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Asunto:[mutantes] RE: Mensaje del Maestro Dwal Kuhl - SOBRE EL SEXO (Esp ero que ahora sí lo reciban)
Fecha:Jueves, 16 de Noviembre, 2006  09:49:18 (-0600)
Autor:Presidencia Corporativa <gglezl @..................mx>
En respuesta a:Mensaje 15038 (escrito por Sergio Ortiz)

De: miguel <miguel.orionmpe@...> 
Enviado el: Jueves, 09 de Noviembre de 2006 05:11:14 a.m. 
Asunto:  El Sexo -Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul 
(Alice A. Bailey)- 1ª PARTE 
 
 
La Gran Invocación 
 
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios, 
Afluye luz a las mentes de los hombres, 
La Luz desciende a la Tierra. 
 
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios, 
Afluye amor a los corazones de los hombres, 
Cristo retorna a la Tierra 
 
Desde el centro donde la voluntad de Dios es conocida, 
El propósito guía a las pequeñas voluntades de los hombres, 
El propósito que los Maestros conocen y sirven. 
 
Desde el centro que llamamos la raza de los hombres, 
Se realiza el Plan de Amor y de Luz, 
Y sella la puerta donde se halla el mal. 
 
La Luz, el Amor y el Poder, restablecen el Plan Divino en la Tierra. 
 
 
Esta Invocación no es propiedad de ningún individuo o grupo especial. 
Pertenece a la humanidad. La belleza y la fuerza de esta Invocación reside 
en su sencillez y en que expresa ciertas verdades esenciales que todos los 
seres humanos aceptan innata y normalmente: la verdad de la existencia de 
una Inteligencia básica a la que vagamente damos el nombre de Dios; la 
verdad de que detrás de las apariencias externas, el Amor es el poder 
motivador del Universo; la verdad de que vino a la tierra, una gran 
Individualidad llamada Cristo por los cristianos, que encarnó ese Amor para 
que pudiéramos comprenderlo; la verdad de que el Amor y la Inteligencia son 
consecuencia de la Voluntad de Dios, y finalmente de que el Plan Divino sólo 
puede desarrollarse a través de la humanidad misma 
Alice A. Bailey 
 
 
Resumen de una declaración hecha por el tibetano 
Publicada en agosto de 1934 
 
Solamente diré que soy un discípulo tibetano de cierto grado; esto puede 
significar muy poco para ustedes, porque todos son discípulos, desde el 
aspirante más humilde hasta más allá del Cristo Mismo. Tengo cuerpo físico 
lo mismo que todos los hombres; resido en los confines del Tíbet, y a veces 
(desde el punto de vista exotérico), cuando me lo permiten mis obligaciones, 
presido un grupo numeroso de Lamas tibetanos. A esto se debe la difusión de 
que soy un abad de ese Monasterio Lamásico. Aquellos que están asociados 
conmigo en el trabajo de la Jerarquía (todos los verdaderos discípulos están 
unidos en este trabajo), me conocen también con otro nombre y cargo. A.A.B. 
conoce dos de mis nombres. 
 
Soy un hermano que ha andado un poco más por el sendero y, por consiguiente, 
tengo más responsabilidades que el estudiante común. He luchado y he abierto 
un camino hacia la luz y logré mayor cantidad de luz que el aspirante común 
que 
leerá este artículo, por lo tanto, tengo que actuar como transmisor de luz, 
cueste lo que costare. No soy un hombre viejo con respecto a lo que la edad 
puede significar en un instructor, y tampoco soy joven e inexperto. Mi 
trabajo 
consiste en enseñar y difundir el conocimiento de la Sabiduría Eterna donde 
quiera que encuentre respuesta, y esto lo he estado haciendo durante muchos 
años. Trato también de ayudar a los Maestros M. y K.H. en todo momento, 
porque estoy relacionado con Ellos y Su trabajo. Lo expuesto hasta aquí 
encierra mucho, pero tampoco les digo nada que pueda inducirles a ofrecerme 
esa ciega obediencia y tonta devoción que el aspirante emocional brinda al 
Gurú o Maestro, con el cual aún no está en condiciones de tomar contacto, ni 
puede lograrlo hasta tanto no haya trasmutado la devoción emocional en 
desinteresado servicio a la humanidad, no al Maestro. 
 
No espero que sean aceptados los libros que he escrito. Pueden o no ser 
exactos, correctos y útiles. El lector puede comprobar su verdad mediante la 
práctica y el ejercicio de la intuición. Ni A.A.B. ni yo, tenemos interés en 
que 
se los considere como que han sido inspirados, tampoco que se diga 
misteriosamente que son el trabajo de uno de los Maestros. 
 
Si estos libros presentan la verdad de tal manera que pueda considerarse 
como 
la continuación de las enseñanzas impartidas en el mundo, y si la 
instrucción 
suministrada eleva la aspiración y la voluntad de servir desde el plano de 
las 
emociones al plano mental (el plano donde se encuentran los maestros), 
entonces 
estos libros habrán cumplido con su propósito. Si la enseñanza impartida 
encuentra eco en la mente iluminada del trabajador mundial, y si despierta 
su 
intuición, entonces acéptense tales enseñanzas. 
 
Si estas afirmaciones son comprobadas oportunamente y consideradas como 
verdaderas bajo la prueba de la Ley de Correspondencia, muy bien, pero si 
esto 
no es así, no se acepte lo expuesto. 
 
por el Maestro Tibetano 
(Djwhal Khul) 
dictados a Alice A. Bailey 
 
Libro 
Ref. 
Nro.		Título	Edición 
 
1	Iniciación Humana y Solar	1986 
2	Cartas Sobre Meditación Ocultista	1977 
3	Tratado Sobre Fuego Cósmico	1983 
4	Tratado Sobre Magia Blanca	1985 
5	El Destino de las Naciones	1980 
6	La Educación en la Nueva Era	1974 
	Tratado Sobre los Siete Rayos: 
7	Vol. I, Sicología Esotérica	1980 
8	Vol. II, Sicología Esotérica	197;` 
9	Vol. III, Astrología Esotérica	1982 
10	Vol. IV, La Curación Esotérica	1978 
11	Vol. V, Los Rayos y las Iniciaciones	1981 
12	La Exteriorización de la Jerarquía	1968 
13	El Discipulado en la Nueva Era, 
		Tomo I	1969 
 
NOTA: 
La referencia numérica que figura al término de una cita, por ejemplo 
(9-290/91), es tomada del libro Tratado Sobre los Siete Rayos, Tomo III, 
Astrología Esotérica (9), pág. 290/291. 
 
 
 
 
Índice 
 
La energía sexual 	17 
El problema del sexo 	21 
El sexo y el discipulado 	56 
Matrimonio y paternidad 	60 
Los chakras y la energía sexual 	71 
Transmutación y transferencia de la energía sexual 	82 
Kundalini y energía sexual 	99 
Enfermedad y energía sexual 	101 
Homosexualidad 	115 
Los rayos y la energía sexual 	118 
Astrología y energía sexual 	122 
Los devas y energía sexual 	122 
Correspondencias cósmicas al impulso sexual 	131 
El misterio del sexo 	143 
 
 
"Al tratar este tema tendré que generalizar y lógicamente serán muchas las 
excepciones a las reglas formuladas y a las clasificaciones sugeridas. Estoy 
tratando el tema en su totalidad, y mi tópico, por lo tanto, se refiere a la 
amenaza de la actual actitud, a la necesidad de una mayor comprensión y a la 
importancia de reordenar las ideas de los hombres con respecto a este asunto 
vital." 
 
El Tibetano, Psicología Esotérica, Tomo I, pp. 218 19	 
 
"Sin embargo, llamaré la atención sobre lo ya escrito, y sugeriré a quien 
tenga 
interés y tiempo, que reúna todo lo dicho en mis libros acerca del tópico 
del 
sexo a fin de compaginar un folleto sobre el mismo." 
 
