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Asunto:[mutantes] MUJER DIOSA MUJER
Fecha:Lunes, 29 de Septiembre, 2003  03:32:55 (EDT)
Autor:LiebeLicht <LiebeLicht @...com>

¿Es usted una mujer cuya mente está siempre enfocada
 hacia el trabajo, 
las cuentas bancarias, y las estra
tegias? 
¿O acaso una romántica sin metas claras, qu
e espera la llegada de un 
príncipe? 
¿Le apasiona t
odo lo que suponga crear, es enamoradiza y sabe disfru
tar del 
placer de los sentidos?... Estas son algunas 
de las diosas que conforman las 
psiques femeninas y q
ue, todas juntas, así como la parte masculina o ánim
us, 
integran la Diosa que hay dentro de usted.

Marí
a José Álvarez
Hubo un tiempo muy lejano, en que Dio
s era mujer. Gaia para los griegos, 
Hathor en Egipto,
 Eda entre los escandinavos... la Diosa adquirió mil 
formas y 
nombres, pero se halla presente en el origen
 de todas las culturas. El gran poder 
de la Diosa res
idía en que presidía el principio femenino de la Cre
ación, 
asociado al misterio de la procreación. En l
os primitivos contextos animistas, 
donde se desconocÃ
­a el papel del varón en la reproducción, esta facul
tad se 
atribuía a una causa sobrenatural. De ahí qu
e la Diosa simbolizara la capacidad de 
transformar, d
e dar vida. Por ello, la mujer era la medida de todas 
las 
cosas. Sus ciclos menstruales se relacionaban con
 los ciclos lunares, que 
claramente incidían en fenÃ
³menos naturales como las mareas. 


El matriarcado le
gó esta religiosidad a la sociedad patriarcal posteri
or y 
así se prolongó su vigencia en la antigüedad.
 En su visión, todo estaba unido. 
La mujer transform
aba, creaba y nutría, pero también necesitaba la ene
rgía 
masculina para hacer alquimia. Hombre y mujer e
ran la integración de dos poderosas 
energías cósmi
cas conectadas: acción y sentimiento, razón y magia,
 amor y 
sabiduría. Esto es, según Olga Escuder, psi
coterapeuta transpersonal, lo que 
barre y aniquila mÃ
¡s tarde la evolución histórica del patriarcado al d
esacralizar 
el principio femenino y subordinarlo al m
asculino, generando una herida en el 
hombre y en la m
ujer. A partir de cierto momento, como nos explica, «
hombre y 
mujer reprimen respectivamente sus energías
 femeninas y masculinas internas, 
haciendo que la acc
ión y el sentimiento vivan desconectados en sus almas
». 

Pero la conexión de las dos vertientes es posib
le, puesto que el poder de la 
Diosa vive en cada muje
r, en forma de cualidades arquetípicas, según sostie
ne 
Chris Waldherr en La diosa dentro de ti (Robin Boo
k, 1998). La toma de 
conciencia y el desarrollo de es
tos arquetipos internos, que son las diosas (y 
dioses
), así como su armonización, conducen a la mujer (co
mo le ocurre al hombre) a 
la plenitud psíquica, pues
 habrá logrado integrar a sus deidades interiores 
co
n todos sus rasgos.

Cada humano, hombre o mujer es un
 ser completo, como una bola facetada de 
cristales qu
e contiene todas las deidades. Por distintas circunsta
ncias, se 
activan unos u otros arquetipos; es decir, 
aunque una mujer se identifique con una 
energía feme
nina determinada, podrá potenciar más otras por efec
to del entorno 
familiar cuando es una niña, o los de
 la sociedad siendo adulta. Así aunque 
una niña sie
nta una fuerte presencia de Artemisa, la diosa de la n
aturaleza, 
independiente y feminista, si sus padres l
a educan para que sea dulce como la 
miel, ella, para 
ser aceptada, se entregará a Perséfone, la doncella 
sumisa y 
complaciente, reprimiendo el arquetipo domin
ante de su psique. La sociedad es 
otro factor que fom
enta algunas diosas y condena a otras. Tradicionalment
e, las 
diosas potenciadas eran Perséfone, la hija, H
era, la esposa y Démeter, la 
madre. Afrodita, la dei
dad del amor, fue condenada como «la prostituta». Ah
ora, 
con los logros feministas, las diosas más recon
ocidas son Atenea, arquetipo de 
la mujer triunfadora,
 Artemisa y Afrodita.

