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| Asunto: | [pastoralvihsida] Hijos/as de la Gracia, libres en la Fe | | Fecha: | 27 de Junio, 2008 22:55:21 (+0200) | | Autor: | Hector Antonio <h.espino @.........mx>
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Propio Octavo
Jeremías 28. 5 -9; Salmo89. 1 – 4, 15 - 18; Rom. 6. 12 - 23; Mateo 10. 40 - 42
29 de junio 2008
Tema: Hijos/as de la Gracia, libres en la Fe
Rev. Héctor Fernández
Instituto Ecuménico Diaconal “Esteban”
San Salvador, El Salvador, Centroamérica
Objetivo: Descubrir que nos esclaviza y como Dios por Gracia y amor nos libera
para actuar como sus hijos/as. Non invita a dar de gracia y actuar con amor.
- Leer Mateo 10. 40 - 42
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Las lecturas de hoy nos remiten a reflexionar en lo que son los profetas del
Dios de Jesús y la fe que tenemos en Dios colocada en nuestra situación actual.
Un profeta bíblico es el vocero de Dios, a quien Dios reviste de su autoridad
para que comunique su voluntad. Dos aspectos de su tarea son Denunciar y
Anunciar. No son futurólogos o adivinos, mas bien interpretan, con la ayuda del
Espíritu, el momento presente convencidos que el futuro es de Dios y convencidos
de ello, pueden actuar y hablar en el presente, personas que desarrollan su vida
en contacto con el pueblo, lo cual les permite conocer la realidad desde los mas
sufridos/as y ello entre otros aspectos, les permite proyectar aspectos a los que
puede conducir la realidad presente.
Justicia, fue la palabra clave en el accionar de estos profetas, en su
perspectiva de Dios, esa palabra contenía una idea importante: convivencia sana,
buena entre los seres humanos, donde pudiese experimentarse la hermandad,
solidaridad, equidad, en la cual se pudiese sentir la paz y el amor reciproco.
Esto no fue una ocurrencia sacada de la manga. Israel logro en algunos momentos
de su historia acercarse a una situación así. Momentos en su historia durante los
que cada persona fue responsable y solidario con las otras/os. Algo parecido a
algunas Civilizaciones de nuestros ancestros en America Latina. Algo parecido a
lo que vivimos como pueblo de Dios en los momentos del conflicto armado, en medio
de la persecución.
En la lectura de Jeremías podemos observar que el fenómeno de los falsos
profetas no es nuevo. Algunos en nuestro tiempo gustan de autoproclamarse
“profetas”, hay grupos que se autodenominan “iglesia profética” pero en sus
palabras y actitudes están muy lejos de esa realidad, se mueven por intereses
personales, de grupo, económicos, políticos, religiosos, proselitistas, no son
coincidentes con la idea de justicia bíblica, algunos tienen “voz profética”
pero su práctica contradice la palabra.
Pablo nos da una poderosa enseñanza, somos libres de la Ley, hijos/as de la
Gracia, pecadores/as que caemos en pecado pero que contamos con la posibilidad de
levantarnos.
Debemos hacer alusión aquí brevemente que el pecado es fundamentalmente perder
la fe, la confianza en Dios y actuar por si mismos, erigirse, sentirse dios, es
posicionarse contra la voluntad de Dios. Dios tiene una finalidad para
nosotros/as, quisiera vernos construyendo una nueva forma de relaciones, una
nueva humanidad, una nueva civilización, en la cual recreemos las relaciones con
los otros seres humanos y con él.
En la medida que nos separamos, desatendemos esta búsqueda caemos en pecado.
Cuando el sistema de este mundo nos retrae, nos deslumbra, cuando confiamos en
sus espejismos y colocamos como prioridad el “Yo” en lugar del Nosotras/os,
caemos en pecado.
Cuando marginamos, excluimos a personas por sus preferencias sexuales, por su
credo político, religioso, raza, sexo. Caemos en pecado
Porque cuando hacemos una acción negativa contra nosotros/as u otras personas
nos alejamos de la voluntad de Dios. Al actuar así es que hemos perdido la Fe y
la confianza en el Dios liberador que es profundamente amoroso e inclusivo.
Va haciendo junto a nosotros/as el cambio de mentalidad y actuación para que de
esa manera podamos transformar la realidad circundante, a la inversa no
funciona.
En la medida que se fortalece nuestra Fe en el Moreno de Nazareth, en el
acompañamiento que Dios nos da, aun medio de las dificultades, lograremos
mantenernos en el Camino, en el cual vamos juntos/as como pueblo de Dios en El
Salvador y otros lugares del planeta.
Con Fe en nuestro Dios amoroso e inclusivo vamos caminando, intentando poner en
practica la Justicia, a la manera de los profetas, que esa Justicia sea parte
sustancial de la vida, así podemos decir y sentir que somos trabajadores/as
fieles del reino de Dios y su justicia.
Podremos sentirnos y ser hombres y mujeres buenos/as, discípulos/as, profetas/
profetizas del Dios de la vida.
Este domingo Dios nos llama a ser mujeres y hombres de mucha Fe, con vidas en
las que él se abre paso en nuestras historias personales, familiares, sociales,
colectivas.
Es difícil encontrar palabras que describan con fidelidad y que recojan la dura
realidad de la situación económica, política, religiosa, social en nuestro país,
podríamos decir que “es gravísima”.
Frei Betto escribiendo desde la realidad brasileña nos habla de que los
alimentos se están volviendo artículos de lujo, eso es una situación muy
parecida en El Salvador y los otros países de la región centroamericana.