El Tibetano, La Curación Esotérica, pp. 136 137  
 
 
La Energía Sexual 
 
 
1) El sexo es en realidad sólo la relación de la naturaleza inferior con el 
yo 
superior; luego es elevado a la luz del día, a fin de que el hombre pueda 
alcanzar la completa unión con la divinidad. 
 El hombre descubre que el sexo (que hasta entonces ha sido una función 
puramente física, realizada a veces bajo el impulso del amor) es elevado a 
su 
correcto plano, como el matrimonio divino, realizado y consumado en los 
niveles 
de la percepción del alma.  
Esta gran verdad subyace en la historia sórdida de la expresión del sexo, la 
magia sexual y las distorsiones de la moderna magia tántrica.  
La humanidad ha aminorado el simbolismo y sus pensamientos han envilecido al 
sexo hasta convertirlo en una función animal, y no fue elevado al reino del 
misterio simbólico. Los hombres han tratado de obtener, por medio de la 
expresión física, la fusión y la armonía internas que anhelan, y esto no se 
puede hacer. 
El sexo sólo es el símbolo de una dualidad interna que debe ser trascendida 
y 
llevada a la unidad. No se trasciende por medios o rituales físicos, sino 
que es 
una trascendencia en la conciencia. (9-290/91). 
 
 
2) ...la fuerza de la atracción sexual... proviene del plano físico, y es el 
retroceso (hacia arriba),de un tipo de energía involutiva en el sendero de 
retorno.  
Hablando cósmicamente, se manifiesta como la fuerza atractiva entre espíritu 
y materia; Hablando espiritualmente, se demuestra como la actividad del alma 
cuando trata de llevar al yo inferior a una plena realización.  
Hablando físicamente, es el impulso de unirse el macho y la hembra para los 
propósitos de la procreación. Cuando el hombre era puramente animal, esto no 
implicaba pecado. Pero a este impulso se le agregó el deseo emocional y 
entonces 
se infiltró el pecado; el propósito por el cual se manifestó el impulso fue 
pervertido en la satisfacción del deseo.  
Ahora que la raza es más mental y la fuerza de la mente se hace sentir en el 
cuerpo humano, existe una situación aún más seria que sólo podrá resolverse 
sin 
peligro cuando el alma asuma el control de su triple instrumento. (4-179). 
 
 
3) Vivimos en un mundo de formas, las cuales están constituidas por vidas, y 
estas vidas tienen su propia influencia emanante y contribuyente.  
 
A su vez consta de tres grupos principales: 
*  Esas emanaciones que al surgir de las células mismas y depender de su 
cualidad, producen efectos buenos o malos, y densifican o refinan, elevan o 
rebaja, debido a su influencia, la vibración física del unido cuerpo 
celular. 
Como bien sabemos, el efecto físico que produce el hombre de naturaleza 
burda, 
bruta y animal, será distinto a los efectos refinados y embellecedores 
producidos por el contacto con un alma madura, actuando en un cuerpo 
refinado, aseado, disciplinado y purificado. 
 
*  Esas emanaciones, esencialmente físicas, responsables de esa afinidad 
química entre un cuerpo animal y otro, que producen la atracción de los 
sexos. 
Es un aspecto del magnetismo animal y la respuesta de las células al llamado 
de 
otras células, actuando de acuerdo a la Ley de Atracción y Repulsión. Es 
compartida por el hombre y los animales, y siendo instintiva, está libre de 
toda 
reacción mental. 
 
*  Esas fuerzas o emanaciones, respuesta de las células o  ritmos armónicos, 
dependen, por lo tanto, de que la célula posea algo de aquello a lo cual 
responde. Dichas emanaciones son aún poco comprendidas; pero se evidenciarán 
a 
medida que avance la raza. Este tipo de fuerza es ese algo misterioso que 
permite al cuerpo físico, por ejemplo, reconocer como armónico o congénito 
al medio ambiente físico circundante. Es esa reacción indefinible que hace 
que dos seres humanos (aparte de toda atracción sexual, porque las personas 
del mismo sexo lo sienten mutuamente) tengan un efecto físico armónico entre 
sí. Esto, en el plano externo, es la base esotérica de toda relación grupal, 
y la comprensión de estas emanaciones permite que se lleve a cabo el 
aislamiento y la segregación de razas de acuerdo al gran plan evolutivo; 
(4-205). 
 
4) …La relación entre los cuerpos físicos masculino y femenino, que el 
hombre 
denomina relación sexual (es) considerada de suma importancia en esta época. 
En 
el valle de la ilusión el símbolo absorbe frecuentemente la atención y se 
olvida 
lo que éste representa. Con la solución de esta relación sobrevendrá la 
iniciación racial, y de esto se ocupa ahora la raza. (4-74). 
 
5) El instinto del sexo tiene su principal raíz en el temor a la 
separatividad 
y al aislamiento, en la rebeldía contra la unidad separatista y contra la 
soledad en el plano físico, y su resultado ha sido llevar adelante a la raza 
mediante la persistente propagación de las formas, por las cuales la raza 
puede venir a la manifestación. (4-447). 
 
6) El instinto sexual, se ha desarrollado y encuentra su consumación lógica 
en 
la relación -conscientemente comprendida- entre el alma y el cuerpo. Esto 
constituye la nota clave del misticismo y de la religión que, actualmente y 
como 
lo ha sido siempre, es la expresión de la Ley de Atracción, no mediante el 
matrimonio en el plano físico, sino (para el hombre) en el sublime 
matrimonio 
consumado con consciente intención entre el alma positiva y la forma 
negativa y 
receptiva. (4-448/49)  
 
 
El Problema del Sexo 
 
 
1) No tengo la intención de dar la solución del problema sexual. La 
humanidad 
lo resolverá inevitablemente a medida que transcurran los eones y el 
instinto de 
rebaño dé lugar a las actitudes premeditadas y autoconscientes del aspirante 
y 
del intelectual. Sin embargo quiero recordarles que el instinto de rebaño, 
en relación con el sexo, tiene sus bases tanto en el deseo instintivo 
animal, natural y normal, como en las actitudes emocionales, y de todas 
ellas la peor es esta última categoría, pues lleva consigo profundamente 
arraigadas las simientes de las dificultades.  
 
Abarcan desde la etapa del amor libre y la promiscuidad general, hasta la 
estrecha ortodoxia, y también el fanático punto de vista cristiano tal como 
se 
lo comprende normalmente, pero no en el sentido en que el Cristo consideraba 
la 
vida. Este estrecho punto de vista y la normal actitud anglosajona 
(resultado de 
la enseñanza de la Edad Media) consideran al sexo inusitadamente pecaminoso 
y 
siempre indeseable, como algo que debe ser soportado y sometido, dominado y 
mantenido secretamente en el fondo de la conciencia cristiana, donde se 
oculta 
como un misterio lascivo. Esto se debe también a la influencia ejercida por 
San Pablo, pero no a la enseñanza del Cristo. 
 
De estas actitudes ha surgido una violenta reacción, que hoy se halla en su 
apogeo, siendo a su vez indeseable y peligrosa como lo son todas las 
reacciones 
violentas, pues tan falsa es una como otra; en el centro de la balanza o eje 
de 
la rueda, es donde puede observarse correctamente la verdadera perspectiva y 
la 
acción indicada.  
 
Cuando la relación básica sexual sea finalmente establecida, y el cuerpo y 
el 
alma (negativo y positivo) estén permanentemente relacionados en las vidas 
de 
los aspirantes del mundo, entonces veremos la enseñanza sobre el tema del 
sexo 
físico correctamente dirigida en el mundo.  
 
Esta enseñanza vendrá por la fusión y síntesis de los mejores puntos de 
vista 
de los instructores espiritualmente orientados, en ambos hemisferios, 
incorporando la experiencia de Oriente y Occidente, y también el 
acercamiento 
del místico y del científico a un misterio que es físico (que requiere 
comprensión científica) y místico (que demanda interpretación espiritual). 
Implicará la ayuda y las conclusiones de la profesión médica, a fin de dar 
la inteligente necesaria instrucción física y la ayuda del conocimiento 
cultural de los yoguis de la India, en conexión con la energía que fluye a 
través de los centros, en este caso el sacro.  
 
Finalmente, por medio de la actividad inteligente de los hombres del mundo, 
orientados legal y jurídicamente, terminará la búsqueda de un equilibrado y 
deseable punto de vista. Por los innumerables experimentos sexuales que se 
llevan a cabo hoy, las generaciónes próximas, (Escrito en 1947), llegará a 
un punto de equilibrio y, como consecuencia, se inclinarán los platillos 
hacia la dirección deseada y deseable. Sobre esto no hay duda alguna; 
únicamente falta determinar el momento, y éste será determinado 
astrológicamente.  
 
