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Asunto:[paraguainee] =?utf-8?B?Rlc6IOKAnExvIGxp?= =?utf-8?B?bmfDvMOtc3RpY28g?= =?utf-8?Q?es_fundame?= =?utf-8?Q?ntal_para_?= =?utf-8?Q?la_integra?= =?utf-8?B?Y2nDs24gcmVnaW8=?= =?utf-8?B?bmFs4oCd?=
Fecha:Miercoles, 19 de Septiembre, 2012  21:41:15 (+0000)
Autor:=?utf-8?B?TWlndWVsIMOBbmdlbCBWZXLDs24gR8OzbWV6?= <=?utf-8?B?TWlndWVsIMOBbmdlbCBWZXLDs24gR8OzbWV6?= >


< a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-203 013-2012-09-10.html" target="_blank">http://www.pagina12. com.ar/diario/dialogos/21-203013-2012-09-10.html

< p class="ecxvolanta">DIALOGOS ‚Äļ E LVIRA ARNOUX, ESPECIALISTA EN ANALISIS DEL DISCURSO Y POL ITICAS DEL LENGUAJE

‚ÄúLo ling√ľ√≠stico es fundamental para la integraci√≥n regional‚ÄĚ

Es doctora en Ling√ľ√≠stica y eminen cia en su √¡rea. En los √ļltimos a√Īos, su objeto de es tudio fueron los actuales procesos latinoamericanos. An aliz√≥ los discursos de Ch√¡vez y demostr√≥ que, lejos del nuevo b√¡rbaro que muestran los sectores hegem√≥nicos , es un gran promotor de la cultura escrita. Tambi√©n d esmenuz√≥ los debates de la reuni√≥n de Unasur en Baril oche en 2009. Su conclusi√≥n es que para consolidar la integraci√≥n pol√≠tica es fundamental la integraci√≥n l ing√ľ√≠stica.

< div class="ecxicono">

 Por Natalia Aruguete y B√¡rbara Schijman

‚Äď¬¿Qu√© aspe ctos deber√≠an fortalecerse en el campo del lenguaje para alcanzar una mayor integraci√≥n regional?
‚ÄďLas integraciones regionales deben decidir si van a pasar del plano meramente econ√≥mico a una integraci√ ≥n pol√≠tica, como intenta hacerlo ‚Äďaunque err√¡ticam ente‚Äď la Uni√≥n Europea, o si van a permanecer en un mercado com√ļn, como el Nafta. La Unasur expresa la volun tad de realizaci√≥n pol√≠tica, por eso es necesario est ructurar un entramado s√≥lido construido a partir de un a participaci√≥n amplia. Si, por ejemplo, vamos a elegi r representantes que intervengan en la toma de decisiones regionales, como lo plantea la Unasur, tenemos que est ablecer v√≠nculos pol√≠ticos con los distintos sectores de los otros pa√≠ses para poder articular posiciones c omunes, y en esto las lenguas cumplen un papel esencial de comunicaci√≥n en un espacio tan amplio como el sudame ricano. Por eso insisto en el imperativo de desarrollar un biling√ľismo espa√Īol-portugu√©s en toda Am√©rica d el Sur; por cierto, un biling√ľismo con diferentes moda lidades.
‚Äď¬¿Por ejemplo?
