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Asunto:[mutantes] La Estupenda Crisis Mundial - Paul Brunton
Fecha:Jueves, 19 de Octubre, 2006  21:17:19 (+0000)
Autor:sweet sweet <sweet_570 @.......com>

La Estupenda Crisis Mundial

Nunca antes existió una situación como la actual.

No tiene precedentes.

 

Por PAUL BRUNTON

 

 

 

Ésta no es sólo una crisis espiritual de la humanidad, sino también una oportunidad espiritual. Hoy se necesita una combinación de visionarios inspirados y de trabajadores decididos.

 

La humanidad no puede ir más lejos en su camino descendente hacia la lujuria de los sentidos y del intelecto, hacia el olvido de su íntima alma divina, sin la más peligrosa de las consecuencias para su futuro, sin perder el propio lazo que un día le posibilitaría recuperar la memoria espiritual. En el mundo de hoy existe tal indiferencia por las cosas del espíritu, tal letargo moral, que el poder superior nos obliga a detenernos o a perecer.

 

En todas partes prevalecen las fricciones y oposiciones entre grupos clases, religiones, razas y también entre los defensores de las distintas ideas políticas, morales, sociales ó estéticas. Esa efervescencia de cuestionamientos y disputas, ataques y rebeliones, solamente pone de relieve la necesidad de crear una nueva civilización.

 

En estos días, el tiempo vuela tan rápido que, no importa cuánto se haga, siempre queda mucho por hacer.

 

Las personas sienten la confusión y la inquietud de nuestro tiempo, y necesitan alguien que las ayude o algún libro que las conduzca a la Verdad de que Dios existe y de que la existencia divina puede manifestarse para sustentar su vida individual.

 

Las enseñanzas espirituales de dudosa calidad se encuentran muy mezcladas con otras de mucho mayor valor. La confusión entre ambas siempre existió, pero difícilmente habrá sido tan grande como lo es en el presente.

 

Hoy abundan personalidades y teorías religiosas desequilibradas, slogans materialistas y dogmáticos. Son señales. En ambos lados hay más efervescencia que nunca, más discusiones violentas sobre tales ideas, más fervor en el interés demostrado.

 

El uso incorrecto de la naturaleza, la proliferación del materialismo y el aumento repentino de las emociones negativas nos han llevado al estado actual.

 

A raíz de toda esa serie de experiencias, la conciencia humana está evolucionando, se está acercando al nivel donde será capaz de pasar al próximo escalón superior. Esto puede ser una falsa pretención de "expansión de la conciencia" alcanzada de manera artificial y peligrosa por medio de las drogas, o puede ser lo real.

 

Es necesario advertir también que las fuerzas que están actuando, en general, subyacen en la psiquis humana. En el ser interno del hombre de hoy existe un profundo incentivo dirigido hacia una vida más consciente, más iluminada.

 

La crisis mundial, como señal de que la humanidad está atravesando un momento de transición, incluye a los que buscan la verdad. Ha llegado la hora de que estos buscadores dejen de vivir a través de la experiencia espiritual de otros hombres y comiencen a vivir por sí mismos.

 

En la vida de un individuo, la mayoría de las veces la gracia desciende sólo después de un período de gran sufrimiento. En la vida de la humanidad sucede lo mismo. Sólo cuando la guerra y las crisis hayan seguido su curso, se derramará una nueva luz espiritual sobre nosotros.

 

El mundo no necesita de nuevas modas doctrinarias, sino de una nueva vida, de una nueva inspiración y de un nuevo corazón.

 

Toda doctrina que no tenga en cuenta esa necesidad humana de descubrir una relación con lo que está más allá de lo meramente humano no llegará a comprender la presente situación mundial y, en consecuencia, toda doctrina que repudie esa necesidad no podrá ofrecer ninguna ayuda real para lidiar con tal situación.

 

Una reconstrucción física que esté podrida en su centro moral no puede traer más felicidad aunque lo intente. Sólo conseguirá traer más miseria.

 

La vieja doctrina del karma explica correctamente el actual sufrimiento del mundo, pero  no lo dice todo. La explicación es demasiado complicada y se la debe dejar para el futuro. No obstante, se puede decir que la lección que los seres humanos están obligados a aprender es la de su interdependencia y, en consecuencia, de su unidad última. Los sufrimientos y las condiciones insatisfactorias de una nación afectan también a otras naciones distantes. El sufrimiento del mundo sólo puede resolverse con la remoción de su causa. Pero el hecho de que se ignore esta verdad está tan diseminada que es señal de que, en el mundo moderno, prácticamente no hay sabios activos.