Por medio de las mentes jurídicas y de la correcta legislación, el sexo será 
oportunamente considerado como una función correcta y divina, que estará 
salvaguardado por la educación adecuada de los jóvenes y de los ignorantes, 
y 
por medio de la correcta acción de la juventud y la emergente generación 
altamente inteligente -los niños de hoy. 
 
	La enseñanza de hábitos sexuales erróneos,  
	El ejemplo de la extendida prostitución (aplico esta palabra tanto a 
los hombres como a las mujeres),  
;	La proliferación de la homosexualidad (no en su predisposición y 
singular conformación fisiológica, sino desde el ángulo de una mentalidad 
pervertida y de una imaginación malsana que está hoy detrás de gran parte de 
su 
expresión),  
	La estrecha mentalidad cristiana heredada de un complejo de 
culpabilidad en lo concerniente al sexo  
Y  la herencia de cuerpos físicos enfermos, excesiva o débilmente 
sexuales, ….…… han llevado a la raza a su actual caótico e ignorante manejo 
de este importante problema. 
 
 La solución no se hallará en los pronunciamientos religiosos basados en una 
teología caduca, o por la inhibición fisiológica o el libertinaje 
legalizado; 
tampoco vendrá por medio de la legislación, inspirada por las distintas 
escuelas 
de pensamiento de cualquier comunidad o nación. 
 
 Será el resultado de la actividad unida de las conciencias espiritualmente 
orientadas, la actitud jurídica, la percepción intelectual y el constante 
impulso del proceso evolutivo. Nada puede impedir la inevitabilidad de la 
solución ni la aparición de actitudes deseables y condiciones en las que el 
sexo pueda tener la correcta expresión. (9-180/82). 
 
	2) He indicado ya que el séptimo rayo entrante actúa a través del 
centro sacro planetario y luego a través del centro sacro de cada uno de los 
seres humanos. 
 Por esta razón podemos anticipar el desarrollo de esta función humana que 
denominamos sexual. Oportunamente en la actitud del hombre veremos los 
cambios 
consiguientes respecto a este problema tan difícil. Al referirme a este tema 
y 
al delinear lo que es posible decir en la actualidad, trataré de exponerlo 
en forma más sencilla y expresar mis pensamientos de modo que surja algo 
constructivo y emita una nota que será oída con claridad en medio del fragor 
actual de sonidos discordantes, puntos de vista antagónicos y diversidad de 
ideas. 
 
Evidentemente resulta difícil encarar el tema, pero ¿por qué es tan difícil? 
 
En último análisis, encontramos que la dificultad reside en los prejuicios 
que 
existen en la mente de los hombres y en la convicción interna de que su 
punto de 
vista particular es lógicamente el correcto, porque viven y actúan de 
acuerdo al 
mismo, lo cual les basta; Esto se basa en el hecho de que el sexo es uno de 
los impulsos primitivos fundamentales, uno de los instintos sustanciales y, 
por lo tanto, el factor dominante de la parte animal de la naturaleza del 
hombre, y también en la excesiva intimidad del tema, intimidad trasmutada en 
un secreto indecente durante los períodos en que la raza sufría un excesivo 
puritanismo y prostituyó una función natural y la convirtió en un misterio 
lascivo. Esta intimidad relacionada con el tema del sexo fue la causa de que 
se lo considerara como algo que no debía mencionarse y un tópico que las 
personas decentes no debían tratar, en lugar de ser un proceso tan 
instintivo y natural como beber y comer. Sin embargo esta función no ha sido 
llevada al ritmo de la vida diaria ni 
considerada como algo que debe seguirse y satisfacer cuando surge la 
necesidad y 
la demanda razonable.  Aquí reside la gran diferencia y ofrece una clave al 
problema. 
 
Por otra parte la dificultad quizás radique en los muy diversos conceptos 
que 
los hombres tienen sobre el tema, que abarcan desde la promiscuidad 
irregular, a 
la monogamia, dando por resultado la actual cruel imposición y restricción 
en 
las mujeres y el libertinaje desenfrenado en los hombres.  
 
Al margen de estas dificultades y como resultado de tales actitudes 
erróneas, 
respecto a lo legal y lo ilegal, al libertinaje y a las restricciones, se 
han 
producido “focos de infección” (si así puedo denominarlos) en nuestra 
civilización.  
 
De allí el relajamiento moral fundado en la incertidumbre, los "distritos de 
tolerancia", lamentable contemporización de las tendencias viciosas y deseos 
insatisfechos; los divorcios, que han devastado la vida de la familia y con 
el 
tiempo socavarán la vida nacional (de la cual cada familia debería ser una 
parte 
sustancial), y el constante aumento de las enfermedades como resultado de la 
prevaleciente promiscuidad y las numerosas relaciones ilícitas. También 
existe un factor psicológico muy importante. Este hecho es la actitud 
militante expresada por muchos grupos que tratan de imponer a sus semejantes 
sus 
propias ideas y peculiar solución al problema. 
 
Detrás de los resultados de los conceptos erróneos, largo tiempo sostenidos 
durante épocas sobre la función sexual, residen dos males principales, o más 
bien dos efectos producidos por la acción mental y física del hombre, que 
son de gran significación. Ante todo tenemos el desarrollo en su conciencia, 
de los complejos, psicosis, desarreglos e inhibiciones sicológicas que han 
socavado tan seriamente la salud y la tranquilidad de centenares y miles de 
personas.  
También está amenazada la vida misma de la humanidad, personificada en la 
familia y la vida familiar.  
 
	Por un lado tenemos la promiscuidad y la excesiva relación sexual, 
que 
da por resultado (como siempre lo ha hecho) una excesiva población y 
superproducción de seres humanos;  
	Por otro lado una forzada esterilidad que -aunque sea el menor de 
los 
males- con el tiempo es peligroso. La esterilidad aumenta con rapidez y 
lleva 
finalmente a condiciones físicas indeseables. Sin embargo, en esta época, es 
el 
menor de los males.  
 
Dos puntos pueden incidentalmente observarse aquí. 
 
	Del primero de estos males y como resultado de la superproducción, 
hemos provocado una situación económica tan drástica y seria que amenaza la 
paz 
y la estabilidad misma del mundo;  
	Debido al segundo, tendremos la desaparición gradual de la 
humanidad, 
si la obligatoriedad de la esterilidad llegara a ser una práctica universal. 
Esto conduciría al consiguiente dominio del reino animal, a un enorme 
aumento de la vida animal y a un período de retroceso, no de progreso. 
 
Al tratar este tema tendré que generalizar y lógicamente serán muchas las 
excepciones a las reglas formuladas y a las clasificaciones sugeridas. Estoy 
tratando el tema en su totalidad, y mi tópico, por lo tanto, se refiere a la 
amenaza de la actual actitud, a la necesidad de una mayor comprensión y a la 
importancia de reordenar las ideas de los hombres respecto a este asunto 
vital.  
La actitud que adopta el salvaje ignorante hacia la vida sexual, y la del 
iniciado, mentalmente polarizado y espiritualmente orientado en este tema, 
serán 
tan distintas, que superficialmente no habrá punto alguno de similitud; sin 
embargo, ambas actitudes fundamentalmente son muy similares y se acercan más 
a 
la realidad que la del hombre común de hoy.  
 
	Uno está controlado por el ritmo de su naturaleza animal y 
desconoce, 
como el animal salvaje, el mal y la vil promiscuidad del hombre civilizado;  
	El otro vive una vida controlada, regido por el poder de la mente y 
animado por el deseo de hacer bien a la humanidad.  
 
	Entre los dos extremos existen los diversos puntos de vista, el sin 
fin de ideas distintas, las innumerables costumbres, la diversidad de las 
relaciones (legítimas e ilegítimas), las incontables reacciones animales y 
sicológicas, las diversas ceremonias nupciales y la gran variedad de 
perversiones del proceso natural que caracteriza al hombre moderno en todas 
partes  del mundo. Estas a su vez varían en las diversas civilizaciones y 
bajo la influencia de las distintas condiciones climáticas. 
 
