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Asunto:[paraguainee] =?utf-8?B?TWJhJ8OpcGEgcGVqZSBjaHVwZS4uLg==?=
Fecha:Viernes, 12 de Febrero, 2010  16:33:43 (-0800)
Autor:Susy Delgado <susydelus @.....com>

Ko'âichagua jajuhúta gueteri ra'e ñande rapépe...
Pehechamína.

--- El vie 12-feb-10, Augusto Casola <augustocasola@hotmail.com> escribió:

De: Augusto Casola <augustocasola@hotmail.com>
Asunto: [SEP-PY] FW: RV: Reflexiones sobre nuestro idioma
A: sepppy@googlegroups.com, tmfaith@gmail.com, lu_marengo@hotmail.com, pkgaray@ing.una.py, elenaisacm2@hotmail.com, martabeatriz_espinoza@hotmail.com, ikidominguez@hotmail.com, aquinoaugsten@yahoo.com.ar, elizabeth_leite@lewkowitz.com.py, yopy_366@hotmail.com, zpym2004@yahoo.com, mpino@ing.una.py, isabelkrisch@fibertel.com.ar, antoniopecci50@gmail.com, adelvalle@abc.com.py, rcicioli@uhora.com.py, lisandro@abc.com.py, alcibiades@abc.com.py, alva@uhora.com.py, sferreira@abc.com.py, miliagm@yahoo.com, caceres.sergio@gmail.com, rsosa@abc.com.py, snoe@uhora.com.py, rauskin@pla.net.py, vjflecha@rieder.net.py, mariaeugenia@poemasdecafe.com, genaroriera@tigo.com.py, joseperezreyes@lawyer.com, jeuazarru@jeuazarru.com, ferpis13@yahoo.com, nelsonaguilera@yahoo.com, catalobogado@hotmail.com, francisco.oliveiraysilva@gmail.com, emikasa@rieder.net.py, esclivie@pla.net.py, carmagnol@hotmail.com, talaveralou@gmail.com, delfina@abc.com.py, oscarpineda@hotmail.com
Fecha: viernes, 12 febrero, 2010, 5:50 pm

una opinión intresante. Yo, personalmente no creo que hablamos mal el castellano por culpa del guarani, sino poruqe simplemente, desconocemos el castellano, açun entre la gente de alto coturno intelectual, digo, comok nosotros, no me refiero a politicos y otras yerbas similares.Saludos
 

From: emsamaniego@click.com.py
To: direccion@mundoelectricidad.com.py
Subject: RV: Reflexiones sobre nuestro idioma
Date: Fri, 12 Feb 2010 14:41:18 -0300

Muy buena reflexión

De:

Enviado el: viernes, 12 de febrero de 2010 01:59 p.m.
Para: emsamaniego@click.com.py
Asunto: Fwd: Reflexiones sobre nuestro idioma

 


           REFLEXIONES  SOBRE  NUESTRO IDIOMA

 En el puesto de peaje de Emboscada había un cartelón que decía  se buscan,  sobre la imagen  de cuatro personas. ¿ Qué nos  importa que ellos se busquen ?  Un periodista radial dice: el cuarenta y cuatro  presidente de los EEUU.  Un abogado exclama: estamos feliz. Un Ministro informa: esta previsto la construcción. Un diario capitalino destaca: Un soldado orgulloso de vestir el verde olivo que entrenaba palomas. El art. 290 de la  Constitución  Nacional  dispone “…... podrán realizarse enmiendas a iniciativa de la cuarta parte de los legisladores….o de 30.000 electores…… ”.

Según el texto, si la  petición  es presentada por la mitad de los legisladores o 100.000 electores, no se podrá iniciar el proceso de enmienda porque el número de solicitantes no concuerda con la exigencia constitucional.

 Â¿ Cuál es la causa de estas chambonadas idiomáticas ?  Nuestro  bilingüismo. Te llevo ahora mañana. Compró para su auto.  Agarrá  el ómnibus.  Me apuró todo mal.

 La falta de especialización en un idioma único, conspira contra la calidad  de nuestro lenguaje. Manejar correctamente dos idiomas no es asunto fácil.

