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Asunto:[paraguainee] =?utf-8?Q?Soy_un_gua?= =?utf-8?B?cmFuw60uIFkgbm8=?= =?utf-8?Q?_puedo_cam?= =?utf-8?B?Ymlhci4gwr9Dw7Nt?= =?utf-8?Q?o_voy_a_ca?= =?utf-8?Q?mbiar=3F?=
Fecha:Lunes, 28 de Noviembre, 2011  13:36:10 (+0000)
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Soy un guaranĂ­. Y no puedo cambiar. ¿CĂłmo voy a cambiar?

17.11.2011 | 17.34   |  & nbsp;Facebook

RaĂșl Barbosa
Entrevistas /  Entrevista a RaĂșl Barbosa. Suena exquisito. TambiĂ©n delicado. Suena como esa mĂșsica que estremece porque d espierta nuevas respuestas y plantea nuevas preguntas. Como el arte, dirĂ¡ Ă©l. Al que definirĂ¡ como expresar , sin cĂ¡culo, lo que se siente. Entonces obligarĂ¡ a rev isar varias ideas sobre el arte. Especialmente dos: la que lo circunscribe a algunas disciplinas y oficios.&nb sp;Y la que supone que es artista quien ejerce esos ofi cios, y no quien expresa sus sentimientos sin cĂ¡lculo.
Por Jorge Be launzarĂ¡n

Como si fuera una carta de present aciĂłn, RaĂșl Barboza dice: “Fui criado como mi papĂ¡ me hubiese criado en CuruzĂș-CuatiĂ¡, como mi mamĂ¡ lo h ubiera hecho en CuruzĂș-CuatiĂ¡. De la misma manera. Pe ro me criĂ© en Bueno Aires, porque nacĂ­ aquĂ­. Entonce s no podĂ­a hablar guaranĂ­ con los chicos de la escuel a. Pero me criĂ© en el ambiente de tango, de jazz, de la mĂșsica popular del momento. EscuchĂ© todo eso. Y los a migos de mi papĂ¡ eran en general correntinos o paragua yos, y cuando grabĂ© mi primer chamamĂ©, yo tenĂ­a 12 a ños, cuando fui a tocar por primera vez con un grupo l o hice con Damasio Ezquivel, de origen paraguayo, nacido aquĂ­ en Argentina. O sea que estuve ligado permanentem ente al ambiente guaranĂ­tico. Y escuchaba hablar, y te ngo una correcta pronunciaciĂłn del guaranĂ­. Mi idea s iempre fue aprenderlo. Y quĂ© pasĂł. Con los años, enc ontrĂ© maestros de guaranĂ­ acĂ¡. Y en Francia estudiĂ© f rancĂ©s con una francesa que habla guaranĂ­ correctamen te como si fuera yo (creĂ­ que era argentina). Ella hiz o la tesis de guaranĂ­ y sabe hablar el guaranĂ­ de Cor rientes y el de Paraguay. Hay diferencias, sutiles, como las hay acĂ¡ en Argentina. Cuando hablĂ¡s con un cordob Ă©s es distinto.

Con tanta correciĂłn acadĂ©m ica casi se pierde el guaranĂ­ y toda la humanidad esta rĂ­a escribiendo con la mano derecha. No es para borrar a la academia del mundo del saber, sĂłlo para ubicarla a la par de otros saberes. AsĂ­ que mĂ¡s que acomodar a RaĂșl Barboza a la lectura, hay que acomodarse a su for ma de decir; dejarse llevar por un tono, un modo, un te mpo, una cadencia, un vocabulario, una gramĂ¡tica constru ida a partir del guaranĂ­ y no del español. Y asĂ­ des cubrir. Descubrirse. Que poco mĂ¡s se puede hacer en es te mundo.