Por lo tanto se evidencia -¿no es así.?- que no es parte de mi servicio dar 
a 
los lectores de este libro un detallado análisis de las costumbres 
matrimoniales 
de las épocas pasadas y presentes. Mi trabajo no consiste en detallar los 
errores, las malas consecuencias, los diversos tipos de perversión y las 
sádicas 
crueldades que han surgido por el abuso que el hombre ha hecho del proceso 
natural y de su cónyuge, ni dilucidar su estúpida y errónea interpretación 
de la 
Ley de Atracción y Repulsión. No tendría valor alguno que expusiera en la 
breve 
dilucidación de este tema tan vasto, cualquiera de las teorías que los 
hombres 
han formulado en la búsqueda de soluciones que son legión.  
 
Todas contienen una medida de la verdad. La mayoría expresa la profunda 
ignorancia del hombre y puede estudiarlas en cualquier momento el estudiante 
que 
dispone de tiempo para leer, inteligencia para ver con claridad y sin 
prejuicios, y dinero para comprar la literatura necesaria. 
 
No puedo ni deseo tratar el aspecto médico y fisiológico del vicio, sea el 
de 
la promiscuidad o del matrimonio infeliz.  
 
En la actualidad el mejor servicio que puedo prestarles es indicarles las 
leyes 
que deben regir la vida de los hombres, especialmente en lo que concierne al 
sexo, y señalar hasta ¡donde puedo y me atrevo!, por qué y cómo se han 
producido 
las peculiares y singulares condiciones de hoy. 
 
 Quizás pueda dar ciertas sugerencias que, debidamente consideradas, 
ayudarán a 
despejar de la mente esos puntos de vista falsos e ilusorios que impiden que 
el 
hombre vea realmente, lo cual puede ayudarlo a descubrir el hilo dorado de 
luz 
que a su debido tiempo lo conducirá a su solución. 
 
Una cosa diré por penosa que parezca y es, que no hay solución inmediata 
para 
el problema sexual que hoy nos enfrenta. Durante épocas los hombres han 
abusado y empleado incorrectamente una función otorgada por Dios; han 
prostituido su primogenitura, y por su relajamiento, libertinaje y su falta 
de control, han introducido una era de enfermedades, tanto mentales como 
físicas, actitudes incorrectas y relaciones ilusorias, que requerirán varios 
siglos eliminarlas; también han traído a la existencia con demasiada rapidez 
millares de seres humanos que aún no estaban preparados para experimentar 
esta encarnación, y necesitaban intervalos más extensos entre los 
nacimientos para asimilar ciertas experiencias.  
 
Las almas que no han evolucionado todavía encarnan rápidamente; las más 
evolucionadas requieren períodos más extensos para cosechar los frutos de la 
experiencia. Estas almas son las que pueden ser traídas prematuramente a la 
encarnación, porque están abiertas al poder atractivo magnético de quienes 
viven en el plano físico.  
 
El proceso está de acuerdo a la ley; 
 
 	Las almas no evolucionadas progresan bajo la ley grupal, como lo 
hacen los 
animales,  	Mientras que las que están algo más evolucionadas son 
susceptibles a la atracción de los entes humanos,  
 	Y las ya evolucionadas vienen a la encarnación de acuerdo a la ley 
del 
servicio, y por deliberada elección de sus almas conscientes. 
 
 
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Dividiré lo que tengo que decir en cuatro partes, a efecto de una mayor 
claridad y rápida referencia: 
 
                1. Definiciones del sexo, la virtud y el vicio. 
                2. El sexo en la nueva era. 
                3. Algunas sugerencias para el momento actual. 
                4. El sexo y la vida del discipulado. 
 
 
No me ocuparé de la historia ni de los detalles de la evolución racial, 
porque 
están necesariamente vinculados con el problema sexual, pero sus 
implicaciones 
son muy vastas para mi actual propósito. Como he dicho no trato los aspectos 
fisiológicos del sexo, ni las enfermedades incidentales al abuso de la 
función, ni el tema de la esterilización, excepto en lo que cabe considerar 
al hombre moderno. Tampoco puedo referirme a las disidencias que existen 
entre las distintas escuelas de pensamiento, porque no escribo desde un 
punto de vista específico como el de la religión, la moral o el partidismo. 
 
•	El tópico es más amplio y más grande que cualquier punto de vista 
religioso y las afirmaciones morales de las pequeñas mentalidades.  
•	Lo que se considera moralidad en un país o en una relación 
específica, en 
otro puede ser totalmente lo opuesto.  
•	Lo que se considera legal en una parte del mundo es ilegal en otra.  
•	Lo que constituye un problema difícil bajo cierta condición 
climática, 
presenta un problema diferente en otras circunstancias.  
•	La poligamia, la promiscuidad y la monogamia han predominado y 
predominan 
cíclicamente en diferentes partes del mundo durante épocas y están hoy 
establecidas simultáneamente en la tierra.  
•	Cada una a su vez ha sido o es correcta, legal y apropiada, o igual, 
incorrecta e inapropiada. Cada una de estas formas de interpretar la 
relación 
sexual ha sido objeto de ataques o defensa, de virtuoso rechazo o argumentos 
capciosos; cada una ha sido la costumbre y el correcto método de acuerdo a 
la 
localidad, tradición, entrenamiento y actitud de los hombres que la 
practicaron.  
•	En algunos países una mujer puede tener muchos maridos y en otros un 
marido está autorizado legalmente a tener cuatro esposas, si lo desea, y en 
el harem y en la cabaña de un jefe hotentote prevalecen tales condiciones.  
•	En Occidente, un hombre tiene legalmente una esposa, pero a través 
de la 
promiscuidad y las llamadas aventuras "románticas", tiene realmente tantas 
como 
un jefe africano;  
•	Hoy día las mujeres hacen lo mismo. 
 
He enumerado estas condiciones sin espíritu de crítica, sino simplemente 
como 
aseveración de la realidad, a fin de despertar la comprensión del lector 
común 
sobre una condición mundial que probablemente es muy diferente de lo que 
generalmente se supone. 
 
No escribo para los especialistas, sino para los estudiantes inteligentes 
término medio, que necesitan una visión mundial de las condiciones 
existentes. 
 
Es divinamente verdad que la tendencia de los pensamientos y los deseos del 
hombre se dirigen a establecer la monogamia, pero todavía esto no se ha 
logrado 
en forma universal. Si encaramos esta cuestión con valor y honestidad 
llegaremos 
a la conclusión de que en el transcurso de las épocas los hombres nunca 
fueron 
monógamos.  
 
Las mujeres en el pasado lo han sido más que los hombres, pero quizá ahora 
no, 
porque el conocimiento moderno inculca también métodos modernos para 
protegerse 
del riesgo y el dolor del parto. Hasta ahora la procreación ha sido 
considerada 
como el obstáculo y el castigo de las relaciones sexuales legales o 
ilegales. 
¡Pensemos en el horror que se desprende de estas palabras! Lógicamente 
siempre 
hubo y habrá mujeres que practican el antiguo comercio de la promiscuidad, 
pero 
aquí sólo me refiero a las mujeres del hogar. 
 
¿Me creerán, si les digo, que la situación mundial de hoy en lo que respecta 
al 
sexo, es tan crítica y grave que aún no hay un pensador que pueda ver la 
solución, o que halle -no importa cuán claro o erudito sea su modo de 
pensar- 
salida a la actual encrucijada?  
 
Las tradiciones, las costumbres y las prácticas, con sus inevitables 
consecuencias y su larga permanencia, sirven para aturdir las mentes más 
esclarecidas. El resultado físico del acto sexual efectuado dentro o fuera 
del matrimonio legalizado, no sólo ha sido producir la vida humana, sino 
gran parte de las enfermedades, insania, tendencias malignas e impulsos 
pervertidos que hoy día llenan nuestros hospitales, clínicas psiquiátricas, 
sanatorios, prisiones y 
manicomios. 
 
La juventud, especialmente la idealista y la que piensa con claridad, 
enfrenta 
una situación que desafía todos sus esfuerzos por comprenderla. No sabe qué 
pensar o creer. Observan que forman parte de hogares santificados por el 
matrimonio legal y descubren (en gran escala) nada más que desdicha, 
prostitución legalizada, mala salud y la búsqueda de relaciones ilícitas 
fuera del hogar; niños no deseados y abandonados, disidencias entre cónyuges 
desavenidos y divorcios, y no hallan respuesta a sus numerosas e 
inteligentes preguntas.  
 
