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Asunto:[paraguainee] =?utf-8?Q?Lenguas_in?= =?utf-8?B?ZMOtZ2VuYXMgeSA=?= =?utf-8?B?cG9sw610aWNhcyA=?= =?utf-8?Q?del_lengua?= =?utf-8?B?amUgZW4gQW3DqXI=?= =?utf-8?Q?ica_Latina?= =?utf-8?Q?__-con_esp?= =?utf-8?Q?ecial_aten?= =?utf-8?B?Y2nDs24gYSBQYXI=?= =?utf-8?Q?aguay-?=
Fecha:Martes, 26 de Mayo, 2015  13:10:51 (+0000)
Autor:=?utf-8?B?TWlndWVsIMOBbmdlbCBWZXLDs24gR8OzbWV6?= <=?utf-8?B?TWlndWVsIMOBbmdlbCBWZXLDs24gR8OzbWV6?= >

Lenguas indígenas y políticas del lenguaje en América Latina& nbsp;
-con especial atención a Paraguay-

Man-Ki Lee

Universidad Nacional de S eúl
mankilee@... ac.kr


 

< /table>

 

Resumen:  La situación lingüística de las lenguas indígen as en Hispanoamérica con su correspondiente política de protección es el objeto de estudio, comparando dichas p olíticas con la asumida en España ante su propia divers idad lingüística. Luego de esta reflexión se revisa el caso de Paraguay, en donde los pobladores del país habl an el español y el guaraní como lenguas oficiales.
< b>Palabras clave: lenguas indígenas, constituci ón, guaraní, Bolivia, Paraguay.

 

1. Introducción

La descripción de la situación lingüà ­stica con su correspondiente política de protección pa ra las lenguas indígenas en América Latina es el objeto de estudio del presente ensayo, considerando como punto de comparación las políticas sobre la diversidad lingü ística en España, en donde idiomas minoritarios como el euskera y el catalán están protegidos por la Constituc ión y siguen manteniendo gran vitalidad entre los hablan tes de su comunidad. Merece la pena, pues, prestar atenci ón a la diversidad lingüística de América en general y pondremos especial atención sobre las lenguas indígen as y su estatus social en países como México, Bolivia y Perú en donde abundan hablantes de lenguas indígenas c omo náhuatl, maya, quechua y aimara. En la segunda parte , como un modelo de política del lenguaje en América La tina expondremos el caso de Paraguay, en donde los poblad ores del país hablan dos lenguas oficiales, el español y el guaraní.

 

2. Las lengua s de España

En España, el castellano es la lengua oficial del Estado español. Sin embargo, es bien conocido que el cas tellano no es la única lengua española. En la actualida d, coexisten otras lenguas que constituyen un patrimonio lingüístico singularmente rico en ese país. Las lengua s españolas oficialmente reconocidas por los Estatutos d e las Comunidades Autónomas son el euskera (País Vasco y Navarra), el gallego (Galicia) y el catalán (Cataluña , Islas Baleares y Valencia en donde se le denomina como lengua valenciana). El siguiente cuadro nos muestra las c omunidades bilingües que hablan la lengua regional junto con el español y su número de hablantes:

Cua dro 1: Comunidades Autónomas con lengua propia 
(Etxebarría, 1995, citado por Medina López, 1997)

La vitalidad actual de las lenguas regionales en España, como el cat alán, el euskera y el gallego, ha sido posible gracias a l esfuerzo de los pobladores de la región autónoma por mantener su cultura y lengua propias luchando contra la i mposición de la hegemonía castellana de crear una ident idad española por parte del gobierno central. Después d e la dictadura del gobierno de Franco (1939-1975), Españ a llegó a reconocer el derecho de las Comunidades Autón omas de usar sus propias lenguas con la Constitución Esp añola de 1978. Esto se pone manifiesto en la Constitucià ³n Española como vemos en el siguiente cuadro:

