lograr
mas o menos sobrevivir, el tiempo para disfrutar de la familia, las amistades, es
limitado y por ello también la Comunidad de fe se ve afectada. Hay muchos jóvenes
trabajando en los “Call Centers”, descansan solo un día a la semana y no siempre
ese día de descanso es domingo.
Las tensiones económicas, las agendas político sociales, religiosas,
enfermedades causadas por el medio ambiente altamente contaminado, la cultura de
la violencia y lo aparente, los esfuerzos por la sobrevivencia que se reflejan
aun cuando se camina por la calle o cuando hay que tomar un transporte publico,
coloca una gran carga de tensión emocional.
La vida en este país, esta impregnada de grandes presiones, de ello no se escapa
la parte litúrgica que también es parte de la vida.
Muchas expresiones eclesiales en nuestro tiempo experimentan una situación
difícil en sus momentos litúrgicos. A muchas personas nunca les atrajo y hoy
menos atraen a los adultos y mucho menos a los jóvenes, las palabras vanas,
ritualismos, clericalismos, elitismos, símbolos sin explicación, vestimentas
clericales que mas que acercar separan a “santos/as” del pueblo, discursos que no
llegan al oído y mucho menos, al corazón, resultado de la necedad jerárquica que
no permite cambios en la transmisión de la buena nueva. Esta situación nos coloca
la pregunta: En las acciones litúrgicas: ¿Dónde esta el sentido de las palabras:
“reunidos en su nombre”, si es que lo hay.
De estas enseñanzas de Jesús y el recordatorio que Pablo nos hace de ellas,
podemos recordar que ser discípulas/os de Jesús, actuar como tales no es una
cuestión de religiosidad, costumbrismos, ni institucionalidades. La enseñanza de
Jesús es vida, amor.
Vivir la vida honestamente, dar y recibir amor, seguir así a Jesús es gozar y
compartir las bendiciones de Dios. En ese sentido recordemos unas palabras de
Bonhoeffer en “El precio de la gracia”:
“Una verdad, una doctrina, una religión, no necesitan espacio propio. Son
incorpóreas. Son oídas, aprendidas, conceptualizadas. Eso es todo. Lo que (exige)
el Hijo encarnado de Dios no es solamente oídos, ni siquiera corazones; necesita
personas que le sigan. Por eso llamó a los discípulos a seguirle corporalmente, y
su comunión con ellos era visible a todo el mundo.”
Y una cita mas:
“La Iglesia es siempre Cristo bajo forma de comunidad, escondido entre los seres
humanos, existiendo "para los demás". Y viviendo de la sola gracia.”
La persona que a pesar de tantas circunstancias adversas logra vivir y hacer
sentir a otros/as que Dios les ama, esa persona es la que intenta ser discípula/o
de Jesús.
En esta dinámica de vida que en el nombre de Jesús intentamos que sea
liberadora, en un tiempo que se destiñen cada vez mas las expresiones de un
“cristianismo” anquilosado y vació, por causa de personas con poco o ningún
espíritu de Dios, resultado de las posturas jerárquicas ultrapasadas, que solo
admiten las mismas palabras, acciones, formas y criterios litúrgicos de hace
veinte o treinta años, tenemos frente a nosotros/as el reto que los encuentros,
reuniones en los que si podemos incidir trasmitan la realidad vivificante de que
Jesús esta presente, que su nombre esta tomando vida en cada uno de nosotros/as.
El reto va mas allá: En la medida que el tiempo pasa y estas situaciones no se
sacudan y permitan entrar la luz de Cristo a la comunidad de fe, en tanto no
surjan personas con talante evangélico que alcen la voz, que no teman ante el
riesgo de la posibilidad de perder privilegios, estatus, para cambiar estas
situaciones, continuaran las ruinas eclesiales que obstaculizan que sea realidad
que esos actos litúrgicos algún día hagan sentir en mentes pero sobretodo en
corazones que la reunión, que la acción litúrgica sea hace en el nombre de
Jesús.
Cristo, quiere hoy que cada una de las personas que intentamos ser discípulos/as
seamos personas realmente con vida, en las que él se haga presente amando con
toda intensidad y participando en las reuniones litúrgicas como sujetos/as
actuantes de una liturgia liberadora que alcance mas allá de las cuatro paredes
de los templos y llegue hasta el ultimo rincón de las vidas, los corazones, los
hogares, la patria para llevar amor a todo aquel o aquella que por cualquier
causa este sufriendo.
Preguntas para la reflexión:
¿Cómo creen que son las ceremonias litúrgicas en sus comunidades de fe?
¿La institucionalidad, los proyectos, tal como se desarrollan, permiten sentir
la presencia de Jesús en la comunidad de fe?
¿Qué podemos hacer como personas para que las acciones litúrgicas tengan como
centro a Dios y no al pastor/res, pastora/as, obispos/as?
Si en tu comunidad de fe las acciones litúrgicas no reflejan el amor de Dios y
son elitistas, no tramiten vida y esperanza y son concentradas en personas: ¿Qué
puedes o pueden hacer para cambiar esa situación, en el nombre de Jesús?
+++
En la memoria histórica de la Iglesia Cristiana Popular Salvadoreña:
Jesús Jiménez – 1° de Septiembre de 1979 - El Salvador. Campesino, Delegado de
la Palabra, mártir de la Buena Noticia a los pobres en El Salvador, asesinado.
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