ORGANIZACIÓN RESCATE HUMBOLDT / SAR
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NOTISAR - NOTICIAS SOBRE RESCATES
UN RESCATE DESDE BOLIVIA EMPEZÓ CON EL SOS "ESCRITO" CON LA ROPA DE
LOS
Los universitarios, cuando vieron a los socorristas llamaron su atención
con un papel estañado.
09 DE DICIEMBRE DE 2002.- BOLIVIA.- La ropa atada que
formaba la sigla S.O.S., -sigla universal de pedido de socorro-, fue la mayor
pista para que ayer a las 8:45 de la mañana, Gerald Marañón, el voluntario,
Shelvy Bellot y el guardaparques Pedro Vargas, encontraran a los tres
universitarios extraviados. La señal estaba escrita en una gran roca del río San
Mateo, donde los jóvenes habían dejado sus prendas atadas, luego de que el lunes
ya habían percibido la presencia del helicóptero Lama S.A 315 que sobrevoló la
zona en su búsqueda. Los socorristas recorrieron el lunes el lugar sin lograr
divisar la presencia de los jóvenes debido a la lluvia que caía. Sin embargo,
seguros de encontrar algo, la mañana del martes volvieron a pasar la zona. El
helicóptero hizo un recorrido de aproximadamente 30 kilómetros por la ruta del
río y fue después que divisó el escrito. "Los tenemos" dijeron porque estaban
casi seguros de haberlos encontrado. Los socorristas guiados por el guardaparque
del Nacional Carrasco, descendieron para verificar las prendas. Sin embargo, los
muchachos no estaban ahí. La esperanza en los voluntarios por encontrarlos seguía
viva por lo que inmediatamente retornaron al helicóptero para volar hacia las
nacientes del río. Minutos más tarde y a un kilómetro y medio del escrito que
dejaron los universitarios, finalmente fueron vistos en una ladera gracias a las
señales que enviaban con papel estañado. La emoción era enorme por lo que
inmediatamente los socorristas buscaron un lugar para aterrizar. Una vez
hallados, los universitarios fueron atendidos por el grupo paramédico del SAR. El
helicóptero retornó a Itirapampa para proveerse de combustible e inmediatamente
volver al lugar y sacar de la pesadilla a los universitarios.
LA EXCURSIÓN SE
CONVIRTIÓ EN UNA INTERMINABLE PESADILLA
"Cuando vi el helicóptero... lloré de
alegría", exclamó Fernando Cisneros Arza, de 23 años, al descender del
helicóptero que poco antes los había rescatado -a él y sus compañeros Tito
Rodríguez y Rubén Soto- del río San Mateo. El cielo estaba despejado en
Itirapampa, a unos 25 kilómetros de Villa Tunari, cuando los tres jóvenes
excursionistas descendieron del helicóptero Lama de la Fuerza Aérea. El reloj
marcaba las 09:00 horas y con esto había concluido una búsqueda de rescate de más
de una semana. Doce días antes, Fernando Cisneros Arza, Rubén Soto Terrazas y
Tito Rodríguez Terrazas, estudiantes de la carrera de Biología de la Universidad
Mayor de San Simón, decidieron separarse de su grupo de excursionistas, para
continuar por el Camino del Inca. Los diez iban caminando el 28 de diciembre por
el camino antiguo a Santa Cruz. La idea de estos tres estudiantes era acortar el
camino, avanzar por el sendero de los incas y unirse con los otros siete en algún
punto del camino antiguo. Su destino final era Villa Tunari, donde pasarían el
Año Nuevo.
Perdidos
Después de avanzar durante unas cuatro horas y al ver que
no podrían llegar a reunirse con sus compañeros, los tres jóvenes decidieron
llegar al río para acampar, porque pensaron que podrían congelarse a esa altura.
Anduvieron durante unas tres horas más y alcanzaron el río San Mateo. Allí
armaron una carpa y se dispusieron a pasar la noche noche. Las horas se hicieron
interminables. "Esa noche fue la peor, estábamos asustados y lloramos. Sacamos
afuera toda nuestra emoción", dice Rubén Soto. El sol del trópico de la mañana
del 29 de diciembre de 2001 les confirmó que realmente estaban perdidos en medio
de la espesura del monte. La primera idea que les vino a la cabeza fue regresar
por el lugar que habían bajado, pero después de reflexionar y ponerse de acuerdo,
decidieron mejor seguir la corriente del río. Para dormir, buscaban siempre un
claro en el lecho del río. En más de una oportunidad no tuvieron otra alternativa
que permanecer bajo las torrenciales lluvias tropicales. Una noche tuvieron la
mala fortuna de acampar muy cerca del río y como esa noche llovió mucho, tenían
miedo de que la corriente se los llevara. Como todas las otras noches, ésta
prácticamente tampoco durmieron. Los tres excursionistas tenían la certeza de que
recorriendo por el curso del río llegarían hasta un puente, poblado o al menos
alguna casa, donde podrían encontrar auxilio. Ignoraban que, desafortunadamente,
el río San Mateo, que pasa por el Parque Nacional Carrasco, no tiene en su
trayecto muchas poblaciones o casas. Caminaron durante ocho días por el río hasta
que se toparon con una montaña que formaba un ángulo de 90 grados con su camino,
que les impidió seguir adelante. "Era como una muralla que no podíamos pasar, por
eso decidimos regresar", relatan. En ese momento la idea que tenían los
excursionistas era la de regresar hasta el punto de partida y tratar de subir
hasta el camino del inca y llegar hasta la carretera antigua.
