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RE: El Bra Desapar Castro,
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Asunto:[mutantes] EL YOGA DEL SUE=?ISO-8859-1?B?0U8=?=
Fecha:Martes, 20 de Enero, 2004  14:31:08 (-0500)
Autor:LiebeLicht <LiebeLicht @...com>

Los sueños son una parte muy importante de nuestras vidas puesto que, como
todos sabemos, pasamos aproximadamente una tercera parte de nuestras vidas
durmiendo y, salvo que sepamos desdoblarnos en astral conscientemente, soñando.

Podemos diferenciar, de momento, dos formas de soñar o mejor dicho, dos lugares
dónde soñar.

La primera forma de soñar consiste en los momentos en que nuestro cuerpo
físico está durmiendo y nuestra psicología está experimentando las realidades
del mundo astral, que es dónde se producen nuestros sueños. El conjunto de esas
experiencias sorprendentes, extrañas y fantasiosas que vivimos durante esos
periodos de descanso vienen a constituir nuestras experiencias oníricas o
sueños.

La otra forma de soñar se produce en el mundo físico. En gnosticismo llamamos
soñar al hecho de no estar con la Conciencia activada en un determinado momento.
Normalmente, esos momentos de inactividad o dormidez de nuestra Conciencia
constituyen casi la totalidad de las horas en que se supone que estamos
“despiertos”. Normalmente al periodo en el que nuestro cuerpo físico está
activo se le debería conocer como estado de vigilia, pero por los ya mencionados
motivos, el estado de vigilia no se produce. Por ese motivo, muchas veces, cuando
nos referimos a él, le decimos el “mal-llamado estado de vigilia”, termino
que resulta mejor adaptado a la realidad.

Estas dos serian la categoría más genérica a la hora de calificar el sueño
de la Conciencia. Luego, podemos investigar por nosotros mismos que los sueños
como experiencias oníricas se pueden clasificar según su tipo pues cada uno de
ellos está íntimamente relacionado con cada uno de los centros de nuestro
organismo.

Si uno observa sus propios sueños verá que la mayoría de ellos se encuentran
vinculados con los centro instintivo-motor. Este tipo de sueños son el reflejo o
eco de las cosas que hemos visto durante el “mal-llamado estado de vigilia”.

Por este motivo, muchas veces, soñamos que estamos con nuestros amigos, en la
oficina, en la escuela, etc. Normalmente dichas escenas son el resultado de
proyectos inacabados en el físico que cargamos al astral a fin de
“terminarlos” o también situaciones alternativas a las que hemos vivido en
el físico y que contienen algún cambio favorable, o incluso dañino para
nosotros, debido quizás, a un exceso de preocupación, de celo, etc.

Hacernos conscientes de estos sueños es muy importante, pues nos entregan
conocimientos muy concretos sobre nuestra forma de llevar el tren de nuestra
vida, nos enseñan cuáles son los yoes psicológicos que más se alimentan de
nuestras energías y los que más nos están haciendo daño.

Muchos sueños relacionados con el miedo a determinadas situaciones de nuestras
vidas o a decisiones que debemos tomar se tornan caóticos, extraños, nos llevan
a visitar lugares imposibles, a casas de arquitectura inusual, a ver animales
raros o inexistentes. Dichas experiencias nos demuestran el grado de dormidez que
poseemos al no cuestionarnos lo singular e inusual de dichas escenas. Dormimos y
no sabemos que dormimos y al darnos ahora cuenta de todo ello podemos exclamar
como Lao-Tsé:

“Esta noche soñé ser una mariposa y cuando me desperté me pregunté: Soy un
hombre que soñó ser una mariposa o una mariposa que sueña ser hombre.”

Estudiar a nuestros sueños equivale a estudiarnos a nosotros mismos. Todo
sueño contiene información simbólica y arquetipa sobre nuestras
preocupaciones, ansiedades, miedos, etc. Explorar nuestras experiencias oníricas
nos acerca al conocimiento de los yoes psicológicos que más se manifiestan a lo
largo del día: “al hombre se le conoce por sus sueños”, dijo acertadamente
Platón.

Los sueños y vivencias más importantes e íntimos relacionados con nuestro Ser
están asociados con los dos centros Emocional y Mental Superiores. Los sueños
relacionados con los centros superiores se caracterizan siempre por su
formulación dramática. Normalmente, dichos sueños se nos presentan como vivas
escenas escritas con carbón ardiente en el gran anfiteatro de la vida
espiritual, son situaciones cargadas de un gran simbolismo, hechos inusitados
movidos por personajes y seres con un gran valor simbólico en el terreno de la
astrología, de la Qabalah (Kábala) y del Silencio.

