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Asunto:[paraguainee] =?UTF-8?Q?Eduardo_Galeano_desea_que_sus_ob?= =?UTF-8?Q?ras_sean_traducidas_al_guaran=C3=AD?=
Fecha:Domingo, 29 de Marzo, 2009  23:58:36 (+0200)
Autor:Joan Moles i Carrera <paraguai-paraguay @..........net>

De: Gustavo Torres Gonzalez [mailto:gustorg2@yahoo.com]
Enviat: diumenge, 29 / març / 2009 23:47
Tema: eduardo galeano desea que sus obras sean traducidas al guaranĂ­

 

En esta entrevista, Eduardo Galeano afirma su deseo que sus obras sean traducidas al guaranĂ­.
saludos para todos los compas que militan por le reinvindicacion de nuestra lengua guaranĂ­.
saludos
Gustavo

 

MC.- ¿A cuĂ¡l de nuestras lenguas indĂ­genas le gustarĂ­a ser traducido?

EG.- La guaranĂ­ es la que mĂ¡s me gusta.

MC.- ¿Por la cercanĂ­a?

EG.- Por la cercanĂ­a, el Uruguay tuvo una influencia guaranĂ­ enorme, a pesar de que oficialmente no se reconoce; ademĂ¡s por la belleza del idioma, es una lengua muy hermosa, musical y poĂ©tica. Justamente ahora que hablĂ¡bamos de los mosquitos, los guaranĂ­s llaman a los mosquitos “uñas del diablo” (risas); es un rarĂ­simo caso en que una lengua de los vencidos que se convierte en lengua de los vencedores, el guaranĂ­ porfiadamente sobrevive a tal punto que llega a ser punto de los vencedores. En el Paraguay a la hora de la verdad –que es la hora del humor y del amor- los paraguayos hablan guaranĂ­, no español; ahora el guaranĂ­ tiene categorĂ­a de lengua oficial –estuvo prohibido- los paraguayos hablan castellano y en un paĂ­s todavĂ­a racista les cuesta bastante reconocer esa tradiciĂłn indĂ­gena indudable se manifiesta todos los dĂ­as por la boca, a la hora de hablar y decir las cosas que verdaderamente importan. En la selva del Alto ParanĂ¡ me dieron ganas de llorar, durante una de mis travesĂ­as por ahĂ­, andaba con un camionero muy nervioso, decĂ­a que el espacio que atravesarĂ­amos estaba lleno de indios y que nos iban a matar: -“vamos a pasar lo mĂ¡s rĂ¡pido que podamos, en AsunciĂłn estĂ¡n terminando de hacer un zoolĂłgico para encerrar a los indios” ¡ah -le respondĂ­-, no me diga! ¿asĂ­ que los van a encerrar ahĂ­? kilĂłmetros mĂ¡s adelante subieron dos amigos del camionero, blancoides como Ă©l, me saludaron, estuvieron hablando conmigo en castellano, yo no les decĂ­a nada, y despuĂ©s se pusieron a hablar entre ellos –los tres- y por supuesto hablaban en guaranĂ­; hablaban la lengua de “esos” indios a los que querĂ­an enviar al zoolĂłgico, sin darse cuenta que la lengua es mucho mĂ¡s que la lengua, cuando uno habla y usa palabras de una lengua indĂ­gena estĂ¡ expresando toda una cultura y toda una memoria histĂłrica larguĂ­sima, cada lengua es un tesoro de la humanidad y por eso deberĂ­amos llorar cuando muere una lengua y se mueren a un ritmo de mĂ¡s de un dĂ­a. En otros paĂ­ses las lenguas indĂ­genas han sobrevivido gracias a que han sobrevivido –milagrosamente y contra toda evidencia- los indĂ­genas a cinco siglos de persecuciĂłn y desprecio; son los indĂ­genas quienes mantienen viva la memoria de su lengua y la memoria de sus mejores tradiciones: la comuniĂłn con la naturaleza.


Entrevista a Eduardo Galeano

"Al 'zapatista de Irak' lo condenaron a tres años de cĂ¡rcel y en cambio Bush, el terrorista de Estado, estĂ¡ de lo mĂ¡s feliz en su casa de Texas"

 

El ClarĂ­n de Chile

 

A Eduardo Galeano (Montevideo, 1940) se le ve radiante caminando por Xalapa; no oculta su alegrĂ­a en la entrevista con ClarĂ­n: “ando como las pulgas de los circos, entre los saltos de un lado a otro”. El 26 de marzo recibirĂ¡ el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Veracruzana, junto al poeta Ernesto Cardenal. “Estoy feliz de compartir con Ernesto, sobre todo en estos momentos difĂ­ciles para Ă©l, somos viejos amigos, recuerdo que me regalĂł su primera escultura”.