Con la ropa
mojada
Los tres excursionistas tenían sólo una muda de ropa extra, por eso
caminaban durante el día con la ropa mojada y pasaban la noche con la ropa seca.
"Varias veces entramos desnudos a la carpa, nos secábamos y nos poníamos ropa
seca, todo por no mojar la carpa", relata Rubén Soto.
El retorno
Después de
caminar por ocho días por el río y al no poder sortear la muralla de roca, los
jóvenes decidieron volver sobre sus pasos. Anduvieron durante cuatro días de
regreso contra la corriente. Al tercer día de tomar el camino de vuelta por el
río, decidieron formar la señal de SOS con la ropa que iban botando en el camino.
Después de dejar la señal de auxilio, comenzaron a subir una ladera. Cuando ya
habían trepado unos 1.500 metros, escucharon el ruido de un helicóptero, pero
nadie los vio. En un momento pensaron que los tripulantes del helicóptero ya no
regresarían y pensaron continuar con la caminata. La tierra y el sudor había
convertido su ropa en el color de la tierra y era difícil que los vieran desde el
aire. Tito tenía una toalla roja, la cual empezó a agitar, cuando vieron
nuevamente al helicóptero, mientras que Rubén agarró un aislante de color plomo,
que reflejaba los rayos del sol. Felizmente, fueron divisados desde el
helicóptero, ante los gritos de felicidad de los tres amigos. De la nave
descendió un voluntario del SAR FAB sobre el río, mientras la nave regresaba a la
base de operaciones en Itirapampa. Los jóvenes descendieron el trecho que habían
subido por la ladera y abrazaron al voluntario, quien les dio algunos alimentos.
No esperaron más de treinta minutos, cuando regresó el helicóptero y recogió a
los tres felices estudiantes. Había terminado la pesadilla.
Epílogo
Al
descender el helicóptero, se vio bajar de la nave a tres sucios, cansados, algo
más delgados y felices amigos. Sus debilitadas piernas apenas si los podían
sostener sobre el pasto donde se posó el helicóptero, pero su alegría era muy
grande. Se decían a sí mismos que habían vuelto a la vida después de doce días de
pasar en medio de la selva extraña y agresiva. Inmediatamente fueron llevados al
cuartel de Chimoré, donde les hicieron un chequeo médico, les inyectaron sendos
sueros y les invitaron un abundante almuerzo que devoraron. A las 13:20 horas,
partieron de allí dos vagonetas de la Prefectura de Cochabamba que los trajeron
de retorno hacia Cochabamba, donde esperaban sus familias, aquellas que les
habían dado las fuerzas para sobrevivir.
CRONOLOGÍA DE LA BÚSQUEDA Y RESCATE
* El 27 de diciembre del año pasado sale la expedición formada por diez
universitarios de la carrera de Biología desde Aguirre con rumbo a Villa Tunari.
* Al día siguiente, tres de los excursionistas se adelantan al resto, pero con
tan mala suerte que muy pronto se vieron extraviados.
* Los siete universitarios
esperanzados de ver aparecer a sus compañeros no reportaron la desaparición hasta
el miércoles 2 de enero.
* El Sar Fab se moviliza el jueves ingresando al lugar
guiados por parte de los demás excursionistas. Deciden armar campamento muy cerca
a la zona de El Palmar. Ese mismo día los helicópteros de los Diablos Rojos de la
Fuerza Tarea Aérea realizan un sobrevuelo.
* Recién el viernes 4 de enero a las
5 de la mañana empieza la búsqueda activa por el río San Mateo. Participan al
menos 50 hombres.
* El sábado y domingo la tarea se concentró sólo a lo
terrestre. No hubo sobrevuelos debido a la densa neblina. El Sar Bolivia ingresó
a fortalecer el trabajo de búsqueda y rescate con cuatro patrullas. Realizaron
rastrillajes terrestres. También una empresa aérea civil "Aerohorizontes" estuvo
volando. Por gestiones de este grupo, participó el "Motoclub" con cerca de 6
motociclistas que recorrieron el camino antiguo. También apoyaron en el
campamento al igual que los guardaparques del parque Carrasco que son voluntarios
de la Fuerza Aérea coordinado.