 

La desgracia del mundo se debe en gran parte al karma. Pero necesitamos tener una interpretación más amplia de esta palabra. Muchos de nosotros podemos ser buenos e inocentes, pero debemos sufrir con todos los demás, no por lo que hicimos, sino por lo que dejamos de hacer. Hoy nadie escapa a este sufrimiento, pues la humanidad es completamente interdependiente. Esta es la lección que hemos de aprender:  cuando dejamos que los demás permanezcan en la desgracia o en la ignorancia, también nosotros corremos un riesgo. Somos uno.

 

La responsabilidad de muchos de los problemas de la contaminación de la tierra, en el aire, en los ríos y en los mares se atribuye a la tecnología. Pero el aumento de la contaminación es causado, en parte, por algo más:  la superpoblación.  Y no sólo la contaminación, también otros males derivan de ella:  el desempleo, la violencia, las revoluciones, la escasez de alimentos y la renta insuficiente. El problema no termina allí:  ¿A qué se debe la superpoblación en sí misma?  La principal respuesta no es la única:  la excesiva entrega al placer de las relaciones sexuales, dentro o fuera del matrimonio. También hay otras causas. En fin, todo se reduce a la ignorancia espiritual.

 

Las experiencias que la raza humana recogió durante los últimos cien años complementaron su conocimiento, enriquecieron su cultura y desarrollaron el medio ambiente. Pero hicieron todo esto por un precio:  aumentaron su vanidad intelectual, empobrecieron su sentimiento religioso y desequilibraron sus valores.

 

Es absurdo hablar de la humanidad como si ella tuviera un patrón psicológico uniforme. Por el contrario, ella presenta un patrón particularmente irregular. La humanidad es, en verdad, un conglomerado de grupos con varios grados de desarrollo. Algunos son intelectualmente avanzados, mientras que otros están intelectualmente atrasados. Algunos están muy cerca de las ideas nobles y otros están lejos de ellas. Todo lo que se puede decir sobre la situación psicológica de la humanidad es que el movimiento progresivo de la evolución puede ser lento y vacilante, pero seguro.

 

Mirar hacia el pasado, buscar allí situaciones similares y entonces observar lo que sucedió después es algo que hoy no nos sirve, pues nunca antes existió una situación como la actual. No tiene precedentes históricos.

 

El espíritu planetario está acelerando su propio desenvolvimiento y eso necesariamente acelera el de todas las criaturas vivas - plantas, animales y seres humanos - que habitan la Tierra. Esa es la razón de que el hombre concentre en una vida la experiencia que antes realizaba en varias, la razón por la cual la historia del mundo concentre en un año los acontecimientos que antes hubieran llevado varios años.

 

En un mundo en el que ningún gran acontecimiento sucede por casualidad y en el que ni siquiera la más pequeña semilla brota sin estar sujeta a una ley que lo gobierna todo, la destrucción de un continente entero como la Atlántida es muy significativa para la humanidad. Quiere decir que la naturaleza, que no es sino otro nombre que se le da a Dios, no pudo seguir adelante con su propósito evolutivo para los habitantes de aquel continente sin un nuevo comienzo, sin poner fin a los viejos métodos que ya se habían agotado.

 

La historia trae muchos cambios con el transcurso del tiempo, mucho desenvolvimiento, muchos desplazamientos de personas instaladas en determinada posición y la llegada de otras, nuevas, para ponerse al frente. Lo mismo ocurre con las estructuras, organizaciones, situaciones geográficas y aun con las climáticas. Hay que tener cuidado para que los hábitos, las costumbres y las convenciones no se vuelvan demasiado rígidas. Esto se debe a que, si hay algo que caracterice especialmente esta época, es que el mundo está en movimiento, que la transformación nunca tiene fin.

 

Nos quejamos de las desordenadas condiciones que hoy prevalecen. No nos damos cuenta de que podría ser considerablemente peor si los sabios, los santos, los inspirados y los profetas no hubieran vivido entre nosotros. En este contexto, podemos recordar las palabras de un chino, Mo Tzu:  "Dar paz al mundo es función de los sabios".

 

Toda la perspectiva religiosa, así como el orden cultural e institucional de la civilización moderna serán cambiados durante este siglo. Solamente después de estos cambios se manifestarán las nuevas fuerzas espirituales.

