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Asunto:[mutantes] Por qué te amo tan profundamente
Fecha:Lunes, 27 de Marzo, 2006  10:11:18 (-0600)
Autor:Gustavo Gonzalez Lewis <gglezl @..................mx>

Porque lo que tú eres, también lo soy yo. 
 
Saludos cariñosos de Rita Calderón 
 
  _____   
 
  
 
Mensaje de Ramtha. 
 
¿ Por qué te amo tan profundamente ? 
 
  
 
Porque lo que tú eres, también lo soy yo. Todo lo que eres en el espectro de 
tu ser, yo soy, pues yo soy el espectro desde el cual contemplas y creas tus 
ilusiones. El Yo Soy que yo soy, es amor que trasciende la expresión común 
aquí, ya que no tiene condiciones ni obligaciones. Yo te amo simplemente por 
lo que eres, porque quien tú eres, cualquiera que sea tu expresión, es el 
Padre que yo amo tan profundamente. 
 
  
 
Ahora, deseo hablarte sobre lo que tú percibes como tus equívocos y 
fracasos. 
 
  
 
Al crear el hombre la noción de lo bueno y lo malo, lo perfecto y lo 
imperfecto, también ha creado las trampas llamadas culpabilidad y 
remordimiento que han hecho siempre tan difícil progresar en la vida. Pero 
yo te digo: cualquier cosa que hayas hecho -a través de la virtud de tus 
muchas vidas en este plano- nunca ha sido mala, ni tampoco buena. Ha sido 
simplemente una experiencia de la vida que te ha ayudado a llegar a ser 
quien eres ahora, y eso es, en verdad, la cosa más preciosa y maravillosa. 
Porque tú eres en este ahora, lo más grandioso que has sido nunca desde que 
empezaste este camino extraordinario, ya que tu sabiduría es mayor de lo que 
nunca ha sido. 
 
  
 
Todo lo que tú has hecho, yo también lo hice. Y cada uno de tus errores, yo 
cometí los mismos. Y todo aquello que has juzgado en ti por carecer de 
fuerza y virtud, yo también lo juzgué. Pero yo nunca habría conocido la 
fuerza de mi ser si no hubiera conocido mi debilidad. Nunca habría amado la 
vida si no la hubiera visto desprenderse de mí. Y nunca habría sido capaz de 
abrazaros a todos vosotros si no hubiera despreciado la crueldad del hombre. 
 
  
 
Cualquier cosa que hayas hecho, por vil o miserable que haya sido, la 
hiciste simplemente con el fin de crear un aprendizaje para ti mismo. Y a lo 
largo de ese aprendizaje te has dañado, dolido, entristecido, y te has 
degradado a ti mismo y, sin embargo, te has elevado por encima de ello, 
porque aquí estás ahora, dispuesto a conocer y abrazar la belleza que tú 
eres. 
 
  
 
Todos aquellos en lo que sientas que has fallado o hecho algo malo, deseo 
que observes lo siguiente: 
 
  
 
Desde el momento de tu nacimiento, tú y tus amados hermanos emprendisteis 
una gran aventura hacia el entendimiento emocional de todo el pensamiento; 
pensamiento a pensamiento. Tu alma fue creada para almacenar la emoción de 
cada pensamiento -cada dimensión de Dios- que aceptaste a través del Dios o 
espíritu de tu ser. Cada pensamiento que aceptaste y sentiste en tu alma, 
pero que aún tengas que entender completamente, tu alma te presionará a 
experimentarlo. ¿Para qué? Para obtener el entendimiento emocional completo 
de todos los aspectos de ese pensamiento, visto sólo a través de la virtud 
de la experiencia, que es la virtud llamada vida. 
 