* El lunes -a medio día- la Fuerza Aérea empezó
el primer sobrevuelo de un helicóptero al mando del Tcnl. Germán Eduardo
Valenzuela, en la zona de Itirapampa -donde se instaló un helipuerto- Se
sobrevoló unos 15 kilómetros siguiendo al sur hacia el río, pero las condiciones
de la neblina obligaron a retornar. A las 16:00 se cancelan operaciones debido al
mal tiempo.
* Ayer, 8 de enero, a las 08:45 horas el helicóptero fue comandado
esta vez por el My. Gerald Marañón, comandante del Sar Fab, hasta el momento en
que los divisó aproximadamente a 14 kilómetros de El Palmar -siempre por el río
San Mateo-, un lugar totalmente inaccesible por vía terrestre.
* Después de
divisarlos empezó el operativo de rescate en un lugar que tienen una altura de
1.700 metros sobre el nivel del mar.
PERDIDOS EN LA SELVA
Llegó un momento
en que los tres jóvenes perdidos y sus socorristas, temieron no terminar la
misión con éxito, por la difícil geografía y los peligros de la selva del
Chapare.
Itirapampa, El Palmar y El Limbo, región del trópico donde se
concentró la búsqueda de los tres estudiantes de Biología, perdidos el 28 de
diciembre del año pasado, alcanza a una temperatura promedio de hasta 35 grados
centígrados, explicó el capitán de la Fuerza Aérea, Elvis Guzmán Villarroel. Este
sector además se caracteriza por ser uno de los lugares más húmedos de Sud
América, con un 80 por ciento. En la época de lluvia, los derrumbes son
frecuentes e interrumpe grandes sectores de los caminos y senderos construidos en
el monte. La búsqueda tuvo que abrir senderos con machetes, ya que de otra forma
es muy difícil avanzar. Guzmán explicó que en el sobrevuelo, con el helicóptero
Lama, el lunes 7 de enero, tan sólo se veía la espesura del monte y las
condiciones climáticas no favorecieron para hacer un recorrido más largo. Ese día
se voló durante 50 minutos. Los ríos del sector son bastante caudalosos y tienen
grandes peñascos, lo que hace más difícil intentar cruzarlos. Especialmente el
río San Mateo tiene un corriente muy rápida, baja de una altura de 4.000 hasta
300 metros.
Sin señales
Guzmán indicó que por la espesura del bosque era muy
difícil que los estudiantes pudieran hacer señas desde abajo o encender fogatas
ya que la lluvia no permitiría tener encendida una por mucho tiempo. Dos grupos
de voluntarios del SAR FAB iniciaron el rastrillaje por la parte baja del río San
Mateo, pero sólo llevaron alimentos para un par de días, sin abrigo y nada más
que bolsas plásticas para dormir y protegerse de la lluvia.
Difícil geografía
En el trayecto del río se tiene, en algunos lugares, anchos playones, pero en
la mayor parte hay quebradas con rocas sólidas. Incluso los mismos cañadones
están formados por las mismas piedras y cada uno tiene la longitud de un
kilómetro. Intentar subir las quebradas demora un día, pero además es muy
peligroso, ya que está lleno de líquenes y musgos que hacen perder equilibro a
cualquier persona. Entre los insectos que existen en el lugar, los más peligrosos
son las tucanderas, que son hormigas grandes que producen adormecimiento. El
marihuí y el polvorín están también siempre al acecho de los que se aventuran a
caminar por el monte.
UN OPERATIVO CON GRAN PARTICIPACIÓN Y SOLIDARIDAD
El
mismo Presidente de la República instruyó que la Policía y las Fuerzas Armadas
ingresen en la búsqueda de los universitarios.
La Prefectura ofreció vehículos
para trasladar a los socorristas hacia la zona de acción en el trópico. Los
compañeros de los tres universitarios realizaron campañas para buscar apoyo
logístico, alimentación y combustible. Los grupos Sar Fab y Sar Bolivia
movilizaron sus patrullas, en fin se sintió preocupación por hallar con vida a
los estudiantes. En esta ocasión el pedido de ayuda desesperada de los familiares
de Rubén Soto, Rito Rodríguez y Fernando Cisneros fueron escuchados no sólo por
los universitarios, sino por el mismo presidente de la República, Jorge Quiroga
Ramírez quien instruyó que la Policía y las Fuerzas Armadas participaran de la
búsqueda.
Los universitarios
Desde el momento en que se enteraron de la
pérdida en el denso bosque tropical, los familiares y compañeros de la
Universidad empezaron con una gran movilización. Realizaron afiches con las fotos
y datos sobre los desaparecidos. Las paredes y puertas de las viviendas en varios
lugares de la ciudad amanecieron con esta información. Los catedráticos y
universitarios organizaron colectas y empezó a sentirse la solidaridad de todos.
