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Domingo
27 de julio de 2008
Ciclo
A. Décimo Séptimo Domingo del
Tiempo Ordinario
Evangelio:
Mateo 13, 31-33, 44-52
(Leccionario
Común Revisado)
Primera
Lectura: 1º Reyes 3, 5-12
Salmo
Responsorial: Salmo 119, 129-136
Segunda Lectura: Romanos 8,
26-39
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EVANGELIO
Mateo 13, 31-33, 44-52
Traducción:
El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia.
Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires.
1990 |
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En aquel tiempo Jesús les propuso otra parábola: “El
Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su
campo. En realidad, estas es la más pequeña de las semillas, pero cuando
crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de
tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus
ramas”.
Después les dijo esta otra
parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una
mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la
masa”.
El Reino de los cielos se
parece un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve
a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a
buscar perlas finas, y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo
lo que tenía y la compró.
El Reino de los Cielos se
parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.
Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose,
recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin
del mundo: vendrán lo ángeles y separarán a los malos de entre los justos,
para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de
dientes.
¿Comprendieron todo esto?”.
“Sí”, le respondieron. Entonces agregó: “Todo escriba convertido en
discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de
sus reservas lo bueno y lo viejo”. El Evangelio del
Señor. |
LO BUENO Y LO
VIEJO.
Al ingresar al mundo de las
parábolas lo tenemos que hacer con mucho cuidado. Un énfasis mal colocado, una
palabra sobre valorada, y un enfoque descuidado nos puede llevar a una
interpretación errada de la intención primera de Jesús de Nazaret al utilizar
estas imágenes y esta forma de educar. Los diversos trabajos realizados sobre
las parábolas con la intención de devolverles la intención original nos muestran
la dificultad de la tarea y cómo, ya en la redacción del mismo evangelio, nos
encontramos con la aplicación realizada por la primera comunidad cristiana que
modifica el sentido original.
En las dos primeras parábolas, que
forman una unidad de sentido y de objetivos, el Reino de Dios, el proyecto que
nos revela las palabras y las acciones de compromiso de Jesús de Nazaret, nos
muestra que ese proyecto es semejante, no a un grano de mostaza, ni a un poco de
levadura, sino que es semejante a la acción de esa persona que sale a sembrar y
esa mujer que mezcla en una gran cantidad de harina, un poco de levadura. Al igual que nuestro trabajo pastoral en
el contexto de la epidemia del vih y del sida, que es una acción pequeña,
escondida, simple y pobre, tarde o temprano cambiará la vida de la iglesia para
hacerla más inclusiva y la de la sociedad para que sea más equitativa. El centro
de las dos parábolas esta puesta en la insignificancia de los inicios, en la
magnitud de los desafíos que debemos enfrentar. Lo poco y humilde frente a lo
grande y espectacular.
Estas dos parábolas tratan de
responder a aquellos que esperan una teología y acciones de gloria, de
esplendor, de espectáculo y que critican las actitudes simples y pobres de Jesús
de Nazaret. No podemos olvidar que estas parábolas nacen en un contexto de
crítica y oposición a un estilo de predicación y acción. No surgen en un
contexto de idílica paz. Son respuesta polémica a los que quieren gloria cuando
se les ofrece cruz de transfiguración. Es una respuestas a las criticas de
aquellos y aquellas que se sorprenden que el Reino es sembrado en medio de
nuestra realidad con tanta simplicidad y pobreza de medios. La pastoral junto a
las personas que viven con vih y con sida también siembra las semillas del Reino
con la misma pobreza y simplicidad pero con la misma seguridad.
Este pequeño comienzo no sigue un
proceso lógica de crecimiento hasta alcanzar la manifestación espectacular. Ese
crecimiento de la semilla y la fermentación de la gran y exagerada cantidad de
harina, es parte de un misterio y de una acción que no se corresponde con la
pequeñez de nuestros inicios. Entre uno y otro existe siempre un proceso que
queda en el misterio y en la mirada de Dios mismo. No es una acción que se
fundamenta en causa y efecto. Entre el inicio y el logro se hace presente el
misterio de la acción del Dios del Reino, revelado en Jesús de Nazaret, que
confesamos como su Cristo.