Si bien es necesario y seguiremos insistiendo en la necesidad de educación,
techo, vivienda digna, fuentes de trabajo, la realidad es tan contraria a la
voluntad de Dios que el hambre ocupa el primer lugar en las prioridades.
Ante esa realidad Dios nos llama a ser realistas, no fatalistas, no dar espacio
a la pasividad. Debemos recordar que Dios irrumpe en la historia con nuestra voz
y nuestra acción transformadora, continuemos trabajando, el ídolo del Mercado y
el dinero “tiene pies de barro” y la realidad salvadoreña y mundial están
demostrándolo.
Dios en nuestra realidad nos esta llamando constantemente a desarrollar actitud
de responsabilidad, a una ética de responsabilidad como bien decía el Pastor
Luterano alemán Bonhoeffer, Dios hoy nos llama a cada uno de nosotros/as por
nuestros nombres a ser hijos/as responsables, de nosotros/as y de las otras
personas, asumiendo nuestro rol en este momento histórico, conocedores/as que
Dios nos ama profundamente.
En nuestra situación de país altamente polarizado, con expresiones fuertes de
odio, desigualdad, indiferencia, exclusión, marginación, injusticia, división,
actitudes de condena, colocándose unos como jueces de los otros/as, nosotros/as
estamos llamadas/os a la unidad en torno a lo que Dios quiere para El Salvador:
desterrar al ídolo del Mercado y el Dinero y colocar en su lugar, en el centro de
la vida de la Nación, a los/as salvadoreños/as.
En esa realidad Dios nos llama a renovar nuestro bautismo y trabajar
intensamente y Con- Pasión por el amor, la fraternidad, la inclusión, la
hermandad, la unidad, el encuentro.
Dios hoy nos llama a que los bienes materiales los coloquemos en el horizonte y
al servicio del reino, no dejarnos esclavizar por ellos, sino proveerles de una
manera administrativa de libertad en la fe, compartiéndolos en el trabajo por la
construcción de una sociedad justa, humana sin exclusión o marginación de ningún
tipo, todos/as trabajando intensamente por lo que Dios quiere para El Salvador y
otros pueblos que pasan por situaciones parecidas.
Nos invita a ser profetas y profetizas, estamos convocados/as a anunciar con
palabras y acciones y de manera permanente: El reino de Dios y su Justicia, de la
misma que hablaron los profetas. Nos Convoca a ser señales y signos de ese reino
en la vida diaria, cada día, cada hora, cada minuto. Nos convoca no únicamente a
Denunciar, sino también ha Anunciar la Gracia de Dios y el momento favorable,
agradable en la vida de cada hijo/a de Dios.
Sigamos con “la locura de la Cruz” pues estamos firmemente comprometidos/as con
un proyecto enorme y de gran repercusión, que supera los proyectitos personales o
de grupitos, nuestro proyecto es: El reino de Dios.
Hoy Dios nos llama a consolidar nuestra vida, como una vida de Fe, que nuestras
vidas sean de discípulos/as, profetas, profetizas, hombres y mujeres de Buena
Voluntad. Si bien esto tiene sus costos como lo hemos visto en las anteriores
lecturas de Mateo, también tiene sus recompensas, que no son a la manera en que
esperan los que no son de Dios.
Nuestra recompensa es muy grande podríamos decir solo para darnos una idea:
disfrutar de relaciones transparentes, la alegría que hace desbordar el corazón
al ver que hay jóvenes que intentan ser consecuentes con el Evangelio y con las
causas justas del Pueblo de Dios, disfrutar: bienes materiales obtenidos honrada
y honestamente, amistades verdaderas y no por intereses insanos o de anti reino,
la comensalidad, comer, beber, bromear con los y las que vamos por el Camino de
liberación y que en nuestras mesas lo que hay se ha ganado con honestidad y
responsabilidad. Ver que nuestros hijos/as tienen valores cristianos, sentir la
presencia de Dios en los momentos mas difíciles, sentir en nuestras manos, en el
abrazo, el saludo desinteresado de la otra del otro/a, amar y ser amado/a con
intensidad.
En esos momentos agradables de la vida, sentir la presencia del Dios con
nosotros/as, el Emannuel que nunca nos deja solos/as y que esta muy pendiente de
nosotros/as.
Preguntas para reflexionar
¿Cómo interpretas el mensaje y actitud de los líderes o “jefes” en tu comunidad
de fe, aportan a la construcción de personas, familias y sociedad en la
perspectiva del reino o no?
¿Sientes que tu vida y la vida comunitaria tienen como eje la Justicia a la
manera de los profetas o no?
¿Qué puedes tu y junto a otros/as para mejorar las situaciones que en tu vida y
en la Comunidad de fe no están coincidiendo con el reino?
¿Qué otras Recompensas experimentas en tu vida, además de la descritas?
Reproducimos el siguiente canto como recurso en la meditación:
Con fe y Esperanza viva
// Y andaremos por el mundo con fe y esperanza viva, celebrando, cantando,
sonriendo, luchando por la vida //
// Y vamos a celebrar a nuestro Dios de la vida,
la mesa de la unidad para todos está servida //
//Y vamos a sonreír junto al niño y al hermano
y aquel que nos necesita, vamos a darle la mano. //
// Y ahora vamos a cantar con toda nuestra garganta,
porque le estamos cantando al Dios de la alabanza//
// Nos vamos a organizar, con fuerza y sabiduría
y seguiremos cantando y luchando por la vida/
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