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A través de
las observaciones diarias y siguiendo un plan de investigación en
numerosas escuelas infantiles y primarias y en relación con muchas
familias, se va haciendo cada vez más claro que hay en todo niño, desde
las más tempranas edades, un potencial de desarrollo insospechado y
estimulante.
Pero también
se concluye, al seguir observando de cerca tantos niños y niñas, que un
gran número de posibilidades de desarrollo se pierden en los primeros años
porque padres y madres no les dan la oportunidad de revelarse. Incluso
algunos destruyen, sin advertirlo, esas posibilidades.
Por poner un
ejemplo: bebés de cinco meses son capaces ya de sostenerse cuando se
colocan en una escalera; a los ocho o nueve meses, la suben enteramente,
sin ayuda de nadie. Las consideraciones y sugerencias que se desprenden de
este sencillo ejemplo, y siguiendo siempre en la línea del aprendizaje
temprano, pretenden hacernos cambiar algunas costumbres familiares e,
incluso, escolares.
Sinceramente,
no hemos de tener miedo a proponer ejercicios y actividades a los niños,
por difíciles que nos parezcan, pensando en sus limitaciones de los niños.
Esta actitud es negativa y causa retrasos, no sólo en los aspectos
físicos, sino también intelectuales e incluso, conductuales. Apuntamos un
lema, muy celebrado por los niños, pero que pone en jaque a algunos
adultos que les atienden: -"Niño mimado, niño desgraciado"-. Quizás
gustará más el lema que es el título de un libro de nuestro buen amigo
Burton L. White: -"No lo mimes, quiérelo"-.
La
experiencia confirma que un elevado número de fracasos escolares son , en
buena medida, consecuencias de una falta de educación psicomotriz
-capacidad para resolver cualquier tipo de problemas que se presenten,
especialmente relacionados con el desplazamiento- en los primeros años del
desarrollo. Fijémonos en estas consideraciones:
- Los
problemas de inadaptación, generales o específicos, están relacionados
con trastornos o déficits motores, neuromotores o perceptivo-motores; es
decir, tienen que ver con el movimiento.
- El buen
desarrollo psicomotriz durante la infancia es la base para un
aprendizaje adecuado, y el grado de desarrollo psicomotriz en los
primeros años de vida va a continuar a lo largo de toda la existencia
del niño.
- La
motricidad influye en el psiquismo; de tal modo, que el proceso
intelectual depende de la madurez del sistema nervioso. Es decir, hay
una estrecha vinculación entre lo físico-fisiológico y lo
intelectual.
- En el
aprendizaje de la lecto-escritura y el cálculo es básico el desarrollo
psicomotriz.
Los
ejercicios relacionados a continuación, propuestos al alumno en edad
preescolar, modifican (mejoran) el desarrollo de la percepción, la
voluntad, la atención y la inteligencia; son una preparación para los
aprendizajes citados anteriormente y previenen el fracaso
escolar:
- Ejercicios
de ritmo y control postural, de distintas formas de desplazamiento y de
orientación espacial.
- Actividades personales libres y creativas.
- Manejo del
lápiz, percepción de formas, discriminación de colores.
- Movimiento
en espacios cerrados, evaluación de tamaños, reconocimiento de números y
cantidades.
- Ejercicios
de orientación temporal, juegos con puzzles, recortar y pegar y otros de
motilidad manual.
- Ejercicios
de coordinación psicomotora global, mímica, juegos de tacto, juegos de
atención.
Y... al niño,
a la niña, hay que hablarle siempre de forma correcta, con buena
articulación y pronunciación clara, sin imitar sus defectos de
pronunciación.
¿Alguna idea
más? Sí, al actuar con elementos materiales es conveniente que el niño los
perciba con todos los sentidos posibles; así sus circuitos de memoria se
multiplicarán y también podrá seguir sus propios intereses, es decir, su
estilo mental propio.
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