‚ÄďUna cosa es el aprendizaje de aquellos que van a intervenir en las instancias pol√≠ticas de la integraci √≥n regional, que deber√¡n dominar la lengua del vecino , y otra el de aquellos que van a participar en otro ti po de intercambios y que tal vez puedan manejarse con los di√¡logos biling√ľes. Hay que atender tambi√©n a las l enguas ind√≠genas, que en la mayor√≠a de los casos unen pueblos de un lado y otro de la frontera, porque resta blecen v√≠nculos que van erosionando los viejos l√≠mites nacionales que los Estados construyeron. De ah√≠ la nec esidad de asignarles una importancia particular a lengu as de amplia expansi√≥n como el guaran√≠ y el quechua. El quechua une a todos los pa√≠ses de la zona andina, m ientras que el guaran√≠ es la lengua que domina la cuenca del Plata y es, adem√¡s, cooficial en Paraguay. En nue stro caso, adem√¡s, el mapuche enlaza, por el Sur, Chil e y la Argentina. Ir construyendo un entramado tal que el espa√Īol-portugu√©s se acompa√Īe de este fortalecimi ento de las lenguas ind√≠genas, y que su conocimiento sea transmitido, tambi√©n con diferentes modalidades, a la poblaci√≥n no ind√≠gena.
‚Äď¬¿Cree qu e el conocimiento/reconocimiento de estas lenguas permiti r√≠a una mayor integraci√≥n?
‚ÄďS√≠, po rque son elementos culturales que anclan en nuestra histo ria, que nos vinculan a los pa√≠ses hermanos y que cons tituyen un aspecto fundamental de nuestra identidad. El sometimiento que vivieron pueblos y culturas se inscri be en el desarrollo del capitalismo. En la etapa actual se hacen visibles por efecto de la globalizaci√≥n, pero el sentido hist√≥rico que tenga ese reconocimiento depe nder√¡ de las luchas pol√≠ticas.
‚Äď¬¿ Por qu√© hace hincapi√© en el desarrollo del capitalismo?
‚ÄďPorque su larga historia nos permit e comprender la situaci√≥n actual y debatir las pol√≠ti cas ling√ľ√≠sticas necesarias en esta etapa. En la etap a en la que se formaron los Estados nacionales, estos esp acios aseguraban el dinamismo econ√≥mico con luchas des de distintas posiciones: centrales, secundarias y perif √©ricas. En la etapa actual, la geograf√≠a discriminato ria se mantiene. Pero la clausura estatal limita la exp ansi√≥n econ√≥mica; la econom√≠a, ahora planetaria, neces ita zonas m√¡s amplias y articuladas. Esos nuevos espac ios son las integraciones regionales, que en algunos ca sos se plantean, como dijimos, s√≥lo como integraciones econ√≥micas y, en otros casos, tambi√©n como integracion es pol√≠ticas. En un momento inicial, el Mercosur se pr opuso como una integraci√≥n econ√≥mica y fue visto, en parte, como un mercado cautivo de las grandes potencias . Pero Unasur, desde su Tratado constitutivo, se define como una integraci√≥n pol√≠tica que debe construir una i dentidad y una ciudadan√≠a sudamericanas. La Unasur res ponde a los imperativos econ√≥micos actuales desde una propuesta que contempla aspectos sociales, culturales, ambientales, energ√©ticos, entre otros, para fortalecer l a unidad y luchar contra la exclusi√≥n y la desigualdad .
‚Äď¬¿Qu√© rol cumple el conocimiento d e las distintas lenguas en este rasgo diferencial de la U nasur?
‚ÄďEs en esa construcci√≥n donde las lenguas intervienen. El tema de las lenguas se com ienza a esbozar con el protocolo de Ministros de Educac i√≥n de 1991. Se plantea la necesidad de expandir las len guas de los pa√≠ses miembros a los otros, sobre todo de l castellano y el portugu√©s. Sin embargo, en toda la d √©cada del ‚Äô90 no hubo avances significativos: al con trario, el avance real fue del ingl√©s. Desde la UBA ha c√≠amos propuestas al Ministerio (de Educaci√≥n) para for talecer una pol√≠tica respecto del portugu√©s, a funcio narios que firmaban decretos del Mercosur educativo, pe ro ve√≠amos una clara pol√≠tica de refuerzo del ingl√©s . Hab√≠a todo un dispositivo normativo que no se cumpl√≠a .
‚Äď¬¿Qu√© explicaci√≥n encontr√≥ a esa decisi√≥n pol√≠tica?