Autor de: Los dĂ­as siguientes (1963); Las venas abiertas de AmĂ©rica Latina (1971); Vagamundo (1973); DĂ­as y noches de amor y de guerra (1978); Memoria del fuego (1982, 1984 y 1986); Aventuras de los jĂłvenes dioses (1984); Ventana sobre Sandino (1985); El libro de los abrazos (1989); Nosotros decimos no (1989); Ser como ellos y otros artĂ­culos (1992); Las palabras andantes (1993); Úselo y tĂ­relo (1994); El fĂștbol a sol y sombra (1995); Patas arriba: Escuela del mundo al revĂ©s (1998); Bocas del Tiempo (2004) y Espejos. Una historia casi universal (2008), entre otros libros y antologĂ­as.

Esta noche presentarĂ¡ Espejos (Siglo XXI, 2008) durante las jornadas del II Encuentro de Escritores por la Tierra; el primero de abril leerĂ¡ en el Palacio de Bellas Artes del Distrito Federal y al dĂ­a siguiente conversarĂ¡ con 2,500 estudiantes de la UNAM, en la Sala NezahualcĂłyotl. Por la complicidad con los lectores de ClarĂ­n y Azkintuwe Eduardo Galeano hizo una pausa para hablar –con total libertad de extensiĂłn- sobre el zapatismo, la literatura “polĂ­tica”, Arnaldo Orfila y el Siglo XXI, sus vocaciones fallidas (pintor, futbolista o pĂ¡rroco), Neruda y Rulfo, la Ley Antiterrorista contra la comunidad mapuche, en fin, nombrar el mundo patas arriba y otras palabras andantes
  

MC.- Bienvenido a MĂ©xico, en 1996 publicĂł su “CrĂłnica de Chiapas” y en febrero del 2000 conversĂł con los estudiantes de la UNAM. ¿Han pasado 9 años desde su Ășltima expediciĂłn a MĂ©xico?

EG.- No lo recuerdo, ando como las pulgas de los circos, entre los saltos de un lado a otro, no me acuerdo cuĂ¡ndo estuve aquĂ­ por Ășltima vez, he venido muchas veces a MĂ©xico, pero no tengo una idea muy clara de las fechas. Se me entreveran los mapas.

MC.- En rueda de prensa hablĂł de los desafĂ­os del EZLN en contra de la “bobalizaciĂłn” dijo: “El zapatismo es un hito antiguo que deviene modernĂ­simo” (29.02.2000). ¿CĂłmo siguiĂł las hojas y rutas de las marchas zapatistas en 2001 y 2006?

EG.- Se publicaron algunas noticias en Uruguay –no muchas-, leĂ­ artĂ­culos contradictorios, unos estaban a favor del EZLN, otros no entendĂ­an muy bien al Subco; yo desde afuera no me animo a opinar sobre si estuvo bien o mal, si debĂ­a o no debĂ­a haber botado a LĂłpez Obrador, por eso no puedo decirte nada; salvo que el zapatismo es un movimiento que yo sigo respetando y amando, que se desencadenĂł en Chiapas y que tiene raĂ­ces muy profundas y que seguramente va mĂ¡s allĂ¡ de las peripecias polĂ­ticas circunstanciales, de los episodios polĂ­ticos que se van sucediendo.

MC.- El Subcomandante Marcos dijo: “la figura literaria de HispanoamĂ©rica que mĂ¡s admiro es Eduardo Galeano” (Corte de caja, 2008); a su vez, usted ha reconocido una influencia inconciente del Canto general de Neruda en Memoria del fuego. El Che Guevara compartĂ­a la poesĂ­a de Neruda con la guerrilla cubana y boliviana. ¿QuĂ© reciprocidad ha leĂ­do entre Literatura y RevoluciĂłn?