  
 
Has sido impulsado a lo largo de la eternidad a evolucionar y a extender la 
vida hasta la creatividad, y a experimentar cada manifestación de esa 
creatividad, desde el pensamiento hasta la luz, hasta la materia, hasta la 
forma y otra vez de vuelta hasta el pensamiento; desde el amor y la alegría, 
hasta la envidia, el odio y la tristeza, y de nuevo a la alegría. Tu alma te 
ha impulsado de experiencia en experiencia, de aventura en aventura, para 
poder realizarse a sí misma con el entendimiento completo de cada forma de 
pensamiento -cada actitud, cada emoción- para que así puedas conocer y 
entender la totalidad del pensamiento, que es la totalidad de Dios, la 
totalidad del Yo. 
 
  
 
Tu alma anhela todo aquello que no ha experimentado. Cuando tu alma anhela 
una experiencia, ello significa que necesita información emocional sobre esa 
experiencia. Por eso, tu alma creará un sentimiento -llamado deseo- que 
cautiva la totalidad de tu ser y te impulsa hacia una aventura, una 
experiencia. Entonces, cuando la experiencia ha terminado y las emociones se 
calman, has obtenido, gracias a esa experiencia, un tesoro mucho más valioso 
que todo el oro de este plano, te ha hecho avanzar hasta la sabiduría; lo 
cual indica que tu alma dice que ya nunca más tendrás que experimentar eso 
otra vez, pues has adquirido todo el entendimiento de ello. Entonces, tu 
alma perseguirá otro anhelo, y serás impulsado a hacer otras cosas, porque 
lo necesitas, lo quieres, porque el fuego dentro de ti te impulsa a 
experimentar toda la vida. 
 
  
 
Ahora, ¿piensas que alguna vez te aventuraste a experimentar algo sabiendo 
que te haría daño o que ibas a fracasar? No. Siempre te has embarcado en 
cada aventura con gran curiosidad, interés y placer. Y aunque al principio 
el resultado era un tanto incierto, la emprendiste simplemente porque nunca 
lo habías hecho antes. La experiencia era nueva y excitante y querías 
aprender de ella. Y aunque la aventura pudo causar dolor, eso te ayudó a 
comprender la emoción llamada «dolor», lo que aumentó tu entendimiento de la 
vida. Así pues, esa experiencia tuvo un propósito en tu vida. Luego te 
embarcaste en la siguiente aventura que tu alma te impulsó a experimentar, 
para vivir otra aventura en la emoción y el entendimiento. Y eso te 
proporcionó más felicidad y realización en tu alma. 
 
  
 
Cada cosa que haces, en el preciso instante en que la estás realizando, 
sabes en tu alma que la experiencia es buena para ti. Es sólo después de 
haber experimentado la aventura, y los sentimientos derivados de ella se han 
transformado en sabiduría, cuando averiguas que quizás lo hubieras podido 
hacer mejor o de otra forma. Pero nunca habrías sabido que había un mejor 
camino si no te hubieras embarcado primero en la experiencia y obtenido de 
ella la joya de la sabiduría. ¿Y debe alguien ser juzgado por eso? No, 
porque eso se llama inocencia, y también educación. 
 
  
 
El fracaso es una realidad sólo para aquellos que creen en él. Pero nadie 
realmente fracasa en la vida. Jamás. A pesar de cada cosa que hayas hecho, 
ya sea miserable, despreciable o a escondidas -que realmente no lo es-, 
sigues vivo, y eso es algo milagroso. Fracasar significaría detenerse, sin 
embargo, nada puede parar, porque la vida es siempre continua; avanza a cada 
momento. Por eso, nunca puedes permanecer estancado o retroceder en la vida, 
ya que cada momento de la expansión continua de la vida siempre trae más y 
mayor entendimiento. 
 
  
 
Tú nunca has fracasado. Siempre has aprendido. ¿Cómo podrías saber lo que es 
la felicidad si nunca has sido infeliz? ¿Cómo sabes cuál es tu meta sino una 
vez que la alcanzaste y te diste cuenta de que era un color diferente del 
que habías imaginado? 
 