Por la simbiosis  con   que  son utilizados, los idiomas  se contaminan mutuamente; los hablamos simultáneamente, no alternativamente como debería ser. Ej.Cerro perô, mediante che, nde causa,  pira caldo, sombrero kaá, o jheka trabajo, Alto Verá. El yopará es el summum de la mezcolanza: Che ngo  a creé que co política coa no ñe conveníri ñandeve porque a má dia o empobrecé a la gente.

 Â¿ Vale la pena bregar por la perpetuación de nuestro centauro lingüístico ?

¿ Estamos haciendo algo por ordenar nuestro desastre idiomático ?

 A modo de opinión  pererî  mí, sin la intención de hacer un estudio exhaustivo, veamos  algunos aspectos del tema  para aportar material de análisis, ya que es sabido que de la discusión nace la luz.

 La  Fundamentación del Proyecto de Ley de Lenguas elevada por el P.E. al  Congreso de la Nación, el 13-09-07 ( el Proyecto), con el fin de reglamentar los artículos 77 y 140 de la Constitución  Nacional,  propugna la “construcción de un Estado bilingüe” mediante el uso obligatorio del guaraní en los tres Poderes.

 A mi parecer, el Proyecto está desorientado. Confunde la necesidad de mejorar  nuestro  sistema lingüístico con el estado decadente en que se halla el guaraní.

Impone cargas  a la gente para salvar a la lengua, es decir,  privilegia al fenómeno fonético  en perjuicio  de la persona.

Lamenta la transición hacia el castellano, sin percibir que la oficialización del guaraní no puede equiparar ambos idiomas,  ya que la Ley es incapaz de curar las debilidades de la lengua vernácula.  El bronce no puede convertirse en oro por Decreto.

Es imposible pretender que  â€œel  sistema educativo produzca ciudadanos completamente bilingües, eficientes en ambas lenguas” y evitar al mismo tiempo la  preeminencia del castellano, porque la ley de supervivencia del más fuerte no permite equilibrar fuerzas desiguales, y la ley del menor esfuerzo desalienta  la expresión de las ideas, por duplicado, en castellano y guaraní.

 El anhelo del Proyecto,  el  bilingüismo 100%,  conlleva   una  meta absurda.  Si todos podemos  hablar  con todos  en cualquiera de los dos idiomas; todos podemos hacerlo en uno solo de ellos, lo que dará por resultado  un idioma de sobra que no será utilizado, como ya  se puede observar  en nuestras ciudades principales. Quien aprendió el castellano, ya no lo suelta; lo utiliza preferentemente en su hablar cotidiano, relegando al guaraní solo para mechados y firuletes, como ocurre con el Canal Arandú Rapé: rótulo en guaraní y contenido en castellano; o como los discursos en esta lengua elogiando las virtudes del guaraní.

 Si tenemos un idioma  superfluo, ¿para qué cargarnos  con el costo de mantenerlo?  ¿Para ufanarnos proclamando al mundo que tenemos un idioma autóctono? ¿Y qué ganamos con eso? ¿Honores?,  ¿Privilegios?, ¿Credibilidad ante el F.M.I?,  ¿ Aumento del PIB ?

 El bilingüismo nacional. Es una desgracia que en un país de geografía uniforme y  pocos habitantes la gente  no pueda hablarse   por trabas idiomáticas. A  escasos  kmts. de las ciudades  ya encontramos  compatriotas que no entienden castellano, con su acceso al conocimiento bloqueado.  Son signos de una casa dividida, desorganizada.

En la mayoría de los  países,  la gente  capta  la idea de sus semejantes  al escuchar tan solo una palabra, por ej. comida,  y  en Paraguay, además de esa palabra,  precisamos  oír  tembi-u.  Es prueba de que  actuamos  con  el 100 %  menos de eficiencia en el campo idiomático; la  doble emisión de voz para  expresar una idea  Ãºnica, implica  duplicar todo el esfuerzo en  tiempo consumido,   uso  de materiales,  paga a profesionales etc.,  sin ninguna  expectativa  de  beneficio doble. En este caso, el bilingüismo tiene un componente en exceso,  semejante  a un partido de fútbol con dos pelotas.