También estas parábolas nos muestran
que en ese Reino vendrán los pájaros de toda clase, color y costumbres a gozarse
y formar parte de ese espacio nuevo creado por una acción pobre y simple. Será
el árbol de la inclusividad. Los pájaros representan a todos los pueblos, a
todas las personas, a todos los grupos vulnerables que se sienten en su hogar en
las copas de este nuevo árbol del Reino. También nos gozamos desde ahora
contemplando como una acción emprendida con tanta simplicidad, milagrosamente y
en las manos de Dios, convierte a la gran masa de nuestros hermanos en nuestras
comunidades y finalmente a toda la sociedad. Aquello que hoy realizamos en la
debilidad y en la vulnerabilidad sabemos desde ahora que un día, y más allá de
nosotras y nosotros mismos, transformara toda la realidad.
Las otras dos parábolas nos llevan a
otra dimensión del Reino, a la dimensión de lo escondido. El énfasis no está en
la acción de venderlo todo para poseer ese tesoro, sino en la alegría de haberlo
encontrado. Lo escondido en la debilidad del inicio del Reino y lo escondido del
Reino proclamado y vivido por Jesús de Nazaret no es otra cosa que la teología
de la cruz que nos permite tener una mirada escandalosa y paradójica de la
realidad de la iglesia y de la sociedad. Uno lo encuentra por casualidad y el
otro busca la perla con todas sus fuerzas. El centro de nuestra atención debe
enfocarse en el encuentro de la escondido y el gozo que esto produce y en la
búsqueda de lo escondido y el compromiso que surge de ese hallazgo. En este
sentido tenemos que ser muy cuidadosos sobre el lugar en que colocamos nuestro
énfasis. La alegría esta en descubrir y que se nos revele por distintos caminos
aquello que Dios esconde a otros y otras: su escandalosa teología de la cruz.
Ese es el tesoro escondido y revelado, esa es la única perla que vale la pena
poseer. Allí, en ese encuentro y no en nuestro esfuerzo de despojarnos de todo
para tenerlo esta el mensaje central. El despojarse es consecuencia y no
condición de la nueva vida.
El compromiso con una simplicidad de
vida y todos nuestros compromisos transformadores de la realidad son frutos de
ese hallazgo de lo que continua escondido para muchos y muchas. Ese encuentro
con el tesoro de la cruz y del Reino es lo que permite el despojamiento para
lograr ser instrumentos de ese tesoro. Como parte de una vida en coherencia el
encuentro con la perla de gran precio impone un estilo de vida posterior que
será siempre un escándalo para las y los demás.
El siguiente nivel al que nos
conduce la parábola de la red echada en el mar es también una respuesta a las y
los impacientes. Esta es la red de la diversidad porque recoge toda clase de
peces ahora. Aquello que hará que unos vayan a parar a la canasta y los que son
descalificados porque no sirve se realizará en otro momento. Ese momento también
es solamente conocida por el dueño del mar que conoce la naturaleza escondida de
sus peces. Esa es una tarea destinada a los ángeles y no a los pescadores.
Existe mucha tentación de robarles la tarea a los ángeles y apresurar la
exclusión ahora. En nuestra tarea pastoral en el vih y sida estamos llamados a
realizar una acción de tal inclusión que pueda transformar nuestras comunidades
en esa red de la inclusión y de la diversidad, y dejar la tarea del
discernimiento para los ángeles. No debemos ni podemos acelerar los tiempos
finales. Solamente podemos vivir en plenitud la convocatoria amplia, generosa y
escandalosa de la red del Reino.
Estas parábolas nos llevan a un
discernimiento muy concreto sobre aquello que es bueno y aquello que es viejo.