“Soy un guaranĂ­. Y no puedo camb iar. ¿CĂłmo voy a cambiar? Por mĂ¡s que quiera, siempr e va a quedar un pedazo enorme en mĂ­, que en algĂșn mome nto va a hacer decir a alguien: ah, pero Ă©ste es corre ntino, porque hay algo que queda siempre; es el espĂ­ri tu, es la palabra, es la memoria, eso no se borra, no s e va nunca. Uno puede adaptarse a la manera de vestir, a la manera de comer, o a las comidas, pero en el fondo s igue siendo eso que naciĂł del vientre de la mamĂ¡, o l o que el espermatozoide de mi padre me dejĂł de su cult ura. Y yo soy eso. Nunca reneguĂ©. Siempre dije que era guaranĂ­. Me autodefino como un guaranĂ­ que naciĂł en B uenos Aires. No soy porteño. TĂ©cnicamente lo soy, per o espiritualmente no. Porque no me manejo de la misma m anera que un porteño: no hablo fuerte, no hablo rĂ¡pid o, no ando corriendo, digo gracias a todo momento, pido por favor. No es que no me gusta ser porteño: si vos so s porteño y te dicen que parecĂ©s correntino, no te va a gustar, jaja. No puedo decir que no me vaya a gustar , simplemente soy otra cosa, soy un guaranĂ­ nacido en Buenos Aires. Por lo tanto puedo tocar un tango, un chama mĂ©. Me criĂ© con mĂșsicos maravillosos, escuchando a D omingo Cura, Hugo DĂ­az, Roberto Grela, (AnĂ­bal) Troil o, (Astor) Piazzolla, a (TrĂ¡nsito) Cocomarola. Tal vez podrĂ­a haber escuchado otra mĂșsica, pero no despreci o nada. AprendĂ­ a que no tengo el derecho de despreciar lo que el Creador ama. Nuestro Creador espiritual, el h acedor de la vida, ama incluso al tipo mĂ¡s malo de la Tierra. Yo no lo puedo odiar. Puedo evitar encontrarme con Ă©l.”

Alguien le pasa un nĂșmero de tel Ă©fono, y lo retiene inmediatamente. “Lo que pasa es que todo lo que aprendĂ­ lo aprendĂ­ por tradiciĂłn oral. Salvo cuando fui a la escuela a aprender a leer y escr ibir. A mĂ­ cuando me dan una partitura, digo: tocala, entonces la miro. Como no aprendĂ­ leyendo, cada nota c omienza a tomar vida cuando la escucho. DespuĂ©s le pon go colores. Si me dan una partitura la tengo que escribir en el ordenador y me pierdo tres, cuatro horas. Los ch icos no, dicen dame la partitura, y la tocan. Es una gr an cosa.

-¿Y usted de dĂłnde sacĂł su sonido ?

-Para mĂ­ la mĂșsica es el reflejo de la pe rsona que lo toca. Por lo tanto cuando una persona cree que se es bueno cuando puede agregar una nota mĂ¡s que el que tocĂł anteriormente, y cree que es mĂșsico porque hace una nota o dos mĂ¡s, tiene un error. EstĂ¡ el mĂș sico y el artista. El mĂșsico que sabe mover bien sus d edos, tiene la mĂ©trica, sabe el ritmo, pero por una cu estiĂłn de la sociedad en la que vive, lo que gana como m Ășsico no le alcanza para vivir. A lo mejor es mĂșsico de tango, y tiene que trabajar en cuatro o cinco bolich es acompañando a distintas cantantes; o si estĂ¡ toda una noche acompañando a muchos cantantes tocando el mism o tema, lo tiene que hacer en distintos tomos, porque u na mujer no canta en la misma tonalidad que un barĂ­ton o y un barĂ­tono no canta en la misma que un tenor. Y u no tiene que aprender a acomodar las manos. Ese mĂșsico hace su tarea con amor porque no quiere hacer otra cosa, quiere ser mĂșsico pero no tiene la posibilidad de pro greso, porque la sociedad nuestra cuando decĂ­s soy mĂș sico, te dice: sĂ­, pero de quĂ© trabaja. Y estĂ¡ el ot ro que hace cualquier trabajo porque ama lo que hace, y p orque no quiere que lo que hace sirva solamente para co mer. Su trabajo, su manera de tocar, y lo que entre a s u bolsillo, tiene que ser el resultado de ese trabajo, de su realidad. Y ese es el artista. Que no sale corrie ndo, deja el violĂ­n y se pone a tocar chacareras, y sale de ahĂ­ y se pone a tocar mĂșsica judĂ­a, y al quinto mes trabajĂł en la mĂșsica judĂ­a, tocando tango, chama mĂ©, chacarera; como sabe tocar la guitarra tambiĂ©n to ca la guitarra en algĂșn grupo de jazz, porque estĂ¡ obli gado. En mi caso, sin querer decir por eso que soy mejo r que otro, he hecho otros trabajos (fuera de la mĂșsic a) porque no querĂ­a ser lo que me pedĂ­an que hiciera. Me ofrecieron mucho dinero para tener grupos ficticios solamente para grabar; generalmente para tocar canciones regionales: chamamĂ© bailable y chamamĂ© bien popular. Vos vas a ganar mucho dinero y vas a poder mantener el Raulito Barboza que no vende, me decĂ­an. Entonces me fui a vivir a otro lado. Me fui a Brasil.