Por otro lado, las fases por la
s que pasa una mujer en su desarrollo también 
son ca
usa de la activación de diferentes arquetipos. De est
a manera, en su 
adolescencia puede ser una Perséfone
, la doncella sin metas claras, conectada con 
sus sen
tidos y a la espera de venga algo o alguien capaz de a
rrebatarla, y 
cuando sienta su sexualidad y empiece a
 tener relaciones con distintos chicos 
surja en ella 
la bella Afrodita, que le dará la capacidad de enamor
arse. 

Si en una de esas relaciones encuentra al homb
re de su vida, aparecerá tal 
vez Hera hablándole de
 compromiso y haciéndola soñar con una boda. Hera se
rá 
quien le permita ser fiel al hombre elegido. En e
l instante en que empiece a 
sentir la necesidad de cr
ear una nueva vida, será Démeter la que le esté 
su
giriendo la idea de quedarse embarazada. Al tiempo, ta
l vez se exprese Atenea para 
ayudarle a sacar adelant
e su trabajo y poder llegar a fin de mes. Y si sufre u
na 
infidelidad y decide divorciarse, invocará a Arte
misa, convirtiéndose en 
independiente, solidaria con
 las mujeres, que sabe marcarse objetivos y 
conseguir
los. Quizás al final de su vida, tras las experiencia
s adquiridas y el 
sufrimiento, pueda aparecer en ella
 una Hestia, la anciana sabia y espiritual que 
busca 
la soledad para conectar con ella misma. 
Hay que tene
r en cuenta que cada uno de estos patrones es en sí i
ncompleto y 
que para crecer, una persona necesita a l
os demás. Por eso, no sólo es 
importante descubrir 
la diosa (o el dios) con el que internamente una se id
entifique 
más, sino también activarlos a todos para
 alcanzar la plenitud. 
Para esto hay que ser conscien
te de ellos primero, y luego, es necesario 
«hacer».
 Una mujer Atenea, que vive en su cabeza más que en s
u corazón y es 
incapaz de disfrutar de la vida, nece
sita invocar a una Afrodita, bailando, 
utilizando su 
creatividad con un pincel y una paleta de colores o si
mplemente saliendo 
de compras y arreglándose. Otra m
ujer que desee potenciar una Hestia, deberá 
dedicarl
e tiempo a la meditación, encendiendo las velas en su
 hogar y 
ambientando su rincón espiritual con incien
so.

Artemisa, diosa de la luna 
Como diosa de la caza
 y de la luna, personifica el espíritu femenino 
inde
pendiente. Es el arquetipo que permite a una mujer log
rar sus propias metas en el 
terreno que ella misma el
ija. La mujer Artemisa se siente completa sin un 
homb
re. También representa a la hermana, y este es el atr
ibuto que la lleva a 
solidarizarse con las otras muje
res y a defender sus derechos. Encarna, por tanto, 
la
s cualidades idealizadas por el Feminismo: realizació
n y competencia, 
independencia de los hombres y sus o
piniones, y preocupación por las mujeres 
oprimidas.

Si usted se siente dominada por Artemisa tiene una ten
dencia a sentir esos 
principios y causas y a realizar
los, siempre siendo fiel a los mismos. Quizá 
haya cr
ecido en un hogar machista, en el que dieran prioridad
 a los hombres, 
relegándola a usted a las tareas dom
ésticas, situación ante la cual se rebeló. Le 
enca
nta la naturaleza, ponerse sus vaqueros y una mochila 
a la espalda y salir 
a explorar bosques, montañas, s
elvas..