 En Wikipedia  encontré un dato muy llamativo. El Canadá, Estado bilingüe, tiene una población del 18% de personas bilingües. En nuestro país lo somos en  más del 50%.     Â¿ Porqué tanta diferencia ?  Â¿Somos mejores que los  canadienses ?  No.  Las dos  lenguas oficiales de ese país  son igualmente eficientes  y  modernas,  de modo que cada habitante encuentra en su lengua materna todos los servicios  que la otra  pudiera brindarle: Ciencias, Artes, Cultura, Tecnología, etc. Pocos necesitan de los dos idiomas.

 En Paraguay no sucede lo mismo. Como los idiomas de nuestro  bilingüismo no están cualitativamente  equilibrados,   la  migración idiomática se torna inevitable.

El castellano es equiparable en funcionalidad al francés o al inglés, mas no así  el   guaraní, idioma rústico  de  valor comunicativo deficiente.

Se estima que más del 80% de los   paraguayos  â€œ nace ”  hablando guaraní. Después, por necesidad,  aprende el castellano y se vuelve bilingüe. Siendo así, nuestro  alto  Ã­ndice de bilingües  refleja  el gran número  de guaraní hablantes originales, que luego recurren al castellano atraídos por los beneficios que su lengua  materna no le da.

Nuestro acentuado bilingüismo no es  pues el resultado de las bondades del bilingüismo mismo, sino el fruto de la reacción defensiva del Pueblo contra la lengua minusválida.

 Es obvio que la solución de nuestro desorden idiomático depende del  diagnóstico correcto del problema. Si consideramos al bilingüismo como una bendición, un facilitador  de la comunicación, una ventaja,  tendremos  tropezones   y sobrecostos  linguísticos  por los siglos de los siglos.

Si, por el contrario, lo catalogamos como fenómeno anormal, una complicación inútil,  la solución será definitiva y se dará  por inercia, simplemente no haciendo nada por fomentarlo.

Para mí, la proyección secuencial de nuestro lenguaje es clara: guaraní à bilingüismo  à castellano, apoyada en causas económicas y sociales cuyo control está fuera del alcance del Estado. La primera etapa está llegando a su fin, la segunda sigue a ritmo acelerado  por el influjo de la radio y la TV,  y la tercera es imparable por la manifiesta inferioridad operativa  de la lengua materna.

Nuestro bilingüismo es transitorio, aunque el  tiempo que demande la transición dure 100 años más. Es el vaticinio de las estadísticas.

 El guaraní como idioma oficial. Según  palabras  textuales del  Proyecto, el guaraní  no tiene el mismo nivel social y cultural que el castellano;  es lengua minorizada , subordinada al castellano, características  suficientes  para descalificarlo como idioma oficial. Dicho en términos matemáticos, si admitimos  que 2 es menor que 3, no es lógico  pretender que 2 sea igual a 3.

Por otro lado, su  condición de lengua mayoritaria no le otorga, solo por ese hecho, la  idoneidad requerida  para desempeñar aquella función.  En esta cuestión, no es aplicable el principio democrático de que la mayoría  manda.

 Por eso, a mi criterio, el rango de idioma oficial otorgado al guaraní debería ser cancelado. Siendo una disposición constitucional de carácter administrativo, es revisable. No constituye  un  principio fundamental indefectible.       

 Si en dos siglos de vida independiente nos manejamos  con un solo idioma oficial, ¿ porqué, justamente ahora,  habríamos  de necesitar dos ? ¿ No deberíamos emular a los EE.UU  de Norteamérica y del Brasil, países grandes y ricos, que siendo más  pluriculturales y multilingües que nosotros  se contentan con  un solo idioma oficial importado ?

 El guaraní es lengua propia,  solo a  medias. Es  propia de la raza guaraní, que prácticamente ya no existe. Los paraguayos no somos indígenas; somos mestizos.

Nuestra  herencia lingüística paterna es tan  propia como la materna, por lo que deberíamos tener la astucia de aceptar la que más nos conviene, sin atenernos a atavismos históricos ni criterios afectivos, considerando que el idioma es, antes que nada, un instrumento utilitario.

No es traición a la patria el alejarnos del guaraní en procura de mayor precisión, y simplificación de nuestro lenguaje. Nuestros padres iban al correo, estampillaban un sobre y lo metían en el buzón;  ¿ es acaso un agravio  a su persona  si hoy lo hacemos por e-mail ?