EG.- El Canto general fue la obra mĂ¡s ambiciosa de Neruda, la mĂ¡s abarcadora; y cuando me han comparado Memoria del fuego con el Canto general a mĂ­ se me ha hinchado el pecho de orgullo, porque es un libro que yo admiro mucho. Curiosamente creo que contra la mayorĂ­a de los lectores sienten, que no es en los temas polĂ­ticos o llamados “polĂ­ticos” donde Neruda mostraba su mejor vena poĂ©tica, no sĂłlo porque algunos de los poemas mĂ¡s polĂ­ticos despuĂ©s resultaron desautorizados por la Historia, como aquella Oda a Stalin, sino tambiĂ©n porque se sentĂ­a mĂ¡s obligado a decir, que el llamado a decir; en la mayorĂ­a de los casos de los poemas polĂ­ticos, uno no siente arder esa llama que espontĂ¡neamente le brotaba en el pecho cuando Neruda escribĂ­a de otros temas; tambiĂ©n porque yo creo que con el paso del tiempo se va haciendo mĂ¡s claro que la literatura polĂ­tica no es la que se refiere a los temas polĂ­ticos, que es una confusiĂłn que ya lleva tiempo muy largo, pero por suerte empieza –no a desvanecerse- sĂ­ a ser superada de a poquito: la literatura polĂ­tica no es la literatura de temas polĂ­ticos, ademĂ¡s no hay un tema que de alguna manera no sea polĂ­tico y en la medida en que todos los temas son sociales, no hay ningĂșn hombre o mujer del todo solo o sola, como para poder sentir, pensar, escribir algo que estĂ© divorciado de los demĂ¡s, ni siquiera el Ășltimo aborigen hallado en el fondo mĂ¡s remoto de la selva amazĂłnica estĂ¡ del todo solo y cuando uno escribe estĂ¡ lleno de gente, uno expresa tantas cosas que no importa el tema, cuando Neruda cantaba a la cebolla, yo creo que era un poeta polĂ­ticamente profundo, hondo y en definitiva AmĂ©rica Latina tiene un sentido polĂ­tico positivo, toda la literatura que nos ayude a saber quiĂ©nes somos y quiĂ©nes podemos ser.

MC.- En MĂ©xico celebramos los 75 años del Fondo de Cultura EconĂłmica (1934-2009), uno de sus emblemĂ¡ticos directores, Arnaldo Orfila fundĂł la casa editorial que lo trajo del Sur a MĂ©xico y España. ¿CuĂ¡ndo conociĂł y cĂłmo recuerda a Arnaldo Orfila?

EG.- Él fue uno de los fundadores del Fondo de Cultura EconĂłmica, tambiĂ©n fue fundador de Siglo XXI –cuando lo echaron del FCE de muy mala manera- con un grupo de gente amiga fundĂł esta editorial, que despuĂ©s se proyectĂł –con el paso de los años- como una de las mĂ¡s importantes y prestigiosas de la lengua española; yo lo conocĂ­ cuando escribĂ­ Las venas abiertas de AmĂ©rica Latina (1971) porque la presentĂ© al concurso de Casa de las AmĂ©ricas y perdiĂł, el Jurado no lo considerĂł un libro serio, quizĂ¡s porque en esa Ă©poca todavĂ­a se creĂ­a que un libro que no era aburrido no podĂ­a ser serio; se identificaba la seriedad con el aburrimiento y quizĂ¡s por eso, porque nunca escuchĂ© de parte de uno de los Jurados ninguna otra objeciĂłn, mĂ¡s que ese tipo de cosas: “bueno, no era un libro profundo” ya estĂ¡, el libro perdiĂł, y entonces al no haber ganado el concurso de Casa, arreglĂ© una ediciĂłn en el Uruguay con la Universidad de la RepĂșblica, pero yo querĂ­a una ediciĂłn internacional y le mandĂ© el libro a don Arnaldo y le dije -“mire, este libro perdiĂł el concurso de Casa, pero por ahĂ­ le interesa publicarlo” Ă©l me dijo: -“sĂ­, lo publicó”, al libro le fue bastante mal el primer año –no vendiĂł casi nada-, don Arnaldo me mandĂł una carta muy cariñosa diciĂ©ndome: -“no se desanime, en nuestra AmĂ©rica las cosas son difĂ­ciles” y despuĂ©s el libro hizo su camino, bueno, fue sobre todo muy impulsado por las dictaduras militares, las que mĂ¡s ayudaron a que ese libro se difundiera fueron las dictaduras que lo prohibieron y que prohibiĂ©ndolo lo elogiaron; y con Arnaldo a partir de ahĂ­ se armĂł, se fue enhebrando una amistad muy linda, yo lo vi muchas veces, comĂ­amos juntos, conversĂ¡bamos, hasta cuando ya tenĂ­a 100 años, era un hombre con una memoria prodigiosa: se olvidaba de todo lo que habĂ­a ocurrido la semana pasada, pero sabĂ­a todo lo que habĂ­a ocurrido hacĂ­a un siglo, Ă©l habĂ­a llegado a MĂ©xico cuando estaban todavĂ­a vivos Emiliano Zapata y Pancho Villa, vino como delegado de la Reforma de CĂłrdoba –joven estudiante argentino- se enamorĂł de esta tierra y aquĂ­ se quedĂł, un hombre que hizo una obra esplĂ©ndida, maravillosa, era muy austero, una especia de Santo de las Letras, jamĂ¡s se guardĂł un peso en el bolsillo, no tenĂ­a dinero, todo lo que tenĂ­a lo daba a esa noble causa de la difusiĂłn de la literatura, que Ă©l consideraba que era una gran herramienta de cambio social y de educaciĂłn popular.

