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Asunto:[paraguainee] FW: FIRMEZA DEL IDIOMA GUARANI, POR GIRALA YAMPEY
Fecha:Jueves, 21 de Abril, 2011  15:48:27 (+0000)
Autor:=?utf-8?B?TWlndWVsIMOBbmdlbCBWZXLDs24gR8OzbWV6?= <=?utf-8?B?TWlndWVsIMOBbmdlbCBWZXLDs24gR8OzbWV6?= >


ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI

Maitei ho ryvéva opavavépe

David Gale ano Olivera


 

FIRMEZ A DEL IDIOMA GUARANÍ

< b style="">Girala Yampey - Corrientes, abril de 201 1

Leer original (hace r clic) en: http://dgaleanolivera.wordpress.com /firmeza-del-idioma-guarani-por-girala-yampey/

 

    &nbs p;       El interés de estos comentarios es exponer las circunstancias vivi das por el idioma guaraní al contacto con los europeos. A pesar de la pretensión invasora, de aplastar la lengu a indígena, ésta salió airosa por la firme belleza de sus expresiones.

El primer encuentro se produjo con la llegada de Cristà ³bal Colón a una de las islas del Caribe a la que bauti zó con el nombre de “Guanahaní”, deformación de †œGuariní” que significa guerrero. Los expedicionarios aprendieron que a los esquifes los llamaban “canoas†; que hacia el oeste, vivían los antropófagos, llamado s por ellos “Caníbales”, y escucharon, por primera vez la palabra “Huracán”, además de otros vocablos del idioma nativo. Fueron los iniciales intercambios cul turales entre la lengua castellana y la guaraní, aunque nunca existió un grupo aborigen de ese nombre.

Al orientar España sus expediciones hacia el sur en busca de un acceso al océan o Pacífico, Magallanes lo descubrió en 1520. Luego, Ju an de Solís encontró el Mar dulce, también llamado Ma r de Solís, el actual Río de la Plata. Regresó a Espaà ±a llevándose varios Charrúas que fueron exhibidos com o una exótica novedad. El pensador francés, Michel de Montaigne, al escucharlos hablar, pidió la traducción y ponderó la sonoridad de sus vocablos y la poesía de s us expresiones.

E n su segunda expedición, en 1516, Solís fue ajusticiad o por los charrúas por no traer de vuelta a sus parient es, dando motivo a la especie que los guaraníes eran ant ropófagos. Sin embargo, su grumete, Francisco Del Puert o, quien bajó a tierra con él, quedó a vivir allí, c omo uno más. Una de las naves de esa segunda expedición , naufragó frente a la Isla hoy llamada Florianópolis. Doce náufragos alcanzaron esa tierra, habitada por los Kariyó guaraníes. Al ver los adornos de oro que lucía n, averiguaron el origen de aquellos aderezos, por lo qu e Alejo Garcia persuadió a dos de sus compañeros para ir a buscar esas riquezas, convenciendo a varios indígen as que los encaminaran al lugar de tales ornamentos. Fue ron los primeros españoles que pisaron tierra paraguaya , llegando hasta las estribaciones andinas donde recogie ron cuantiosos objetos de valor. Al regresar, cuando cruz aban el río Paraguay, Alejo García fue muerto por trib us hostiles a los guaraníes, pero el botín llegó a de stino por medio de sus compañeros.

