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Asunto:[mutantes] AMOR, LIBERTAD, SOLEDAD...y sexo?
Fecha:Lunes, 30 de Septiembre, 2002  13:43:59 (EDT)
Autor:LiebeLicht <LiebeLicht @...com>

¿Hay vida después del sexo?
 
   A una determinada e
dad, el sexo se vuelve importante; no es que tú le de
s 
importancia, no es algo que tú provoques, es algo 
que ocurre. Hacia los 
catorce años, más o menos, de
 repente la energía está desbordada de sexo. Es 
com
o 
si se hubieran abierto las compuertas dentro de ti.
 Se han abierto fuentes 
sutiles 
de energía, que tod
avía no estaban abiertas,  y toda tu energía se vuel
ve 
sexual, impregnada de sexo. Todo acto está impreg
nado. Es algo que ocurre; 
tú no has hecho nada. Es a
lgo natural. 
La trascendencia es también algo natura
l. Si se vive el sexo plenamente, sin 
ninguna idea de
 pecado, sin ninguna idea de librarse de él, entonces
 a los 
cuarenta y dos años —al igual que a los cat
orce años se abre el sexo  y toda 
la energía se vue
lve sexual, a los cuarenta y dos años más o menos—
 esas 
compuertas se vuelven a cerrar. Esto es algo ta
n natural como el despertar 
sexual; empieza a desapar
ecer. 
El sexo es trascendido sin ningún esfuerzo de 
tu parte. Si haces algún 
esfuerzo 
será represivo p
orque no tiene que ver contigo. Es algo inherente a tu
 
cuerpo, a tu biología. Tú has nacido como ser sexu
al; no hay nada de malo en 
ello. Es la única forma p
osible. Ser humano significa ser sexual. Cuando tú 
f
uiste concebido, tu padre y tu madre no estaban rezand
o, no estaban 
escuchando el sermón de un sacerdote. 
No estaban en la iglesia, estaban 
haciendo el amor; s
us energías sexuales se estaban encontrando y fusiona
ndo 
en el otro. Fuiste concebido en ese momento; fuis
te concebido en un profundo 
acto sexual. La primera c
élula fue una célula sexual y después de esa célul
a 
surgieron muchas otras células. Pero cada célula 
sigue siendo básicamente 
sexual. Todo tu cuerpo es s
exual, está compuesto de células sexuales. Ahora 
ha
y millones. 
 Ten esto muy presente: tú existes como 
ser sexual. 
Una vez que lo has aceptado, el conflicto
 que se ha creado a lo largo de los 
siglos desaparece
. Una vez que aceptas esto profundamente, sin ninguna 

objeción, cuando consideras el sexo como algo natura
l, entonces lo vives. Tú 
no me preguntas cómo trasc
ender el comer, tú no me preguntas cómo trascender 

el respirar, porque no hay ninguna religión que te en
señe a trascender la 
respiración, ésa es la causa.
 
De lo contrario, me preguntarías, 
«¿Cómo puedo 
 trascender la respiración? ¡Respira! Eres un animal
 
que respira; también eres un animal sexual. Pero ex
iste una diferencia. 
Los catorce primeros años de tu
 vida, son prácticamente no-sexuales, o como 
mucho, 
existe sólo un rudimentario juego sexual que no es re
almente sexual, 
es sólo una preparación, un ensayo,
 eso es todo. A los catorce años, de 
repente, 
la en
ergía está madura. 
 Mira...ha nacido un niño; inme
diatamente, en tres segundos el niño tiene que 
respi
rar, de lo contrario, morirá. A partir de entonces, l
a respiración 
permanecerá toda su vida porque es al
go que ha llegado en la primera etapa de 
la vida. No 
se puede trascender. Quizás antes de que te mueras, s
ólo tres 
segundos antes, se parará, pero no antes. 
Recuerda siempre: los dos extremos 
de la vida, el pri
ncipio 
y el final, son exactamente iguales, simétric
os. El niño nace, empieza a 
respirar a los tres segu
ndos. Cuando el niño es mayor y se está muriendo, en
 