  
 
Tú nunca has cometido ningún error. Jamás. Nunca has hecho nada malo. De qué 
te sientes culpable? Todas tus equivocaciones, tus fracasos y tus errores 
son lo que se llama, apropiadamente, «pasos hacia Dios», paso a paso. Y sólo 
has llegado a saber todo lo que ahora sabes a través de haber dado todos los 
pasos. 
 
  
 
Nunca te sientas culpable de aprender. Nunca te sientas culpable de saber. 
Eso se llama iluminación. Debes entender que has hecho lo que necesitabas 
hacer; todo fue necesario. Y tomaste todas las decisiones acertadas, todas. 
Tú vivirás mañana y también el bendito día que le seguirá, y todos los 
siguientes. Y lo que descubrirás en esos días es que sabes más de lo que 
sabes hoy. Sin embargo, el día de hoy no es un error; te guiará hasta la 
eternidad. 
 
  
 
Tú tienes la opción de crear tu sueño de cualquier manera que elijas.  
 
  
 
Pero como quiera que lo crees, para tu propio entendimiento emocional, estás 
añadiendo algo a la totalidad de la conciencia en todas partes; nunca le 
quitas, nunca puedes quitarle. Cada aventura que emprendes felizmente añade 
algo al fervor e intensidad de la vida. Cada pensamiento que abrazas, cada 
ilusión que experimentas, cada descubrimiento que haces, cada cosa vil y 
miserable que haces amplía tu entendimiento, que a su vez alimenta y amplía 
la con ciencia de toda la humanidad y expande la mente de Dios. 
 
  
 
Si piensas que has fracasado en la vida o hecho algo equivocado, disminuyes 
tu capacidad de percibir tu propia grandeza interna y externa, y tu 
importancia para la totalidad de la vida. Nunca desees suprimir nada de tu 
pasado -ni una sola cosa- porque la ficción de todas tus experiencias, 
sublimes o desgraciadas, ha producido dentro de tu alma las magníficas y 
hermosas perlas de la sabiduría. Esto quiere decir que ya nunca tienes que 
volver a soñar esos sueños, ni crear esos juegos, o experimentar esas 
experiencias, pues ya las has experimentado y sabes lo que se siente, tienes 
en tu alma su información; se llama sentimientos, el tesoro más auténtico de 
la vida. 
 
  
 
Yo estoy aquí para decirte que se te ama incluso más allá de lo que 
entiendes que es el amor, pues siempre se te ha visto como un Dios que lucha 
por entenderse a sí mismo. Y de cada experiencia de todas tus vidas, has 
adquirido conocimiento, sabiduría; has dado algo al mundo, has añadido algo 
a la virtud de la vida que se despliega. 
 
  
 
Tu vida ha sido un maravilloso espectáculo del fuego que vive dentro de ti. 
Debería ser contemplada con reverencia, santidad y divinidad. Porque sin 
importar lo que hagas, siempre eres Dios. Sin importar la máscara que 
lleves, eres Dios. No importa qué tipo de relación estés experimentando, 
sigues siendo Dios. 
 
  
 
Tú eres merecedor de las aventuras de esta vida, de cada una de ellas. Y más 
aún, eres merecedor de las espléndidas aventuras que todavía te esperan. 
Pero nunca te convertirás en el Yo Soy ni entrarás por las puertas de la 
eternidad hasta que te des cuenta de que todo lo que has hecho, lo has hecho 
simplemente para adquirir la comprensión del Dios que eres, que se demuestra 
aquí y ahora por la virtud de todas tus experiencias sobre la plataforma 
llamada vida. 
 
  
 
Así que tú, que llevas un abrumador bagaje de cargas sobre tus espaldas, si 
eso te hace feliz, que así sea. Pero si has aprendido todo lo que se puede 
aprender de ellas y estás cansado de ellas, deshazte de ellas. ¿Cómo? 
Amándolas, abrazándolas y permitiéndoles vivir en tu ser. Cuando hayas hecho 
eso, no te retendrán nunca más. Y a partir de ahí, la maravilla de la vida 
puede verse con ojos claros, el amor puede sentirse sin juzgarlo, y la 
alegría de ser se convierte en el poder del saber interior ilimitado. 
 