 La enseñanza en lengua materna  es un tema mal interpretado, a mi modo de ver.   Las clases dictadas en idioma que el educando no entiende son  causa de deserción escolar. No  veo cómo  se superará este inconveniente dándole más lecciones de guaraní al campesino. Enseñar guaraní no es igual que educar en guaraní.

 Y aquí resalta la dramática incoherencia de nuestro régimen  lingüístico. Desde que nace  enseñamos guaraní al infante y, luego, al pisar la escuela, recién ahí nos damos cuenta de que es castellano lo que él necesita  para desenvolverse plenamente en la vida. Es como si a un deportista le entrenáramos en juego del fútbol durante 6 años, y después, llegado el momento de competir, ¡ lo metemos en una cancha de tenis !

Para muchos, esta transformación de idiomas es un obstáculo insuperable y los convierte en analfabetos de por vida;   para otros, sus consecuencias negativas les acompañarán  hasta los más altos cargos que llegaren a ocupar.   

Para evitar que este grave  problema se eternice, se impone  la necesidad de  implantar  un idioma único para el país, que obviamente  será  el castellano. Ya  lo tenemos aprendido en gran medida, y podemos enseñarlo, en campaña nacional sistemática,  al 30% de la población que no lo conoce, o reducir este índice  al mínimo posible.  A  menor costo,  aprovechando la  expansión de la Radio y la TV, obtendremos mejores  resultados que apostando al bilingüismo. 

 Entonces,  lo aconsejable es alfabetizar al escolar guaraní hablante  a  través  de  su propio idioma,  enseñándole el castellano al mismo tiempo, en clases que se darían más o menos  así:

Coa co letra hera A, ha i  pype  i catú yascribí Árbol,   ha aveí  Alto. Árbol he i sé ybyra mata, ha alto he i sé ybate. Upeicha i catú  ja é: ese árbol es alto. Upea hei sé. Pe ybyra mata i yyvaté…Es decir, sin inhibir  el lenguaje  natural  del chico, debemos orientarlo hacia su  transformación  al castellano.  Mientras existan niños hablando guaraní,  nunca faltarán maestras que conozcan el idioma, sin necesidad de recibir adiestramiento caro.

 Así conseguiremos que el alumno, al terminar la primaria, haya adquirido una base apreciable de castellano, que se podrá  ir ampliando conforme a planificación adecuada.

 La enseñanza obligatoria del guaraní no se justifica, considerando que el uso del idioma en asuntos serios  es nula. El paraguayito y la paraguayita, a los 6 años, ya conocen de guaraní todo lo que van a necesitar en su vida; no precisan de giros nuevos ni reglas gramaticales. Es necesario  darles lo que les falta, no lo que ya adquirieron  en su casa.

 Considero pues  una traición a los niños  monolingües guaraní,   un egoísmo imperdonable de nuestra parte, un nacionalismo hipócrita,  el gasto que hacemos de su tiempo y su dinero para  inducirles  a persistir en su idioma rudimentario, sabiendo que  si ponemos a su alcance la otra lengua, les estaremos dejando bastante mejor preparados para enfrentar la lucha por la vida.

 Creo también  oportuno desmitificar un par de tabúes  relacionados  al tema.

 1 - La identidad nacional,  es una  característica coyuntural. No es estática, e inmutable como una toma fotográfica.  Es producto de la vida misma, acción, dinamismo,  maneras de conducirnos  que van cambiando a través del tiempo.

Pancha Garmendia o Juana Pesoa  tienen poco en común con una moza de hoy. Con los varones pasa igual; su caballo se convirtió  en moto, su poncho en campera coreana y su naco en chicle, sin afectar  su idiosincrasia paraguaya.

La identidad no se pierde; se transforma  para bien o para mal. Perder la condición de bilingües no nos hará ningún daño, ni será traumático, porque está ocurriendo gradualmente y no implica que vayamos a quedarnos sin vehículo  de comunicación.

 Tenemos que borrar de nuestra mente la idea de que la paraguayidad  está indisolublemente ligada al idioma  guaraní.

Hay confusión en la caracterización de nuestra identidad nacional. Algunos creen que todavía somos  silvícolas  recolectores   y  que su lengua es inherente a nuestro ser.                                                    

Tampoco debemos confundir identidad nacional con patriotismo. La primera es rasgo cultural y su alteración puede ser beneficiosa; el segundo es conducta social y  su ausencia es deshonrosa, vergonzosa.