 

MC.- Antes lo leĂ­amos semanalmente en Brecha y La Jornada o cada quincena en Punto Final. ¿Se ha jubilado de las redacciones periodĂ­sticas?

EG.- SĂ­, ahora estoy haciendo poco periodismo, estoy mĂ¡s dedicado a los libros, porque me absorbe mucho tiempo.

MC.- AdemĂ¡s de escribirlos, en Uruguay usted hace sus libros; hĂ¡blenos de Ediciones del Chanchito


EG.- Lo hicimos con unos amigos, porque veĂ­amos que los libros mĂ­os no circulaban bien en Uruguay, habĂ­a la posibilidad de desarrollar mejor la ediciĂłn de mis cosas en el paĂ­s, utilizando la maqueta que se hacĂ­a en España o en MĂ©xico de cada libro nos mandaban lo que en una Ă©poca eran las pelĂ­culas, ahora los medios tecnolĂłgicos son otros; se publica lo mismo, pero con otras carĂ¡tulas que yo diseñé –porque lo que mĂ¡s me gusta a mĂ­ es el diseño- ademĂ¡s dibujĂ© el emblema del chanchito.

MC.- ¿Por quĂ© la bendita manĂ­a de dibujar?

EG.- Era mi vocaciĂłn, lo que yo mĂ¡s querĂ­a, bueno tuve varias vocaciones todas fracasadas; quise ser jugador de fĂștbol y era un pata de palo irremediable, tuve una infancia muy mĂ­stica de modo que querĂ­a ser santo o por lo menos cura y mi natural tendencia al pecado lo impidiĂł; despuĂ©s lo que querĂ­a era dibujar, sentĂ­a que era pintor y siempre me dolĂ­a el enorme espacio que se abrĂ­a, el abismo entre lo que yo querĂ­a decir y lo que podĂ­a por medio del dibujo o la pintura. AhĂ­ cuando tenĂ­a 14 años empecĂ© a garabatear las primeras letras, probĂ© suerte con la literatura, me temblaban de pĂ¡nico las rodillas ante la hoja en blanco, que es exactamente lo que me ocurre ahora muchos años despuĂ©s.

MC.- En Apuntes para el fin de siglo (Lom, 1997) habla de la pĂ©sima costumbre entre La computadora y yo (1995). ¿Se debe a la imposibilidad de dibujar en los mĂ¡rgenes?

EG.- La verdad es que yo he cambiado en eso; reconozco, confieso que durante mucho tiempo sospechĂ© que las computadoras bebĂ­an de noche, mientras nadie las veĂ­a bebĂ­an hasta emborracharse, por eso hacĂ­an cosas incomprensibles durante el dĂ­a. Esa sospecha no dejĂ© de tenerla, pero hice las paces con la computadora y empecĂ© a utilizarla, me parece que son muy Ăștiles, sigo escribiendo a mano, todo lo escribo y corrijo a mano, pero cuando siento que un texto estĂ¡ un poco mĂ¡s redondeadito -despuĂ©s de 5 o 10 versiones- ahĂ­ lo paso en limpio a la computadora, lo archivo, lo guardo en la computadora y me pasa lo mismo que con las mĂ¡quinas: que les desconfĂ­o –no por culpa de ellas, pobrecitas- por culpa del mal uso que la sociedad humana hace de ellas, terminan siendo mĂ¡quinas de sus mĂ¡quinas, terminan siendo instrumentos de sus instrumentos, no me gusta que la computadora me programe, como no me gusta que el automĂłvil me maneje o que un supermercado me compre, o que un televisor me mire, pero las mĂ¡quinas son inocentes del mal uso que se hace de ellas.

MC.- Hablando de renuencias, ¿por quĂ© dejĂł de escribir prĂłlogos?