En 1526, Sebastian Caboto emprende el mismo derrotero de Magallanes pero, al anoticiarse en P ernambuco de la novedad de los tesoros, decidió remontar el Paraná buscando tales riquezas. Encontró a Del Pue rto entre los Charrúas y lo llevó de lenguaraz. Hablar en guaraní, facilitó el recorrido por los ríos Paranà ¡ y Paraguay. Cuando Caboto se dio cuenta de su imposibi lidad de proseguir tal empresa, regresó a España con l a extraordinaria noticia. Esa historia, dio motivo a la m ás importante Expedición al Río de la Plata, la del A delantado Pedro de Mendoza, quien fundó el Fuerte del B uen Aire. A pesar de contar con un séquito de nobles, ar mas, caballería y gran número de integrantes, la hosti lidad de los Querandíes hizo imposible la sobrevivencia en ese lugar. Entonces, destacó a Juan de Ayolas para explorar aguas arriba y pudo recibir alimentos conseguido s de la parcialidad guaraní Timbú. Como cesaron sus no ticias, designó a Juan de Salazar y Espinoza, para inda gar sobre lo ocurrido. Salazar, sin hallar rastro de Ayol as, llegó a las inmediaciones del cerro Lambaré, donde , luego de una refriega con los carios del lugar, y segu ir inútilmente las señales de Ayolas, fundó la Villa d e Asunción en 1537, lugar de amparo que se convirtió l uego en el Centro cultural y Fundacional del río de la Plata.

Salazar, d eseaba abastecerse de alimentos e indagar sobre las fabu ladas riquezas. Pactó una Alianza con los Carios y cons iguió guías para su empresa. Fue una suerte poder usar a intérpretes del idioma guaraní, generalizado de la r egión, en un reencuentro desde aquellos iniciales conta ctos de Cristóbal Colón, en el Caribe.

No pasó mucho tiempo para que l os invasores se enteraran de que los tesoros buscados, er an los ya explotados y embarcados a España desde el Cus co. La Alianza con los carios de Asunción perdió todo valor, creándose una situación adversa para los aboríg enes. Los intereses habían variado. Como no había teso ros que explotar, se apropiaron de las tierras de los na tivos y los sometieron al vasallaje. Como ocurre siempre, en todos los tiempos, los nuevos amos trataron de borra r la cultura aborigen para imponer la suya. En este caso , necesariamente usaron la lengua indígena y los conqui stadores pasaron a ser conquistados por el idioma. En los primeros tiempos, eran tres solamente los poblados dond e vivían españoles y se hablaba el castellano. Los res tantes eran pueblos netamente indígenas. Hasta los cabi ldantes eran nativos que se manejaban exclusivamente en g uaraní.

Desde aq uella época y siguió luego de la Independencia, ningú n gobernante español, ni los de la republica, sean demo cráticos o dictatoriales, intentó hacer enseñar a escr ibir el guaraní, que después fue prohibido y marginado , aunque es la lengua madre que conformó la Identidad n acional con impronta de acentos guaraníticos. Desde el poder, nadie se preocupó seriamente de enseñar su escri tura. Sufrió tanto menosprecio que, con el tiempo, la l engua desembocó en un incipiente bilingüismo. No se ha bla bien el castellano y tampoco el guaraní, lo cual cre ó serios problemas en el desarrollo cultural. ¿Cuál e s la solución?, ¿acaso debemos matar hasta el último guaraní parlante?

Oficialmente, los españoles rechazaban al idioma abor igen, pero su uso resultaba indispensable para el manejo de sus vasallos. Fueron épocas de sordas contradiccione s y confrontaciones. Por un lado la necesidad de utiliza r el idioma y por el otro las exigencias de la Realeza d e excluirlo. Los de aquí estaban encantados de hablarlo, en todos sus tratos, especialmente con sus mujeres indà ­genas y sus hijos mestizos. Se perdió mucho tiempo esa s luchas de marginaciones y desprecios pero, al mismo ti empo, fue una gozosa experiencia la utilización de la he rmosa y precisa lengua que hacía dichosa la senda de la existencia, a pesar de la Cedula Real que lo prohibía.