&n bsp;  
Localice en este documento< br> 

Cuadro 2:  Constitución Española de 1978

La dictadura franquista prohibià ³ inicialmente y luego obstaculizó el uso de lenguas esp añolas que no fueran el castellano, de modo que éstas s e vieron confinadas al uso doméstico y encontraron seria s dificultades para su desarrollo como vehículo cultural . Esta situación sólo pudo ser superada gracias a la te nacidad de instituciones privadas que preservaron su estu dio y propugnaron su uso. Por ejemplo, la normalización lingüística moderna del catalán, la lengua minoritaria mejor conservada en España, se llevó a cabo cuando Pra t de Riba instituyó, en 1907, el Institut d’Estudis Ca talans con el objeto de estudiar científicamente todos l os elementos de la cultura catalana. En el Institut d’E studis Catalans, Pompeu Fabra realizó la regulación y s istematización gramatical de las normas unitarias para s u escritura (1913). La convivencia entre el español y el catalán es el resultado del esfuerzo continuo para mant ener el catalán bajo el dominio del español, con base e n el poder económico y administrativo. Los hablantes de catalán son de categoría alta con muchos recursos socio económicos. Por lo tanto, influyen en la política lingà ¼Ã­stica para la conservación de su propia lengua, que s e ha convertido en el símbolo de su identidad. Además d e la estandarización de los términos en el campo técni co, se producen en esta lengua prensa, cinematografía, p rogramas de TV y de radio. Lo más céntrico en este proc eso de conservación de la lengua es la educación biling üe. Actualmente, están demostrándose resultados muy fa vorables y parece que se acelerará su promoción.

Si consideram os la política del lenguaje de la Unión Europea,[2]< /b> nos damos cuenta de que la UE también adopta el multilingüismo y comprende la defensa de la diversidad lingüística y cultural. Por ello, es firme partidaria d e la enseñanza y del aprendizaje de idiomas como medio d e potenciar la comprensión mutua entre los europeos de l os diferentes países y regiones, mediante el financiamie nto de proyectos destinados a proteger y fomentar las len guas regionales y minoritarias. Por eso, la Comisión Eur opea se ha fijado el ambicioso objetivo de conseguir que el mayor número posible de europeos sea capaz de hablar dos lenguas además de la suya propia. Según las cifras más recientes sobre el uso de las lenguas en Europa, un 28 por ciento de los ciudadanos europeos dice conocer dos lenguas además de la materna. El reto de la UE es ampli ar esta base cuanto antes y mediante un esfuerzo sostenid o.

Volv iendo a la situación lingüística en España, los dos l ugares en contra del nacionalismo que obtuvieron más éx ito en España han sido las regiones en donde se habla el catalán y el euskera. No es una coincidencia que éstas sean también las dos regiones que gozan de una mayor fu erza económica en relación con el resto de España. Ade más, no tenemos que olvidar que las identidades de las c omunidades autónomas respectivas han sido promovidas y c ompartidas por las elites y la clase media. En resumidas cuentas, para que una lengua regional y minoritaria mante nga su vitalidad en contra de la lengua del país, pueden ser claves los factores económicos. Esto es, por supues to, la gran diferencia de la situación lingüística ent re España y América Latina. El factor económico es una de las principales explicaciones con respecto al por quà © las comunidades etnolingüísticas en América Latina n o han tenido mucho éxito en su lucha contra la identidad nacional basada en la lengua española,[3] c reada desde la guerra de Independencia. Las comunidades i ndígenas en América Latina son mayormente pobres, menos privilegiadas y se encuentran localizadas en sectores ma rginados de la sociedad. Con la excepción de Paraguay, l as clases medias en América Latina son monolingües y ha blan en español. Pensamos, de acuerdo con la propuesta d e Mar-Molinero, que esta situación lingüística inevita blemente llevó a las comunidades indígenas a que se asi milaran y se integraran a la vida más provechosa de la s ociedad central de habla española.[4] En el siguiente apartado, consideraremos con más detalle la si tuación lingüística de Hispanoamérica.

