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Asunto:[paraguainee] =?utf-8?B?w5FhbW9tYmFyZXQ=?= =?utf-8?B?ZSDDsWFuZGUgcmU=?= =?utf-8?Q?ko?=
Fecha:Sabado, 2 de Abril, 2011  09:12:37 (+0000)
Autor:=?utf-8?B?TWlndWVsIMOBbmdlbCBWZXLDs24gR8OzbWV6?= <=?utf-8?B?TWlndWVsIMOBbmdlbCBWZXLDs24gR8OzbWV6?= >

Ñamombarete ñande reko (A propósito del Segundo Encuentro de la N ación Guaraní)

Por < span style="color: blue;">Paulo Lopez < span style="font-size: 12pt; font-family: "Cambria M ath","serif";">⋅ Marzo 28, 2011 ⋅ Imprimir Imprimir ⋅ Comentar < /span>

Emaña amoóto, me indica un joven pãi señalándome uno de los picos d e la Cordillera del Amambay.

Emaña amoóto, me indica un joven pãi s eñalándome uno de los picos de la Cordillera del Amamb ay que rodea a la comunidad Jaguatî, al tiempo de untarm e en el rostro el uruku, una tinta de tonalidad naranja con la que forma tres puntos en forma de triángulo entr e las mejillas y la frente. Aguardamos algunos minutos fr ente a la entrada del opysy, dispuesta hacia el levante, en tanto el oporaíva realizaba los preparativos para r ecibirnos según la usanza pãi tavyterã.  Los pie s descalzos, avanzamos en línea detrás del chamán que agitaba las maracas mientras elevaba las plegarias a la tierra a fin de que nos reciba con benevolencia, nos pro teja y que disfrutemos de la estancia. Ya dentro de la c asa comunal, nos enseña algunos movimientos con los pies , mientras otros sabios ancianos dispuestos en hilera ho rizontal en los apyka frente a nosotros observan detenid amente  el ritual de recibimiento.

Nación, guarani, Abamb
ay, Paraguay

Acto ritual de los guaranà ­es en el encuentro realizado en Jaguatï, departamento d e Amambay, Paraguay. Foto: Paulo López

Jaguatî, uno de los mojones de l Cerro Guasu, departamento de Amambay, fue el escenario que congregó el II Encuentro de la Nación Guaraní. Yv y Marãe’ÿ Tetã Guarani Mbareteverã que –bajo las consignas de Territorialidad, Autonomía y Libre determ inación– se realizó entre el 24 y 26 de marzo a fin d e deliberar sobre distintos aspectos que  afectan a los pueblos guaraníes en el contexto de la instalació n de los Estados en sus territorios ancestrales y, más&n bsp; específicamente, el significado que encierran para ellos los bicentenarios de las repúblicas.

El punto cardinal fue el t erritorio como elemento fundamental, como tekoha guasu, c omo ese “todo que existe sobre el aire, la tierra, en el subsuelo. La tierra extensa donde se desarrolla el ñ ande reko, donde están enterrados nuestros antepasados y donde cobra vida nuestra espiritualidad”.

Así también resaltaron e l espacio material del continente, Abya Yala, como un tod o indivisible y transfronterizo. En este sentido, Vera K uaray, Kaiowá, sostuvo que si Ñande Ru hubiera creado los más de 190 países existentes también tendría que haber más de 190 soles. La tierra es una sola y en tal sentido denostó contra el despropósito que implican la s trabas burocráticas que se les imponen cuando quieren pasar a uno u otro lado de las líneas ficticias de los países, pues cuando los colonizadores llegaron para mat ar no poseían pasaportes ni acreditaciones. Por lo tant o, también reclamaron soberanía de desplazamiento y qu e en tal dirección sus elementos identificatorios les si rvan para trasladarse libremente por sus territorios aho ra parcelados por las fronteras estatales, cuya autorida d no reconocen. El punto 5 de las exigencias de la declar ación final estipula: “El libre tránsito por nuestro territorio ancestral porque las fronteras no existen pa ra nuestros pueblos porque preexistimos a los Estados”.

En cuanto a lo s tratados y compromisos, reclamaron el acatamiento del C onvenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribale s y de las sentencias internacionales, como la de la Com isión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la restitución de las tierras a los enxet del Chaco. Por extensión, han reivindicado a la política como forma d e participación democrática para el avance en la conqu ista de estos derechos vulnerados por el autoritarismo de l modelo económico.

Cabe recordar que el Estado paraguayo ha recibido sanciones por el incumplimiento de este punto. El territ orio de los enxet está ocupado por la estancia Loma Verd e, de la stronista familia Domínguez Dibb, propietaria también de una red comunicacional desde la que han llam ado al exterminio a lo que calificaron como residuo del neolítico en diversos artículos del diario La Nación.< /span>

Las denuncias s obre persecución y asesinatos a los líderes en el marco de la lucha por la tierra tampoco faltaron, haciéndose mención específica  a los crímenes de los fazen deiros contra los indígenas. En efecto, hace unos meses una aldea pãi tavyterã fue atacada e incendiada presum iblemente  como represalia por los informes facilit ados por los nativos en la investigación y captura del narco José Martines Mendi Pavão, finalmente liberado, p ues la fiscalía “no encontró” elementos suficiente s para procesarlo. Por la impunidad imperante acordaron presentar una demanda ante la ONU para exigir un juicio d e responsabilidad civil y penal a los matones del Brasil y Paraguay. Igualmente, se expresó un mensaje de solid aridad y adhesión a la comunidad Qom de Formosa, Argent ina, por los hechos de desalojo y muerte ocurridos en la Comunidad Primavera, y también a favor de los mapuches, cuyos reclamos están siendo criminalizados en Chile y sus líderes juzgados con los instrumentos de la ley ant iterrorista de la dictadura de Pinochet.