    La carencia de Artemisa es que, como dice
 Olga Escuder, «le da miedo ser 
mujer y, en el mundo
 exterior, se desconecta de sus sentimientos». Esa es
 la 
causa de que muchas feministas se olviden de su p
arte seductora o de su 
capacidad nutridora, y conside
ren al hombre como su enemigo, aunque se comporten en 

muchas ocasiones como él. Para que una Artemisa alca
nce su plenitud ha de 
abrirse a las emociones y apren
der a amar. El arquetipo de madre podría ayudarla, y 

una Afrodita le pondría en contacto con su sexualida
d, enseñándole que el 
amor puede vencer todas la ba
rreras.

Atenea, la estratega
Es la diosa de la inteli
gencia, la sabia y la guerrera, la pragmática. 
Repre
senta a aquella que es capaz de valerse de su intelige
ncia e intuición para 
resolver conflictos y enfrenta
rse a la vida. Un ejemplo muy claro de mujer Atenea 
e
s la ejecutiva que logra ascender hasta cargos directi
vos dentro de una 
empresa. Es perspicaz, intuitiva, i
nteligente, realista y muy diplomática, pues se 
vale
 de las alianzas para lograr sus objetivos. 

Si usted
 es una mujer Atenea preferirá la compañía de los h
ombres, pues sus 
conversaciones le interesan mucho mÃ
¡s. Trabaja a gusto con ellos, sabe 
conversar de cual
quier tema masculino y nunca entra en enredos emociona
les ni 
sexuales. Encarna la colega perfecta, la mano 
derecha del jefe, la confidente de 
Apolo, que no busc
a intimidad emocional. Como esposa y madre seguirá si
endo una 
gran estratega y administradora de la casa, 
y siempre elegirá a héroes como 
futuros esposos; es
 decir, a hombres triunfadores, intelectuales y ambici
osos, pues 
el poder para usted es el mejor afrodisiac
o; además, entenderá el matrimonio 
como otra alianz
a más, sin profundizar en los sentimientos. También,
 llevará 
puesta su coraza y será completamente impe
rmeable a los celos.

La carencia de Atenea se debe a 
que ha separado su centro de acción de su 
centro de 
sentimiento. Sacrifica al amor y al placer en el altar
 del deber. La 
sabiduría y la intuición sólo sabe 
emplearla para los negocios y el trabajo, no 
para con
ectarse con su fuente interna y llegar a ser la mujer 
tan completa que 
en potencia es. Necesita entregarse 
a los placeres con Afrodita y rescatar a 
la niña int
erior, que le dará la capacidad para disfrutar de los
 pequeños 
detalles de la vida.

Hestia, el fuego del
 hogar
Es la diosa de la espiritualidad, el fuego del 
hogar, la que confería a éste 
integridad y totalida
d. Hestia encarna a la mujer focalizada en sí misma, 
en 
su experiencia subjetiva interna. Sabia e intuitiv
a, Hestia sabe captar la 
esencia de cada situación, 
pues mira más allá de lo aparente. Ella disfruta de 
la 
soledad que le permite entregarse a la meditación
, en conexión con las 
riquezas de su mundo interno. 
Representa a la tía soltera, a la ermitaña, a la mon
ja 
o las místicas.

La Madre Teresa de Calcuta, muje
r dedicada a la ayuda a los más necesitados 
desde el
 amor, es un ejemplo perfecto de las características 
de Hestia, diosa 
del hogar y el fuego sagrado. 