Así es la tortu osa y singular historia del guaraní. Aceptado y hablado por todos pero rechazado, hostilizado y perseguido por los gobernantes de turno. Desde aquella lejana Fundació n de Asunción, hasta nuestros días, la alta sociedad y los gobernantes, lo despreciaron. A pesar de ufanarse de ser herederos de los guaraníes, no dejaron de obstacul izar su normalización. Es en el ámbito del gobierno, do nde se cocinan todas las dificultades para impedir el de sarrollo del guaraní. Durante los primeros tiempos, los aborígenes, al ser nombrados Regidores u otras jerarquà ­as de mando, escribían las Actas en su idioma nativo. Luego, aparecieron los detractores, en las diversas capa s sociales. Por un lado se percibía el desprecio, y por otro lado, más generalizado, el amor por la lengua guar aní. Algunos la bastardean, otros se enorgullecen de el la. Por momentos, era confusa y angustiosa la ignorancia de quienes se oponían a su recuperación, siendo el ele mento cultural generador de la Identidad Nacional.

Por esos avatares, pr incipalmente por su estado de permanente oralidad, muchos vocablos han desaparecido. Otros quedaron mutilados o f ueron reemplazados en una suerte de carrera por sobreviv ir en el llamado “Jopara”, una mezcla destructora que introduce una palabra castellana, en lugar de usar el v ocablo existente en guaraní. Bienvenido sea el Jopara, que todos los idiomas han recibido y los mantiene. El gu araní tampoco debe rechazar los neologismos que fueren necesarios pero, conociendo el mismo vocablo en el propio idioma, ¿por qué reemplazarlo por uno ajeno?

Nuestro ava ñe’ê, en su largo historial, ha tenido muchos altibajos. Le afect ó también la falacia de quienes quieren mantener su or alidad, sosteniendo que el guaraní fue y debe seguir si endo oral, por siempre. Algunos siguen seducidos por esa idea, continúan repitiéndolo, como algo folclórico y gracioso, sin darse cuenta que, su irresponsable actitud, retarda el aprendizaje y buena difusión del idioma.

Los evangelizadores españoles, usaron la grafía castellana para traducir el guaraní. Lástima que no se enseñó a los catecúme nos a escribir y leer, solo se valieron de ella para tra ducir el Catecismo y algunas obras en latín. Aunque el g uaraní “permaneció”, no fue enseñado, a pesar de contar con una población en condiciones de aprenderlo, Simplemente no se enseñaba a escribir, salvo pocas excep ciones, como el del genuino guaraní, Nicolás Japugua†™Ã¿ (el que no miente) quien tradujo, del latín al guar aní, los “Sermones” y unas Obras teatrales que fuero n editadas en la imprenta jesuítica. Todo quedó dentro de la Iglesia y para uso de la Iglesia, sin ser difundi da, leída ni escrita, aunque aquellos profetas de la sel va, eran verdaderos filósofos, capaces de desarrollar i deas abstractas que asombran actualmente a los estudioso s y pensadores que trabajan con entusiasmo por levantarlo s de su postración, como lo deseó el jesuita, José Ma nuel Peramás, quien escribió la obra “La república de Platón y los guaraníes”

Es también lamentable que por el temor de ser denunciado ante la Santa Inquisición, vigente en es a época, impidiera que tanto el franciscano Fray Luís de Bolaños, el primero que tradujo al guaraní el Catec ismo, con grafía castellana, como lo hicieron sus segui dores jesuitas, Anchieta, Antonio Ruiz de Montoya y otros , callaran lo que se supone habrían escuchado. Los sace rdotes, Maseta, Lozano y Ruiz de Montoya, conferenciaron durante tres días con el famoso e influyente Mburuvicha y Paje “Guyravera”, pero han omitido mencionar lo q ue aprendieron sobre las creencias guaraníes. Es como l a quema de los Códices mayas, en este caso, Bibliotecas andantes. Sin esos elementos de la cultura guaraní, el idioma ha perdido sus valores esenciales. Es que los sac erdotes no investigaban, solamente adoctrinaban. Omitiero n escribir sobre la teología de los vasallos y la cosmo visión guaraní fue ocultada por mucho tiempo.