Estamos llamados a ser los escribas del Evangelio convertidos en discípulos del
Reino de los Cielos, que sabemos distinguir claramente entre lo bueno, la gracia
sorprendente de Dios y lo viejo representado por una lectura fundamentalista de
la ley y voluntad de Dios. Tenemos que distinguir si ponemos nuestro énfasis en
la red que recoge toda clase de peces o en la predicación y amenaza de fuego eterno diverso, hornos
ardientes, llanto y rechinar de dientes. Tenemos que asumir la decisión de
compartir la alegría por el tesoro escondido y ahora revelado o robarle la tarea
a los ángeles en la plenitud de los tiempos. ¿Comprendemos todo
esto?
Para la revisión de vida
Somos muchos los bautizados, pero ¿somos muchos los cristianos, los que vivimos
de acuerdo con nuestra fe, los que vivimos convencidos de que el Reino de Dios
es el mayor tesoro de nuestra vida? Y yo ¿qué soy: bautizado o discípulo de
Jesús?
-
¿He descubierto verdaderamente
el Reino de Dios en mi vida? ¿Siento mi vida llena de gozo y alegría por ese
hallazgo? ¿Soy capaz de venderlo todo por ese tesoro, por esa perla?
Para la reunión de grupo
¿Cuál es el tesoro escondido y la
perla de gran precio que en fe hemos encontrado? ¿Cómo transforma ese hallazgo
nuestra vida personal y comunitaria? ¿Ese tesoro es la gracia escandalosa de
Dios, es la red inclusiva, es la perla de gran precio del perdón de Dios que
sobrepasa todo lo que podemos pensar?
Para la oración de las y los fieles
Junto a todo el pueblo de Dios
reunido en la red inclusiva de Dios, revelado en Jesús de Nazaret, el Cristo del
Reino, oramos por toda la iglesia para que pueda trabajar con confianza en todos
los mares del mundo.
Se hace un breve
silencio
Sorprendente fuerza de cambio,
conduce a tu iglesia para que pueda alegrarse en el tesoro escondido de tu
presencia sorprendente en medio de las personas y pueblos hechos vulnerables por
sistemas que ocultan dignidades y vidas. Ayúdanos proclamar y vivir tu Reino con
las humildes y sencillas herramientas que nos has dado. Vuelve tu rostro y ten piedad de nosotros y
nosotras.
Creador de todo proceso de
fermentación y crecimiento, ayúdanos a cuidar y proteger el tesoro de tu
creación y de toda vida humana. Afirma
nuestros pasos conforme a tu palabra.
Tesoro de la gracia y la inclusión
escandalosa, concede que los líderes de todas las naciones tengan la sabiduría
de gobernar con justicia y equidad, para que la perla de gran precio de toda
vida sea protegida, sustentada y cuidada. Ríos de lágrimas brotaron de nuestros ojos,
porque no se cumple tu ley.
Compasión ilimitada escondida y
revela en tu Cristo y en su cruz y resurrección, concédenos a quienes nos hemos
reunidos en este espacio tener la fe necesita y la confianza absoluta en que
nuestro pequeño comienzo, nuestro débil compromiso puede ser llevado a su
plenitud por tu apoyo y guía. Que brille
sobre nosotros tu rostro.
Entre tus manos, de gracia y
reconciliación, nos encomendamos junto con todas y todos aquellos por los cuales
intercedemos, confiando siempre en tu escucha atenta y tu misericordia que se
nos revela cada día en Jesús de Nazaret, tu Cristo, nuestro hermano y compañero
de búsqueda y camino. Amén
Oración comunitaria
Tu que estás siempre con nosotras y
nosotros, que tus oídos siempre están atentos a las oraciones de tus siervos y
siervas. Abre nuestros corazones y nuestras mentes a ti, a tu Reino y a tus
desafíos, para que podamos vivir afirmando cada día nuestro compromiso de
bautismo, en armonía con tu voluntad y poder recibir ahora y aquí los dones de
tu Espíritu; te lo pedimos por tu Hijo, Jesús, tu Cristo, nuestro hermano,
maestro y modelo.
Pastor
Lisandro Orlov
Pastoral
Ecuménica VIH-SIDA
Buenos
Aires, domingo 27 de Julio de 2008.