EG.- Es por culpa de mis amigos, yo tengo una enorme cantidad de amigos que escriben, entonces llegĂł un momento en el que tuve que elegir entre ser escritor de prĂłlogos o ser escritor de libros y artĂ­culos; porque yo soy un maniĂ¡tico perfeccionista y eso puede ser saludado como una virtud cuando se lo mira de fuera, pero padecido de adentro es terrible, yo puedo no dormir por una coma, por un adverbio mal colocado, por una frase fuera de lugar; me da un trabajo enorme escribir, sobre todo cuando mĂ¡s transparente es el resultado, mĂ¡s sencillo parece, mĂ¡s trabajo esconde. Entonces, hacer un prĂłlogo me lleva un tiempo enorme, en primer lugar porque mi manĂ­a perfeccionista me impide prologar nada que no lea hasta el final, lo cual implica horas, dĂ­as, despuĂ©s la redacciĂłn
 me estaba convirtiendo en un escritor de prĂłlogos, advertĂ­ esa posibilidad y a partir de ahĂ­ no escribĂ­ mĂ¡s prĂłlogos, solamente a veces un par de lĂ­neas de contratapa para ayudar a la promociĂłn de algo que me parezca valioso, pero si yo escribiera con mĂ¡s facilidad, probablemente podrĂ­a hacer mĂ¡s prĂłlogos; Borges escribiĂł una cantidad de prĂłlogos enorme con gran alegrĂ­a, a Ă©l le encantaba escribir prĂłlogos, hay un libro de prĂłlogos de Borges, por cierto muy jugoso. Fijate vos, esta dificultad fue advertida mejor que nadie, por un gallego que estaba, con cara de campesino, ya muy sufrido y gastado por la vida y por la tierra, Ă©l estaba en la Ășltima fila de la gente que habĂ­a asistido a escucharme leer textos de Espejos (2008) –en Ourense, Galicia- estuve en algunas ciudades gallegas, son gente muy entrañable, muy cariñosa. En la Ășltima fila estaba este hombre con esa cara esplĂ©ndida de campesino, de pĂłmulos salientes, la piel curtida y Ă©l entrecejos fruncidos me miraba enojado, yo no podĂ­a desprenderme de la mirada enojada de ese hombre, hasta que terminĂł la lectura firmĂ© libros –y esas cosas que se hacen- y Ă©l seguĂ­a ahĂ­, fue el Ășltimo en irse y muy enojadamente sin desfruncir el ceño se acercĂł desde la Ășltima fila y cuando yo pensĂ© que me iba a aplicar un puñetazo o a matarme de una patada me dijo: -“quĂ© difĂ­cil ha de ser escribir tan sencillo” y se fue. Es la mejor crĂ­tica que he recibido en la vida, el comentario mĂ¡s certero y el mejor homenaje y se fue sin desenojarse –eso pasa mucho en Galicia y en otros lugares de la tierra- que no sĂ©, es como si besara enojado, porque en el fondo era un beso, un abrazo, una cosa lindĂ­sima lo que decĂ­a, pero con una cara enojada, sobretodo en contraste con algunos que sonriendo te clavan el puñal.

MC.- En España, al presentar Bocas del tiempo (2004) y durante una entrevista con La Jornada a propĂłsito de Espejos (2008) dijo: “me pidieron que eligiera a los escritores mĂ¡s importantes en mi formaciĂłn literaria. Yo contestĂ©: Juan Rulfo, Juan Rulfo y Juan Rulfo”. Al poeta Marco Antonio Campos le dijo: “Rulfo me enseñó que se escribe con el lĂ¡piz, pero ante todo debe cortarse con el hacha”. Casi puedo citar dos versos del relato sobre Rulfo en Memoria del fuego: “hizo el amor de hondĂ­sima manera y despuĂ©s se quedĂł dormido”. ¿ReconsiderarĂ­a reescribir un ensayo sobre Rulfo sumando las declaraciones que usted ha hecho a la prensa?

EG.- No, porque justamente es lo que me enseñó –fue mi amigo- le debo mucho, esa lecciĂłn de silencio que nos dio a todos, Ă©l nos enseñó a valorar el silencio, a saber que las palabras estĂ¡n de antemano condenadas porque compiten con el silencio que es el mĂ¡s hondo de los lenguajes y uno sabe que va a perder. Aplica aquello que Onetti –otro gran maestro- me enseñó “nunca dejes en el papel escritas palabras que no te parezcan mejores que el silencio, palabras que no te parezcan mejores que el silencio sacalas, suprimilas”, claro a mĂ­ se me va la mano –a veces- porque saco todo, me quedan dos o tres palabras sin publicar; esa fue una lecciĂłn que aprendĂ­ de Rulfo y que no olvidĂ© nunca –Onetti despuĂ©s la complementĂł- ese valor inmenso del silencio y el desafĂ­o que implica, entonces hay que saber callarse, los escritores tenemos que saber callarnos, cuando creo que he dicho una cosa de una manera redondita y que estĂ¡ bien y expresa lo que quiero, como lo que dije de Rulfo: “habĂ­a escrito poco en cantidad, pero lo habĂ­a escrito de tal modo, con tanta intensidad y con tan alta perfecciĂłn que eso era como alguien que hace el amor de hondĂ­sima manera y despuĂ©s se queda dormido” eso no hay que palabrearlo, creo que la vida no hay que palabrearla. Muchas veces recibo libros que estĂ¡n muy bien hechos, bien armados, pero estĂ¡n muy palabreados, a mĂ­ me gusta que la vida viva, no una vida palabreada.

