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El sida no puede ser
abordado más como un problema de salud. Así lo asegura Luis Lourez, un
brasilero que es director adjunto del programa de las Naciones Unidas
contra el sida para Europa y Las Américas.
Lourez asegura que el
tema sexual en El Salvador debe ser tratado con claridad. Sin medias
tintas y por todos los sectores.
¿Quién pone
mayores obstáculos?
“Es un conjunto, responde, luego de
participar en la conferencia de la Reunión Centroamericana de Jefes de
Programas Regionales de VIH Sida sobre genéricos y tratados de libre
comercio.
Estuvo en el país dos días, extremadamente intensivos.
Sus conclusiones sobre el tratamiento del sida en El Salvador son
optimistas, “esperanzadoras” como las llamó. Y su visión mundial sobre
esta enfermedad es aún más amplia. “El reto mayor sería comenzar a tener
una generación sin sida en un futuro y lo más rápido posible. Este es el
único blanco que nos va a permitir saber que realmente hemos pasado la
fecha de la epidemia”, dice.
Y sabe perfectamente de
lo que habla porque trabaja para combatir esta enfermedad desde sus
comienzos, desde que comenzaron a verse los primeros casos allá por los
años 80.
¿Por qué eligió
trabajar con el tema sida?
Fue más una coincidencia,
cuando comenzó la epidemia yo dirigía una unidad de terapia intensiva y
allí llegaban los pacientes con sida. No tenían diagnóstico y morían muy
rápidamente. Ahí fue cuando comencé a involucrarme y
seguí.
¿Cuál fue su primera
reacción de El Salvador con respecto al sida?
La respuesta de hoy de El Salvador
es buena. El Programa Nacional de Sida está trabajando en diversos frentes
y, sin duda alguna, hay un gran avance en el acceso de las personas con
VIH Sida a un tratamiento médico. Hay un gran
crecimiento.
¿Crecimiento en
relación con años anteriores o en comparación con otros
países?
En relación con años anteriores, sin ninguna duda; pero
también en comparación a otros países centroamericanos y de toda América
Latina. El Salvador está situado muy cerca de ser, quizás, el mejor
ejemplo de respuesta de Centroamérica y uno de los más positivos en
América Latina. Eso no significa, claro, que no haya retos. Hay una
progresión en la epidemia, pero ciertamente hay una progresión en la
respuesta. Esperamos que ésta siga y se intensifique
más.
Las estadísticas son bien
abrumadoras. Hay siete mil 86 casos de VIH y seis mil 579 de sida. Para
2005, se estima que el total de casos puede subir hasta 62,906 y para el
2010 a 81,904. Suspender estos números, sin duda, es un gran reto. ¿Hay
alguna diferencia entre los avances en el área de salud y el área
social?
El sida no puede ser abordado más como un problema de salud
porque la epidemia traspasa muchos aspectos. Hoy, el comportamiento sexual
debe ser enfrentado de una forma clara si queremos controlar la
enfermedad.
¿Eso le falta al país?
La cuestión del
tratamiento médico es fundamental pero, afortunadamente, me parece que
tenemos el camino claro. Pero se tiene que empezar a hablar verdaderamente
del sida en todos los sectores sociales. Además debe haber una lucha
concreta contra la discriminación de las personas con VIH. La
discriminación atrasa a la prevención, es un factor que trabaja a favor
del riesgo.
¿Cuál es el sector que
más traba la prevención: familia, iglesia,
gobierno?
Es un conjunto. Hay que
tener una mirada y un abordaje intersectorial del problema, porque el sida
no respeta barreras ni individuales, ni sociales. En este tema, el rol del
gobierno es clave. Los líderes tienen que hablar de sida para motivar y
promover la discusión en la sociedad como un todo, para dar una garantía
internacional de que el país toma el tema del sida como una cuestión
seria. Este rol es insustituible, fundamental.
¿Ese rol se da
hoy en día?
Hoy, en Centroamérica, el
compromiso al más alto nivel no es visible. Durante este encuentro, el
mayor resultado fue lograr con la vicepresidente del país un compromiso
claro en este tema.
¿Cuál es el reto principal del
país?
Seguir garantizando el
tratamiento a la gente pero, sin duda, bajar el índice de propagación de
la enfermedad.
¿Se puede lograr en el país una cobertura
universal?
En temas de tratamiento,
sí. Hoy, cualquier persona que necesita un tratamiento, llega al sistema
de salud y lo recibe. Eso es una realidad, yo lo vi.
Luis Antonio
Lourez
Nacionalidad: brasilero Edad:
48
Médico egresado
de la Universidad Federal de Minas Gerais, Belo Horizonte, Brasil; Master
en Salud Pública en la Universidad de California, Berkeley,
California.
Antes de unirse
al Programa de Sida de las Naciones Unidas en 1996, trabajó para el
Programa Nacional de Brasil por más de una
década.
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