Según el pensamiento gu araní, “Nuestro Gran Padre, el Primero”, emergió de la oscuridad primigenia (el Caos), iluminado por su pro pia luz (símbolo de Poder y Sabiduría) Eligió un luga r en el espacio e hizo hinchar la tierra pisando sobre do s troncos imputrescibles. Luego creó si propio cuerpo, un fragmento de los Cantos sagrados, dio origen a la pal abra y a una porción de amor al semejante, todos para s er desarrollados por sus futuros numerosos hijos. Sintié ndose en soledad, creó a cuatro compañeros sin ombligo , por no nacer de mujer, otorgándoles mandatos divinos: Jakaíra, dueño de la Primavera, del Verano y la Neblin ita vivificadora; Ñamandu Py’a guasu, encargado de lo s sentimientos y del valor; Ñanderu Karaí, señor del fervor y del fuego; Tupâ, dueño de las aguas y los tru enos (las versiones difieren en pocas variantes, según l os grupos). Luego, modeló una vasija y depositó en ell a a la mujer: “Ñande sy” (Nuestra Madre), donde pus o su semen y nacieron los mellizos. La saga se extiende e n aspectos culturales y en los trajines selváticos, por donde fueron ocultadas esas creencias prohibidas, se pe rdieron muchos pasajes. En uno de ellos, se  menciona al Yvága (Lugar de frutales - Ed én) y la existencia de los añág, como tribus enemigas , no diabólicas. En esas creencias no aparece el Pecado original, el Purgatorio ni el Infierno. Tenían un Crea dor bondadoso, no castigador. La muerte es la simple tras lación al Yvága. De ahí la búsqueda de la “Tierra sin males”. Las distorsiones, por mal uso de las palab ras, tergiversan las cuestiones. Ahora a la Iglesia le di cen Tupâ’o, Casa de Tupâ, y Tupâ no es Dios. Al lug ar donde repiten sus Cantos sagrados, algunos grupos gua raníes lo llaman: Ambá (un tronco erigido, con adornos plumarios), otros tienen el Kotyhû (Pieza oscura) Tampo co es correcto decir “Ñandejára” que significa Nue stro dueño. Los aborígenes corrigen con firmeza: “No es nuestro dueño, es Nuestro Padre”. A la Virgen la n ombran Tupâ sy. Si la ella fue creada por el Gran Padre Primero al igual que Tupâ y después de él, no puede ser ella la madre de Tupä.

Hay más tergiversaciones, pero sigamos con l as creencias originales. Si los todos los seres humanos consiguen el “Kandiré” (la Perfección), pueden tene r, aquí mismo el Yvága, la “Tierra sin males”. Los cambios de conceptos, han perjudicado el buen entendimi ento del idioma. La omisión de la cosmovisión guaraní en los escritos católicos, tiene que ver con la permane ncia en la oralidad del idioma, aunque, con más puntual idad debemos achacarlo a la falta de enseñanza de la esc ritura. Sin ella, se detiene su desarrollo y no puede se guir a la par del castellano. Se degradan y pierden fuer zas sus valores, y las palabras su belleza. Los dañinos depredadores abundaron en todos los tiempos, bajo distin tos motes. Nunca se elaboró ningún plan ni se realizó esfuerzo serio para enseñar la escritura del idioma. Se lo dejó bogar en su oralidad y quedó colgado en la cu erda floja de la aculturación, el vasallaje y el desamp aro. Los guaraníes no eran asalariados ni tenían renta s, eran esclavos sin retribución. ¿Cómo se puede desar rollar la educación sin la escritura? Sometidos a esa l amentable condición, quedaron a la intemperie. La Indep endencia del Paraguay, dejó que continuara la misma sit uación. La enseñanza fue solo para los pudientes, exclu sivamente en castellano, al servicio de acomodados, en d etrimento del guaraní, que todos hablaban, pero quedó huérfano de tal beneficio. Con tanta y generalizada dis criminación y hostilidad, hasta los padres, guaraní hab lantes, llegaron a prohibir a sus hijos el uso de la len gua madre, generándose una crisis de alarmante decadenc ia. Esa circunstancia y la no enseñanza de su escritura, causaron serios perjuicios y atrasos en su avance. Reci én hace unos años, el empuje de las Instituciones Priv adas, hizo posible algún adelanto.

