Hermanos y hermanas,
amigos y amigas: Les envio esta declaración realizada por líderes religiosos
cristianos, budistas, musulmanes, etc. realizada en la última Conferencia
Internacional de SIDA. Le envio en dos formatos, tanto en el cuerpo del mensaje
como en un adjunto como para que la puedan imprimir o reenviar. Seria muy bueno
escuchar comentarios sobre su contenido. Un abrazo. Pastor Lisandro Orlov
(Buenos Aires)

DECLARACIÓN DE
COMPROMISO DE LOS LIDERES RELIGIOSOS
15º CONFERENCIA
INTERNACIONAL DE SIDA.
Bangkok, Tailandia -
15 de julio de 2004
La trágica tasa de
crecimiento de la epidemia de HIV y Sida, así como su continuo y rápido
esparcimiento en casi todos los lugares del mundo, nos hace un llamado urgente y
obligatorio a un nuevo compromiso a personas de fe con el objetivo de “Acceso para todos y
todas”.
La crisis del VIH y SIDA nos reúne porque todos estamos
viviendo con VIH y SIDA. Necesitamos compartir conocimiento, comprensión y
experiencias de las diferentes comunidades religiosas, para que nuestro esfuerzo
resulte más y efectivo e inclusivo. A través de esto, buscaremos establecer una
nueva cultura de cooperación entre los grupos religiosos, respetando las
singularidades dentro de nuestras tradiciones y por lo tanto centrándonos en
nuestros valores compartidos de la dignidad humana y los derechos
humanos.
¿Han hecho las comunidades
religiosas lo suficiente para responder
a los urgentes desafíos planteados por el VIH y SIDA a individuos y a la comunidades, y a la familia humana mundial? ¡NO! Como
lideres en comunidades
religiosas reunidos para la 15ta Conferencia Internacional de Sida en
Bangkok del 11 al 16 de Julio del
año 2004, reconocemos con mucho arrepentimiento que a menudo nuestra
respuesta fue de prejuicio, ignorancia y actitudes criticas.
Nos determinamos a trabajar
juntos dentro de nuestras comunidades para:
·
Promover
la dignidad, igualdad y derechos de todas las personas.
·
Discutir
abiertamente y con precisión la realidad fundamental del VIH y SIDA y con
relación a todos los medios efectivos de prevención.
·
Trabajar
para eliminar las causas fundamentales de la epidemia de VIH y Sida, incluyendo: la inequidad de
genero; prejuicios contra aquellos y aquellas cuyo modo de vida u orientación
sexual es diferente a la de la
mayoría de la comunidad; sistema de injusticia; desigual distribución de
riquezas.
·
Vencer
el silencio, estigma, discriminación, rechazo y temor con respecto al VIH y SIDA.
·
Rechazar
las declaraciones negativas realizadas por algunos líderes de las comunidades de
fe que afirman que el SIDA es una forma de castigo divino o de
merecimiento.
·
Promover
la ampliación de recursos para luchar contra el VIH y SIDA.
·
Documentar las “ buenas
practicas” y apoyar investigaciones para identificar medios más efectivos de
prevención y tratamiento.
·
Alcanzar el “Acceso para todos” a una educación y
conocimientos efectivos para la prevención, tratamientos y cuidados comprensivos
y una completa inclusión en la sociedad.
Nuestras comunidades
religiosas traen experiencias valiosas y fuerzas inimitable para completar estos compromisos.
Específicamente vamos a llevar a cabo las
siguientes acciones.
·
Implementaremos políticas
dentro de nuestras estructuras e instituciones para combatir cada tendencia a
marginar a personas viviendo o
afectadas por VIH y Sida, tanto empleados como miembros dentro de nuestras
comunidades.
·
Defenderemos con y a
las personas viviendo o afectada
con el VIH y SIDA para poder obtener precios más bajos tanto para medicamentos
como para exámenes de laboratorios
y para asegurar el acceso a la más amplia gama de educación, asesoramiento,
testeo voluntario y cuidados.
·
Haremos un llamado a aquellos y aquellas que tengan
responsabilidades políticas, para
que junto con todos los miembros de la familia humana global, cumplan con la
grave responsabilidad de hacer real
el sueño de “Acceso para todos y todas” en la realidad de la vida
cotidiana en todas partes del mundo, entre todos los grupos de personas y con
todos aquellos temas que agravan la expansión de la epidemia, incluyendo el abuso sexual, la violencia familiar,
trafico de personas y los conflicto
armados, y en todos los niveles del espectros socio económico y a mantener un
estricto, fuerte y transparente
confiabilidad en este asunto.
·
Aseguraremos a través de
actividades educativas y de reuniones comunitarias, la inclusión de información
exacta acerca de formas de prevenir futuros esparcimientos de
VIH.
·
Comprometeremos nuestras
diversas estructuras del cuidado de la salud, desde aquellas ubicadas entre las
más especializadas hasta las clínicas vecinales ubicadas en pueblos, tanto como
nuestro sistema de educación, desarrollo social y comunitario, para implementar estas
estrategias en una forma comprensiva, universal y
equitativa.
·
Dedicaremos fondos
adicionales tomados de los recursos de nuestra propia comunidades religiosas
para incrementar nuestra respectiva contribución a la lucha contra la
epidemia del VIH y garantizar
cuidadosa y responsablemente los fondos confiados a
nosotros.