Pensemos, por un instante en el Rayo de la Creación y en los centros superiores
e inferiores y en las influencias que descienden por ese citado rayo cósmico.
Son fuerzas que a cada momento intentan reequilibrarnos y transmitirnos el estado
psicológico y espiritual nuestro real, impulsados en nuestro camino hacia el Ser
o Religión, curandonos.

Podemos y hasta debemos aprender a recibir los mensajes y estar en contacto con
los maestros invisibles y poder platicar con las diversas partes que componen a
nuestro Ser como el átomo Nous o nuestra devi Kundalini.
Aquí vemos porque es tan importante que trabajemos por equilibrar los distintos
centros de nuestra máquina humana (mental, emocional, motor, instintivo y
sexual) y desarrollar nuestros dos centros superiores: el Mental o Intelectual
Superior y el Emocional Superior.

Resulta interesante recordar que los centros superiores están siempre en
contacto con el Ser y que cuando decimos desarrollar, lo debemos entender con
afinar sus sensibilidad, ponerlos en funcionamiento, como una radio que sin
energía no puede exteriorizar las ondas radiofónicas que constantemente pasan
por ella. Podemos aprender a captar e interpretar dichos mensajes.

A aquellas personas que han tenido momentos de recuerdo de sí mismos en la
vida, en que vivieron una cosa o una persona común y corriente de un modo
completamente nuevo, pudiendo captar cada instante como un algo separado y a la
vez unido al espacio y al tiempo, no les sorprenderá si les decimos que dichos
momentos tienen la misma calidad, el mismo sabor interior que esos raros y
extraños sueños, relacionados con el Emocional y el Mental Superiores.

Cuando uno comienza a darse cuenta de la honda significación de esa clase
específica de sueños, es señal de que ciertas fuerzas luchan para
despertarnos, sanarnos, curarnos...

Cada Ser Humano es un punto matemático en el espacio infinito que sirve de
vehículo a determinadas sumas de “valores” buenos o malos. La
desencarnación es una resta de quebrados; terminada la operación matemática,
lo único que queda son los valores positivos o negativos, o “rápidos o
lentos”, como decía un Maestro.

De acuerdo con la Ley del Retorno es obvio que dichos valores reingresaran en
una nueva vida, es nuestro equipaje psicológico.

Si empezamos a ocuparnos más conscientemente del pequeño ciclo de hechos o
sucesos recurrentes de su vida personal, podrá entonces verificar por sí mismo,
mediante la experiencia mística directa, que en el sueños diario se repite
siempre la misma operación matemática de la desencarnación o muerte.

En ausencia del cuerpo físico, durante el sueño normal, los valores sumergidos
en la luz astral se atraen y se repelen, de acuerdo con las Leyes de la
Imantación Universal. La vuelta al "mal-llamado” estado de vigilia supone de
hecho el retorno de los valores al vehículo físico.
Normalmente nos olvidamos de que no solamente tenemos relación con el mundo
externo o físico, sino que también tenemos relación con nuestro mundo interno.
El pensamiento cuando va dirigido hacia nuestro interior restablece el contacto
con nuestro Íntimo. El pensamiento hacía el mundo exterior o atrayente nos
puede llevar a la identificación con las cosas de la vida.

Dicha identificación es la que tiene atrapada a toda la Humanidad en escenas de
guerras, violencias, odios, envidias, codicias, etc....

El pensamiento hacia el Interior es la primera LLave hacia el Mundo Interno.

El pensamiento hacia el Interior es recuerdo de Sí Mismos.

El Mundo Interno es mucho más extenso y vasto y contiene muchas respuestas
sobre nosotros mismos. Muchos sueños se refieren al lugar donde nos encontramos
en el mundo Interior Invisible desde el cual surgen las diversas circunstancias
de la vida.

El lenguaje de los sueños es comparable al de las parábolas. Todo sueño, por
absurdo e incoherente que sea, tiene algún significado, pues nos indica no sólo
el centro psíquico al que se halla asociado, sino también al estado
psicológico de tal centro.

Muchas veces creemos poseer ciertas virtudes y luego, cuando somos allí
probados, fallamos justamente por no poseer dichas virtudes que creíamos poseer.

¿Cuáles son los nuestros funcionalismos mentales durante el sueño? ¿Qué
emociones nos agitan y conmueven? ¿Cuáles son nuestras actitudes fuera del
cuerpo físico? ¿Qué sensaciones instintivas predominan? ¿Hemos tomado nota de
nuestras conductas mentales, emocionales, motoras, sexuales?