-¿ A quĂ© creĂ­a que renunciaba si aceptaba esa propuesta? < br>
-No quise dejar de mostrar mis sentimientos. M is verdaderos sentimientos. Porque lo otro era algo que tenĂ­a que hacer para ganar plata, me iba a poner en l a cabeza que era un tipo calculador, y el arte no calcu la. El arte es la manifestaciĂłn de tu propio interior. C uando uno ama a una mujer, no estĂ¡ calculando si te gu sta porque tiene mĂ¡s pecho, menos pecho, mĂ¡s cola, me nos cola. Te enamoraste de ese ente, de esa entidad, de ese ser. A alguno le va a parecer fiera, otro va a dec ir: quĂ© bĂ¡rbara, cĂłmo hiciste. Cuando ponĂ©s en juego tus sentimientos no hay dinero que te compre. Uno calcu la el costo de una estadĂ­a, que para comprar un euro n ecesito seis pesos y asĂ­ saber cuĂ¡nto va a necesitar para un pasaje y una estadĂ­a, pero el arte, no. No estoy calculando lo que hablo contigo. Lo que hablo contigo es intentar que mi palabra refleje mi verdad. Entonces hablo lento para darme el tiempo y que no te quede la d uda de lo que digo. No soy diferente de nadie. El hombr e blanco tiene un ser querido que falleciĂł, y quĂ© dice: muriĂł; el guaranĂ­, cuando se encuentra con ese event o natural, dice: se le fue la palabra. Porque solamente algo que estĂ¡ vivo tiene palabra. No dice desapareciĂ ł. QuedĂł algo que ya no es alguien, es eso, era alguien; no tiene la palabra, entonces ya no estĂ¡. Entonces la muerte no es la muerte. Todo lo que te digo no lo apre ndĂ­ en ninguna escuela, no soy un gran lector, pero sĂ ­ escuchĂ© mucho lo que decĂ­an los ancianos. En las co munidades aborĂ­genes se respeta a la anciana y al ancian o, se los deja hablar, lo mismo que al niño: y eso lo que enseña es que cuando sea grande tiene que saber es cuchar. Todas esas cosas las tengo incorporadas. Simple mente soy un guaranĂ­, y vos estĂ¡s hablando con mi gua ranĂ­ y trato, en mi manera de pensar, de ser claro conti go. Y lo primero que intento que sepas es que estoy fre nte a alguien muy importante. Vos sos muy importante, p orque sos una vida, un ser humano, tenĂ©s sentimientos, amores, sensibilidad; y un ser humano merece ser amado . Por eso te trato con la consideraciĂłn que merecĂ©s ser tratado; todo el mundo. Y esta es mi humilde manera de pensar, de ver las cosas, de imaginarlas.

Acaso para reflejar el momento de la entrevista habrĂ­a q ue hacer uso de lo que en literatura se llama espacio a ctivo: ese espacio en blanco que queda entre dos pĂ¡rra fos, que no separa capĂ­tulos, mĂ¡s bien un tiempo, un estado, una atmĂłsfera, de otra. Pero el lector de period ismo, con toda razĂłn, supondrĂ­a un error grĂ¡fico o d e ediciĂłn. AsĂ­ que sĂ­: fue necesario un espacio acti vo que consistiĂł en un mirarse a los ojos por algunos segundos, cosa de que las partes entendieran que se habĂ­ an entendido.

-Cuando el artista consigue e xpresar sus sentimientos, ¿importa dĂłnde estĂ© fĂ­sic amente?; ¿en su caso es lo mismo haberlo hecho en Argent ina, Brasil, Francia?