 

3. Diversidad lingüística de Hispanoamé rica

El español es hoy por hoy la lengua más difundida y exten sa del continente americano y, lógicamente, el principal vehículo de comunicación social en Hispanoamérica. Ta mbién es conocido el hecho de que en estos países, desd e México hasta Argentina, se hablan numerosas lenguas qu e ya se hablaban antes de la llegada de los españoles y los portugueses. Algunas lenguas han desaparecido, otras todavía se hablan y siguen vivas. Las lenguas que conviv en con el español en Hispanoamérica son de distinto ori gen: existen variedades criollas del español, como el pa lenquero colombiano, y del inglés, como la que se habla en Belice. Pero, entre todas esas variedades lingüístic as, las más importantes cuantitativamente hablando son l as etiquetadas como lenguas indígenas que a lo largo de la historia han establecido con el español todo tipo de contactos. Las lenguas indígenas han pervivido en Hispan oamérica durante los últimos 500 años en coexistencia con la lengua española. Según indica Moreno Fernández, se calcula que en el siglo XVI se hablaban unas 2,000 le nguas que podrían considerar, durante la época de la co lonización, entre los 10 y 45 millones de indígenas. [5] Esta diversidad lingüística se vio afectad a por la llegada de los europeos en los siglos XVI y XVII . Según indica Godenzzi Alegre, actualmente en Hispanoam érica hay unos 50 millones de indígenas que, en su conj unto, hablan más de 400 lenguas distintas.[6]&nbs p;Algunos países como México, Guatemala, Ecuador, Boliv ia y Perú presentan un porcentaje significativo de puebl os o comunidades indígenas (los indígenas son más de l a mitad de la población en Guatemala y en Bolivia, por e jemplo); otros, en cambio, registran un porcentaje menor, como sucede con Argentina, Colombia o Chile, según se m uestra en el siguiente cuadro:

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Cuadro 3:  Porcentaje de población indígena según países(Zimmerman, 1995, citado por Godenzzi Alegre, 2001)

El multili ngüismo, la variación y el contacto de lenguas son situ aciones permanentes en América Latina. En Colombia se ha blan unas 70 lenguas, en Perú unas 60, en México alrede dor de 50, en Bolivia 30, en Guatemala 20, en Chile 10, a proximadamente. Algunas de las lenguas indígenas latinoa mericanas conservan su vitalidad; otras, en cambio, se en cuentran en peligro de extinción. Entre las lenguas más habladas destacan el maya, el náhuatl, el quiché, el q uechua, el aimara, el guaraní y el mapuche (o araucano). En el siguiente cuadro podemos ver un número aproximado de hablantes de las lenguas indígenas más importantes en Hispanoamérica.

Cuadro 4: Princ ipales lenguas indígenas en Hispanoamérica (varias fuen tes)

El náhuatl era el idioma que hablaban los aztecas, y antes de la llegada de los españoles funcionaba como lengua f ranca o común dentro de su imperio. Actualmente, lo habl an unos 2 millones de habitantes en México, Guatemala y El Salvador. El quiché es la lengua maya más conocida y la hablan en el sur de México, en Guatemala y en Hondur as más de medio millón de personas. Ya en América del Sur, los idiomas actuales más vigentes y reconocidos son el quechua, el aimara, el guaraní y el mapuche. El quec hua era el idioma oficial del imperio Inca. Hoy en día, el quechua se habla desde el sur de Colombia, pasando por Ecuador, Perú, Bolivia y hasta el norte de Argentina, y lo hablan aproximadamente 11 millones de personas. El ai mara también se habla en Bolivia y Perú, pero tiene men os hablantes que el quechua, unos tres millones. El guara ní se habla sobre todo en Paraguay. Finalmente, el mapuc he es el idioma indígena más hablado de Chile. Se calcu la que actualmente lo usan medio millón de personas. Otr as lenguas, en cambio, tienen un reducido número de habl antes. El siguiente mapa nos muestra áreas de distribuci ón de las lenguas amerindias más habladas en Latinoamé rica, a principios del siglo XXI:

Según indica Moreno Fernández, en la historia social de las lenguas indígenas de Hispanoamérica, los dos hechos que más seriamente han amenazado su existenc ia son la merma demográfica derivada de la conquista asà ­ como la pérdida de prestigio y de presencia comunitari a que supuso la elección del español como lengua de las jóvenes repúblicas por parte de los criollos que prota gonizaron la independencia.[7] A ello puede a ñadirse que las lenguas indígenas han permanecido ajena s a los procesos generales de alfabetización y de difusi ón por parte de los medios de comunicación social, en l a segunda mitad del siglo XX. En el siguiente capítulo v amos a ver qué medidas institucionales y legislativas ha n tomado los países hispanoamericanos para proteger y co nservar sus lenguas indígenas.