‚ÄďEn esa etapa e staba en juego el ALCA, una integraci√≥n de todo el con tinente con base y cabeza en los Estados Unidos. Como los funcionarios evaluaron que √©se era nuestro futuro, la ense√Īanza del portugu√©s qued√≥ relegada. El ALCA se desestim√≥ completamente en la reuni√≥n de Mar del Plat a (a√Īo 1995) y empezaron a aparecer gobiernos muy dist intos a los de la d√©cada del noventa en Am√©rica del Sur . En este panorama s√≠ se plantearon las pol√≠ticas lin g√ľ√≠sticas con vigor y se produjeron avances significa tivos.
‚Äď¬¿Como cu√¡les?
‚ÄďHay dos leyes fundamentales, una brasile√Īa de 200 5, que establece la oferta obligatoria del espa√Īol en todas las escuelas secundarias de Brasil. En nuestro pa √≠s, una ley similar de 2009 impone la oferta obligator ia del portugu√©s en todas las escuelas secundarias. Esta s dos leyes tienen un aspecto discutible: se trata de u na oferta obligatoria que deben hacer las escuelas secu ndarias de los dos pa√≠ses pero que, al mismo tiempo, e s optativa para los alumnos; esto √ļltimo plantea una s erie de dificultades.
‚Äď¬¿Salvar estas dificultades no requerir√≠a, en realidad, de un cambio cu ltural?
‚ÄďLo fundamental es sensibiliz ar a la poblaci√≥n y que adquiera conciencia de la impo rtancia de la integraci√≥n regional para el futuro de n uestros pa√≠ses. Eso es algo que no se hace; la ley, por otra parte, no se implementa o se dan pasos muy lentos y parciales. Brasil s√≠ ha hecho gestos significativos desde 2005 para la difusi√≥n del espa√Īol.
‚Äď¬¿Usted ubica esa sensibilizaci√≥n s√≥lo en la pobl aci√≥n?
‚ÄďEn realidad, creo que tampoc o est√¡ sensibilizado el aparato estatal. En algunos se ctores no hay un convencimiento pol√≠tico de que la int egraci√≥n regional sea un proyecto estrat√©gico del Estad o argentino. Yo estudi√© los anteproyectos de nuestra l ey; all√≠ s√≠ hab√≠a una conciencia notable de parte de los legisladores acerca del valor de la lengua en la c onstrucci√≥n de la nueva identidad. Se ve√≠a la importanc ia de la ense√Īanza del portugu√©s e, incluso, de la en se√Īanza del castellano como lengua segunda y extranjer a y se insist√≠a en la formaci√≥n de profesores. Pero a l mismo tiempo hice una investigaci√≥n peque√Īa sobre l as respuestas online de los lectores en el momento en que se anunci√≥ la medida. De 36 intervenciones que segu√≠ s√≥lo tres se refer√≠an a la relaci√≥n entre la ense√Ī anza del portugu√©s y la pol√≠tica de integraci√≥n regi onal.
‚Äď¬¿Por qu√© las pol√≠ticas ling√ ľ√≠sticas no est√¡n instaladas en la agenda pol√≠tica?