-Cuando salĂ­ de acĂ¡ , que andaba con gente de Buenos Aires, era muy importa nte el lugar donde ibas a tocar; por ejemplo: no, ahĂ­ no , ahĂ­ va gente de otra cultura. Yo pensaba que eso era la verdad. Mi mamĂ¡ me enseñó que cuando vaya a un l ugar, nunca me siente en la primer fila, porque puede v enir alguien y decirte que estĂ¡ reservado; sentate siemp re bien atrĂ¡s, porque tambiĂ©n puede venir alguien y d ecirte: señor, Ă©ste no es su lugar, le hemos reservad o adelante. Y es asĂ­ como se aprende a vivir. No mostr Ă¡ndose. Porque cuando uno tiene suficiente luz -es una manera de decir- la gente te ve igual. El resultado es t u trabajo, tu sonrisa, tu manera de mirar, tu saber esc uchar. He andado mucho. Cuando en Europa empecĂ© a toca r chamamĂ© pensĂ© que no me iba a escuchar nadie, porqu e acĂ¡ en Argentina hoy todavĂ­a nos preguntan: ¿usted v ive tocando eso? Eso. ¿Y quĂ© siente la gente? Lo mism o que siente en la Argentina cuando viene alguien como Paco De LucĂ­a, por ejemplo, que es una mĂșsica que acĂ ¡ no se escucha. ¿Por quĂ© no puede pasar eso con el cha mamĂ©? Cuando un hombre de Corrientes tiene que ir a un paĂ­s, a dĂłnde tiene que ir primero, a Buenos Aires. Y te puedo asegurar que un hombre que viene de la provi ncia acĂ¡ no es fĂ¡cil: tenĂ©s que hacer cola, no te cono cen; allĂ¡ todos se conocen, un pueblito. Y no te trata n bien. Y te vas allĂ¡, y tenĂ©s un pasaporte argentino . En algunos lugares tenĂ©s que llevar visa. Por eso nu nca lo cambiĂ© al pasaporte. Prefiero hacer cola para que me den visa para entrar, pero no entrar con pasaporte ajeno. Es asĂ­ porque amo lo mĂ­o, nunca impuse mi mane ra de hablar, de pensar, ni mi manera de tocar pienso j amĂ¡s que es la mejor, sĂ© que es diferente, y que esa diferencia me creĂł inconvenientes. Pero bienvenido sean esos inconvenientes si te permiten crecer.

-Dice que la mĂșsica nace del espĂ­ritu mĂ¡s que de la tĂ ©cnica. ¿En cada presentaciĂłn consigue que su espĂ­ritu brote?

-Nunca sĂ© si lo consigo. Lo que sĂ­ sĂ© es que siempre toco de la misma manera y con la mis ma expectativa. No sĂ© el resultado antes de bajar, per o cuando bajo, en muchas oportunidades, siento en mucha g ente emociĂłn. Cuando era muchacho, pensaba que no me e ntendĂ­an. Y tenĂ­an razĂłn, porque yo tampoco los ente ndĂ­a. Con el tiempo intentĂ© dejar de ser yo para trat ar de fundirme en un nosotros. Cuando pude lograr que a brazar a un hombre que a lo mejor no se baña porque no t iene, no porque no quiere, y no me importa, entonces me di cuenta de que era hermano del hombre. Y me va fenĂł meno, entonces no tengo dificultades con nadie. No hay odio en mi espĂ­ritu. Eso se aprende. Y todos los dĂ­as h ay que decirse a uno mismo: doy gracias a la vida. He v ivido mĂ¡s de siete dĂ©cadas, puedo llevar mi acordeĂłn , camino, discierno, tengo memoria, toco sin partitura. ¿De quĂ© me quejo? Mi papĂ¡ me decĂ­a: nunca pidas li mosna, y mi papĂ¡ tenĂ­a cuatro trabajos. Un dĂ­a lo enco ntrĂ© lustrando zapatos en el puente Saavedra. Y lo veo . Y me llama venĂ­, venĂ­, lo mĂ¡s campante. TenĂ­a 17 años. Y me dice: todavĂ­a no me pagaron el sueldo. Per o tranquilo, sin ninguna bandera, sin improperio contra a lguien; precisaba plata y fue a buscar plata, no fue a romper ningĂșn vidrio, se sentĂł a lustrar zapatos. Y f ue por eso que dejĂ© la escuela y me metĂ­ en la Prefec tura MarĂ­tima. Y a partir de ese momento pudimos comprar una heladera, un ventilador. Yo lo vi a mi padre lustr ar zapatos. *
http://www.elargentino.com/nota-166796-S oy-un-guarani-Y-no-puedo-cambiar-Como-voy-a-cambiar.html< br>