12 Tiempo Ordinario (A), Mateo 10, 26 –
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SIN
MIEDO
ANTONIO
PAGOLA
SAN SEBASTIÁN
(GUIPUZCOA).
ECLESALIA, 18/06/08.- El
recuerdo de la ejecución de Jesús estaba todavía muy reciente. Por las
comunidades cristianas circulaban diversas versiones de su Pasión. Todos sabían
que era peligroso seguir a alguien que había terminado tan mal. Se recordaba una
frase de Jesús: «El discípulo no está por encima de su maestro». Si a él
le han llamado Belcebú, ¿qué no dirán de sus seguidores?
Jesús no quería que sus discípulos
se hicieran falsas ilusiones. Nadie puede pretender seguirle de verdad, sin
compartir de alguna manera su suerte. En algún momento, alguien lo rechazará,
maltratará, insultará o condenará. ¿Qué hay que hacer?
La
respuesta le sale a Jesús desde dentro: «No les tengáis miedo». El miedo
es malo. No ha de paralizar nunca a sus discípulos. No han de callarse. No han
de cesar de propagar el mensaje de Jesús por ningún motivo.
Jesús les va a explicar cómo han de
situarse ante la persecución. Con él ha comenzado ya la revelación de la Buena
Noticia de Dios. Deben confiar. Lo que todavía está «encubierto» y
«escondido» a muchos, un día quedará patente: se conocerá el Misterio de
Dios, su amor al ser humano y su proyecto de una vida más feliz para
todos.
Los
seguidores de Jesús están llamados a tomar parte activa desde ahora en ese
proceso de revelación: «Lo que yo os digo de noche, decidlo en pleno
día». Lo que les explica al anochecer, antes de retirarse a descansar, lo
tienen que comunicar sin miedo «en pleno día». «Lo que yo os digo al oído,
pregonadlo desde los tejados». Lo que les susurra al oído para que penetre
bien en su corazón, lo tienen que hacer público.
Jesús insiste en que no tengan
miedo. «Quien se pone de mi parte», nada ha de temer. El último juicio
será para él una sorpresa gozosa. El juez será «mi Padre del cielo», el
que os ama sin fin. El defensor seré yo mismo, que «me pondré de su
parte». ¿Quién puede infundirnos más esperanza en medio de las
pruebas?
Jesús imaginaba a sus seguidores
como un grupo de creyentes que saben «ponerse de su parte» sin miedo.
¿Por qué somos tan poco libres para abrir nuevos caminos más fieles a Jesús?
¿Por qué no nos atrevemos a plantear de manera sencilla, clara y concreta lo
esencial del evangelio? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión
de sus artículos, indicando su procedencia).