 

4. Política lingüística en América hispana

El reconocido lingüista Rainer Enrique Hamel identifica lo que él ll ama tres formulaciones distintas u orientaciones ideológ icas hacia los pueblos indígenas en América Latina desd e la época de la conquista: monoculturalismo, multicultu ralismo y pluriculturalismo, las cuales corresponderían a los diferentes períodos de la historia del continente. [8] Según Hamel, el monoculturalismo negaba rotundamente todo espacio a la diversidad cultural, étni ca y lingüística como política oficial de la Corona es pañola y de las nuevas repúblicas independientes, en el siglo XIX. Posteriormente, durante el siglo XX y como co nsecuencia del cambio de actitud hacia la existencia de g rupos indígenas, dicha orientación transitó hacia un e stadio de multiculturalismo donde la diversidad se pudo r econocer como generadora de ciertos derechos, pero todavà ­a considerada como un problema, lastre o barrera para el desarrollo y durante el cual se pensaba que el objetivo debería ser la asimilación. En este marco, se crearon l as políticas indigenistas con vistas a su integración e n un Estado moderno. En lugar de referirse específicamen te a los derechos lingüísticos o de estatus de las leng uas, las constituciones latinoamericanas tendieron a hace r referencia a las comunidades indígenas en términos de su existencia y su protección.

Sin embargo, como subraya Hamel , esta orientación apuntaba a una asimilación de los pu eblos indígenas bajo el concepto de integración a la so ciedad nacional como una contribución en su propio derec ho a la riqueza cultural de la nación como un todo, pero sin el respaldado de medios o recursos necesarios. En pa rticular, no es seguro que los derechos culturales y ling üísticos puedan ser protegidos sin los necesarios y cor respondientes derechos políticos y económicos. El recon ocimiento y la concesión de estos últimos constituiría lo que Hamel denomina como la tercera fase en términos de las políticas ideológicas hacia las comunidades indà ­genas, es decir, el pluriculturalismo, donde los segment os más significativos de la sociedad no sólo reconocerà ­an la diferencia como derecho de los grupos indígenas, sino que la considerarían como un recurso sociocultural enriquecedor para el Estado y la nación en su conjunto.< /p>

Hamel a firma que en el siglo XX se empiezan a ver demandas más articuladas de los movimientos indígenas a favor del rec onocimiento de sus diferencias y su derecho a existir con juntamente, en lugar de ser integrados o asimilados en lo s grupos de la mayoría nacional. Y aquí es interesante ver que los pueblos indígenas de América Latina son cad a vez más conscientes de sus necesidades y derechos en e l marco de su ‘autonomía’, que es precisamente el tà ©rmino que se utiliza y el modelo desarrollado para las c omunidades minoritarias lingüísticas en España. A cont inuación veremos más en detalle cómo se ha manifestado este concepto de pluriculturalismo sobre las lenguas ind ígenas en las constituciones hispanoamericanas.

En las últimas décadas, en América Latina ha ido apareciendo una legi slación que reconoce las lenguas indígenas. Este hecho, por sí mismo, constituye un paso positivo aunque muchas veces haya quedado sólo en el nivel de declaraciones. E n 1975, se da la primera oficialización de una lengua in dígena: fue el caso del quechua en el Perú. Más tarde, en Paraguay, el guaraní quedó instituido como lengua c o-oficial, si bien se dejó de lado a las otras lenguas i ndígenas. En Colombia, la Constitución de 1991, en su T ítulo I, Artículo 10º proclama como principio fundamen tal: “El castellano es el idioma de Colombia. Las lengu as y dialectos de los grupos étnicos son también oficia les en sus territorios. La enseñanza que se imparta en l as comunidades con tradiciones lingüísticas propias ser á bilingüe”. Lo mismo sucede en Ecuador desde 1999.

La Const itución de 1917 de México asume que la Nación mexicana “es única e indivisible”, y en el Título Primero, Capítulo I, Artículo 2º de la Constitución vigente se dispone: “La Nación tiene una composición pluricultu ral sustentada originalmente en sus pueblos indígenas qu e son aquellos que descienden de poblaciones que habitaba n en el territorio actual del país al iniciarse la colon ización y que conservan sus propias instituciones social es, económicas, culturales y políticas, o parte de ella s.” La Ley protegerá y promoverá el desarrollo de sus lenguas, según lo estipula en el Inciso IV del mismo Ar tículo 2º: “Preservar y enriquecer sus lenguas, conoc imientos y todos los elementos que constituyan su cultura e identidad.”