 Ya no somos un país en proceso de formación, ni estamos en riesgo de desintegración. No existen rivalidades exacerbadas de ningún orden. Estamos bien cohesionados, consolidados como nación. Por eso, es infundado  suponer  que la pérdida del  guaraní  â€“ un componente  de nuestra identidad -  derrumbará  la estructura de nuestra nacionalidad, ocasionando una diáspora que dejará  al país sin habitantes.

Por el  kukú de la pérdida de identidad, no debemos  sentirnos esclavos de la tradición   y quedar paralizados sin  hacer  nuestra parte en la tarea de moldear  el futuro, para  completar la inserción de  nuestro Pueblo en la vida moderna, incompatible con el idioma  de la selva.

Si el guaraní ya no sirve, tendrá que acabar, ña mbyasy ramo jepe.  Si murió el latín, idioma de Emperadores, ¿ porqué no habría de morir  el idioma del Cacique ?

 2 - Patrimonio cultural de la Nación.  El  idioma es un bien intangible, etéreo, imposible de controlar; no lo podemos colocar en un estante y encerrarlo bajo llave en un museo. No tiene sustancia material como un libro o una escultura. Es inasible.  Permanecerá o  desaparecerá conforme sea su desempeño en la percepción de la gente.

El idioma tiene mayor  preponderancia  como bien económico que cultural y por eso, como se rige por  la ley de la oferta y la demanda, se escapa del control del Estado que nada puede hacer en  su favor,  si a su gente no le interesa su destino. ¿ Cerraron  ruta alguna vez los campesinos exigiendo “respuesta” a  reclamaciones lingüísticas ? Nunca.

Las reivindicaciones  del  guaraní son propuestas de citadinos que no conocen la humillación  de vivir sin el castellano,  idiomáticamente ricos ensalzando la pobreza.

 La opción española.  A mi parecer,  ni el bilingüismo ni el guaraní son alternativas válidas para ordenar nuestro caos idiomático. Nos queda pues el castellano, igualmente propio,  que no precisa implorar  ayuda estatal para  subsistir  y,  por añadidura, es idioma internacional de mucho prestigio, atributo con que no cuenta el guaraní, lengua ésta exclusivamente nacional, que nos aísla de la comunidad americana.

 No es novedad que los paraguayos somos el transplante en América de una sociedad europea. Fuimos Colonia. El movimiento independentista de 1811, que no fue gestado por indígenas, interrumpió la Administración española  pero no cortó  la tradición ibérica. Nuestras organizaciones e instituciones jurídicas, técnicas, administrativas, científicas, religiosas,  militares, artísticas, deportivas, etc. están todas inspiradas en modelos europeos, con peculiaridades locales comprensibles. Esta perspectiva nos muestra que estamos más identificados con la cultura  europea  que con la aborigen sudamericana,  apareciendo así el  idioma guaraní como la pieza que no encaja en nuestra organización social,  aunque esto  parezca una falacia, dada la gran cantidad de hablantes con que cuenta, (yopará, no guaraní).  

Vista Ud. a un hombre con zapatos, traje y corbata; agréguele en la cabeza una vincha multicolor y un penacho, y tendrá la alegoría perfecta del impacto del  guaraní en nuestra cultura: elemento perteneciente a otro conjunto,  que no armoniza con el resto.

 No debe pues sorprendernos  que nuestro lenguaje se vaya despojando paulatinamente de su  componente foráneo, en un proceso de depuración continua  que va debilitando al guaraní  inexorablemente, ej. “...upeare, ore llamá poderosamente la atención ”,  o        â€œ …upeicha i katú o participá en representación del partido ”, o “ non tendei la realidá del campesinado ”, expresiones todas en  guarañol,  precursor nacional  del   español.

Este bilingüismo simultáneo es empleado por gentes de lengua materna guaraní;  denota  las ansias que tienen de hablar en castellano, desprendiéndose inconscientemente  del componente ajeno a su cultura civilizada.

 No decimos con esto que el castellano será la varita mágica que solucione todos los problemas del paraguayo, ni que lo volverá rico. No.