Así buscan en otra parte y ven la vida que llevan quienes han eludido la 
responsabilidad matrimonial, hallando nada más que descontento, vida sexual 
secreta, mala salud por inhibición de los instintos naturales, condiciones 
psicológicas del peor tipo, a veces hijos ilegítimos, perversiones sexuales 
y la 
creciente tendencia hacia lo que se denomina homosexualidad.  
 
La juventud se siente abatida por la total confusión y no halla respuesta a 
sus 
interrogantes. Se ha dirigido a los hombres del mundo solicitando solución y 
ayuda y no obtiene una clara respuesta ni una sólida filosofía sana o 
instrucción fundamental.  
 
	Se le puede ofrecer un sólido sentido común y aconsejarle que evite 
excesos y condiciones que perjudican su salud o darle la responsabilidad de 
encauzar y rectificar la situación económica.  
 
	Se le puede señalar la moralidad del pasado y advertirle los 
resultados inevitables cuando se transgreden las leyes de la naturaleza y se 
prostituye el cuerpo físico por los deseos irreprimidos. 
 
	Se le puede elogiar las virtudes de vivir con rectitud y recalcar el 
hecho de que son hijos de Dios.  
 
Todo esto es bueno, correcto y útil, pero no se le ofrece una verdadera 
solución, ni se arroja luz sobre su problema y tampoco se disipa su 
confusión.  
Quizá podría dirigirse a las gente de orientación religiosa y recurrir al 
clero 
ortodoxo.  
 
Se le puede pedir que sea buena, citar ejemplos de los santos, sumergírsela 
en 
un torrente de mandatos puritanos, conocidas verdades beatíficas y 
explicaciones 
que no convencen, basadas frecuentemente en prejuicios y predilecciones 
personales. Pero raras veces se emite una nota clara y lo único que puede 
hacerse es enunciar la Ley Mosaica: "No harás....". A la juventud 
investigadora de la actual generación no le satisface su anhelo de conocer 
el hecho de que Dios dice esto o aquello, o la Biblia ordena esto, aquello o 
lo otro.  
 
La esperanza de que se obtendrá el cielo y recibirá su justa recompensa si 
practica la autodisciplina, el autocontrol y la abstinencia sexual, está muy 
lejos de contrarrestar las tentaciones del mundo circundante y los 
insistentes 
impulsos que surgen dentro del hombre mismo. 
 
Es verdad que existen muchas personas que resisten la "tentación de la 
carne" y 
también es cierto que existen hombres y mujeres que pasan por la vida puros 
sin 
contaminarse. Hay almas avanzadas que son la gloria de la humanidad, cuyas 
vidas están separadas de la naturaleza animal y cuyas mentes controlan sus 
actos cotidianos, pero muchas de ellas viven en otro mundo distinto de 
pensamiento e intereses y no son tentados como los hijos de los hombres 
cuyas inclinaciones son de naturaleza animal.  
 
Tenemos lógicamente también los que se abstienen de obrar mal por temor a 
los 
resultados en el cuerpo físico o en el más allá, mundo que denominan del 
castigo.  Pero ¿cuál de estas personas, aún la más buena y santa, puede 
hablar con verdadera sabiduría y comprensión sobre este problema universal? 
¿Cuál de ellas puede ver actualmente el camino de salida para la humanidad? 
¿Y cuál es la que comprende la razón de toda esta angustia, maldad y pecado, 
surgidos de las 
relaciones sexuales? 
 
¿Quién realmente comprende el verdadero significado de la vida sexual y el 
lugar que ocupa en el gran esquema de las cosas, y la razón de la relación 
entre 
los sexos? 
 ¿Cuál de ellas puede decir con verdadera visión cuál será el próximo paso 
evolutivo, dónde iremos y cuál será el progreso inmediato? 
 
 
1. Definiciones del Sexo, de la Virtud y del Vicio 
 
Cósmicamente hablando, sexo es una palabra breve que expresa la relación 
existente (durante la manifestación) entre espíritu y materia, entre vida y 
forma. En último análisis, es una expresión de la Ley de Atracción; ley 
fundamental que subyace en toda manifestación de la vida en la forma, causa 
de toda aparición fenoménica.  
 
Hablando desde el punto de vista humano o físico, sexo es una palabra 
empleada 
para significar la relación que existe entre el hombre y la mujer, y cuyo 
resultado es la reproducción de la especie.  
 
Hablando en términos modernos empleados por las personas irreflexivas y 
vulgares, sexo es una palabra que significa la agradable satisfacción de los 
impulsos animales a cualquier precio, y sin ninguna regulación rítmica.  
Sexo expresa esencialmente la dualidad y la división de la unidad en dos 
aspectos o mitades. Podemos denominarlos espíritu y materia, masculino y 
femenino, positivo y negativo; corresponden a una etapa en la escala 
evolutiva 
hacia la unificación final, o “el hermafrodita” que no tiene ninguna 
relación 
con esa perversión que tan incorrectamente se denomina hoy "homosexualidad", 
cuya expresión prevalece en la actualidad en un concepto mental y moderno 
del 
fenómeno, pero es muy rara la persona que realmente contenga en sí los dos 
sexos 
y pueda fisiológica y mentalmente "satisfacerse, sostenerse y propagarse a 
sí 
misma". 
 
 En el transcurso de las épocas ha surgido esporádicamente el verdadero 
homosexual como la garantía de una remota realización racial evolutiva, 
cuando 
haya transcurrido el ciclo mundial y las dos mitades se fusionen nuevamente 
en 
una unidad esencial.  
 
En lo antedicho no aludo a la doctrina de almas gemelas, o a la perversión 
de 
la realidad como se comprende hoy. Me refiero al hermafrodita divino, al 
verdadero hombre andrógino y al ser humano perfecto.  
 
Pero la palabra ha sido desfigurada en su verdadero significado y se ha 
aplicado en nueve de cada diez casos (podríamos decir en noventa y nueve de 
cada 
cien) a cierto tipo de perversión mental y a una distorsionada actitud de la 
mente, la cual frecuentemente da por resultado reacciones y prácticas 
físicas 
que son –en su manifestación— tan antiguas que por su misma antigüedad 
refutan la idea de que tal actitud indica un paso adelante en el sendero del 
progreso. Lo que en realidad indica es un punto de retroceso, un retornar a 
un antiguo ritmo y reasumir antiguas prácticas. 
 
Dichas perversiones aparecen cada vez que se desmorona una civilización y el 
antiguo orden es reemplazado por el nuevo. ¿Por qué sucede esto? Porque los 
nuevos impulsos afluyen sobre lo antiguo y el impacto de las nuevas fuerzas 
sobre la humanidad despierta en el hombre el deseo de aquello que para él es 
un nuevo e inexperimentado campo de expresión y lo que es poco común y 
frecuentemente anormal.  
 
	Por eso las mentes débiles sucumben al impulso, y las almas fuertes 
e 
investigadoras son víctimas de su propia naturaleza inferior y se dedican a 
investigaciones ilícitas.  
	Debido a estas nuevas energías tenemos un progreso definido hacia 
nuevos e inexplorados reinos espirituales, pero al mismo tiempo se hacen 
experimentos en el reino del deseo físico, que no es la línea de progreso 
que 
corresponde a la humanidad. 
 
A medida que el mundo de las formas responde cíclicamente, la afluencia de 
las 
energías superiores y su efecto, estimula todas las partes y aspectos de la 
vida 
de la forma, estímulo que producirá resultados buenos y malos. 
Momentáneamente emergerá el mal como también la eterna rectitud. Si el 
efecto del impacto de estas energías produce reacciones materiales y si el 
hombre presenta su interés por lo material, entonces domina la naturaleza 
forma y no la divina.  
 
Si la energía es prostituida para fines materiales, por ejemplo, las 
relaciones 
sexuales en el plano físico para fines estrictamente comerciales, trae como 
resultado el mal. Pero debe recordarse que la misma energía divina que actúa 
en el reino del amor fraternal, produce sólo el bien.  
 
 
Ilustraré esto de dos maneras, y ambas explicarán el actual despliegue de la 
sexualidad y el interés que despierta este tema: 
 
Vivimos hoy en un período de la historia mundial donde tienen lugar tres 
acontecimientos importantes, que por lo general no son observados ni 
comprendidos por la mayoría de las personas. 
 
 	El séptimo rayo de la ley y el orden, está entrando en manifestación 
 
 	Y estamos pasando a un nuevo signo del zodíaco, (Acuario) 
 	Siendo inminente "la venida del Cristo".  
 