  
 
Abraza tu vida. Sabe que eres divino y que la fuerza de tu ser está ahí 
gracias a todo lo que has hecho. Termina con la culpabilidad. Termina con la 
farsa de la pena por uno mismo. Deja de poner cargas sobre ti mismo. Deja de 
echarle la culpa a los demás. Toma las riendas. Te pertenece. 
 
  
 
Ahora, ¿qué ocurre cuando has abrazado todo lo que has juzgado, amado todo 
lo que has despreciado, vivido todas tus ilusiones y perseguido todos tus 
sueños? Puedes mirar a otros que están experimentando estas mismas cosas 
para su aprendizaje, y puedes entenderlos y sentir compasión por ellos. 
Entonces, puedes amarlos como el Padre te ama y permitirles la virtud de las 
experiencias de sus propias vidas. Entonces te conviertes en lo que tú 
llamas un santo. 
 
  
 
¿Cómo crees que llegas a ser un santo? Ciertamente no absteniéndote de la 
vida, ni escondiéndote en una cueva o un templo quemando incienso, o 
sentándote en lo alto de una montaña contemplando Dios sabe qué. Te 
conviertes en santo sólo viviendo la vida -que es el Padre- y 
experimentándola hasta sus límites, para que la virtud de la sabiduría 
culmine en una entidad capaz de abrazar la totalidad de la humanidad y 
amarla. 
 
  
 
La única manera de conocer y convertirse en Dios es vivir y abrazar la vida 
plenamente, experimentar todas las situaciones, sentir todas las emociones, 
realizar cada acto, sea sublime o miserable, para que tu alma posea la 
sabiduría de toda la vida dentro de sí. 
 
  
 
Nunca sabes lo que sufre el rey hasta que eres un rey. Y el rey nunca conoce 
la humildad de su sirviente hasta que se convierte en un sirviente. Y la 
mujer piadosa no conoce la miseria de la concubina hasta que se convierte en 
ella. Y la concubina no conoce el juicio de la mujer casta hasta que lo es. 
 
  
 
Por eso, el camino hacia una vida virtuosa lo abarca todo. Incluye cada 
personaje, cada situación ilusoria creada dentro de la conciencia del 
hombre. Por eso, las entidades más nobles y más sabias han vivido cada 
situación creada por las aventuras de la humanidad. Ellos han sido la 
prostituta y el sacerdote, el gurú y el granjero, el asesino y la víctima, 
el conquistador y el conquistado, el padre y el hijo. 
 
  
 
Ves, sólo condenas en los demás lo que no puedes aceptar en ti mismo. Si has 
vivido todas las situaciones y encontrado paz en ellas, entonces es fácil 
entender a otros y permitirles ser, sin juzgarlos, porque tú has sido ellos, 
y sabes que si los juzgas a ellos te estás juzgando a ti mismo. Entonces 
adquieres la virtud de la verdadera compasión, y las profundidades del amor 
existirán dentro de tu alma. Entonces serás, en verdad, un Cristo, porque 
entiendes, amas y perdonas a tus amados hermanos en sus limitaciones. 
 
  
 
Amar al Padre en su totalidad, ser su totalidad, es amar todo lo que él es. 
 
Y esos amados hermanos a tu alrededor son todo lo que él es. No importa cuál 
sea su aspecto, ellos son Dios en su realidad así como tú lo eres en la 
tuya. Y cuando hayas vivido toda su gloria, todas sus luchas, toda su 
tristeza y toda su alegría, entonces puedes abrazar a Dios visto en toda la 
gente. Entonces puedes amarlos. Eso no quiere decir que debas predicarles o 
socorrerlos. Simplemente déjalos ser y permíteles evolucionar de acuerdo con 
sus propias necesidades y designios. Hay aquellos cuyo destino es ser 
señores de la guerra, sacerdotes o gente en el mercado, porque eso es lo que 
necesitan y quieren hacer. ¿Quién eres tú para quitarles eso? 
 