El profesor David Galeano Olivera, Di rector del Ateneo de la lengua y cultura guaraní de Asun ción, nos ratifica: “El Guaraní jamás s e enseñó en institución educativa alguna hasta 1944, año en que se inició su enseñanza en el área de letr as de la actual Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción. Luego, en 1956, el Guaraní llega a la secundaria en el Colegio Nacional de la Capital. E n 1975, el Ministerio de Educación incluye al Guaraní tímidamente en la formación de Profesores de Idiomátic a. En 1987, se hace obligatoria la enseñanza del Guaran í en el Ciclo Básico (primero, segundo y tercer cursos ) del Nivel Medio. Finalmente, en 1994, el Guaraní por f in ingresa al Primer Grado de la Educación Escolar Bás ica o nivel primario. Como puede apreciarse, hasta en su incorporación al sistema educativo el Guaraní pasó po r un proceso insólito, pues en 1944 se inició su enseà ±anza en la Universidad y en 1994 llegó al primer grado . Por suerte, ahora la situación es distinta y ya el Gu araní transita en forma gradual y progresiva en el siste ma educativo nacional”.

A pesar de las leyes dictadas hace poco ti empo, los gobernantes siguieron poniendo reparos y trabas para que el guaraní acceda a un trato igualitario con el castellano. Solo el vigor del idioma sigue empujándo lo y, poco a poco, paso a paso, el pueblo lo recupera po r ser el alma de la Nación. Son muchos los aportes del g uaraní para la humanidad, por ejemplo, ocupa hoy el ter cer lugar en cuanto al origen etimológico de los nombre s científicos de las plantas, detrás del griego y el l atín.

En estos t iempos, al recobrar su antiguo esplendor, quedaron chasq ueados quienes diagnosticaban su condena. En el año 200 0, se estimaba en siete millones los hablantes del guaran í. En este año 2011, son estimados en más de diez mil lones y cada vez se multiplican los medios para su enseà ±anza. La estadística es un elemento fundamental para e valuar la posibilidad de la sobrevivencia de una lengua y el guaraní es el mejor posicionado en toda la América latina. Eminentes pensadores, escritores y poetas ya ha n exaltado sus valores. Es suficiente conocer el guaraní para quedar maravillado de sus valores, la precisión y sonoridad de sus voces, sus expresiones poéticas y loc uciones fraternales. Sin embargo, aún lo tildan de inút il, el habla del indigente, del indio y del ignorante.  ¡Cuantas malas intenciones en esos motes peyorativos! De screen de sus posibilidades. Sin embargo, pero tiene fue rza suficiente para resistir y resurgir.

Aquí, en Corrientes, numerosos intelectuales han cultivado la lengua, sus leyendas, mito s y costumbres. En 1916, Alfredo L. Martínez, publicó una elaborada y sorprendente gramática aplicada al idio ma guaraní. Citemos también a Saturnino Muniagurria, co n su libro “El guaraní” publicado en 1947; la “Gr amática del guaraní” del presbítero Valentín Ayala ; los escritos de Gerardo Pisarello, Velmiro Ayala Gauna, Esquer Zelaya, Toribio Lezcano, José Miguel Irigoyen, Florencio Godoy Cruz, Ricardo Dacunda Díaz, el Padre Ju lián Zini, con oraciones de improntas de creencias guara níes; a Darwi Berti, cuyo libro “Los grecos guaraníe s” incluye notables parangones entre griegos y guaranà ­es; Los trabajos de Silvio Liuzzi, licenciado en lingü ística en La Sorbona (Paris); a Miguel Raúl López Brea rd, Jorge Sánchez Aguilar, Gavino Casco y otros tantos que se dedicaron y se dedican a destacar y afirmar la Id entidad correntina mediante la difusión del guaraní. En la actualidad hay centenares de profesores capacitados para enseñar el idioma que esperan ser reconocidos por el gobierno, por no poseer título oficial de docentes. Se han publicado libros, comentarios, poesías, obras de teatro, versos en la música popular, usando el guaraní , que ayudaron y siguen ayudando a mantener viva la memo ria de la lengua madre.