Estos tres grandes acontecimientos son la causa de la mayoría de las 
dificultades y del caos actuales y al mismo tiempo responsables de la 
orientación universal hacia las realidades espirituales que todos los 
verdaderos 
trabajadores actualmente reconocen, de la acrecentada comprensión, de los 
movimientos de beneficencia y de la tendencia a la colaboración, a la 
unificación religiosa y al internacionalismo.  
 
Los distintos tipos de energía que han estado latentes adquieren hoy mayor 
potencia. La consiguiente reacción mundial es materialista en sus etapas 
iniciales, y en sus etapas finales se manifestarán las cualidades divinas y 
cambiarán la historia y la civilización.  
 
El interés demostrado hoy por los llamados rayos cósmicos evidencian el 
reconocimiento científico de las nuevas energías entrantes del séptimo rayo. 
Estos rayos que afluyen a través del centro sacro del cuerpo etérico 
planetario 
afectan lógicamente los centros sacros de la humanidad, de allí que la vida 
sexual del género humano está súper excitada momentáneamente, y a ello se 
debe 
además, el excesivo énfasis puesto sobre el sexo; También ( y esto debe 
recordarse) el agudo impulso que ahora se expresa en forma mental, llevará 
al hombre en su oportunidad a pensar y solucionar cabalmente el problema del 
sexo. 
 
La entrada de la era acuariana también estimula en los hombres un espíritu 
de 
universalidad y una tendencia hacia la fusión. Ya puede observarse la actual 
tendencia hacia la síntesis en el comercio, la religión y la política, y 
también 
en el impulso hacia la unión, y en otras uniones hacia la comprensión y 
tolerancia religiosas. Pero estas influencias que actúan sobre los cuerpos 
sensorios de las personas aún no desarrolladas y excesivamente síquicas, 
conducen a la morbosa tendencia de unirse lícita o ilícitamente; producen 
una extrema aptitud para las relaciones sexuales en sus diversas prácticas y 
las relaciones y fusiones que no están en la línea designada o evolutiva y, 
frecuentemente, ultrajan las leyes de la naturaleza misma. La energía es 
algo impersonal y tiene un doble efecto que varía según el tipo de la 
sustancia sobre la cual actúa. 
 
El entrante séptimo rayo expresa el poder de organización, la capacidad de 
integrar y llevar a la relación sintética los grandes pares de opuestos a 
fin de 
producir nuevas formas de manifestación espiritual, y también nuevas formas 
que, 
desde el punto de vista del espíritu, pueden ser consideradas como un mal 
material. Este gran impulso traerá a la luz del día todo lo que está 
revestido 
de materia y oportunamente, conducirá a la revelación del espíritu y de la 
gloria oculta, cuando se haya purificado y santificado lo que ha sido 
revelado de la forma material. A esto se refería el Cristo cuando 
profetizaba que al final de la era las cosas ocultas serían esclarecidas y 
los secretos proclamados desde los tejados. ¿La TV? 
 
Por medio de esta revelación, tanto en la familia humana como en otros 
aspectos 
de la naturaleza, se desarrollará el poder del pensamiento. Esto se logrará 
desarrollando la facultad de la discriminación, que permitirá al hombre 
elegir y 
desarrollar el verdadero sentido de los valores. 
 
 Los cánones falsos y verdaderos aparecerán en la conciencia de los hombres 
y 
se seleccionará aquello que sentará las bases para un nuevo orden, que 
introducirá la nueva raza con sus nuevas leyes y nuevos acercamientos, 
establecerá la nueva religión del amor y la hermandad y también ese período 
en 
que el grupo y el bien grupal serán la tónica predominante. Entonces la 
separatividad y el odio se desvanecerán y los hombres se fusionarán en 
verdadera 
unión. 
 
También debe considerarse el tercer factor, la venida de Cristo, según se la 
denomina. En todas partes subsiste la expectativa y la demanda por una 
manifestación o acontecimiento simbólico, denominado con distintos nombres, 
pero 
se refiere generalmente al advenimiento de Cristo.  
 
Como bien saben, puede ser un advenimiento físico, como lo hizo en 
Palestina,  
O expresarse como definida influencia ejercida sobre sus seguidores por el 
Gran 
Señor de Vida, influencia que evocará respuesta de quienes en una forma u 
otra 
han despertado espiritualmente;  
 
Quizás podría ser en forma de una grandiosa afluencia del principio 
crístico, 
la vida y el amor crísticos, actuando sobre la familia humana.  
 
Tal vez estas tres posibilidades ocurran muy pronto y simultáneamente en 
nuestro planeta. No podemos afirmarlo. Nos corresponde estar preparados y 
trabajar en la preparación del mundo para esa significativa serie de 
acontecimientos. El futuro inmediato lo demostrará.  
Sin embargo, deseo señalar que la afluencia del crístico espíritu del amor 
(venga por intermedio de una Persona en forma corpórea, o de Su Presencia 
presentida y comprendida) también tendrá un doble efecto. 
 
Lo que he dicho es algo insólito para los irreflexivos y los que carecen de 
lógica. Se estimulará tanto al hombre bueno como al malo, y se despertará y 
fomentará tanto el deseo material como la aspiración espiritual. 
 
Los hechos probarán la verdad de que un jardín bien fertilizado y cuidado y 
una 
tierra bien regada cosecharán malezas lo mismo que flores. Sin embargo, en 
este hecho tenemos dos reacciones distintas provocadas por el mismo sol, la 
misma agua, el mismo agente fertilizador y el mismo cuidado. La diferencia 
reside en las semillas sobre las cuales estos factores actúan.  
 
	La afluencia del amor estimulará tanto el amor como el deseo 
terrenal 
y la lujuria animal;  
	Fomentará el impulso de adquirir posesiones materiales, con todas 
sus 
consecuencias malignas, 
	Y el consiguiente acrecentamiento de las reacciones sexuales y las 
diversas expresiones de un mecanismo mal regulado que responde a una fuerza 
impersonal.  
 
También producirá el acrecentamiento del amor fraternal,  
Fomentará el desarrollo y la expresión de la conciencia grupal y la 
comprensión 
universal, introducirá una nueva y poderosa tendencia hacia la fusión, la 
unificación y la síntesis. Todo esto se llevará a cabo por medio de la 
humanidad y el espíritu crístico. El amor de Cristo se derramará 
constantemente sobre la tierra, y su influencia será cada vez más fuerte 
durante los siglos venideros;  
Y al finalizar la era acuariana y mediante el trabajo del séptimo rayo (que 
permite que los pares de opuestos colaboren más estrechamente), podremos 
esperar 
la "Resurrección de Lázaro de entre los muertos” y el surgimiento de la 
humanidad de la tumba de la materia. La divinidad oculta será revelada. 
Todas las formas estarán bajo la influencia del espíritu crístico, y tendrá 
lugar la culminación del amor. 
 
Debido a estas s tres causas expuestas existe actualmente un interés mundial 
por las cuestiones sexuales, lo cual como consecuencia natural, conduce a 
dos 
cosas: 
 
	Primero, se producirá una irrupción en todo el mundo y 
principalmente 
en nuestras grandes poblaciones, de crecientes relaciones sexuales, lo cual 
se 
destacará porque no habrá un correspondiente aumento de la población, debido 
a 
que la moderna comprensión de los métodos para controlar la natalidad y el 
acrecentado enfoque mental o la polarización de la raza, conducirán a la 
esterilidad y también a una reducción de la familia. 
 
	Segundo, habrá una reorganización de las ideas raciales respecto al 
matrimonio y a las relaciones sexuales, debido al derrumbe de nuestra actual 
situación económica, al difundido interés por la salubridad médica (algo que 
hasta ahora estaba limitado a los especialistas), al reconocimiento general 
de 
las diferentes costumbres matrimoniales en las naciones occidentales y 
orientales, que han provocado una controversia general, y a la falta de una 
estructura legal que proteja a las familias e interprete satisfactoriamente 
las 
relaciones humanas. 
 
 
Partiendo de estos debates e intereses universales trabajaremos para obtener 
una solución y un objetivo que aún se halla “en los niveles abstractos de la 
mente y en el mundo de las ideas.  
 
Los pensadores más avanzados de la raza presienten sólo vaga y nebulosamente 
cuáles serán dichos ideales ocultos. 
 