‚ÄďAlgunas s√≠ lo est√¡n, como la educaci √≥n intercultural biling√ľe, que responde a las tendenc ias mundiales de respeto al otro y a la diversidad, y l a difusi√≥n del espa√Īol como lengua segunda y extranjera , que en la actualidad tiene tambi√©n implicancias econ √≥micas. Otras no, como el caso del portugu√©s y de las lenguas ind√≠genas mayoritarias de Sudam√©rica. Llega a la agenda lo que triunfa en los debates pol√≠ticos. L as pol√≠ticas ling√ľ√≠sticas adoptan el pluriling√ľismo, una categor√≠a que surge de una necesidad pol√≠tica y q ue se despliega tambi√©n pedag√≥gicamente. Esto √ļltimo ha dado lugar a un desarrollo interesante: las lenguas no se ven como espacios compartimentados sino en sus m √ļltiples posibilidades de vinculaci√≥n. Sin embargo, aqu √≠ se adopta pol√≠ticamente en forma acr√≠tica, sin ana lizar sus condiciones de producci√≥n, en un continente en el que ‚Äďrecordemos‚Äď hay dos lenguas mayoritarias . Esto oculta, adem√¡s, la necesidad fundamental de abord ar las pol√≠ticas ling√ľ√≠sticas en el marco de la inte graci√≥n regional. No quiero decir que se dejen de lado las otras lenguas sino que se piense la relaci√≥n entr e las lenguas y la presencia de cada una de ellas en el sistema educativo atendiendo tambi√©n al objetivo de con formar una identidad y una ciudadan√≠a sudamericanas. ‚Äď¬¿Por qu√© en nuestro caso no se hace?
‚ÄďPienso que est√¡ en relaci√≥n tanto con la falta de comprensi√≥n de los requerimientos de nuestro proceso de integraci√≥n regional como con los p osicionamientos pol√≠ticos. Esta idea de que tenemos que reconstruir una naci√≥n perdida y hermanarnos en un pro yecto com√ļn viene desde las guerras de la independenci a. Hay sectores pol√≠ticos que se inscriben claramente en esa matriz y van a defender la idea de Patria Grande, mientras que otros est√¡n totalmente alejados de esa pe rspectiva. La mayor√≠a de los presidentes de la regi√≥n apoyan un proceso de integraci√≥n regional que tiene t ambi√©n su dimensi√≥n social: la b√ļsqueda de una mayor inclusi√≥n, entre nosotros, y, en algunos pa√≠ses, la b√ ļsqueda de una democracia radical, como lo asociado al reconocimiento de los pueblos ind√≠genas en Bolivia o a la construcci√≥n del socialismo del siglo XXI en Venez uela. Pero, lamentablemente, eso llega parcialmente a n uestro aparato educativo, que debiera construir en el pa√ ≠s esa conciencia de la integraci√≥n.
‚Äď¬¿Qu√© continuidades marcar√≠a entre los gobiernos de N√©stor Kirchner y Cristina Fern√¡ndez en lo que hace a l a Unasur?
‚ÄďCreo que siguen la misma l √≠nea respecto de la valoraci√≥n e impulso a la integra ci√≥n sudamericana. N√©stor Kirchner muere siendo secreta rio general de la Unasur, cargo que apreciaba particula rmente. No s√≥lo apoy√≥ el proyecto sino que particip√≥ con energ√≠a en la resoluci√≥n de conflictos en la reg i√≥n. Cristina Fern√¡ndez actu√≥ decididamente tambi√©n cuando tuvo lugar la destituci√≥n de Lugo y tiene v√≠ncu los fuertes con la mayor√≠a de los presidentes sudameri canos. Ha firmado hace muy poco acuerdos importantes co n Evo Morales, como lo ha hecho con otros en distintas ocasiones. Su compromiso con la integraci√≥n regional es claro. Lo que lamento es que quede en el plano del Pode r Ejecutivo y el Legislativo, que no llegue a la poblac i√≥n, lo que deber√≠a ocurrir para lograr una participa ci√≥n pol√≠tica en el marco del espacio regional.
‚ÄďEs decir que para reforzar la idea de la int egraci√≥n se necesitar√≠a un mayor involucramiento de l a escuela, por un lado, y sensibilizar al Estado por ot ro...