La intención y los deseos de eliminar el guaranà ­, es una constante, próximo a cumplir 500 años. Desde la Fundación de Asunción en 1537, hasta ahora, 2011, e n que festejamos el Bicentenario de la Independencia par aguaya, existió siempre la marginación y el menospreci o, pero el idioma pudo perdurar en la garganta de sus hab lantes para conservar la memoria de su cultura. Ha demos trado la constancia de su vigor para sobrevivir a tantos desprecios, marginaciones y prohibiciones. El idioma fue y sigue siendo, un amparo del guaraní parlante, tanto en la paz del hogar como en los conflictos guerreros. Fo rtalece la hermandad entre sus hablantes y brinda unidad a los combatientes. Fueron las madres, quienes transmiti eron con gran eficacia el idioma a sus hijos aborígenes , mestizos o criollos, los preciosos vocablos que confor maron la Identidad cultural de la gran zona guaranítica. Este hecho es conmovedor en el caso paraguayo, de mayor ía guaraní parlante.

Las toponimias en guaraní están por toda la Amé rica del sur, desde el Caribe hasta San Clemente del Tuy ú, al sur de Buenos Aires. Las parcialidades que hablan el guaraní, aún viven en Colombia, Venezuela, el Amazo nas, Perú, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay y Paragu ay. Desde hace varios años, se enseña en Brasil, Bolivi a, Argentina y Paraguay. El Consejo del MERCOSUR, lo apr obó como normal en las deliberaciones de los grupos de trabajo. Últimamente, el gobierno paraguayo aprobó la Ley de lenguas que nivela, en igualdad de condiciones, al guaraní con el castellano, con todos los privilegios q ue ello acarea. Esa Ley permite conformar una Academia d e la lengua guaraní, que unificará y seguirá los camb ios necesarios, para el desarrollo dinámico de la lengua . Conservará la vigencia o pureza idiomática, amplián dola o admitiendo los cambios necesarios, conforme al us o popular.

Entonc es, ni la grafía usada por los franciscanos ni la de lo s jesuitas, ni la de Kurt Hunkel, León Cadogan, ni la u sada anteriormente por los paraguayos, serán ya válidas . La grafía ahora aceptada, mientras no surjan nuevos c ambios, es la convenida en el Congreso realizado en 1950 , en Montevideo (Uruguay), por los representantes de Uru guay, Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay, previo a int ercambios entre lingüistas.

En la actualidad, un Organismo conformado gr acias a la Ley de lenguas, evitará el aherrojamiento y petrificación del idioma. Por supuesto, lo de Montevideo es solamente una convención que irá modificando sus r eglas, conforme sea necesario. En el guaraní moderno, q ue ya no puede parar su desarrollo, se buscará lo más adecuado y correcto, para mejorar el entendimiento, como ocurre con todos los idiomas del mundo.

En la historia par aguaya, el idioma guaraní fue, y sigue siendo, un escudo en todos los avatares, tanto en los conflictos originad os por la conquista española, como en las batallas libr adas en defensa de sus intereses y su Identidad cultural .