La cuestión en debate no es primordialmente religiosa a no ser que las 
relaciones sociales se consideren básicamente relaciones divinas.  
Esto es fundamental en su significado, y cuando se resuelva veremos el 
establecimiento de la igualdad entre los sexos, la eliminación de las 
barreras 
que existen actualmente entre los hombres y las mujeres y la protección de 
la 
familia, involucrando por lo tanto la protección del niño, a fin de 
proporcionarle las cosas esenciales para el correcto desarrollo físico y la 
verdadera educación, lo que conducirá a desarrollar en forma sensata la 
naturaleza emocional y mental, y le permitirá así servir a su raza, a su 
época y 
a su grupo lo mejor posible. 
 
 Este ha sido siempre el ideal, pero nunca se ha realizado 
satisfactoriamente.  
La solución del problema sexual liberará las mentes humanas de la inhibición 
y 
de la indebida preocupación, produciendo así esa liberación mental que 
aceptará 
la afluencia de nuevas ideas y conceptos.  
 
Descubriremos que la virtud y el vicio no tienen nada que ver con la 
capacidad 
o incapacidad de obedecer las leyes dictadas por los hombres, sino con la 
actitud del hombre hacia sí mismo y sus relaciones sociales para con Dios y 
sus 
semejante.  
 
	La virtud es la expresión en el hombre del espíritu de colaboración 
hacia sus hermanos, en forma altruista, comprensiva y con total olvido de sí 
mismo.  
 
	El vicio es la negación de dicha actitud.  
 
Ambas palabras significan simplemente perfección e imperfección, conformidad 
con la divina norma de la hermandad o fracaso en alcanzar tal norma. 
 
 
 Las normas son muy variables y cambian de acuerdo a cómo progresa el hombre 
hacia la divinidad. Varían de acuerdo al destino del hombre al ser afectado 
por 
su época y según la etapa de desarrollo evolutivo y tiempo, naturaleza y 
medio 
ambiente. La norma para llegar a la meta no es la misma de hace mil años ni 
la que será dentro de mil. Sin embargo, ningún período histórico del mundo 
ha sido tan crítico como el actual, porque -aparte del gran ciclo de 
oportunidad al que me he referido- la humanidad ha alcanzado una excepcional 
realización.  
 
Por primera vez en la historia racial tenemos la expresión del 
verdadero ser humano, el hombre tal como esencialmente es y también una 
personalidad integrada, funcionando como una unidad, y la mente y la 
naturaleza 
emocional fusionadas y mezcladas, en un sentido, con el cuerpo físico y en 
otro 
con el alma.  
 
	Además ya se ha producido el cambio de énfasis de la vida física a 
la 
vida mental y en un número creciente de casos a la vida espiritual.  
 
Si lo que he expuesto es cierto, no hay razón para sentirse desalentado. 
Existe 
ya una amplia y verdadera "elevación del corazón hacia el Señor" y un volver 
insistentemente la mirada al mundo de los valores espirituales, de allí las 
dificultades actuales. 
 
Al margen de la entrada de la nueva era, de la afluencia del espíritu 
crístico, 
con su poder transformador y su fuerza regeneradora, y del retorno cíclico 
de 
las energías de séptimo rayo: 
 
Tenemos al género humano en tal condición que la respuesta a las más puras y 
espirituales energías y a las nuevas oportunidades es, por primera vez, 
adecuada 
y sintética. Esta es la razón de por qué se acrecienta el problema. He aquí 
el 
gran día de la oportunidad. De allí el milagro de la aurora que está 
despuntando 
en el Este. 
 
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Quisiera encarar ahora el problema del sexo desde otro ángulo y advertir que 
es 
un símbolo básico. 
 
 Como bien sabemos, un símbolo es un signo externo y visible de una realidad 
interna y espiritual. ¿Qué es esta realidad interna? Es ante todo la 
realidad de 
la relación, la relación que existe entre los fundamentales pares de 
opuestos 
Padre-Madre, espíritu-materia, positivo-negativo, vida-forma y entre las 
grandes 
dualidades que -cuando se unen en sentido cósmico- producen al hijo de Dios 
manifestado, el Cristo cósmico, el universo consciente y sensible. 
En el Evangelio tenemos el símbolo dramático de esta relación, y el Cristo 
histórico es la garantía de su veracidad y realidad. El Cristo nos garantiza 
la 
realidad del significado interno y de la verdadera base espiritual de todo 
lo 
que es y siempre será.  
 
Debido a la relación que existe entre la luz y la oscuridad, lo invisible se 
hace visible, por lo cual podemos ver y conocer. (La Luz realza las 
Sombras). El 
Cristo reveló, como luz del mundo, esa realidad. Desde la oscuridad de los 
tiempos Dios habló, y se reveló la Paternidad de la Deidad. 
 
El drama de la creación y la historia de la revelación están descritas, si 
sólo 
pudiéramos ver e interpretar los hechos con exactitud espiritual, en la 
relación 
de los dos sexos y en la realidad de la cópula.  
 
Cuando tal relación ya no sea estrictamente física, sino la unión de dos 
mitades en los tres planos -físico, emocional, mental- entonces tendremos la 
solución del problema sexual y la restitución de la relación marital al 
lugar 
designado en la Mente de Dios. 
 
	En la actualidad significa la unión de dos cuerpos físicos. 
	A veces es la unión de las naturalezas emocionales de dos personas.  
	Rara vez se unen dos mentes.  
	Otras es la unión de dos cuerpos físicos donde una de las partes 
permanece fría, impávida y desinteresada, pero responde y participa el 
cuerpo 
emocional. 
	A veces se halla implícito el cuerpo mental con el cuerpo físico y 
no 
participa la naturaleza emocional.  
	Raras, pero muy raras veces, encontramos en las dos partes la fusión 
coordinadora y colaboradora de las tres partes de la personalidad, 
implicadas en 
una auténtica unión. Cuando esto sucede existe la verdadera unión, el 
verdadero 
matrimonio y la fusión de los dos en uno. 
 
Por esta razón han errado el camino muchas escuelas esotéricas que sostienen 
la 
errónea idea de que una unión de esta naturaleza es esencial para la 
liberación 
espiritual, y que sin ella el alma queda aprisionada.  
Enseñan que mediante la unión matrimonial se logra la unificación con el 
alma y 
que no puede haber liberación espiritual sin efectuar dicha unión.  
Pero en realidad, la unificación con el alma es una experiencia individual 
interna que da por resultado la expansión de conciencia, a fin de que lo 
individual y lo específico se unifiquen con lo general y lo universal.  
Sin embargo, detrás de la interpretación errónea reside la verdad. 
 
Cuando se llegue a realizar el verdadero matrimonio y existan las relaciones 
sexuales ideales en los tres planos, entonces tendremos las condiciones 
adecuadas y se proporcionará a las almas las formas necesarias para 
encarnar.  
Entonces los “hijos de Dios” hallarán formas para manifestarse en la tierra. 
 
 
Según el alcance del contacto matrimonial (si se puede emplear este tipo de 
palabra, poco común), así será el tipo de ser humano traído  a la 
encarnación.  
Si los padres son puramente físicos y emocionales, también lo será el niño.  
Y así se determina el término medio general.  
 
	El actual mundo de los hombres está conquistando rápidamente una 
elevada etapa evolutiva. De allí la insatisfacción que existe sobre los 
actuales 
puntos de vista respecto al matrimonio, ……Paso preliminar para la 
enunciación de ciertos principios ocultos que eventualmente regirán las 
relaciones entre los sexos   Y proporcionarán, como consecuencia, la 
oportunidad ofrecida a los 
hombres y mujeres de proporcionar, mediante el acto creador, los cuerpos 
necesarios para los discípulos e iniciados. 
 