La Constitución Política del Perú, promulgad a en 1993, establece en su Artículo 2º, Inciso 19, que toda persona tiene derecho “a su identidad étnica y cu ltural. El Estado reconoce y protege la pluralidad étnic a y cultural de la Nación. Todo peruano tiene derecho a usar su propio idioma ante cualquier autoridad mediante u n intérprete”. Y en su Artículo 17º establece que el Estado “fomenta la educación bilingüe e intercultura l, según las características de cada zona. Preserva las diversas manifestaciones culturales y lingüísticas del país. Promueve la integración nacional”. Además, se declara en su Artículo 48 que “son idiomas oficiales el castellano y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua, el aimara y las demás lenguas aboríg enas, según la ley”.

Este tipo de dispositivos jurídicos, si n embargo, no suelen corresponder a una política lingüà ­stica real, sea porque no hay reglamentos que los hagan operativos, sea porque entran en colisión con la prácti ca social cotidiana del lenguaje. Si bien persiste en bue na medida una conciencia y práctica lingüística discri minatoria, se advierte, cada vez más, mayor conciencia s obre la riqueza constituida por la diversidad idiomática y cultural, lo cual está llevando a algunos pueblos o c omunidades a revalorizar y dinamizar su patrimonio lingü ístico y a realizar esfuerzos por recuperar la lengua in dígena que han perdido. Se requiere, en consecuencia, qu e el Estado apoye esas iniciativas y propuestas, ya que c onstituyen una contribución para una política lingüís tica más pluralista y democrática. Una política lingü ística, así pues, debería garantizar a los ciudadanos el derecho de acceder a la información y el conocimiento necesarios que los lleve a la aceptación positiva de la riqueza lingüística y cultural que caracteriza a las s ociedades latinoamericanas.

Como forma de responder a las necesi dades y demandas educativas de las poblaciones indígenas en América Latina, a lo largo de las últimas décadas han ido surgiendo diversas formas y propuestas de atencià ³n educativa que se identifican bajo la llamada ‘educac ión bilingüe intercultural’. El papel que en ello han jugado las organizaciones indígenas ha sido decisivo. E n la actualidad, casi todos los países latinoamericanos están desarrollando programas de este tipo, desde el Est ado o la sociedad. A pesar del escepticismo y las resiste ncias, la educación bilingüe intercultural se va consol idando en la práctica educativa latinoamericana. Hay raz ones pedagógicas que fundamentan el que un niño inicie su aprendizaje a partir de la lengua materna y la propia experiencia cultural. Y hay también razones éticas y po líticas -a través de una educación de calidad y promot ora de equidad- para reducir las profundas brechas educat ivas, sociales y culturales que separan a los pueblos y c omunidades de las sociedades latinoamericanas. Por ejempl o, en el caso de Perú, según apunta Godenzzi Alegre, el Ministerio de Educación del Perú a través de la Unida d de Educación Bilingüe Intercultural ha realizado acci ones orientadas al logro de esos objetivos.[9]

En este co ntexto, merece la pena mencionar el caso de Bolivia por s u drástica política del lenguaje sobre lenguas indígen as. Según se ha indicado en el estudio realizado por Kim ,[10] en respuesta a las crecientes demandas de diversos sectores de la sociedad desde la democratizac ión del país en 1982, hubo un cambio profundo en cuanto al reconocimiento de las lenguas y culturas de los puebl os indígenas y sus derechos. Con la Ley de Reforma Educa tiva en 1994, se adoptó la educación bilingüe intercul tural como política pública y se sancionaron dos modali dades en relación con la lengua: la obligación por part e de los indígenas de aprender el español, y la posibil idad de los hispanohablantes de aprender alguna lengua in dígena. Con el primer presidente indígena en el poder e n 2006, Evo Morales, Bolivia está pasando por un proceso refundacional de la nación utilizando una nueva políti ca lingüística con base en el plurilingüismo y la valo rización de las lenguas indígenas:

Los procesos de cambios que s e desarrollan en el momento actual en beneficio del puebl o boliviano, dada la voluntad política del gobierno deri vada de los movimientos sociales populares, plantea la op ortunidad histórica de cambiar de raíz la política edu cativa, haciendo de la misma el motor para el desarrollo sostenible del Estado y la instauración de una nueva soc iedad solidaria, justa, armoniosa, complementaria con ide ntidad cultural propia.[11]

Se trata de un plan que por p rimera vez en la historia de Bolivia podría crear un Est ado donde todos los grupos étnicos -criollos, mestizos y pueblos indígenas- tuvieran el mismo estatus en la soci edad.