< span style="font-size: 11pt; font-family: 'Arial','sans-s erif';">En la Expedición del general Belgrano, ocurrió algo curioso que da validez a esta afirmación. Iniciad a la batalla de Paraguarí, el empuje de la artillería y caballería de la Expedición, vencía a los defensores y se metieron en el pueblo para copar la plaza. El gobe rnador español huyó al creer perdida la batalla. De pr onto, los paraguayos comenzaron a arengar en guaraní a s us compañeros y convirtieron en victoria lo que parecí a una derrota. Confundido, Belgrano ordenó la retirada, sin comprender lo que sucedía, por no hablar el guaranà ­ como tampoco sabían hacerlo gran parte de sus oficial es. La mayoría de su propia caballería, no entendía e l castellano, igual que muchos de la infantería. Es que el guaraní, tiene un gran poder confraternal y de cohes ión entre sus hablantes. El Sapukái, agrupó y dio ent ereza a los defensores, arrastrando a la vez a los atacan tes. Seguramente Belgrano, habría intuido algo de esa c ircunstancia al recordar los Bandos, que mandó redactar en guaraní para que lo entendieran los paraguayos y sus propios soldados. Las vo ces en guaraní enredaron a los atacantes, cumpliendo co n eficacia su función de mecanismo de unión entre para guayos, misioneros y correntinos. Así se forjó la victo ria del guaraní parlante. Puso en práctica un sentimiento colectivo, consecu encia de un lenguaje particular asumido como propio y de la comunidad. Una experiencia aglutinadora, de las maner as de ser, sentir, pensar y actuar.

Lo mismo ocurrió durante los cinco años de infortunios y desventuras sufridos d urante la desastrosa guerra de la Triple Alianza. El guar aní fue usado permanentemente y hasta se realizaron pub licaciones en el idioma que mejor entendían y se logró una unidad y fortaleza de heroísmo increíble. Algo no table también pasó durante el enfrentamiento bélico co n los hermanos bolivianos en el Chaco Boreal. Allá en l os lindes bolivianos, los aborígenes, al escuchar habla r guaraní a los paraguayos, gritaron: ¡Son parientes!, y ayudaron a los soldados paraguayos. Algo similar habrà ¡ pasado en las Islas Malvinas, con el “Neike chamigo⠀, dando coraje y unidad a los correntinos.

En la actualidad, está recuperando sus antiguos valores y est á emergiendo en igualdad de condiciones con castellano y otros idiomas, con legítimo orgullo y derecho. La Ley de lenguas, dictada por el gobierno paraguayo, hará pos ible la superación de muchas dificultades para que nues tra lengua materna adquiera el sitial que le corresponde . Entrará triunfante en el concierto de las lenguas del mundo. Terminarán los manoseos, llámese atropello, dig losia, yuxtaposición, aculturación o lo que fuera, par a erguirse en su propio enriquecimiento y abarcar global mente los valores de sus conceptos, como fueren necesario s, con neologismos propios o tomados de otro idioma. Sal drá ganancioso en todas las batallas, porque está aval ado por el vigor de sus vocablos, sintéticos, precisos, poéticos y fraternales. No en balde el estudioso antrop ólogo, Bartomeu Meliá, prestigioso lingüista mallorqu ín residente en Paraguay desde hace largos años, dijo: “Los jesuitas redujeron a los guaraníes, pero también los guaraní han reducido por lo menos a un jesuita. Fui reducido por los guaraní es”, haciendo referencia a su total identificac ión con la cultura guaraní. Finalizamos estos comentarios destacando especia lmente la extraordinaria labor de las Instituciones priv adas, que lucharon y siguen luchando, para que los gober nantes se comprometan seriamente con su enseñanza del id ioma. Si fuera así, será cumplida la nueva, genuina y verdadera liberación que consiste en la construcción d e un Paraguay multicultural y bilingüe.

 

oo o000ooo

&n bsp;

    &nbs p;       El ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI agradece al querido Maestro G irala Yampey, el confiarnos la publicación de este artà ­culo suyo. Aguyje ndéve Karai Girala Yampey ojeroviár e ATENEO-re omyasâi haĝua ko ne rembiapo porâite.

 

Remoñe†™Ãªsérô Girala Yampey rekove ha rembia pokue, ehesakutu ko’ápe: ht tp://www.portalguarani.com/autores_detalles.php?id=627

 


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