Toda la información que saquemos de nuestras experiencias oníricas nos serán
de gran ayuda en el conocimiento de Sí Mismos, la vía que nos conducirá
inevitablemente al mejoramiento y al progreso Espiritual.

En el camino por auto-conocernos de forma integral, la necesidad de conocer
profundamente a nuestros sueños es un hecho irrefutable.

En dichas experiencias se reflejan, de una forma o de otra, todos los elementos
psicológicos que componen nuestra psiquis, pues en dichas experiencias o
vivencias siempre encontraremos aspectos relacionados con nuestro
infra-consciente y nuestro supra-consciente, es decir, los aspectos que dependen
de nuestras partes más groseras y más sutiles, respectivamente.

Tener un cuerpo físico equilibrado en las esferas de la acción, del instinto,
del sexo, de las emociones y de los pensamientos será posible siempre y cuando
seamos capaces de descubrir, identificar y comprender los factores psicológicos
causantes de las situaciones desequilibrantes o desequilibradoras. Transformar
sabiamente dichos vicios o defectos en virtudes es, lógicamente, la tarea a
realizar.

El proceso del sueño es algo que realizamos todas las noches. Este tiempo
dedicado al descanso bien puede ser utilizado en beneficio del conocimiento de
uno mismo. Para ello, existe una serie de disciplinas o prácticas que pueden ser
realizadas por cualquier persona, pues todos descansamos, todos nos dormimos y
nadie escapa a dicha actividad.
La práctica más conocida y famosa es el desdoblamiento o viaje astral, como
dicen algunos.

Todas las noches, cuando nos acostamos, soñamos. Normalmente, no poseemos
ningún tipo de control sobre nuestras experiencias oníricas.
En el momento en que una persona tiene una experiencia onírica en la que tiene
control absoluto de sí misma, pudiendo controlar toda la experiencia que está
viviendo, dicha experiencia deja de ser un sueño e pasa a ser, por derecho
propio, un desdoblamiento astral consciente.

Otra práctica también muy importante es el desarrollo de la memoria del
sueño, es decir, adquirir la capacidad de recordar todas nuestras vivencias
oníricas con lujo de detalles.

Dejemos, de momento, la cuestión del desdoblamiento consciente y profundicemos
en la disciplina del recuerdo de nuestros sueños, también conocida como Yoga de
los Sueños.

YOGA DEL SUEÑO
Dicha disciplina consiste en crear condiciones favorables al recuerdo y
comprensión de nuestras experiencias oníricas.

Dichas experiencias nos pueden entregar conocimientos sobre nuestros defectos
psicológicos o sobre cuestiones relacionadas con nuestro Real Ser, nuestro
Íntimo.

Antes de acostarnos para el descanso diario es conveniente poner atención al
estado psicológico en el que nos encontramos.

Quienes debido a circunstancias de la vida llevan una vida sedentaria, nada
pierden y mucho ganan, si antes de acostarse realizan un pequeño paseo a paso
vivo y al aire fresco para ayudar a aflojar los músculos. Este paseo debe buscar
la armonía del organismo y por lo tanto, no debe existir abuso de la máquina
humana.

La cena o comida final del día debe ser ligera, libre de manjares pesados o
estimulantes, evitando ingerir alimentos que puedan desvelarnos o quitarnos el
sueño.


La forma más elevada de pensar es no pensar.

Cuando la mente está quieta, en silencio, libre de los afanes del día y de las
ansiedades pasajeras, se encuentra entonces en un estado receptivo y cien por
cien favorable para la práctica del yoga del sueño. Cuando logramos esa
receptividad, podemos poner en funcionamiento el centro Emocional Superior, el
cual consigue, aunque sea por un breve periodo, detener el proceso de pensar.

El estudiante debe pues, poco a poco, buscar un estado de embriaguez
dionisíaca, un estado Emocional Superior, una mística que esté acorde con las
experiencias que busca y anhela. en estos instantes de preparación deberían
sonar las notas deliciosas de las sinfonías de un Wagner o de un Mozart. La
música de Beethoven es también muy apropiada. En ella, el estudiante sincero
encuentra gran inspiración mística, pues la música de este gran Maestro no es
una música de meras formas, sino que es música de ideas arquetípicas; cada
nota, cada pausa, tiene un significado, produce una emoción superior.

También es muy importante, y aquí el Maestro Beethoven nos vuelve a iluminar,
la devoción a la Madre, al aspecto femenino de Dios, Kundalini o Isis. Beethoven
tenía sobre su mesa de trabajo constantemente a la vista a Su Divina Madre, la
Isis egipcia. Al pie de aquella figura adorable, una inscripción de su puño y
letra decía: “Yo soy la que ha sido, es y será y ningún mortal ha levantado
mi velo”.