El p
roblema que se encuentran las mujeres Hestia es que as
í como tienen 
enormemente desarrollado el hemisferio
 derecho del cerebro, el izquierdo resulta en 
muchas 
ocasiones una nulidad. Suelen ser incapaces de manejar
se en el mundo 
real, de resolver asuntos tan prosaico
s como la Declaración de la Renta y todo 
lo relacion
ado con el dinero. Por tanto, necesitará desarrollar 
a una Atenea 
capaz de enfocar parte de su intuición,
 sabiduría e inteligencia al mundo 
exterior, y una A
rtemisa que le aporte firmeza. Si usted es madre de un
a niña 
Hestia, tímida y siempre «en Babia», apún
tela a un campamento de verano, porque la 
convivencia
 y la naturaleza llamarán a su Artemisa, al tiempo qu
e puede 
disfrutar de la meditación bajo las estrella
s o abrazada a los árboles. Pero también 
deberá fo
mentar en ella un animus (el hombre interior) de Herme
s, el dios 
mensajero y comunicador, que le sirva de c
entinela de su intimidad y le permita 
relacionarse co
n el mundo. 

Démeter, la madre
Esta es la diosa madr
e, generadora de «leche y miel», amor, protección y
 
sustento espiritual. Si de niña disfrutaba atendien
do a sus hermanos pequeños o a 
sus primos y jugaba a
 las mamás, su arquetipo más fuerte es el de Madre. 

Probablemente es usted generosa e inclinada a cuidar,
 escuchar y aconsejar.
La mujer Madre alimenta y ama a
 sus hijos, pero también les sobreprotege con 
un fin
 inconscientemente egoísta: retrasar o impedir su cre
cimiento. Es la 
generadora de Perséfones y hombres P
eter Pan, que evitan responsabilizarse, 
comprometerse
 y madurar. Además, por estar centrada en sus hijos, 
cae a veces en la 
desesperación y la depresión cuan
do a estos les ocurre una desgracia o 
simplemente se 
van de casa. Esta es una mujer que se olvida de cuidar
se a sí misma e 
ignora que en ella también reside u
na niña interior necesitada de atención.
    
La act
riz Audrey Hepburn, dedicó la última etapa de su vid
a a ayudar a los 
niños del Tercer Mundo. Su labor se
ría un ejemplo perfecto de Demeter, la diosa 
madre. 
  

Si usted se siente identificada con este arquetipo
, deberá invocar a Hestia, 
para conectar con su alma
 y sentirse a gusto en la soledad. También le haría 

falta una Artemisa, que le proporcione independencia 
y, sobre todo, conectar 
con su propia Perséfone, que
 le haga disfrutar de los pequeños placeres de la 
vi
da y la llene de juventud y vitalidad.

Afrodita, el a
mor 
Es una diosa alquímica, ya que sus experiencias 
son transformadoras. Esta 
deidad lleva a la mujer que
 la encarna al disfrute de su cuerpo y de la 
sexualid
ad plena con el ser amado. No sólo es belleza, sino c
apacidad de generar 
belleza, por lo cual todo lo que 
ella hace se ve inundado por la creatividad: desde 
lo
s juegos con sus hijos, al arte, la cocina o cualquier
 actividad. Esta diosa 
aparece en toda mujer que se e
namora. Se trate de una Atenea concentrada en 
su trab
ajo o de una Démeter centrada en sus hijos, la entrad
a de Afrodita en su 
vida convertirá al nuevo amor en
 una prioridad. Ella la inducirá a ir de 
compras par
a adquirir ropa más sexy y hará que despierte su ima
ginación creando 
situaciones que rompan la rutina. 


La escritora Isabel Allende combina a la perfección 
la creatividad, la pasión 
y la sensualidad, caracter
ísticas propias de la diosa Afrodita. 

Apasionada po
r naturaleza y conectada a sus sentidos y emociones, a
ma a todos 
intensamente y goza de aquello que se rela
cione con la sensibilidad; pero 
también es una mujer
 incompleta si carece de otros arquetipos que la equil
ibren. 
No tiene perspectivas de futuro, es impulsiva 
y no piensa en las 
consecuencias. También tiende a s
er promiscua e infiel. Puede ser el blanco de las muje
res 
Hera, envidiosas de su belleza y magnetismo. 