 

MC.- TratarĂ© hacer otra cita textual del tercer volumen de Memoria del fuego (El siglo del viento, 1986) en La casa de Neruda describe el funeral emboscado por “militares erizados de ametralladoras”. Hasta el año pasado el copyright de Neruda se invertĂ­a en la empresa del principal asesor de Pinochet. ¿El mundo patas arribas?

EG.- Lo que sĂ© sobre la FundaciĂłn Neruda es lo que tĂș escribiste, lo que he leĂ­do en tus artĂ­culos y entrevistas que publicamos tambiĂ©n en Brecha, si mal no recuerdo; me parece, como a ti, un escĂ¡ndalo, eso suele ocurrir con el gĂ©nero humano, o con una parte de Ă©l, una traiciĂłn a la memoria de los que ya no estĂ¡n y no pueden defenderse, no sĂłlo con Neruda, ha ocurrido con muchos mĂ¡s.

MC.- Usted es un interlocutor de la palabra indĂ­gena, por ejemplo en: Las venas abiertas de AmĂ©rica Latina, Memoria del fuego y Espejos. En Chile se aplican Leyes Antiterroristas en contra de la comunidad mapuche (Ășnico paĂ­s de la regiĂłn con semejante marco legislativo). ¿CĂłmo entender el prefijo Terrorista impuesto a los mapuches?

EG.- A muchos nos parece un escĂ¡ndalo que se siga aplicando la Ley Antiterrorista a las vĂ­ctimas del terror de Estado y a las vĂ­ctimas del terror del gran capital –el gran terrorista del mundo, el que estĂ¡ acabando con el planeta- los atentados mĂ¡s feroces contra la gente y contra el mundo los cometen los que despuĂ©s son recompensados y en cambio se consideran terroristas a sus vĂ­ctimas. El “zapatista de Irak” -Muntadar al-Zaidi- yo lo llamo asĂ­, lo condenaron a 3 años de cĂ¡rcel y en cambio Bush es el terrorista de Estado que mĂ¡s gente asesinĂł en los Ășltimos años, es un “serial killer” y estĂ¡ de lo mĂ¡s feliz en su casa de Texas


MC.- LeĂ­ que Bush impartiĂł tranquilamente una “conferencia” en CanadĂ¡â€Š

EG.- SĂ­, ademĂ¡s estĂ¡ riĂ©ndose todo el tiempo y duerme a pata suelta como la gente que no tiene conciencia, mi mamĂ¡ me decĂ­a cuando yo era chiquito: “tenĂ©s que portarte bien, porque tenemos conciencia y la conciencia no te va a dejar dormir si sos malo, si hacĂ©s cosas malas” ¡ah bueno mamĂ¡! –le decĂ­a yo- con el paso del tiempo –pobrecita mamĂ¡- advertĂ­ hasta quĂ© punto ella era una ignorante de la vida, porque los que no tienen conciencia son los que mejor duermen, a los que nos cuesta dormir es a los que tenemos conciencia, la gente que tiene conciencia, es la atormentada por la angustia y a veces eso te conduce a la muerte, como el caso de algunos desesperados que han terminando suicidĂ¡ndose; pero los grandes asesinos de la humanidad duermen a pata suelta –aunque sea verano y haya mosquitos- no tienen el menor problema, la conciencia es un mĂșsculo que se da poco, asĂ­ que no tienen ningĂșn problema de seguir actuando como actĂșan los grandes terroristas del mundo, por ejemplo: los terroristas fueron los invasores de Irak, no los invadidos –encabezados por este gran cacique del terrorismo que es Bush-, me gustarĂ­a saber si el Tribunal Penal Internacional de La Haya va a comenzar a existir en serio y de verdad y va a citar a este señor culpable de una incontable cantidad de muertes, lo “incontable” es un signo –como el hecho de la aplicaciĂłn de la Ley Antiterrorista contra los mapuches- de que el racismo no ha sido vencido en el planeta, para nada, este mundo sigue siendo racista, yo saludo la victoria de Obama, como una victoria contra la discriminaciĂłn racial en los Estados Unidos, pero en la escala internacional global el racismo sigue en pie ¿por quĂ©? Porque hay ciudadanos de primera, de segunda, de tercera y de cuarta y por lo mismo hay muertos de primera, de segunda, de tercera y de cuarta, cuando tĂș lees las noticias en los diarios estĂ¡n las cifras exactas de los invasores norteamericanos muertos en Irak, pero de los invadidos, nada –ni sombra- las cifras son de lo mĂ¡s locas: 100 mil, 200 mil, medio millĂłn, un millĂłn, nadie sabe ¿por quĂ©? Porque son muertos de cuarta y los otros son muertos de primera, lo mismo con esta absurda aplicaciĂłn de la Ley Antiterrorista contra las vĂ­ctimas del terror de Estado en Chile, cuando los mapuches son las principales vĂ­ctimas del terror de Estado, no de ahora, llevan cinco siglos, mĂ¡s de cinco siglos siendo vĂ­ctimas del terror de Estado, desde que AmĂ©rica descubriĂł el capitalismo gracias a la gentileza de ColĂłn.