E l gobierno de Morales intentó establecer en el área de educación una base para el intercambio entre indígenas y otras culturas, a través de la educación en español y en las lenguas de los indígenas y, simultáneamente, e n todo el sistema de enseñanza a fin de que todos los bo livianos pudieran ser bilingües derribando la barrera de l prejuicio contra las lenguas indígenas. Además, se es tableció una política para emplear como servidores púb licos a gente que tuviera la capacidad de hablar en lengu as indígenas, para ampliar el uso de esas lenguas a otro s sectores comprendiendo desde la escuela hasta otras ár eas de la sociedad.

Pero el éxito de esta ambiciosa política d el gobierno de Morales dependía de la situación políti ca al interior. Por ejemplo, la enseñanza de lenguas ind ígenas en todas las escuelas podría provocar fuertes re acciones en contra por parte de los criollos que no tendr ían necesidad de aprender las lenguas aborígenes, ajena s a su cultura y que no respondían a sus necesidades, ad emás de representar una amenaza a sus derechos individua les.

En este sentido, llama la atención la política lingüíst ica del Paraguay en donde la mayoría de la población, i ncluyendo los no-indígenas, habla o entiende el guaraní . El guaraní, como todas las otras lenguas en América L atina, es una lengua muy antigua que se transmitía por t radición oral. Durante los siglos XVI y XVII, los jesuit as escribieron en guaraní para instruir y evangelizar a la población indígena en sus misiones. De esta manera, el guaraní se convirtió en una de las pocas lenguas ind ígenas escritas y con cierto estatus social. Estudiaremo s en el siguiente capítulo el caso de guaraní como un e jemplo fascinante y excepcional de las otras lenguas indà ­genas en América Latina.

 

5 . Política lingüística en Paraguay: el guaraní

Desde hace si glos ha llamado la atención el caso de la permanencia y persistencia del guaraní en el Paraguay durante tanto ti empo como lengua indígena, pero no de uso exclusivo de l os indígenas. La sociedad paraguaya habla la lengua guar aní, y no sólo en la época colonial sino hasta el pres ente siglo XXI. Considerando que en todo el antiguo imper io español en América las lenguas y culturas indígenas habían sido marginadas y, en algunos casos, ignoradas h asta su extinción, el guaraní en Paraguay ha sobrevivid o y es idioma oficial junto con el español. ¿Por qué r azones se ha dado esta situación en Paraguay y no en cua lquier otra anterior colonia española? Según Mar-Moline ro, habría tres razones principales: el grado de hegemon ía del guaraní ya presente a la llegada de los español es, el papel desempeñado por los jesuitas en el Paraguay , y el aislamiento político y geográfico del país en l os últimos años.[12]

En primer lugar, a diferencia de l os casos del náhuatl y del quechua, el proceso de castel lanización que siguió a la primera colonización práct icamente no excluyó ni degradó al guaraní en la misma forma que lo sufrieron las otras lenguas indígenas. Esto se debió en gran medida al papel que desempeñaron los jesuitas en el Paraguay, donde establecieron la base prin cipal de su misión en América organizando a los pueblos indígenas en comunidades llamadas ‘reducciones’. Lo s jesuitas usaron la lengua guaraní y tradujeron a esta lengua indígena los textos religiosos. Cuando los jesuit as fueron expulsados de la América hispana en 1767, deja ron en el Paraguay una comunidad indígena con un mayor s entido de dignidad y prestigio en términos de su organiz ación social y de su lengua, más que en ninguna otra de las colonias.

En segundo lugar, el Paraguay es un país muy ais lado geográficamente y de difícil acceso. Los colonos e spañoles experimentaron allí una mayor dificultad y has ta la carencia de comunicación con Europa en comparació n con la mayoría de los colonizadores. En este sentido, debieron integrarse a la población local aprendiendo a c ompartir sus costumbres y el idioma en un grado no regist rado en otros lugares. En particular, hubo muchos matrimo nios mixtos que dieron como resultado un natural impulso al bilingüismo en guaraní y español.