  
 
Cada uno en este mundo -ya sea un hambriento, un lisiado, un granjero o un 
rey- ha elegido su experiencia con el propósito de aprender de ella. Sólo 
cuando haya aprendido de ella y esté satisfecho con ella, pasará a otra 
experiencia, que le brindará una comprensión aún mayor de su Yo más 
profundo. 
 
  
 
Cuando te conviertes en un maestro, puedes caminar entre el lodo y las 
tinieblas de la conciencia limitada y conservar tu totalidad, porque 
entiendes a las grandes masas y el por qué de su manera de ser, pues una vez 
tú fuiste así. Les permitirás la libertad de ser limitados -y eso es amor 
verdadero porque sabes que esa es la única manera como pueden aprender a 
tener un entendimiento ilimitado y a amarse unos a otros, lo cual es, de 
hecho, amarse a sí mismos totalmente. Y cuando veas la cara de otro en la 
muchedumbre -sin importar su color, limpieza o apariencia- mirarás a la 
entidad y verás a Dios en él, porque si miras lo bastante cerca encontrarás 
a Dios en cada uno. Entonces amas como el Padre ama; ves lo que él ve, no 
sólo en ti, sino en todos los demás. Cuando puedes mirar a todos y ver la 
belleza que son, estás en el camino que asciende de este plano hasta un 
espacio más amplio donde existen muchas moradas. Pero las puertas están 
cerradas para aquél que no puede aceptarse plenamente a sí mismo y al Dios 
que vive en toda la vida a su alrededor. 
 
  
 
Cuando sitúes a la gente en el lugar donde pertenecen, en su Dios-fuente, 
sabiendo que sin importar lo que hagan, están viviendo para el Dios dentro 
de sí mismos -así como tú vives para el Dios dentro de ti- entonces puedes 
aprender a amar a toda la gente. Cualquiera que sea su expresión, ahora 
puedes, por primera vez en tu existencia, amarlos verdaderamente, pues tu 
amor no está gobernado o restringido por el juicio. Y así es en verdad, como 
es un Cristo -el hombre que vive como Dios- dentro de su ser. 
 
  
 
¿Cuál es tu camino en la vida? Seguir siempre tus sentimientos, escuchar a 
los sentimientos de tu alma y lanzarte a vivir las aventuras que tu alma te 
impulse a experimentar. Tu alma, si la escuchas, te dirá lo que necesitas 
experimentar. Si te sientes aburrido o no tienes deseo de hacer algo, ello 
significa que ya lo has experimentado, que has adquirido la sabiduría de esa 
aventura. Pero si quieres hacer algo, esa urgencia dentro de tu alma 
significa que debes vivir la experiencia y su virtud. Si te abstienes de 
ella, sólo estás posponiendo la experiencia hasta otro momento y otra 
existencia. 
 
  
 
Vive la verdad de lo que sientas dentro y ama a quien está sintiéndolo. 
Entiende que el sentimiento debe ser expresado y satisfecho. Cuando quieras 
hacer algo, sin importar lo que sea, no es sabio ir en contra de ese 
sentimiento, pues hay una experiencia esperándote y una gran aventura que 
hará tu vida más dulce. Si escuchas a tus sentimientos, siempre estarás 
haciendo lo más apropiado para la evolución de tu hermoso ser hacia la 
sabiduría profunda. Es cuando vas en contra de tus sentimientos cuando 
sufres la enfermedad, la neurosis y la desesperación. 
 
  
 
Sigue a tu corazón, a tus sueños, a tus deseos. Haz lo que tu alma te pida 
que hagas, no importa lo que sea, y hazlo hasta el final; entonces 
continuarás con otra aventura. Nunca serás juzgado a menos que aceptes los 
juicios de aquellos a tu alrededor. Y si aceptas su juicio, es únicamente tu 
voluntad hacer eso por la experiencia. 
 