Los indolentes, los apáticos, los simapéna no tienen cura; no hay progreso posible para ellos. Pero sí será una puerta abierta al desarrollo  para los talentos adormecidos en el sub mundo monolingüe guaraní, el ghetto lingüístico en que viven  marginados, y donde el saber  tiene entrada  prohibida, pero la pobreza es invitada de honor. ¿ Casualidad ?  

 Pregunté a una mujer que se disponía a aplicar una pomada a un dedo quemado:

Ha e pa hina pea la pohâ, chake la caigué co i yargel. Ha e, me respondió. Co iyapere  ngo he í, “ para quemaduras de cualquier índole ”.

Leer, escribir y entender castellano, aunque sea  elemental,  brinda  a nuestra  gente más seguridad y autoestima. Y eso no es poca cosa.

 A los que siguen dudando les propongo dos pruebas:

 1 - Personal. Imagínese que venga  el mago Merlín y  le obligue a renunciar a  uno de sus idiomas, a elección de Ud. ¿ Con cuál se queda ?  Â¡ Apuesto a que elije el castellano!

Y si elige el guaraní, se encontrará al instante  incapaz de realizar sus tareas.

 2 – Encuesta. Dispóngase la suspensión por 1 año de la enseñanza obligatoria del guaraní. Su estudio será optativo. Los profesores del idioma cumplirán estrictamente su horario de clases, siempre que queden al menos tres alumnos interesados por aula, para quienes las calificaciones sí serán consideradas a efectos de la promoción de grado. Comparando el total de alumnos con la cantidad de interesados en las clases, se conocerá el resultado de la encuesta. Presiento que la deserción será masiva.

 La primera consecuencia será una ruidosa manifestación de profesores del idioma, en reclamo de sus derechos adquiridos gracias al desliz constitucional. Habrá que asegurarles que recibirán una compensación justa  e informarles que, si la encuesta es adversa al guaraní, se suspenderán definitivamente las clases, pero se pagarán los sueldos por X  tiempo más, para posibilitarles entretanto a buscarse otros medios de vida.  Es el precio que deberá pagar el Estado por haber defraudado a su juventud,   alentando el estudio de una  profesión cuya demanda no depende de necesidades  reales,  sino de una decisión política reversible en cualquier momento.

 No es difícil calcular el ahorro que la suspensión definitiva reportará al Fisco, además de liberar recursos humanos  para dedicarse a tareas realmente productivas.

 La construcción del Estado Bilingüe,  guaranizando  la  Administración,  es un despropósito. Significa burocratizar doblemente el aparato estatal  sin beneficio alguno,  con la única intención de fortalecer  la “lengua en desventaja”, cuando el objetivo de la acción del Estado debería ser la  persona  en desventaja.

 Es insensato intentar  refaccionar una construcción precaria -  la desfasada lengua  guaraní -   cuando ya tenemos otra totalmente terminada  esperando a ser utilizada.

El guaraní es insalvable por su notoria discapacidad frente al  castellano. Su voluntad de crecer se detuvo con la extinción de la raza aborigen que lo hablaba. El enanismo de que padece es congénito, y aunque pudiera  aumentarse el número de sus hablantes, su mal no se curará, solo se hará más evidente.

 La intención del Proyecto me recuerda al político de una canción, que decía: ¡….. y aquí construiremos el puente que tanto necesita el Pueblo ! ¡ Pero, señor, si aquí no hay río !

¡ Y también construiremos el río !  Calcado. Como el guaraní no hace falta en la administración del Estado, cuestión demostrada por años de experiencia, se intenta crear la necesidad artificialmente, por Ley, para que aumente la demanda de profesionales del ramo y no en beneficio del campesinado monolingüe,  ni del  resto de la población.

 La Administración, la Legislación y  la Justicia no son cosas  de indios. La raza guaraní no llegó a evolucionar hasta el  grado de civilización, por lo que su lengua no pudo generar palabras utilizables  en  el lenguaje moderno. Su  pobreza lexicográfica   obligará a  la creación artificial  de palabras para uso en las Instituciones del Estado,  tarea  imposible de realizar por su magnitud   y  porque el Pueblo no acepta los vocablos  creados  en  laboratorio. La gente dice dié mil, miércule, juño. Pa su,  ararundy,  jasypotei,    son simples  elementos decorativos en billetes y calendarios. ¿ Escuchó alguna vez a la gente decir ?:   i porâité pa la nde aravó papahá -  jha e ngo apokuaaha    -   o valé mokoipa su – O  ngûajhema ary pyahu.