·
Involucraremos personas
viviendo o directamente afectadas por el VIH, muchos de los cuales son miembros
de nuestras propias comunidades religiosas, en la respuesta a esta
epidemia.
·
Prestaremos atención
prioritaria a las practicas que
dentro de nuestras
tradiciones religiosas puedan aumentar la vulnerabilidad en mujeres y
muchachas, quienes también
llevan la mayor carga en la
respuesta a esta pandemia.
·
Promoveremos las respuesta
de base comunitarias a las necesidades a las necesidades especiales de niños
huérfanos hechos vulnerables por el VIH y SIDA.
·
Promoveremos la predicación
y la enseñanza acerca del VIH en
nuestros lugares de adoración y alentaremos a la designación de días especiales
y o semanas específicas, de oración y otras practicas religiosas centradas en
VIH y SIDA.
·
Nos comprometeremos a
supervisar y evaluar nuestra propia evolución hacia el cumplimiento de los objetivos que hemos articulado en
esta declaración.
El VIH y SIDA no conocen
fronteras. Todas nuestras comunidades religiosas están viviendo con VIH y SIDA,
Existe una conexión común en nuestras creencias es la esperanza inspirada por la fe. No
descansaremos hasta que la promesa de “ Acceso para todos y todas” y la
esperanza de un mundo sin VIH y Sida sea alcanzado.

Statement of
Commitment
By Religious Leaders
15th International AIDS
Conference
Bangkok, Thailand – 15 July
2004
The tragic toll of the HIV and AIDS pandemic,
as well as its continuous and rapid spread in most parts of the world, brings
compelling urgency to the call for new commitment by people of faith to the goal
of “Access for All”.
The HIV and AIDS crisis is bringing us together
because we are all living with HIV and AIDS. We need to share knowledge,
understanding and experience from our various religious communities so that our
efforts become more and more effective and inclusive. Through this, we will seek
to establish a new culture of interfaith co-operation, respecting the uniqueness
within our traditions while focusing on our shared values of human dignity and
human rights.
Have
religious communities done enough to respond to the urgent challenges posed by
HIV and AIDS to individuals, communities, and the global human family? NO! As leaders in religious
communities, assembled
for the 15th International AIDS Conference, in Bangkok, on 11-16 July 2004, we
acknowledge with much regret that quite often our response has been one of prejudice, ignorance, fear, and
judgemental attitudes.
We are
determined to work together and within our communities to:
·
Promote
the dignity, equality, and rights of all people;
·
Discuss
openly and accurately the basic facts about the HIV and AIDS and about all effective means of
prevention;
·
Work to
eliminate the root causes of the HIV and AIDS pandemic including gender
inequality, prejudice against those whose way of life or sexual orientation is
different from the majority community, systemic injustice, and unequal
distribution of wealth;
·
Overcome
silence, stigma, discrimination, denial, and fear regarding HIV and
AIDS;
·
Reject
the negative statements by some faith leaders that AIDS is a form of divine
punishment or retribution ;
·
Advocate
for expanded resources to fight against HIV and AIDS;
·
Document
“good practices” and support
research to identify more effective means of prevention and
treatment;
·
Attain
“access for all” – to effective preventive education and knowledge,
comprehensive care and treatment, and full inclusion in the
community.
Our religious communities bring rich experience
and unique strengths to fulfill these commitments. Specifically, we will carry
out the following actions:
·
We will implement policies within our
structures and institutions in order to combat every tendency to marginalize
people living with or affected by HIV and AIDS as either employees or members
within our communities.
·
We will advocate for and with people living
with or affected by HIV and AIDS in order to obtain lower prices for both
medications and laboratory tests and to ensure access to the full range of
education, counseling, voluntary testing, and care.
·
We will call upon those holding political
office, in collaboration with all members of the global human family, to fulfill
the grave responsibility to make the dream of “Access for All” into an everyday
reality in all parts of the world, among all groups of people, and to with the
issues underlying the spread of the pandemic, including sexual abuse, domestic
violence, trafficking, and conflict, and at every level of the socio-economic
spectrum and to maintain strict, enhanced and transparent accountability in this
regard.
·
We will ensure, through educational activities
and community gatherings, the inclusion of accurate information about ways to
prevent the further spread of HIV.
·
We will commit our diverse structures of health
care, ranging from highly specialized services to locally-based village clinics,
as well as our systems of education, social and community development, to
implement these strategies in a comprehensive, universal, and equitable
manner.
·
We will
dedicate additional funds from the resources of our own religious communities in
order to scale up our respective contributions to the struggle against the HIV
pandemic, and pledge careful accountability for the funds entrusted to us.
·
We will involve people living with or directly
affected by HIV, many of whom are members of our own religious communities, in
the response to this pandemic.
·
We will give priority attention addressing the
practices within our religious traditions that increase the vulnerability of
women and girls who also carry the greatest burden of response in this
pandemic.
·
We will promote community-based responses to
the special needs of children orphaned and made vulnerable by HIV and
AIDS.
·
We will promote preaching and teaching about HIV in our houses of
worship and will encourage the designation of special days and/or weeks of
prayer and other religious observances to focus on HIV and AIDS.
·
We commit ourselves to monitor and evaluate our
own progress toward accomplishing the goals that we have articulated in this
statement;
HIV and AIDS knows no boundaries. All of our
religious communities are living with HIV and AIDS, and yet a common thread in
our beliefs is hope inspired by faith. We will not rest until the promise of
“Access for all” and the hope of a world without HIV and AIDS is
fulfilled.