  
 
Llegará un momento, en esta vida o en las próximas, en el que habrás 
alcanzado ese punto donde ya no tienes el deseo de hacer esto o aquello, 
sino simplemente «ser». Nunca más maldecirás o juzgarás a la prostituta, al 
ladrón, al asesino o al país que está en guerra. Habrás vivido todas esas 
cosas y sabrás lo que se siente al serlas. Estarás tan completo con las 
experiencias de este plano, que ya no habrá nada que te arrastre otra vez 
aquí para experimentar. Entonces partirás hacia nuevas aventuras en planos 
superiores de existencia. 
 
  
 
Cuando contemples lo que te acabo de decir, percibirás y entenderás un valor 
en ti mismo que es la demostración intencional del Dios poderoso, el fuego y 
la vida que tú eres. También entenderás que cualquier dirección que tomes en 
la vida, ese va a ser el camino hacia tu iluminación. Y por cada aventura a 
lo largo del camino, obtendrás una percepción mayor del misterio que eres. 
Llegarás a amar lo que eres, a acariciarlo y a pulirlo, hasta que la luz de 
tu ser pueda competir con la gran Luz del firmamento y la paz de tu ser 
pueda competir con la medianoche, cuando todo está tranquilo en la Tierra. 
Nunca más te negarás a ti mismo. Nunca alterarás lo que eres, ni juzgarás lo 
que eres. Permitirás aquello que has de ser. 
 
  
 
Cuando amas lo que eres, puedes decir con gracia, dignidad y poder humilde: 
«Amo al Padre inmensamente, porque el Padre y yo somos uno. Y amo lo que soy 
inmensamente, porque el Yo Soy que yo soy es la esencia de todo lo que es». 
Entonces estás en armonía con el flujo de la vida. Eres un maestro que 
camina sobre este plano. Eres el Cristo resucitado, el Cristo que ha 
despertado. Eres una luz para el mundo. Sin embargo, no podrás convertirte 
en eso hasta que ames y abraces todo lo que has hecho y te des cuenta de que 
todo fue por el bien de tu vida, porque ello te ha transformado en la 
magnífica entidad que eres en este día. 
 
  
 
Te he dado una gran enseñanza y lo he hecho de forma grandiosa, pues te 
libera del karma, del pecado, del juicio y el castigo. Porque el Padre es 
amor. Y el Padre carece de juicios, no es ni bueno ni malo, positivo o 
negativo. El Padre es simplemente el Ser que es. Y ese Ser abarca a toda la 
gente, todos los actos, todos los pensamientos y todas las emociones; todas 
las cosas. Si el Padre pudiera juzgarte, ciertamente se estaría juzgando a 
sí mismo, pues tú y él son uno mismo. 
 
  
 
Así que el amor de Dios llamado vida, siempre te ha sido dado. A pesar de 
todas tus experiencias miserables, el sol aún sale y baila en los cielos. 
Las estaciones aún vienen y van. Las aves silvestres aún vuelan hacia el 
cielo del norte. Y el pájaro nocturno aún grita en la noche mientras tú 
cierras los postigos de tu habitación. Es en la continuidad de todas estas 
cosas donde, si miras, te darás cuenta del perdón y la eternidad que la vida 
siempre te ha concedido. 
 
  
 
Deja esta audiencia con un corazón alegre y lleno de amor, porque tus cargas 
han dejado de serlo, tu redención es segura. Sabe que Dios te ama y siempre 
lo ha hecho. Sabe que no eres ni malvado ni bueno. Sabe que no eres ni 
perfecto ni imperfecto; que simplemente eres. Cuenta con el Padre en tu 
vida, porque él siempre ha estado ahí. Y cuando contemples el amor piensa en 
mi... y el viento surgirá de la nada. 
 
  
 
  
 
Ramtha. 
 
compartido por Adriana Totoro, desde Mexico. 
 
  
 
  
 
 
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