‚ÄďS√≠, y de los medios. Por ejem plo, Telesur, que posibilita el conocimiento de los otr os pa√≠ses sudamericanos, no tiene amplia difusi√≥n. Es incre√≠ble, por otro lado, que en algunas compa√Ī√≠as de cable no se pueda acceder a la televisi√≥n brasile√Īa, cuando antes s√≠ pod√≠amos hacerlo. Ese es un tema de pol√≠tica regional que tiene que ser tratado en la Unas ur; tampoco puede ser que en Brasil uno se entere, en esp a√Īol, por la CNN de lo que est√¡ pasando en el mundo. Los medios deben hacer un esfuerzo y los gobiernos debe n implementar pol√≠ticas para que esas emisiones que pe rmiten el conocimiento del otro latinoamericano lleguen a todos. La lengua y la cultura tienen una indudable imp ortancia en ese conocernos. Y en ese sentido, no hay qu e olvidar la necesidad de implementar pol√≠ticas conjun tas entre los pa√≠ses hispanoamericanos, tanto para ela borar instrumentos ling√ľ√≠sticos como para preparar ma teriales para la difusi√≥n del espa√Īol e, incluso, propo ner certificados de dominio de la lengua comunes.
‚ÄďEl libro Unasur y sus discursos ofrece un an√¡lisis sobre la integraci√≥n regional en los medios de comunicaci√≥n a prop√≥sito de la reuni√≥n de Bariloc he de 2009, destinada a discutir las bases norteamerica nas en Colombia. ¬¿De qu√© modo pudo ver que se cubri√≥ e ste fen√≥meno?
‚ÄďLos medios no asign an, en general, demasiada importancia al proceso de int egraci√≥n, y en las coberturas de hechos que se producen en ese marco se pueden apreciar las diferentes ideolog√ ≠as que los sostienen. En el caso de la reuni√≥n de Bar iloche, salvo excepciones, los medios manifestaron la d esconfianza y el escepticismo y cuestionaron el lideraz go de ciertos presidentes latinoamericanos y demonizaron a otros. La mayor√≠a no suele apoyar la integraci√≥n sa lvo en casos econ√≥micos puntuales.
‚Ä ď¬¿C√≥mo fueron los debates en la reuni√≥n de Bariloche?< BR> ‚ÄďEn Bariloche, las principales oposic iones se dieron entre Morales y Uribe y entre Correa y Uribe. Este √ļltimo fue quien m√¡s se abroquel√≥ detr√¡ s de una discursividad profesionalmente pol√≠tica usando estrategias del discurso electoral, de la respuesta ant e la interpelaci√≥n parlamentaria o del discurso ante o rganismos internacionales. Desde el principio trat√≥ de desplazar el tema ‚Äďque hab√≠a sido formulado como la instalaci√≥n de bases militares en Colombia‚Äď, plante√¡ ndolo como un acuerdo entre Colombia y los Estados Unid os para luchar contra el narcoterrorismo. Ese desplazam iento fue un esfuerzo constante de su parte, que fracas √≥ porque para el resto de los presentes se trataba de la presencia amenazante de tropas norteamericanas. Pero U ribe sab√≠a que lo principal para los otros era mantene r el bloque unido y que, en funci√≥n de eso, el documen to final iba a ser muy tibio, porque no quer√≠an que lo s enfrentamientos provocaran la ruptura. En t√©rminos g enerales, se valor√≥ mucho m√¡s la Unasur que las declara ciones program√¡ticas.
‚Äď¬¿Qu√© dej√≥ el encuentro desde lo discursivo?
‚ÄďE l encuentro en Bariloche marc√≥ en alg√ļn sentido el mapa ideol√≥gico de la Unasur y reactiv√≥ ciertas memorias a partir de la existencia de una amenaza externa. Llev√ ≥ incluso a que los presidentes tuvieran que definirse en relaci√≥n con esa matriz de la que hablaba antes. Si b ien todos apoyaron la legitimidad del reclamo argentino sobre Malvinas, el papel de los Estados Unidos en la r egi√≥n fue analizado diversamente e, incluso, implic√≥ en algunos discursos cuestionamientos serios. Fue una i nstancia muy importante en los debates latinoamericanos y pudimos tener la grabaci√≥n completa porque fue p√ļbli ca, lo que no suele ocurrir. Hay, por otra parte, aspec tos discursivos que tienen que ver con la din√¡mica de la reuni√≥n. La figura de la presidenta Cristina Fern√¡nd ez tuvo una marcada incidencia, en el sentido de que or ient√≥, desde el comienzo, estrategias que tend√≠an a q ue el bloque no se rompiera.
