Para
comprender mejor el contexto en el cual se ubica el texto del evangelio,
podemos remitirnos a la narración de Lucas sobre el mismo hecho, él nos
brinda información como la siguiente: Las palabras de Jesús son
pronunciadas ante un auditorio diverso, amplio, están allí sus
detractores: los jefes religiosos de su tiempo, los que creían que por sus
títulos eclesiásticos conocían todo, pero sus corazones estaban cerrados a
Dios, no logran descubrir la acción de Dios en los profetas, no la
descubren en Juan El Bautista y tampoco en Jesús; también estaban los de
corazón abierto y dispuesto a Dios: cargan múltiples dolencias, multitudes
de pobres y excluidos/as, que buscan la esperanza, entre ellos/as
seguramente habían personas que habían encontrado sentido a la Renovación
interior, estaban los discípulos del Bautista, seguidores de un líder que
ve que es urgente la llegada del reino, seguramente entre la multitud
había jóvenes, niños/as.
Podemos
imaginar al Bautista inquieto, en cierta manera desesperado, intentando
desde su cautiverio escuchar, saber de señales que le fortalezcan la
esperanza de que el reino avanza con Jesús.
Las
personas que captaron el mensaje de Jesús e intentaban Renovarse,
enfrentaron momentos de dudas, temores, se apartaban en algunos momentos
difíciles de persecución que sufrió Jesús, lo cual nos recuerda el Pecado,
la actitud de la cual habla San Pablo, esa actitud que hace que nos
apartemos de lo correcto, aun sabiendo cual es, hacemos lo
contrario.
Las
lecturas para este domingo nos hablan del Dios de misericordia, bondad,
justicia, fidelidad, santo, victorioso y humilde, autor de prodigios en
ocasiones inexplicables, el
pueblo espera en él, al autor de la paz entre naciones, cuyo dominio no
tiene fin. Todo eso encarnado en un personaje: Jesús
Jesús
probablemente ni se imagino que su movimiento de renovación se convertiría
en algo que hoy llamamos iglesia, termino al cual, no en pocos casos, se
le ha quitado, se le ha hecho perder su significado participativo y
pluralista: (ἐκκλησία [ekklēsía]
del griego que es igual a decir asamblea o convocación y se utilizaba para
referirse al conjunto o congregación de las/os fieles cristianos/as.
El término Iglesia originalmente se refiere a un Cuerpo
Vivo.
Hoy
en nuestra realidad, la situación ya no es como en tiempos de Jesús,
muchas situaciones son diferentes, para bien o para
mal.
Pero
Dios… continúa actuando y dándose a conocer en nuestra realidad y no única
y exclusivamente en los entornos de lo que hoy conocemos como
“eclesiales”. El “sopla” donde quiere y se mueve donde menos uno
espera.
Para
muchas personas, no solo en nuestro país, el desencanto en algunas de las
estructuras eclesiales es evidente, los jóvenes en nuestro caso, son el
sector mayormente golpeado por esta situación, existen grandes
desconfianzas en la “religiosidad” cristiana, en los jefes de esas
religiosidades, en ocasiones los jóvenes se acercan a las estructuras
eclesiales y se quedan, pero una gran parte de ellos/as no. La mayor parte
de nuestra población es de jóvenes, pero no es esa gran parte la que esta
en las expresiones eclesiales, si hay una porción, que no es la mayoría y
en muchas ocasiones no alcanza niveles representativos.
En
nuestra realidad la necesidad económica hace que algunos jóvenes,
participen en alguna dependencia ligada a algunas estructuras eclesiales
es la única posibilidad de “salir” de la pobreza económica aunque para
ello deban perder la posibilidad de generar pensamiento propio, y caer en
la copia de los vicios de los adultos; otros otras prefieren las
pandillas, la desintegración familiar producto de la Migración es muy
fuerte y en cierto sentido las pandillas satisfacen la necesidad que no
encuentran en algunas iglesias: sentirse protegido/a, ser parte de una
estructura que sustituye el ambiente familiar perdido; otros/as simple y
sencillamente se aíslan de cualquier religiosidad cristiana, a la cual
esporádicamente, ocasionalmente asiste para bautizar
sus hijos/as o cuando muere algún familiar o amigo/a. Estas situaciones no
fueron antes tan generalizadas, como hoy.
En
una realidad tan complicada, tan saturada de envidias, odios, luchas
“fraternas” y no fraternas, divisiones, desanimo, falta de esperanza con
solidez histórica, injusticia, engaño, ausencia de liderazgo cristiano con
credibilidad, donde algunas expresiones eclesiales utilizan la palabra
“condena” en sus discursos colocándose como jueces y polarizando aun mas
la situación y tantas dificultades más.
¿De
donde vendrá nuestro socorro, nuestro pronto auxilio?
Si
algunas estructuras eclesiales no lo son. ¿Serán los partidos políticos?
¿Buscamos y provocamos el cambio de estructuras y luego cambiamos
nosotros/as? ¿Hacemos cambios simultáneos: Persona –
Sociedad?
La
Palabra de Dios nos convoca a sacudirnos las taras que nos ha inculcado
mediante la Practica una historia larga de atrocidades en las instancias
que deberían ser baluartes, signo de horizonte cristiano, humano: Algunas
Iglesia-Estructura y todas las Instituciones del Estado, que juntos son a
la manera de los jefes religiosos del tiempo de Jesús, aparentan ser
promotores/as de Dios pero en realidad son sus detractores/as. No han
descubierto la acción de Dios en este tiempo. Se les dificulta porque no
tienen verdadera sencillez de
corazón.
Muchos
jóvenes, personas adultas, sin acudir a los templos y ostentar títulos
eclesiásticos, y recibir jugosos honorarios, desarrollan calidad de
actitud humana en la vida cotidiana.
Las
Iglesias Estructuras que han perdido el horizonte y las Instituciones del
Estado difícilmente podrán desarrollar un aporte sustancial sino han
experimentado un cambio, una Renovación interior, las personas que dirigen
los destinos de esas instancias. Dios quiera que algún día logren esa
Renovación Personal.
Pero
si eso sucede o no, Dios, el pueblo y la historia será la que de cuenta de
ello.
Lo
mas importante en nuestro caso, es que cada uno/a de nosotros/as,
independientemente de la confesión a la que pertenezcamos, somos ante todo
y sobretodo Cristianos/as,
llamados/as a la Renovación Personal.
Este
domingo Dios nos convoca a las personas de Fe ha descubrir la Palabra de
Dios en nuestra intimidad, en la interioridad de cada uno/a y lograr así
una Renovación Personal que contribuya solidamente a la Renovación,
transformación, de la Sociedad. San Pablo habla en 2
Corintios 4:16 “Por
tanto, no desmayemos; antes, aunque este nuestro hombre [hoy debemos decir
también: aunque esta nuestra mujer] exterior se va desgastando, el
interior [la interior] no obstante se renueva de día en
día”
Dios
hoy nos da una Palabra consistente de aliento y esperanza, es Palabra
consistente pues va a acompañada de su practica: Vengan a mi todos (as)
los (as) que están agobiados(as) y con tantas cargas.