| Asunto: | [pastoralvihsida] Semillas de Esperanza | | Fecha: | 11 de Julio, 2008 03:10:47 (+0200) | | Autor: | Hector Antonio <h.espino @.........mx>
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Propio Diez
Isaías 55. 10 -13; Salmo 65. (1-8) 9- 14; Rom.8. 1-11; Mateo 13. 1-9, 18-23
13 de julio 2008
Tema: Semillas de Esperanza
Rev. Héctor Fernández
Instituto Ecuménico Diaconal “Esteban”
San Salvador, El Salvador, Centroamérica
Objetivos: Reflexionar lo que significa ser semillas del reino o semillas de
esperanza en la realidad particular, personal y comunitaria.
- Leer Juan Mateo 13. 1-9, 18-23
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Para orientar la reflexión
Es evidente el contexto agrario en Isaías, salmos y el evangelio. Hermosa la
figura de la lluvia como Palabra de Dios que riega los campos y hace producir la
tierra. Al leer estos textos encontramos un llamado al cuidado de la creación y a
trabajar en su defensa.
En el evangelio. La Palabra de Dios acerca del reino, como la semilla que
produce en los seres humanos grandes frutos, cuando estos tienen el Espíritu del
Resucitado. Todo el capitulo 13 es una compilación de Mateo, enseñanza del
reino.
La semilla que Dios quiere sembrar en nosotros/as es la de su reino y su
justicia y espera que la cosecha sea abundante en frutos de Justicia [entendida
esta como hermandad, solidaridad, equidad, inclusión, de tal forma que se pueda
experimentar la paz, el amor y responsabilidad reciproca] y Misericordia [su
origen proviene de dos palabras del latín: misereri, que significa tener
compasión, y cor, que significa corazón]
Ser misericordioso/a es tener un corazón compasivo.
Lo que intenta Dios provocar [como en el proceso de germinación de semillas que
se vuelven árboles de mucho fruto] es que en un proceso, en el cual deberán estar
presentes una fe eficaz, con praxis liberadora, nos transformemos en semillas del
reino, Semillas de Esperanza para otros/as.
El texto de Pablo es insistencia en la Fe.
Lutero decía:
“La fe es una viva e inconmovible seguridad en la gracia de Dios, tan cierta
que un hombre moriría mil, veces por ella. Y tal seguridad y conocimiento de la
gracia divina hace al hombre alegre, valiente y contento frente a Dios y a todas
las criaturas, que es lo que realiza el Espíritu Santo en la fe.
Por eso se esta dispuesto y contento sin ninguna imposición para hacer el bien y
servir a cualquiera, para sufrir todo por amor y alabanza a Dios que le ha
mostrado tal gracia. Por consiguiente, es imposible separar la obra de la fe, tan
imposible como separar el arder y el resplandecer del fuego”
En nuestro tiempo debemos actualizar las palabras del Reformador, no únicamente
es el hombre sino todo ser humano, sin exclusión alguna.
Las palabras de Pablo coinciden poderosamente con el núcleo del texto de Mateo
hoy, ya que mediante la fe, actúa el poder del Espíritu del Resucitado,
orientando a las y los que creemos, de tal manera que hoy manifestemos ese poder
liberador en el trabajo, en el esfuerzo cotidiano, confrontando con amor, las
sombras de la muerte, la violencia, el miedo y la mentira.
De los textos podemos recoger muchas enseñanzas, nos concentraremos en el de
Mateo y de él, lo relacionado a semillas que son fructíferas, y que tienen la
dicha de caer en buena tierra.
La parte introductoria de la Parábola pone en evidencia que en el tiempo de
Jesús algunos de los que escuchaban sus enseñanzas tenían sus corazones y mentes
como piedras, llenas de espinos y zarzas, como caminos demasiado pisoteados, en
resumen: quienes no entienden la [semilla] enseñanza acerca del reino de Dios;
aquellos/as que ante la persecución niegan el reino de Dios, los que pierden de
vista el reino por su afán en la riquezas o bienes materiales.
Esto coloca nuevamente lo escandaloso del reino de Dios en los retos que tienen
los espacios institucionales que se consideran Iglesia hoy en esta realidad.
En nuestro tiempo algunos espacios eclesiales institucionales se auto comprenden
como “sembradoras del reino” Quienes se atreven a pensar y aun mas, hacer esas
aseveraciones deberían ser mas responsables y revisar primero que es lo que están
sembrando con el ejemplo, en sus familias, en las congregaciones, en la sociedad
ya que algunos “jefes” de “iglesias” siembran desconfianza, invisibilización,
anulación, división, exclusión, ignorancia, engaño, luchas “fraternas”, falsa
modestia, seguramente cosecharan para si mismos, pero no para el reino.
El núcleo del Evangelio para este domingo son las personas que acogen la
enseñanza de Jesús acerca del reino, estos/as son buena tierra y buenas semillas.