‚Äď¬¿Qu√© t ipo de estrategias discursivas advirti√≥ all√≠?
‚ÄďEl gesto antiimperialista se volc√≥ hacia el pasado. Se focaliz√≥ Malvinas, lo que tuvo una doble fu nci√≥n. Por un lado, que ese gesto antiimperialista se volcara hacia el pasado atenuaba el enfrentamiento. Por el otro, para la estrategia argentina era algo decisivo porque activaba la memoria solidaria de los pa√≠ses de la regi√≥n. Esto √ļltimo era esencial, y permit√≠a ir i nstalando algo de notable peso pol√≠tico que es conside rar a Malvinas como un territorio sudamericano ocupado, q ue se recuperar√¡ por acci√≥n de los pa√≠ses de la Unas ur en su conjunto. Verlo como un territorio com√ļn ocup ado no s√≥lo activa esa vieja memoria sino que plantea gestos estrat√©gicos fundamentales para nosotros. Creo que eso fue manejado con gran habilidad. Otro elemento qu e me llam√≥ la atenci√≥n en la din√¡mica de la reuni√≥n es que hubo un desplazamiento del lugar de enunciaci√≥ n: del lugar del pol√≠tico al lugar del profesional.
‚Äď¬¿Con qu√© objetivo?
‚Ä ďComo muchos de los presidentes provienen de los campos s indical, m√©dico, militar, eclesi√¡stico, acad√©mico o jur√≠dico, eso se pudo hacer con gran facilidad. Unos y otros se desplazaban c√≥modamente del lugar del pol√≠t ico al del profesional y hablaban como expertos. El efect o era, en este caso tambi√©n, atenuar la posibilidad de rupturas, es decir, no se hablaba desde el terreno net amente pol√≠tico sino desde otro. Frente a un hecho tan terrible como la instalaci√≥n de bases norteamericanas e n Colombia, que amenazan a la regi√≥n en su conjunto, s e plante√≥ este modo de tratarlo. En este desplazamient o nos detuvimos en el an√¡lisis.
‚Äď¬¿Qu √© particularidades encontr√≥ en el estudio que hizo sobr e el presidente Ch√¡vez, que la llev√≥ a publicar El di scurso latinoamericanista de Hugo Ch√¡vez?
‚ÄďAl comienzo me interes√≥ la relaci√≥n de Ch√¡vez con la cultura escrita. Frente a la demonizaci√≥n de s u figura y la presentaci√≥n de √©l como un nuevo b√¡rba ro, a partir de la lectura de sus textos pod√≠a aprecia r que era un notable promotor de la cultura escrita, algu ien que prepara sus discursos a partir de lecturas, pon e a su auditorio en contacto con un universo discursivo ampl√≠simo, lleva libros y los lee, recita poes√≠as y cuenta episodios de novelas. Para √©l, la cultura escri ta es un valor, algo bastante excepcional que no encontra mos en los discursos de otros presidentes y que provien e del pensamiento ilustrado. El primer trabajo que hice fue sobre el Ch√¡vez lector: lo que eso implicaba, lo que pon√≠a en juego, c√≥mo su estrategia discursiva se estructuraba en torno de la cultura escrita, c√≥mo propon √≠a libros, c√≥mo impulsaba ediciones. Adem√¡s, me inte resaba cierta conciencia que ten√≠a Ch√¡vez...
‚Äď¬¿Conciencia de qu√©?