En tercer lugar, al aisl amiento geográfico se sumó el aislamiento político des pués de la Independencia. Paraguay experimentó, desde p rincipios del siglo XIX, una fuerte corriente casi perman ente de dictaduras autoritarias que no animaron el contac to ni las relaciones con otras regiones de América Latin a. De hecho, Paraguay sufrió guerras devastadoras con su s vecinos en su territorio, y quedó completamente aislad o de la sofisticación cultural y política del mundo cos mopolita. La aceptación de que el guaraní fuera la leng ua más hablada en Paraguay se ha asumido con orgullo y à ©sta es una característica esencial de la identidad para guaya. Recientemente, se ha trabajado sobre la estandariz ación del guaraní la cual se ha introducido ya al siste ma educativo. Para muchos críticos, aparece como una len gua fuerte, pujante, protegida y segura respaldada por su papel como definitoria de identidad para la gran mayorí a de paraguayos.

La Constitución de 1992 declara en su Título I, Capítulo I, Artículo 140, “De los idiomas”: “E l Paraguay es un país pluricultural y bilingüe. Son idi omas oficiales el castellano y el guaraní. [...] Las len guas indígenas, así como las de otras minorías, forman parte del patrimonio cultural de la Nación”. Como pue de observarse en Mello-Walter,[13] a partir d e 1992, año en que se cumplían 500 años del inicio de la colonización, se toman importantes decisiones en el m arco lingüístico y educativo, creando una infraestructu ral educativa fundada en una política lingüística inte rnacional basada en el plurilingüismo. El estudio de la lengua guaraní es parte obligatoria de la educación bá sica escolar, en la formación de futuros maestros y en l as carreras humanísticas universitarias. La oferta de ma teriales didácticos en ambas lenguas aumenta día a día . Es también importante mencionar la presencia de los me dios de comunicación y el reciente reconocimiento del gu araní como idioma oficial, junto con el español, para l as negociaciones del Mercosur, en julio de 2009.

Como se ha indi cado antes, la situación paraguaya es muy diferente de l a de otras regiones de América Latina donde en mayor o m enor grado también se ha mantenido el uso de lenguas aut óctonas, pero cuyas políticas lingüísticas están lig adas más bien a la educación indígena y no a favor de todos los pobladores del país.

 

6. Conclusión

Creemos que las lenguas indígenas en Améric a Latina están en un proceso de progresiva minorización , si bien durante los últimos años estas lenguas han re cuperado prestigio y presencia política. Según hemos vi sto en los casos de España y de América Latina, para qu e una lengua regional y minoritaria mantenga su vitalidad frente a la lengua oficial del país, puede ser clave el factor político y económico. Como hemos mencionado ant eriormente, el catalán y el euskera pudieron mantener la vitalidad de su lengua gracias a la fuerza económica de su comunidad autónoma. Además, la identidad de las com unidades bilingües ha sido promovida y compartida por la s elites y la clase media.

Las comunidades indígenas en Améric a Latina, en cambio, son mayormente pobres, menos privile giadas y aparecen como sectores marginados de la sociedad ante el Estado. Con la excepción de Paraguay, las clase s medias en América Latina son monolingües ya que sólo hablan en español. Esta situación lingüística inevit ablemente ha llevado a las comunidades indígenas a una p rogresiva asimilación e integración a la vida más prov echosa de la sociedad central de habla española. En este sentido, el factor crucial para alcanzar el éxito en ma ntener una lengua indígena en América Latina parece est ar relacionado con el poder económico y político de los indígenas, así como con la participación popular en t érminos de la gestión y el diseño del sistema bicultur al/intercultural educativo del Estado, cuyo objetivo debe ser mantener vivas las lenguas y culturas indígenas de forma paralela con la cultura española y occidental.

Además, c omo hemos visto en el caso del Paraguay, una cuestión ce ntral para que una política lingüística triunfe y para que no se quede sólo en el nivel declarativo es la volu ntad política de llevarla a cabo. El éxito del guaraní en Paraguay, por lo tanto, puede ser un buen ejemplo de ‘pluriculturalismo’ en América Latina porque la polà ­tica lingüística de este país no está ligada solamen te a la educación indígena, sino también a favor de to dos los pobladores del país.