Hacían llegar insumos para la alimentación. Los de la Asociación de Surtidores de
gasolina dieron a la carrera de Biología vales para combustible a fin de
facilitar la movilización de los grupos de rescate.
Destacan acción de la FAB
La ciudadanía destacó la tarde del martes la acción de los pilotos de la Fuerza
Aérea Boliviana (FAB) y de brigadas de socorristas que lograron rescatar después
de 12 días a tres universitarios perdidos en los bosques del trópico
cochabambino. El trabajo de rescate fue empezado por el Sar Fab el jueves 3 de
enero con apoyo de la Fuerza de Tarea Conjunta del Chapare. Se dispusieron
helicópteros de la Fuerza Aérea y de los Diablos Rojos. Posteriormente se fueron
plegando otros grupos, entre ellos el Sar Bolivia que ingresó el sábado con
cuatro patrullas. El hallazgo el lunes de pertenencias de los perdidos en riberas
del río San Mateo condujo al lugar donde finalmente se encontraban.
El Prefecto
Por su parte, el prefecto de Cochabamba, José Orías, al tiempo de confirmar
los datos en una conferencia de prensa indicó que los familiares tuvieron una
importante participación en las tareas de búsqueda, además del apoyo brindado por
el Presidente de la República, quien instruyó utilizar todos los medios posibles.
Un Comité de Emergencia en Biología
Gran parte de los 300 alumnos de la
carrera y los 38 docentes formaron un Comité de Emergencia integrado por
representantes de ambos sectores. Este Comité tenía la tarea de reunirse cada día
para coordinar tareas con los grupos de rescate, además de organizar la campaña
de recolección de víveres y dinero para la gasolina.
En busca de un experto
La familia de Rubén Soto se anotició de la existencia de un campesino muy
conocedor de la zona donde los estudiantes se extraviaron, pero él no estaba en
el lugar sino en la zona de Urbina en Tiraque. Los parientes decidieron viajar en
busca de este experto conocedor del lugar. Todo con tal de encontrar a los
desaparecidos.
DOCE DÍAS QUE NUNCA OLVIDARÁN
Rezaban cuatro veces al día
para darse fuerzas, prometiendo que al llegar a Cochabamba practicarían su
religión y no dejarían nada del plato de comida que ahora en adelante se les
presente. Celebraron el Año Nuevo, comiendo "mashmelitos" y pensaron en sus seres
queridos días y noche. Así, Fernando Cisneros, Rubén Soto y Tito Rodríguez, los
tres jóvenes que permanecieron extraviados en las selvas del Chapare, durante 12
días, se alentaron entre ellos para no perder las esperanzas de ser rescatados.
Estaban intranquilos por la preocupación de sus padres
Fernando Cisneros
explica que sentían una gran preocupación por su familia, ya que sus padres
estarían muy afligidos por su ausencia. "Sabíamos que nos iban a rescatar pero no
estábamos confiados porque la espesura del bosque no permitía ver casi nada hacia
arriba", explicó Cisneros. Rubén Soto comenta que durante las noches comenzaban a
reflexionar sobre la vida. "Hay mucha gente que no tiene una casa o alimento para
comer, millones de personas viven así y nadie hace nada. Eso no cambió la vida",
comentó el joven.
Segunda vez
En el caso de Tito Rodríguez, ésta es la
segunda vez que se pierde en una excursión. En julio de 2001 se perdió en los
Yungas. Había salido con un grupo de siete de sus amigos y recién pudo ser
encontrado cinco días después. Desde el sector de Itirapampa, un helicóptero de
la Fuerza de Tarea Conjunta los trasladó hasta el cuartel de Chimoré, donde
fueron sometidos a una revisión médica y curaciones. A los tres jóvenes, les
dotaron, en el cuartel de Chimoré, una polera verde y jeans azul, por lo que
inmediatamente fueron bautizados como los trillizos de oro. El recibimiento que
los estudiantes de la carrera de Biología dieron a sus tres compañeros estuvo
colmado de abrazos y aplausos de bienvenida. Al llegar a Cochabamba se fueron a
las dependencias del Sar Fab donde hubo carcajadas y el alivio que despertaron
las anécdotas de Tito, Fernando y Rubén. Lo primero que hicieron los agotados y
deshidratados estudiantes fue pedir disculpas.
ARCHIVO NOTISAR por eListas.net
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Se adoptó el nombre de la Organización en Honor permanente al
destacado Naturalista, Geógrafo, Explorador y Diplomático Alemán ALEXANDER
FRIEDRICH HEINRICH VON HUMBOLDT (1769-1859), como un humilde tributo y
reconocimiento a tan distinguido Científico Universal.