Ta
mbién el hombre puede hacerle daño, ya que tiende a 
enamorarse del 
arquetipo Ares (el guerrero), que por 
celos puede maltratarla; de Hefesto, el artesano 
que,
 demasiado centrado en su arte, la hace sentir abandon
ada; o de Zeus, el 
patriarca, que la trata como un ca
pricho, utilizándola sexualmente. Le hace 
falta pote
nciar la fidelidad y el compromiso propios de Hera. Ta
mbién necesita a 
Artemisa para dirigirla hacia objet
ivos concretos y ponerle límites; de 
Atenea que la h
aga reflexionar antes de actuar; y de Hestia que la co
necte con su 
alma. 

Hera, la esposa
Es la diosa para
 la que el matrimonio es sagrado. Constituye el arquet
ipo de 
la esposa, y el de la reina, pues es la consor
te del rey que ella misma 
promueve, para realizarse a
 través de él. Se siente incompleta sin pareja y sue
ña 
con el día de su boda como el broche de los cuen
tos de hadas. Una de sus mayores 
virtudes es la fidel
idad, así como la capacidad de compromiso. Una mujer 

Hera, dice Maite Chamón, psicoterapeuta que imparte 
cursos sobre diosas griegas, 
no sólo es fiel como es
posa, sino en el trabajo, donde puede destacar por ser
 
una excelente colaboradora. Sin embargo, al centrars
e exclusivamente en su 
marido y al verse incompleta s
in él, renuncia a todas las facetas de ella misma y 

se convierte en una persona celosa y posesiva que proy
ecta siempre los celos 
sobre las mujeres, eximiendo d
e culpa a su esposo. 

Toda mujer que contrae matrimon
io está expuesta a la influencia de Hera. 
Podrá ser
 una Afrodita y tras la boda, sentir una voz interna q
ue la inste a 
efectuar «un corte más apropiado para
 una señora», como apunta la psicóloga Arantxa 
GoÃ
±i. «Esa es Hera, que con la nueva situación pretend
e castrar a Afrodita, 
porque ya no tiene necesidad de
 seducir». Si se deja llevar por ese impulso, se 
ver
á desvinculada de sus amigas. Si su marido, convertid
o por su influencia 
en un Zeus patriarcal y machista,
 decide abandonarla por otra, se quedará 
destrozada,
 con rabia hacia la otra mujer, y probablemente sola. 


Reconocer a Hera es fundamental, así como fomentar 
otros patrones. Necesita 
potenciar a Afrodita para qu
e la pasión no se esfume. Una Artemisa que le dé 
in
dependencia, sin necesitar al hombre para realizarse. 
Y un Hesfesto, el dios 
de la forja en su ánimus, le 
ayudará a sublimar la rabia de los celos creando 
art
e.

Perséfone, doncella y reina del submundo
Consider
ada una de las diosas más completas, tiene dos caras 
arquetípicas, la 
niña, y la reina del inconsciente.
 Toda mujer Perséfone empieza siendo la 
doncella, du
lce y sensual, pero inconsciente de su sexualidad; div
ertida y 
romántica, sin metas claras. Es la protagon
ista de los cuentos de hadas, una 
Cenicienta o una Bl
ancanieves, vulnerable, sumisa y complaciente, que esp
era que 
llegue su príncipe azul. Dependiente de una 
madre dominante que impide su 
crecimiento, es de esas
 mujeres que consideran a su madre su mejor amiga, y c
on ella 
comparten todos sus secretos. Está represent
ada también por la eterna 
estudiante, que después d
e la universidad acumula títulos, sin ninguna expecta
tiva de 
trabajar en serio. Suelen ser siempre víctim
as por su receptividad, pero no 
saben defenderse, per
maneciendo pasivas. 