MC.- En la pĂ¡gina web de Siglo XXI leĂ­ el censo de las traducciones de sus libros al: inglĂ©s, holandĂ©s, alemĂ¡n, checo, japonĂ©s, noruego, griego, italiano, portuguĂ©s, sueco, ruso, rumano, hebreo, chino, coreano y Braille ¿Le han propuesto traducir algĂșn libro o relato a cualquiera de nuestras lenguas indĂ­genas?

EG.- No, creo que no.

MC.- ¿A cuĂ¡l de nuestras lenguas indĂ­genas le gustarĂ­a ser traducido?

EG.- La guaranĂ­ es la que mĂ¡s me gusta.

MC.- ¿Por la cercanĂ­a?

EG.- Por la cercanĂ­a, el Uruguay tuvo una influencia guaranĂ­ enorme, a pesar de que oficialmente no se reconoce; ademĂ¡s por la belleza del idioma, es una lengua muy hermosa, musical y poĂ©tica. Justamente ahora que hablĂ¡bamos de los mosquitos, los guaranĂ­s llaman a los mosquitos “uñas del diablo” (risas); es un rarĂ­simo caso en que una lengua de los vencidos que se convierte en lengua de los vencedores, el guaranĂ­ porfiadamente sobrevive a tal punto que llega a ser punto de los vencedores. En el Paraguay a la hora de la verdad –que es la hora del humor y del amor- los paraguayos hablan guaranĂ­, no español; ahora el guaranĂ­ tiene categorĂ­a de lengua oficial –estuvo prohibido- los paraguayos hablan castellano y en un paĂ­s todavĂ­a racista les cuesta bastante reconocer esa tradiciĂłn indĂ­gena indudable se manifiesta todos los dĂ­as por la boca, a la hora de hablar y decir las cosas que verdaderamente importan. En la selva del Alto ParanĂ¡ me dieron ganas de llorar, durante una de mis travesĂ­as por ahĂ­, andaba con un camionero muy nervioso, decĂ­a que el espacio que atravesarĂ­amos estaba lleno de indios y que nos iban a matar: -“vamos a pasar lo mĂ¡s rĂ¡pido que podamos, en AsunciĂłn estĂ¡n terminando de hacer un zoolĂłgico para encerrar a los indios” ¡ah -le respondĂ­-, no me diga! ¿asĂ­ que los van a encerrar ahĂ­? kilĂłmetros mĂ¡s adelante subieron dos amigos del camionero, blancoides como Ă©l, me saludaron, estuvieron hablando conmigo en castellano, yo no les decĂ­a nada, y despuĂ©s se pusieron a hablar entre ellos –los tres- y por supuesto hablaban en guaranĂ­; hablaban la lengua de “esos” indios a los que querĂ­an enviar al zoolĂłgico, sin darse cuenta que la lengua es mucho mĂ¡s que la lengua, cuando uno habla y usa palabras de una lengua indĂ­gena estĂ¡ expresando toda una cultura y toda una memoria histĂłrica larguĂ­sima, cada lengua es un tesoro de la humanidad y por eso deberĂ­amos llorar cuando muere una lengua y se mueren a un ritmo de mĂ¡s de un dĂ­a. En otros paĂ­ses las lenguas indĂ­genas han sobrevivido gracias a que han sobrevivido –milagrosamente y contra toda evidencia- los indĂ­genas a cinco siglos de persecuciĂłn y desprecio; son los indĂ­genas quienes mantienen viva la memoria de su lengua y la memoria de sus mejores tradiciones: la comuniĂłn con la naturaleza.

MC.- Dos Ășltimas preguntas, llama la atenciĂłn que en El fĂștbol a sol y sombra (1995) haga un remate en cada Mundial FIFA de 1962 a 1998 con la cita: “Fuentes bien informadas de Miami anunciaban la inminente caĂ­da de Fidel Castro”, en 2006 adhiriĂł al manifiesto: La soberanĂ­a de Cuba debe ser respetada". ¿QuĂ© reflexiones tenĂ©s de la nueva realidad cubana?