Finalmente, pensamos que el futuro de la diversidad lingüística en América Latina ha de moverse en equilibrio entre la amplia difusión del espaà ±ol y el necesario respeto a las lenguas y culturas minor itarias. Para concluir, nos sumaremos a la consigna comú n: La diversidad lingüística es un patrimonio cultural que Hispanoamérica debe preservar.

 

Notas

[1] Este trabajo fue originalmente una ponencia le ída en el 2010 Coloquio Internacional celebrado en la se de de la Universidad Nacional de Seúl, los días 29 y 30 de abril de 2010.

[2] Cf. Comisión Europea, “Europa y las le nguas”, http://europa.eu/languages/es [consulta: 11 ene ro 2010].

[3] El Diccionario panhispánico de dudas& nbsp;de la RAE dice a propósito de la denominación ‘e spañol’ o ‘castellano’: “español. Para designar la lengua común de España y de muchas naciones de Amé rica, y que también se habla como propia en otras partes del mundo, son válidos los términos castellano español. La polémica sobre cuál de e stas denominaciones resulta más apropiada está hoy supe rada. El término español resulta más recomendable por carecer de ambigüedad, ya que se refier e de modo unívoco a la lengua que hablan hoy cerca de cu atrocientos millones de personas. Asimismo, es la denomin ación que se utiliza internacionalmente (Spanish, esp agnol, Spanisch, spagnolo, etc.). Aun siendo tam bién sinónimo de español, resulta pre ferible reservar el término castellano  para referirse al dialecto románico nacido en el Reino d e Castilla durante la Edad Media, o al dialecto del espaà ±ol que se habla actualmente en esta región. En España, se usa asimismo el nombre castellano cu ando se alude a la lengua común del Estado en relación con las otras lenguas cooficiales en sus respectivos terr itorios autónomos, como el catalán, el gallego o el vas co. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario panhispánico d e dudas, Santillana, Bogotá, pp. 271-272.

[4] Cf. Clare Mar -Molinero, The Politics of Language in the Spanis h-Speaking World, Routledge, Londres y Nueva York, 20 00, p. 53.

[5] Cf. Francisco Moreno Fernández, “La diversidad lingüística de Hispanoamérica: implicaciones sociales y políticas”, Real Instituto Elcano, 2006, cap. 1.

[6] Cf. J uan Carlos Godenzzi Alegre, “Política lingüística y educación en el contexto latinoamericano: el caso del Pe rú”, II Congreso Internacional de la Lengua Es pañola, Valladolid (España), 2001, cap. 1.

[7] Cf. Francis co Moreno Fernández, op.cit., p. 2.

[8] Cf. Rainer Enrique Hamel, “Language conflict and language shift: a sociolinguistic framework for linguistic human rights” , International Journal of the Sociology of Langu age, vol. 127, 1997, p. 108.

[9] Cf. Juan Carlos Godenzzi Al egre, art. cit., cap. 5.

[10] Cf. Uh-Sung Kim, “La Política L ingüística y la Educación Indígena en Bolivia”,&nbs p;Iberoamérica, vol. 10. 2, 2008, cap. 4 [publica do en coreano].

[11] Comisión Nacional de la Nueva Ley de Educa ción Boliviana, Proyecto de Ley. Nueva Ley de Ed ucación Boliviana â€œAvelino Siñani-Elizardo P érez”, http://www.minedu.gov.bo/minedu/nley/nuevaley14 sept.pdf [consulta: 9 marzo 2010].

[12] Cf. Clare Mar-Molinero,& nbsp;op. cit., pp. 60-61.

[13] Cf. Ruth Mariela Mello-Wal ter, “Política lingüística y realidad educativa en l a República del Paraguay”, 2004, cap. 1.

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© Man-Ki Lee 2010

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universid ad Complutense de Madrid

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Preámbulo

La Nación española [...] proclama su voluntad de [...] proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los d erechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e in stituciones.

Título preliminar

Artículo 3

1. El castellano e s la lengua española oficial del Estado. Todos los espaà ±oles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

2. Las d emás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Es tatutos.

3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.