 

Este estado de crítica destructiva y acusaciones hostiles, estado de desmantelamiento general, existe en parte porque vivimos en un periodo final, es una época de ajustes.

 

Tanto la apertura de esta era de transición, como su final, están marcados por una crisis estupenda. Con ellos, así como con todo el torrente de acontecimientos que se producen entre ambos momentos, la ley de las consecuencias castiga los errores, equilibra y  garantiza justicia.

 

En esta situación de crisis mundial, los místicos inteligentes ya no deberían sentirse capaces de apoyar los esquemas tradicionales de inercia, indiferencia y escapismo. Deberían estar interesados en los presentes y violentos cambios de la humanidad y en su futura dirección.

 

Con seguridad, en todas partes existen algunas pocas personas que hace mucho superaron este punto en su desarrollo y un número mayor que lo superó recientemente. Son los pioneros, sensibles a las ideas espirituales y empeñados en seguirlas. Pero ahora el desafío se le presenta a toda la humanidad. Su guardián invisible emitió el ultimatum. Ella debe dar ese paso y no se le permitirá desmoronarse.

 

"La dependencia que el hombre tiene de la tierrapara obtener combustibles,

tales como la leña, el carbón, el petróleo y el gas, será sustituidaen el futuro

 por la dependencia del sol. Los rayos solares le darán todo lo que él necesite

para ese propósito".

Quienes están asustados con lo que las máquinas hicieron durante la guerra pueden alegrarse por lo que ellas podrían hacer en tiempos de paz. De todas maneras, las máquinas están aquí y sería mejor aceptarlas, pues mientras la mente del hombre funcione, mientras su proceso de pensamiento continúe, también continuará el proceso de invención de nuevas y mejores máquinas. La manera de impedir su uso destructivo no es eliminarlas, sino impulsar el desarrollo del hombre.

El destino nos está obligando a pensar internacionalmente, que es el modo en que el filósofo siempre pensó, sin la inexorable compulsión del destino.

La cultura mística necesita ahora reconciliarse con las demandas de los tiempos nuevos, necesita profundizar su pensamiento y tener una actitud más amplia.

La crisis mundial posibilitó no sólo que esas ideas penetraran en mentes antes indiferentes a ellas, sino que también demostró un inmenso valor cuando se las aplica en la práctica y personalmente.

Una solución ideal solamente se aplicaría a personas ideales.

Los guardianes de la más elevada filosofía no desperdician su tiempo involucrándose en actividades inútiles. Reconocen el hecho psicológico de que sólo las pesonas que desean ayuda espiritual superior están preparadas para aceptar una enseñanza filosófica superior. Cuando aparezca la insatisfacción con las enseñanzas ortodoxas, cuando además haya incapacidad para encontrar otras enseñanzas que las sustituyan y cuando también existan aptitudes intuitivas, intelectuales y morales apropiadas, sólo entonces habrá un campo propicio para recibir esa filosofía, pero no antes de que esas condiciones existan realmente.

Debido a que dolorosas experiencias se asociaron a descubrimientos científicos para enseñarle a la humanidad que los recursos humanos no guiados por la revelación divina son insuficientes, la humanidad deberá escuchar finalmente la voz de la filosofía.

No estamos aquí ofreciendo especulaciones plausibles o probabilidades complicadas. Guiados por una orientación superior a esas conjeturas meramente intelectuales, estamos intentando mantener encendida una pequeña luz trémula en la terrible noche que nos rodea.

 

El sufrimiento no conduce al mundo a la desesperación, sino a la esperanza. La crisis del género humano es decisiva, pero no es fatal necesariamente.

Quienes saben cuál será el verdadero desenlace de esos acontecimientos mundiales aún no tienen permiso para formular ninguna profecía. Sólo tienen permiso para advertir que la humanidad se encuentra en una posición de extrema peligrosidad, una posición de la cual podrá liberarse por un único medio: ella no podrá salvarse por medios militares, políticos ni económicos, sino solamente por medios espirituales.

Yo no digo que habrá guerra indefectiblemente. Sólo digo que otra crisis, tan desesperante como la guerra, surgirá, que una marea de catástrofes irrumpirá súbitamente en el mundo.