Las geishas o Lady Di sería alg
unos ejemplos de este arquetipo de mujer.    

Sin emb
argo, la niña eterna puede convertirse en heroína de
 su propio mito. 
En algún momento será secuestrada 
por Hades, dios del mundo subterráneo, y 
bajando a l
os infiernos se verá obligada a crecer. Tal vez suced
a esto cuando se 
enamore de su príncipe y descubra q
ue no es tal. En algún momento del proceso 
se pondrÃ
¡ en contacto con su inconsciente. Si logra tocar fond
o, emergerá una 
nueva mujer, la Reina del Submundo, 
conocedora de sus riquezas, capaz de 
analizar los sue
ños y de guiar a quienes desciendan a las profundidad
es de ese 
universo. Perséfone en esta faceta está r
epresentada por las psicoterapeutas, 
videntes, psíqu
icas... Pero quizás lo más importante, es que, como 
dice Maite 
Chamón, «Perséfone crece sin perder su 
inocencia y su dulzura, sin echar a perder 
su fuerza 
sexual, sin dejar por eso, de ser divertida y apasiona
da». 

Si usted se identifica con Perséfone, conecte
 con su Artemisa para marcarse 
objetivos y ser más i
ndependiente; con Atenea para pasar a la acción, y cr
ee 
una Démeter interna que la cuide y la proteja, pa
ra que no tenga que ir buscando 
madres y padres en ca
da persona.

Renacimiento de la Diosa
Arantxa Goñi no
s señala que la humanidad atraviesa ahora el momento 
crucial 
para cambiar el orden de las cosas, para que 
venga de una vez esa nueva 
conciencia tantas veces an
unciada. Vivimos una auténtica explosión del hemisfe
rio 
derecho del cerebro, de lo femenino, que nos reen
cuentra con la Diosa. La 
psicología transpersonal, l
as nuevas terapias, la sanación, el Yoga, el mundo de
 los 
sueños... rescatan el poder femenino. «Este, p
or tanto –comenta Arantxa Goñi– 
es el momento de
 que los seres humanos armonicen sus dioses y diosas 

internos; es la hora de la reconciliación de las ener
gías masculinas y femeninas. 
Hombre y mujer, con sus
 deidades integradas, han de unirse para crear y engen
drar 
un nuevo ser, un nuevo hijo Dios, un nuevo mundo
, un nuevo pensamiento que 
tenga como ingredientes la
 sabiduría y el amor». Son los arquetipos del futuro
 a 
los que se refiere Jean Shinoda: Metis, la madre s
abia, y su hijo ausente, al 
que Zeus impidió nacer p
or miedo a que fuese el nuevo gobernante desde el amor
 
que un profeta había anunciado. Esta combinación d
e sabiduría y amor tiene la 
capacidad de transformar
, puesto que es alquimia. 

Cada vez hay más padres a
morosos y tiernos con sus hijos, que les dan de 
comer
, les bañan y juegan con ellos; el hombre acepta más
 su parte femenina y 
desde ella puede comprender a su
 compañera. Y las mujeres van siendo más 
consciente
s de su poder sexual, creador y espiritual. Está desp
ertando una mujer nueva 
que potencia su feminidad y s
exualidad, al tiempo que sabe defenderse; que 
protege
 a sus hijos y les ayuda a crecer; que no se deja engu
llir por el hombre, 
pero tampoco se aísla de él ni 
le oprime, sino que desde el amor y el respeto, 
es ca
paz de abrir una puerta hacia una nueva concepción de
 la vida. 

Para consultar este artículo completo ver
 revista:
AÑO/CERO Nº 144. Las diosas de cada mujer

María José Álvarez

http://www.akasico.com/Paginasa
sp/Contenidosecciones.asp?ID=2016&
Nombre=ESPIRITUALID
AD&pos=1
    
.....