EG.- Es verdad, el libro presenta cada Copa del Mundo como un noticiario, daba cuenta de lo que ocurrĂ­a para que el lector situara el contexto y se diera una idea que los partidos de fĂștbol no se disputaban en los campos de JĂșpiter o Marte, sino en la tierra; entonces estĂ¡ agregada esa frase que citĂ¡s en cada uno de los textos porque siempre me resultaba muy revelador que ocurriera eso: que en Miami anunciaban que la caĂ­da de Fidel era cosa de minutos y Ă©l seguĂ­a tan campante. En 2006, con la renuncia de Fidel, yo firmĂ© ese manifiesto en defensa de la autodeterminaciĂłn de Cuba, parecĂ­a que el sueño de Bush y otros 10 presidentes norteamericanos poder ir a desayunar a La Habana sin cuchillo ni tenedor, ponerse la servilleta al cuello, habĂ­a que defender a Cuba, Cuba es muy defendible, por todo lo que la RevoluciĂłn hizo, todo lo que la RevoluciĂłn encarnĂł y encarna todavĂ­a como sĂ­mbolo de dignidad en AmĂ©rica Latina, no ha habido ningĂșn paĂ­s mĂ¡s solidario que Cuba –en proporciĂłn a su poblaciĂłn, a su fuerza y riqueza- nadie ha sido mĂ¡s generoso que Cuba, esos valores deben ser defendidos y sostenidos. Al mismo tiempo, sigo aplicando el consejo de Rosa Luxemburgo cuando decĂ­a “El acto mĂ¡s revolucionario es decir lo que uno piensa” entonces yo no me cayĂł mis discrepancias con Cuba pensando que estoy haciĂ©ndole “un servicio al imperialismo” como algunos creen cada que alguien critica lo que hace un gobierno que uno admira y quiere, como si la polĂ­tica fuera religiĂłn, como si la adhesiĂłn polĂ­tica implicara fanatismo religioso.

MC.- Finalmente, ahora que menciona “el fanatismo” ¿solĂ­a hablar de fĂștbol con los colegas escritores e hinchas Osvaldo Soriano y Roberto Fontanarrosa?

EG.- SĂ­, hinchas y todos compañeros, el Negro Fontanarrosa fue un gran amigo, el Gordo Soriano ni quĂ© hablar. Hay muertos que te dejan un agujero en el pecho y no hay cĂłmo llenarlo. Siempre hablĂ¡bamos de fĂștbol y tambiĂ©n de literatura, pero el tema fundamental era el fĂștbol –“¿viste?” me decĂ­a el Gordo –“cĂłmo no viste el partido, el Ășltimo, de San Lorenzo, ese juez hijo de puta vendido, nos robĂł tres goles”. Ellos dos compartĂ­an conmigo la pasiĂłn por el fĂștbol y la literatura, los tres creĂ­amos que valĂ­a la pena escribir “para convertir a los paganos” –decĂ­a yo- les gustaba tanto esa frase –“sĂ­, sĂ­ la conversiĂłn de los paganos, logremos que la gente futbolera le perdiera el miedo a los libros y lograr que a los lectores y a los amigos de las letras le perdiera el asco a la pelota” porque hay prejuicios que tienen muucho tiempo, mĂ¡s de un siglo, antes que los britĂ¡nicos organizaran el deporte como ahora lo conocemos, en una de las obras de Shakespeare estĂ¡ mencionado, no estoy seguro si es en King Lear, uno de los personajes dice: -“me estĂ¡s tratando como una pelota de fĂștbol”. Para los intelectuales de derecha –como Borges- el fĂștbol era la prueba de que el pueblo piensa con los pies, y para muchos intelectuales de izquierda –lamentablemente- siguen creyendo que el fĂștbol tiene la culpa de que el pueblo no piense, le echan la culpa al fĂștbol como algunos culpan a la religiĂłn “el opio de los pueblos” interpretando mal una frase de Marx, Ă©l no querĂ­a decir lo que dicen que dijo. El fĂștbol es una pasiĂłn universal, es una danza con pelota –cuando estĂ¡ bien jugado- y que ademĂ¡s es una señal de identidad colectiva, por lo tanto cumple una funciĂłn cultural, nos guste o no nos guste, el fĂștbol es un muy importante en la cultura de una naciĂłn, salvo en Estados Unidos donde existe sĂłlo para las mujeres, el fĂștbol femenino es muy bueno, el resto como dicen mis amigos norteamericanos “aquĂ­ el fĂștbol, es y seguirĂ¡ siendo el deporte del futuro”.

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