Es interesante recordar, en estos momentos, la importancia que tiene la oración
el el trabajo. Somos partes de un todo, y como parte, nos hacemos valer de la
multiplicidad para llegar al Todo. La oración es el método de comunicación
entre las partes y el Todo.

Fuera del cuerpo físico, en las horas del sueño, podemos platicar con nuestra
Madre Divina, como también con las demás partes de nuestro Ser o los Maestros
de la Gran Logia Blanca, visitar los Templos de Sabiduría Oculta, etc. Por este
motivo resulta tan interesante disciplinarnos en el Astral.

Siguiendo con nuestra disciplina, es muy importante prestar atención a nuestra
habitación en que hemos de dormir. La decoración debe ser agradable y es
aconsejable utilizar en ella los colores primarios: azul o cyan, amarillo y rojo.
Esos colores son el símbolo de las tres fuerzas primarias: Santo Afirmar (el
Padre), Santo Negar (el Hijo) y el Santo Conciliar (el Espíritu Santo o Madre).

La habitación debe estar perfumada y ventilada, pero no inundada con el sereno
frío de la noche. Sería interesante que nuestra cama estuviera orientada hacia
el Norte. El colchón no tiene que ser ni exageradamente duro ni tampoco
demasiado blando de modo a que no afecte los procesos del sueño.

Debajo de nuestra almohada colocamos un cuaderno o libreta y un lápiz, para que
nos sea fácil y rápido encontrarlos en la oscuridad.
Las ropas de cama deben ser frescas y muy limpias y podemos perfumar la funda de
nuestra almohada con nuestra fragancia preferida.
Después de cumplir con todos esos requisitos, daremos el segundo paso de esta
disciplina esotérica. Nos meteremos en nuestro lecho y, habiendo apagado las
luces, nos echaremos en decúbito dorsal, es decir, sobre nuestras espaldas, con
os ojos cerrados y las manos sobre el plexo solar.
Permaneceremos quietos en esa posición tratando de relajar nuestro cuerpo y
nuestra mente. Seguidamente nos concentraremos en Morfeo, el dios del sueño.

Cada una de las partes de nuestro Ser ejerce determinadas funciones y es
precisamente Morfeo el encargado de educarnos en los Misterios del Sueño.

“Tal como es Arriba, es Abajo.”

Todas las partes del Ser quieren el progreso del Todo y Morfeo, como todas, se
alegra en el momento en que nos decidimos a pedir sus instrucciones.

Con mucha fé, suplicaremos a Morfeo que nos ilustre y despierte en los mundos
suprasencibles y en los Misterios del Sueño. Debemos seguir con nuestras
súplicas hasta que empecemos a percibir una somnolencia muy especial, para pasar
a adoptar la “postura del León”: Echados sobre nuestro costado derecho, con
la cabeza apuntando hacia el Norte, tiramos las piernas hacia arriba lentamente
hasta que las rodillas queden dobladas.

En esta posición la pierna izquierda se apoya sobre la derecha; luego colocamos
la mejilla derecha sobre la palma de la mano derecha y dejamos que el brazo
izquierdo descanse sobre la pierna del mismo lado.
Cuando nos despertemos por la mañana no debemos movernos. En tales instantes,
haremos una retrospección, tirando del primer pensamiento que tengamos en
“estado de vigília”, hacia trás.

Es evidente que ese primer pensamiento está relacionado con el último
pensamiento en nuestros sueños y así podremos ir “tirando del hilo”, pues
cada pensamiento nace de un anterior.

A modo de aclaración, este ejercício se realiza cuando aún estamos
experimentando cierto estado de somnolencia, tratando de seguir conscientemente
la secuencia del sueño. Es algo parecido a cuando nos despertamos de un sueño
agradable y queremos recordarlo casi sin despertarnos o levantarnos de la cama.

Después utilizaremos nuestra libreta para apuntar nuestros recuerdos y así
llevar un recuento de nuestras experiencias. Con el tiempo veremos nuestro
progreso en sus páginas y además, esta información nos será útil para dar un
futuro paso.


Apuntaremos todo lo que recordemos aunque en un princípio nuestros fragmentos
de memoria no sean demasiado grandes. Todo ello nos será muy útil para
descubrir en nuestros sueños el llamado Elemento Iniciador.


FUENTE:
http://es.geocities.com/initiare_hgr/monograficos/monoyogasuenos.html




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