 Â¿ Qué utilidad  tiene inventar, enseñar, aprender y aplicar innumerables  palabras en seudo guaraní, haciendo  un esfuerzo enorme, solamente por el  prurito  de proclamar ante el mundo: ¡TENEMOS UN IDIOMA PROPIO, SOMOS LOS ÚNICOS EN AMÉRICA LATINA! ¿ Únicos sagaces o los únicos despistados ?

 Â¿ Se imagina Ud. el trabajo que cuesta  traducir al guaraní nada más que el Código Civil o  lo que significa dictar cátedras en esa lengua,  en cualquier rama de la ciencia ?:       La materia ngo o atraé la materia pe, pe i masa  razón directa re , jha aveí pe ditancia  cuadrado razón inversa reheve .... Por Dios!, señoras y señores, ¡ que disparate !

 Si pensamos la palabra “perro” , se nos representa en la mente la imagen del canis lupus familiaris. Si decimos “  yaguá  ” volvemos a recibir la imagen del mismo animal. Es la  evidencia de que, en nuestro hablar,  el vocablo “yaguá” está de más,  pues ya lo tenemos imaginado con la palabra  â€œ perro”.  Para ser justos, podemos invertir el orden y deducir que el término  sobrante  es “perro”.   De acuerdo. Hagamos la prueba con  “silogismo”, “equilibrio”, “gravedad”, “circunstancia”, “nacer”, “helada”, “mesa”, “alambre”, “pintura”, “escultura”, o  muchos otros vocablos más,   y  resulta  que su equivalente en guaraní simplemente no existe, porque los dueños de la lengua nunca llegaron a las alturas del pensamiento, la ciencia o el arte. Inventarlos en la  Academia  no tiene caso; “hora”, para el paraguayo es hora;  aravó es solo para la tele.

 Por tanto, podemos concluir que hablamos el guaraní solo por gusto, o por costumbre, no porque al castellano le falten  palabras  para expresar cabalmente nuestras ideas.

 Y simplemente  por darnos ese gusto, ese placer,  el Proyecto está proponiendo al Congreso Nacional que se obligue por Ley, entre otras cosas:

-          Tener la presencia equitativa de las lenguas guaraní y castellana en los medios de comunicación.

-          Contar con un plan de educación bilingüe guaraní-castellano en todo el sistema de educación nacional desde la inicial hasta la superior.

-          Las leyes de la  Rca. serán sancionadas y promulgadas en las dos lenguas oficiales. Se dictarán también, en ambas lenguas, las disposiciones normativas de rango inferior a la Ley, incluidas las ordenanzas municipales.

-          Se utilizarán tanto el guaraní como el castellano en la administración de la justicia, y para el efecto los operadores de la justicia deberán tener competencia comunicativa, oral y escrita, en ambas lenguas oficiales.

-          Los avisos, formularios e impresos oficiales estarán redactados en los dos idiomas oficiales.

-          Las etiquetas de los productos alimenticios, medicinales, industriales, culturales, artísticos, manufacturados y otros, estarán impresas en ambas lenguas oficiales.

-          Los títulos académicos de todos los niveles y modalidades del sistema educativo nacional serán impresos en ambas lenguas oficiales y de un solo lado.

-          La creación de la Secretaría de Políticas Lingüísticas con competencias para planificar e implementar las políticas públicas referidas a todas las lenguas habladas en el Paraguay.

-          La creación de la Academia de la Lengua Guaraní con competencia para normativizar  esta lengua.

 Â¿ Y cuánto nos costará  toda esta parafernalia burocrática en tiempo,  dinero y recursos humanos,  solo por placer,  por  el gusto de mantener un patrimonio cultural volátil  y por sujetar un elemento desfasado de la identidad nacional ?