Nunca antes hubo que enfrentar el problema de la preparación para afrontar el comienzo de la guerra y los efectos de su poder destructivo, de esta manera y en tan gran escala como habrá que enfrentarlo en el futuro inminente. Sólo una actitud como la del avestruz o una parálisis inducida por el miedo le impedirá al hombre admitir este problema en su conciencia como algo que debe ser considerado y para el que se debe encontrar una solución. Quienes no quieran pensar en el tema con anticipación no tendrán tiempo de hacerlo cuando la terrible realidad se presente. Están cometiendo un grave error. Todos saben que los primeros lugares que serán bombardeados son las grandes metrópolis, las sedes de gobierno, las ciudades industriales, los puertos y los empalmes de rutas, las bases militares y los campos de aviación. Por lo tanto ¿no es sensato que quienes puedan se alejen de esos lugares y que quienes no puedan hacerlo, traten por todos los medios posibles de descubrir una salida, haciendo todos los sacrificios necesarios para apartarse, en vez de esperar pasivamente el día fatal? Es una trágica ironía que la mayor parte de las explosiones y de la destrucción probablemente ocurrirá en lugares templados, donde las personas están menos preparadas para formas de vida primitiva, mientras que las áreas menos afectadas corresponden a la zona tropical o subtropical, donde las personas están más preparadas para este tipo de vida y tienen mayor capacidad para soportar el fracaso de la civilización existente, de sobrevivir a ella. Por lo tanto, la primera preparación física consiste en acostumbrarnos a una vida simple y vigorosa, y en entrenarnos en las técnicas de una vida pionera.

Teniendo en cuenta las inmensas penurias y dificultades que deberemos enfrentar después de la guerra, parte de la preparación previa para este período debería ser el fortalecimiento de la salud, la fuerza, la resistencia y la robustez físicas. Otra debería ser la de aprender a vivir con simplicidad, con pocas cosas y sin lujos, aprender a vivir en y con la naturaleza, por nuestros propios medios.

Anti-escapismo: es una ilusión creer que hay zonas especiales que no sean zonas de peligro. Por lo tanto, es una equivocación emigrar hacia cualquier otro lugar con la esperanza de que allí se estará a salvo y seguro cuando la destrucción y el envenenamiento caigan sobre el globo. Huir no es la solución; cualquiera sea el lugar hacia el que se huya, será tan peligroso como el lugar del cual se huyó. Es mejor entrar en silencio y encontrar allí su protección. Entonces, si el Yo Superior le indica, durante o después de la meditación, que debe trasladarse a otra zona, debe aceptar su orientación. Entonces trasladarse será lo correcto, porque será intuitivo, mientras que la otra conducta es obra de la habilidad ciega del intelecto. Esta es otra manera de decir: "Busca primero el Reino de Dios y todo lo demás (incluso la protección) te será dado por añadidura". En su libro Witness, de 1962, J.C. Bennett confirma esto. Él escribe: "El grupo de personas que trabajaba conmigo fue muy poco afectado por la guerra. Eso sucedió sin que hubiera habido un alejamiento deliberado de las actividades bélicas y pareció ser la consecuencia de habernos entregado al servicio de un propósito que iba más allá de nuestro bienestar.....Eran personas llamadas a servir un gran propósito".

Vivimos los últimos días, no del mundo, sino de una era.

Muchas personas, en diferentes partes del mundo, escaparon de la primera guerra mundial. Algunas personas, en algunos lugares, escaparon a la experiencia de la segunda guerra mundial. Pero ninguna persona, en ninguna parte del mundo, será capaz de escapar de las fuerzas atómicas que circundarán al planeta en el tercer Armagedón mundial.

Nosotros, que somos humildes portavoces de la filosofía, no buscamos triunfos fáciles ni esperamos victorias rápidas. Sabemos en qué posición se encuentra hoy la naturaleza humana. Estamos resignados a aceptar cualquier resultado que se produzca porque estamos convencidos de que las fuerzas que promueven el crecimiento moral y mental son irresistibles, y de que, aunque la jornada del hombre sea larga y lenta, nunca se podrá impedir que finalmente llegue a la Verdad, a la Belleza y a la Bondad.

___________________________________________

Trechos del volumen 9 de "The Notebooks" – PAUL BRUNTON

PAUL BRUNTON PHILOSOFIC FOUNDATION, entidad sin fines de lucro, fue creada en 1986 para ampliar el conocimiento y la vivencia de la filosofía. Aunque tenga como base a la obra de Paul Brunton (1898-1981), no se limita a los trabajos de un solo individuo o de una escuela: busca preservar y sistematizar la tradición global de la sabiduría capaz de restaurar, por medio de una variada gama de ideas y de prácticas la conciencia de lo Sagrado en todos los aspectos de la vida.

 



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