Respecto a la cuestión ambient al, hicieron un llamado para el cumplimiento irrestricto de las leyes que rigen en la materia con relación a los cultivos con empleo intensivo de agrotóxicos, que enve nenan los cursos de agua, deterioran los suelos, destruy en los bosques y atentan contra la vida misma, produciend o enfermedades crónicas y la muerte. Esto provoca las m igraciones hacia zonas urbanas en las que los indígenas no tienen otra opción más que instalarse en condicion es miserables en las calles, las plazas y los semáforos con la mendicidad como única salida para subsistir. Deb ido a ello han incluido la exigencia de ser consultados y que sus decisiones sean respetadas en los casos en que sus territorios sean afectados por actividades extractiv as como prospección de hidrocarburos y minería. Del mi smo modo, requirieron la protección de las reservas de agua como el Acuífero Guaraní.

En la declaración final también se ap unta a la puesta en práctica de la figura constituciona l que reconoce la existencia de los pueblos indígenas co mo anteriores a la formación del Estado paraguayo y que , en consecuencia, tienen la atribución imprescriptible de organizar su vida de acuerdo a códigos propios, pue sto que se “sigue reproduciendo el modelo occidental t ransculturizador y asimilacionista violando el principio de autodeterminación y autonomía en el desarrollo de p edagogías originarias, saberes y conocimientos propios para la transmisión de costumbres, usos y tradiciones y mantener así nuestra cultura, la ética ancestral y los valores consuetudinarios”, subraya otro ítem del com unicado.

Como a mpliación de esto se halla presente, asimismo, el concep to de derechos culturales, según el cual los pueblos ti enen derecho a ejercer un control sobre la utilización y/o comercialización de sus conocimientos.  Sobre e sto refieren: “Protección y respeto al derecho colect ivo sobre los saberes, espiritualidad, usos medicinales y demás demostraciones y expresiones de nuestro patrimo nio cultural material e inmaterial”. Hay que destacar e sta parte, pues empresas como Monsanto que se están ins talando en el país algún día podrían venir a decir q ue patentaron la mandioca o la batata y que sin pagar la franquicia ya no podrán cultivar esos rubros. Lo mismo se aplica a la industria farmacéutica, que explota prop iedades medicinales de determinadas hierbas basándose e n los conocimientos ancestrales que los nativos desarroll aron al respecto, sin otorgar contraprestación alguna p or ello.

En otro capítulo, dado que este encuentro fue organizado por l a Secretaría Nacional de Cultura como parte de los fest ejos del Bicentenario de la Independencia del Paraguay, resolvieron que no hay nada que celebrar, pues “para nu estros pueblos solo fueron 200 años de despojo, discrim inación, humillación, avasallamiento, persecución, sa queo y muerte”. Esto debido a que la sociedad nacional dice enorgullecerse de sus raíces, pero desprecia, marg ina e impide el cumplimiento de sus derechos como person as reproduciendo los mismos paradigmas de la colonia, de acuerdo a lo enunciado por Ángel Vera, del Consejo Guar aní de Paraguay. Igualmente rememoró las cacerías hum anas, especialmente contra los aché, durante la dictadu ra, provocando el genocidio, o los genocidios, de los ta ntos que hubo. En otra parte de su intervención mencionà ³ el remate de las tierras en el Chaco a la empresa Carl os Casado para la explotación de los bosques de quebrac ho para la extracción de tanino, desarrollándose en est as tierras una explotación cruel y sostenida.

Asimismo, se debatió so bre la posibilidad de crear una instancia de participacià ³n indígena dentro del Mercosur, cuestión que fue rech azada, puesto que la prioridad es fortalecer la organiza ción interna y recién allí se analizaría la posibilid ad de participar en los estamentos nacionales e internac ionales.

Celso Padilla, guaraní de Bolivia, fue firme en su afirmación al sostener que entrar al Mercosur sería venderse al p recio de gallina muerta. Siguió fundamentando su negati va en que el Mercosur es un bloque exclusivamente económ ico-comercial y que si dentro de los propios Estados mie mbros no hay competencia ni relación equitativa, por el poder diferencial de los países que lo componen, mal ha rían los indígenas en integrarse en condiciones sumame nte desfavorables que solo garantizarían la pérdida de soberanía en sus decisiones, al quedar supeditados a l a voluntad estatal.

Finalmente, frente a las presiones asimilatorias y e tnocidas han reafirmado su deseo de seguir siendo lo que son, pues, según expresiones hechas por el tekoruvicha avá-guaraní durante las danzas nocturnas, “takuapu, maraka, ayvu mante ome’ê jeýta ñandéve ñande yvy. Pearã namombarete vae’rã ñande reko”. Solo el bam bú ritual, las maracas, las palabras han de restituirno s nuestras tierras. Pero para ello debemos fortalecer nu estro modo genuino de ser.

http://ea.com.py/namombarete-nande-reko-a-prop osito-del-segundo-encuentro-de-la-nacion-guarani/< /p>