 La sola idea de enseñanza universitaria en guaraní, supone problemas  de grandes dimensiones que deberíamos sopesar muy bien  antes de meternos en camisa de once varas.  Es impensable que un monolingüe guaraní pueda obtener un título universitario, o aun de mando medio,  y poder ejercer la profesión.   Por tanto, si forzosamente debe conocer el castellano, idioma en que está formulada toda la estructura universitaria,       ¿ para qué empecinarnos  a duplicar todo el sistema al guaraní ? Â¿ Y los textos ? ¿ Y los profesores ?  ¿ Y las especializaciones en el exterior ?

 Creo llegado el momento de preguntarnos y de responder honesta y objetivamente:

 Â¿ Es conveniente o necesario  el bilingüismo en el  Paraguay ?  

 Yo creo que no.  Porque no es lógico que los miembros de un país pequeño utilicen códigos de comunicación diferentes, sobretodo si es a  costo  redoblado.

Por causa de un  nacionalismo ingenuo, o por intereses gremiales, en la era de la simplificación, la eficiencia, la velocidad, la competitividad,  no podemos darnos el lujo de mantener un idioma extra, a costa de un Presupuesto apuntalado  con Bonos del Estado ( pagarés), solamente por el pueril encanto de decir que hablamos  dos idiomas nacionales.

 Según el Proyecto,  â€œ ….Las estadísticas señalan que en los últimos años   creció repentinamente la población que se autodefine “bilingüe”, y disminuyó drásticamente el grupo monolingüe guaraní,… ”  

Esto significa que el camino hacia el  monolingüismo castellano está abierto y  transitado. Entonces,  lo mejor que podemos hacer es dejar de obstaculizar  la decisión  espontánea del Pueblo y, de paso, ganar tiempo y ahorrar fondos al Presupuesto.                             

 Sin embargo, no creo que alguien  se oponga a que el guaraní trate de mantenerse vigente por sus propios medios, o que reciba subsidios de las ONGs o la ONU, o que solicite apoyo del Estado en medida razonable,  como por ejemplo, la apertura  de Institutos de aprendizaje voluntario del idioma, o la creación de una Academia rectora de la lengua. Eso es justo.         

Lo que me parece inaceptable es que la afición de algunos  se convierta en pesada carga para los demás, obligados por una Ley de corte  fascista,  atentatoria contra la libertad de  expresión y  la propiedad  privada.  Hablar es un derecho, no una obligación.

 Así pues, los  amantes de la lengua nativa tendrán que resignarse y  aceptar la  realidad.   Pero  pueden estar seguros de que nadie les impedirá hablar, cantar  o escribir en guaraní, donde sea y  cuando sea. Mientras vivan, este idioma  vivirá.   En  contrapartida, deben asumir  que su afición no es  universal,   y  que sus hijos y nietos   no siempre compartirán su pasión por el idioma. No se traumarán ni sufrirán porque el guaraní desaparezca, ya que nadie añora lo que no es de su tiempo, de su mundo, como dice el escritor Khalil  Gibran en relación a los hijos: “….Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, pues ellos tienen su propio pensamiento. Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti, porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.”

 En resumen:

- Para hablar con gentes de nuestra pequeña región paraguaya, es suficiente un idioma.

- Si hablamos dos idiomas, es solo por gusto o por costumbre, no por necesidad.

- Pagar un alto precio solo por gusto  es irracional.

- Es imperativo entonces desprendernos de un idioma.

- Ese idioma es el guaraní, por la mayor capacidad comunicativa del castellano.

 Por tanto, y considerando:

a) – Que nuestro bilingüismo propicia la existencia de ciudadanos  de primera clase y

        de segunda clase,

b) – Que debemos centrar nuestra atención en el sujeto en desventaja y no en la 

        lengua en desventaja,

c) – Que nuestra identidad  nacional  no debe permanecer en el puerto del pasado,  

        amarrada a una  lengua rústica, y debe ser  liberada para surcar airosa los

        mares del futuro,  mi proposición final es la siguiente: 

1) - Desligarnos oficialmente del idioma guaraní, dejándolo librado a su suerte.

2) - Emplear los recursos materiales y humanos economizados  para lanzarnos    

       decidídamente a mejorar nuestro castellano,  o para otra  finalidad loable.

Tener un idioma bien manejado, es mejor  que dos medias lenguas corrompidas.

Asunción, 25 de Noviembre  del 2009.                                                                              

                                                                     Víctor Manuel Ruiz Díaz


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