El tiempo, así como las circunstancias del mismo, las adversidades, la ansiedad
y zozobra que nos provocan la inestabilidad social, política y económica, cada
día mas acentuadas, a lo que agregamos las graves incoherencias con el Evangelio
que padecen algunas expresiones eclesiales institucionales, todo eso nos produce
mucho y en algunos casos, extremo sufrimiento.
Estas situaciones son provocadas por las acciones de personas que carecen de
amor en sus vidas.
Lo interesante en esto es que en cualquier época y lugar, en medio de las
situaciones adversas a la vida, las hijas, los hijos de Dios, nos fortalecemos,
con la fe firme en el Jesús Resucitado, Dios nos va forjando, va moldeando a las
discípulas, los discípulos de Jesús.
El camino de la cruz es en el que nos vamos forjando las personas que con
corazón sincero, abierto, dispuesto, justo, misericordioso, recibimos la semilla
del reino de Dios y su justicia e intentamos, con fallas, ponerlo en practica,
articulando, ensayando, organizando nuevas formas de vivir el Evangelio y de esa
manera nos vamos transformando, de tal manera que ya no somos solamente buena
tierra, sino también Semillas de Esperanza, para otras personas.
Este forjar, moldear se va dando como proceso en la vida de cada uno/a, en el
cual desempeña un rol importante la fe en Dios nuestro Padre y Madre, en Jesús
Resucitado y el Santo Espíritu.
El núcleo del mensaje de Dios este domingo es una convocación a la [Ekklesía,
asamblea, Convocación] Asamblea del Pueblo de Dios en El Salvador, en el mundo, a
todos/as los que estén dispuestos/as, la invitación de la Palabra de Dios para
nosotros/as, es un llamado intenso, profundo a dejarnos llenar por el Espíritu
liberador, ese que movió, motivo a Jesús quien voluntariamente hizo el bien a
quien lo necesitaba, acogió a todos/as sin exclusiones.
De tal manera que con la ayuda de Dios, podremos en medio de tantas
adversidades, de tantos espinos, zarza, piedras, sol ardiente y falta de agua,
forjar corazón y pensamiento dispuestos, ánimos de contentamiento, alegría,
valentía ante la adversidad. Dios, que resucito a Jesús de entre los que estaban
muertos, es el mismo que hoy nos trasmite vida en medio de realidades de
sufrimiento, dolor y muerte, él es quien nos va transformando en Semillas de
Esperanza.
Hoy se nos llama como bautizados/as a ser Semillas de Esperanza en nuestro
hogar, intentemos ser también Semillas de Esperanza para nuestras esposas/os,
hijos/as, con los vecinos/as, en los lugares de trabajo, para que con calidad
ética y moral lo seamos también en la sociedad, poniendo en practica los dones de
cada una/o al servicio del reino de Dios y su justicia. Dios que ha sembrado su
Palabra de liberación en nosotros/as esta a la espera de que seamos semillas
productivas.
Preguntas para reflexionar
Para la vida personal:
¿Que tan buena tierra hemos sido? ¿Cómo nos autoevaluamos? ¿Hemos sembrado en
otras personas la semilla del reino? ¿Cómo podemos mejorar nuestra actitud?
En la vida comunitaria:
¿Cuál seria el significado de ser Semilla de Esperanza de su comunidad, en la
sociedad? ¿La comunidad de fe da testimonio coherente con el Evangelio, de ser
buena tierra y semilla del reino en la sociedad? ¿El liderazgo de la comunidad de
fe cuenta con una práctica de ser buena tierra y buena semilla?
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En la memoria histórica de la Iglesia Cristiana Popular Salvadoreña:
Bartolomé de Las Casas. 17 de Julio de 1566. Primer sacerdote ordenado en
America Latina, defensor de la Causa de los indios. Nació en Sevilla, España. En
1501 salio hacia el “Nuevo Mundo” para ser doctrinero de indios. En la isla de La
Española vivió unos años encargado de una Encomienda en la que se reunía a los
indios para catequizarlos y “civilizarlos”, allí eran sometidos a trabajos
forzados. En 1513 se ordena sacerdote.
Dándose cuenta de la injusticia y tiranía con que actuaban los españoles con los
indios. Renuncia a su Encomienda y comienza a predicar contra todas ellas,
comenzando las gestiones para su abolición.
Las Casas publico su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, en la
que denuncia las injusticias de los españoles (lobos) con los indios (ovejas). En
1543, como reconocimientos, es nombrado obispo de Cuzco, lo cual no acepto;
después aceptó ser obispo en Chiapas,. Allí continúo la lucha contra los colonos,
haciendo un trabajo de concientización.
Desanimado ante la incomprensión y las hostilidades, renuncia a su obispado y
regresa a España. En España se dirige a la Corte y prosigue su denuncia y su
lucha.
Murió el 17 de julio de 1566, a los 92 años de edad.
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