	El símbolo del sexo expresa también la realidad del amor. En verdad 
el 
amor significa relación, pero la palabra amor (igual que la palabra sexo) se 
utilizan irreflexivamente y sin preocuparse de su verdadero significado.  
	Amor y sexo fundamentalmente son una misma cosa, porque ambos 
expresan 
el significado de la Ley de Atracción. 
	Amor es sexo y sexo es amor, porque en ambas palabras están 
igualmente 
representadas la relación, la interacción y la unión entre Dios y Su 
universo, 
el hombre y Dios, el hombre y su propia alma y entre el hombre y la mujer. 
Así se pone de relieve el móvil y la relación.  
	Pero el resultado impulsor de esa relación es la creación y la 
manifestación de la forma a través de la cual la divinidad puede expresarse 
y 
llegar a ser.  
	El espíritu y la materia se unieron y vino a la existencia el 
universo 
manifestado.  
	El amor es siempre productivo y la Ley de Atracción es fructífera.  
	El hombre y Dios se unieron bajo la misma gran ley y nació el 
Cristo, 
demostración y garantía de la realidad de la divinidad humana.  
	El hombre individual y su alma también están tratando de unirse, y 
cuando esta unión se realice el Cristo nacerá en la caverna del corazón y se 
verá cómo se acrecienta Su poder en la vida diaria.  
	Por lo tanto, el hombre muere diariamente a fin de que Cristo pueda 
ser visto en toda Su gloria.  
	El sexo es el símbolo de todas estas maravillas. 
 
También en el hombre tiene lugar el drama del sexo, pues dos veces en su 
cuerpo, en su personalidad, tiene lugar el proceso de unión y fusión. 
 
Me referiré brevemente a ambos acontecimientos simbólicos, a fin de que la 
admirable historia del sexo pueda ser comprendida por los estudiantes 
esoteristas en todo su sentido espiritual. 
 
Como ya saben, el hombre es la expresión de energías, energías que impulsan 
al 
hombre físico a la actividad mediante ciertos centros de fuerza del cuerpo 
etérico, los cuales, para nuestro propósito inmediato, pueden clasificarse 
en 
tres centros abajo del diafragma y cuatro arriba. 
 
I. Abajo del diafragma: 
 
	La base de la columna vertebral. 
	El centro sacro. 
	El plexo solar. 
 
II. Arriba del diafragma: 
 
	El centro cardíaco. 
	El centro laríngeo. 
	El centro entre las cejes, el ajna. 
	El centro coronario. 
 
Sabemos que han tenido lugar dos fusiones y en ambas tenemos dos actuaciones 
del proceso sexual simbólico, y dos acontecimientos simbólicos que 
exteriorizan 
un acontecimiento espiritual y le presentan al hombre su meta espiritual y 
el 
gran objetivo de Dios en el proceso evolutivo. 
 
Primero, las energías que están abajo del diafragma. Sobre el proceso y las 
reglas para realizarlo no podemos ocuparnos aquí, excepto en un caso, elevar 
la 
energía del centro sacro al centro laríngeo, o trasmutar el proceso de 
reproducción o creación física, en el proceso creador del artista en algún 
campo 
de expresión creadora.  
 
	Mediante la unión de las energías de estos dos centros llegaremos a 
una etapa evolutiva en la que se tendrán hijos que heredarán nuestra 
capacidad y 
mentalidad.Cuando, en otras palabras, haya una verdadera unión de las 
energías superiores con las inferiores, tendremos el surgimiento de la 
belleza de la 
forma, la consagración de algún aspecto de la verdad en una expresión 
apropiada, 
enriqueciendo así al mundo.  
	Donde existe esta síntesis empieza a actuar el verdadero artista 
creador. La garganta, órgano de la Palabra, expresa la vida y manifiesta la 
gloria y la realidad subyacentes.  
 
 
Tal es el simbolismo que reside detrás de la enseñanza respecto a la fusión 
de 
las energías inferiores con las superiores, (el sexo en el plano físico es 
un 
símbolo).  
 
El género humano está siendo cada vez más creador, porque la transfusión de 
las 
energías se lleva a cabo de acuerdo a los nuevos impulsos.  
 
A medida que se desarrolla el sentido de la pureza en el hombre y se fomenta 
el 
desarrollo del sentido de la responsabilidad, y a medida que se acrecienta 
el 
amor a la belleza, al color y a las ideas, se acelerará el proceso de elevar 
lo 
inferior hasta unirlo a lo superior, entonces se apresurará 
extraordinariamente 
el embellecimiento del Templo del Señor.  
 
En la venidera era acuariana esto avanzará rápidamente.  
	La mayoría de las personas hoy viven abajo del diafragma y dirigen 
sus 
energías externamente hacia el mundo material, pervirtiéndolas para fines 
materialistas.  
	En los siglos venideros esto se corregirá; las energías serán 
trasmutadas y purificadas y los hombres empezarán a vivir arriba del 
diafragma.  
	Entonces expresarán los poderes del corazón amoroso, de la garganta 
creadora y de la voluntad divinamente ordenada por la cabeza.  
	Este es el símbolo del sexo en el plano físico, de la relación que 
existe entre lo inferior y lo superior. 
 
Pero en la cabeza del hombre hay un símbolo maravilloso. En ese organismo 
viviente se representa ese drama mediante el cual el ser puramente humano se 
fusiona con la divinidad, el gran drama final de la unión mística entre Dios 
y 
el hombre, entre el alma y la personalidad. 
 
 Según la filosofía oriental existen en la cabeza del hombre dos grandes 
centros de energías.  
	Uno, el centro entre las cejas, mezcla y fusiona los cinco tipos de 
energías que le son transmitidas a él y fusionadas en él, la energía de los 
tres 
centros que están abajo del diafragma y la de los centros laríngeo y 
cardíaco.  
	El otro, el centro coronario. entra en actividad por medio de la 
meditación. el servicio y la aspiración, y a través de él el alma hace 
contacto 
con la personalidad.  
	Dicho centro es el símbolo del espíritu o aspecto positivo 
masculino, 
así como el centro entre las cejas es el símbolo de la materia, del aspecto 
negativo femenino.  
	Vinculado a estos vórtices de fuerza tenemos dos órganos físicos, la 
glándula pituitaria y la pineal. La primera es negativa y la segunda 
positiva.  
	Estos dos órganos son las correspondencias superiores de los órganos 
masculino y femenino de la reproducción física.  
 
A medida que el alma va siendo cada vez más poderosa en la vida mental y 
emocional del aspirante, penetra con mayor poder en el centro de la cabeza Y 
el 
hombre va purificando su personalidad y poniéndola al servicio de la 
voluntad 
espiritual elevando automáticamente las energías de los dos centros del 
cuerpo 
al centro entre las cejas. 
 
Oportunamente se acrecienta y amplía la influencia de los dos centros hasta 
que los campos magnéticos o vibratorios hacen contacto entre sí y aparece 
instantáneamente la luz. Padre-espíritu y madre materia se unifican, y el 
Cristo 
nace.  
 
"A no ser que el hombre vuelva a nacer no podrá ver el reino de Dios", dijo 
el 
Cristo. Tal el segundo nacimiento, y desde ese momento la visión adquiere 
creciente poder. 
 
Este es nuevamente el gran drama del sexo, que se repite en el hombre. 
 Así conoce tres veces en su vida personal el significado de la unión, el 
sexo: 
 
 	En el plano físico, el sexo o la relación del hombre con su polo 
opuesto, la mujer, da por resultado la reproducción de la especie. 
 
 	La unión de las energías superiores con las inferiores da por 
resultado el 
trabajo creador. 
 
 	La unión de las energías de la personalidad con las del alma, da por 
resultado el nacimiento del Cristo. 
 
Resumen 
 
Grande es la gloria del hombre y maravillosas son las divinas funciones que 
personifica. A través del tiempo la raza ha sido llevada a la etapa en que 
el hombre comienza a elevar las energías inferiores a los centros 
superiores, y tal 
transición es la causa de las grandes dificultades mundiales.  
 
Muchas personas en todas partes están llegando a ser. política, religiosa 
científica o artísticamente creadoras. y el impacto de su energía mental y 
sus 
proyectos e ideas se hacen sentir notablemente.  
 
Hasta que predomine la idea de la hermandad en la raza, veremos estos 
poderes 
pervertidos para fines y ambiciones personales y el consiguiente desastre, 
así 
como ya hemos visto el poder del sexo prostituido para la satisfacción 
personal, 
el egoísmo y el consiguiente desastre. Sin embargo, algunos, muy pocos, 
están elevando cada vez más sus energías y traduciéndolas en términos del 
mundo celestial.  
 
Hoy el Cristo renace en muchos seres humanos y crecientemente aparecerán los 
hijos de Dios en su verdadera naturaleza para guiar a la humanidad en la 
nueva 
era. 
 
 
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