‚ÄďDe que si pensamos hacer una integraci√≥n pol√≠tica es muy f√¡cil activar la vieja matriz latinoamericanista, porq ue ha permanecido viva en los distintos movimientos nac ionales y populares del continente, con distintos nombr es y acentuaciones. Lo escuchaba a Ch√¡vez y ve√≠a el mod o en que aparec√≠an cuestiones tales como integraci√≥n, memoria de la Independencia, valoraci√≥n de una democr acia radical, hermandad de nuestros pueblos, reivindica ci√≥n de los antepasados ind√≠genas. Ch√¡vez evoca esto s elementos con notable entusiasmo cada vez que habla. Yo hab√≠a trabajado esa matriz de los discursos latinoame ricanistas, que activaba el presidente venezolano, tal como se constituye en el momento de las guerras de la I ndependencia, a partir de textos que se publicaron en C hile en 1862. El discurso de Ch√¡vez tiene tambi√©n la im pronta de los grandes relatos modernos, ut√≥picos.
‚Äď¬¿En qu√© rasgos lo nota?
‚ÄďLa interrogaci√≥n que dio lugar al estudio parti√≥ del efecto de anacronismo que produc√≠an sus discursos frente a los dominantes en la d√©cada del ‚Äô90. Frente al neoliberalismo, que planteaba que esos discursos er an viejos, de pronto, en un lugar de Am√©rica, aparec√≠an sostenidos por un presidente y encarnados en sectores importantes de la poblaci√≥n. Lo que explicaba por qu√© ese discurso era posible y aceptado era, entonces, la necesidad de la integraci√≥n regional de avanzar hacia una integraci√≥n pol√≠tica, cosa que exig√≠a un imaginari o compartido. Ch√¡vez entiende bien que la lucha pol√≠t ica es central para desarrollar una propuesta democr√¡t ica y solidaria que no termine con los m√¡s d√©biles co mo es la tendencia habitual del capitalismo.
‚ÄďA partir de sus observaciones de la estrategia de la Unasur en aquella reuni√≥n de Bariloche, ¬¿c√≥mo ev al√ļa la decisi√≥n del Mercosur de suspender provisoria mente a Paraguay a ra√≠z del golpe institucional contra Fernando Lugo?
‚ÄďCreo que fue un gest o h√¡bil frente a una situaci√≥n que no dejaba muchas a lternativas. Por un lado, permiti√≥ denunciar la actitud golpista del mismo Senado que se negaba al ingreso de V enezuela en el Mercosur. Por el otro, la suspensi√≥n de Paraguay hizo posible el ingreso reclamado por los otr os parlamentos. En el caso de Lugo trabajamos con los d iscursos electorales y de asunci√≥n, es decir, los inicia les de alguien que ingresaba a la vida pol√≠tica. Lo qu e analizamos era c√≥mo el discurso pol√≠tico se despleg aba en el entramado religioso, una estrategia efectiva para que Lugo ganara las elecciones: hablaba en nombre de todos, evitaba los enfrentamientos y las agresiones, e vocaba al pueblo paraguayo, utilizaba s√≠mbolos, t√≥pic os, elementos propios del catolicismo. La discursividad pol√≠tica ten√≠a una fuerte impronta religiosa y gener aba el efecto de sacralizaci√≥n de aquella con la consi guiente recuperaci√≥n de la pol√≠tica como instrumento le g√≠timo. Nuestras observaciones finales planteaban que todo esto le hab√≠a sido muy √ļtil en la campa√Īa y en los momentos celebratorios de la asunci√≥n, pero imagin √¡bamos que cuando tuviera que enfrentar las tensiones de la vida pol√≠tica y los agudos problemas que Paraguay presenta, posiblemente tendr√≠a que elaborar otros recu rsos y modelar diferentemente su discursividad. Para ev aluar si lo logr√≥ o no tendr√≠amos que avanzar en el a n√¡lisis considerando los discursos posteriores.


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che ha'e Gustavo