el momento 
que deja de expirar, a los tres segundos
 se morirá. 
 El sexo entra en acción en una etapa m
ás tardía: durante catorce años el 
niño ha vivido
 sin sexo. Y si la sociedad no está muy reprimida y, 
por lo 
tanto, obsesionada con el sexo, un niño puede
 vivir completamente ajeno al 
hecho de que el sexo, o
 cualquier cosa parecida al sexo, existe. El niño 
pu
ede permanecer totalmente inocente. La inocencia tampo
co es posible porque 
le gente también está reprimid
a. Cuando aparece la represión, entonces, junto 
con 
ella, surge la obsesión. 
Así que los sacerdotes con
tinúan reprimiendo; también hay anti-sacerdotes, 
Hu
gh Hefners y otros parecidos que siguen creando cada v
ez más pornografía. 
Así que, por un lado están lo
s sacerdotes que se dedican a reprimir, y por el 
otro
 lado hay otras personas, los anti-sacerdotes, que se 
dedican a hacer de 
la sexualidad algo cada vez más f
ascinante. Ambos tipos coexisten, son las 
dos 
caras 
de la misma moneda. Sólo cuando desaparezcan las igle
sias desaparecerán 
las revistas pornográficas, nunc
a antes. Son compañeras de trabajo. Parecen 
enemigas
 pero no te dejes engañar. Se critican entre sí pero
 ésa es de forma 
de que funcionen. 
 Oí la historia
 de dos hombres que estaban sin trabajo, les habían d
espedido, 

así que decidieron crear un nuevo negocio
 muy sencillo. Empezaron a viajar, 
yendo de una ciuda
d a otra. Primero iría uno y por la noche, echaría 

alquitrán en 
las ventanas y en las puertas de las ca
sas. Después de dos o tres días 
aparecería 
el otr
o para limpiar. Avisaría que limpiaba también el alq
uitrán y que 
limpiaba las ventanas. Mientras tanto, 
el otro se dedicaría a hacer su parte 
del negocio en
 la siguiente ciudad. De esta manera, empezaron a gana
r mucho 
dinero. 
Esto es lo que ocurre entre la Igles
ia y Hugh Hefners y otras personas que 
crean pornogra
fía. Va todo unido; son socios de una misma trama. Cu
ando estás 
muy reprimido, empiezas a encontrar un in
terés perverso. El interés perverso 
es el problema,
 no el sexo. 
Así que no albergues ninguna idea contr
a el sexo en tu mente, de lo contrario 

nunca serás 
capaz de trascenderlo. La gente que trasciende el sexo
 es la 
gente 
que lo acepta de manera natural. Es alg
o difícil, ya lo sé, porque has nacido 
en una socie
dad que es neurótica sobre el sexo. Ya sea de una man
era o de 
otra pero la neurosis es la misma. Es muy di
fícil escapar de esa neurosis 
pero si estás un poco
 alerta, puedes escapar de ella. Por lo tanto, la 
ver
dadera cuestión no es cómo trascender el sexo sino c
ómo trascender esta 
ideología perversa de la socied
ad: 
este miedo al sexo, esta represión del sexo, est
a obsesión por el sexo. 
El sexo es maravilloso. El s
exo es en sí mismo un fenómeno natural, rítmico. 
T
iene lugar cuando el niño está preparado para ser co
ncebido, y es bueno que 
ocurra, de lo contrario no ex
istiría la vida. La vida existe a través del 
sexo; 

el sexo es el medio. Si entiendes la vida, si amas la
 vida, sabrás que el 
sexo 
es algo sagrado, santo.  
Entonces lo vives, entonces disfrutas de él, 
y despa
recerá de forma tan natural como apareció. Más o me
nos a los cuarenta 
y dos años el sexo empieza a desa
parecer de una forma tan natural como 
surgió. Pero n
o ocurre de esa manera. 
Te sorprenderá cuando digo h
acia los cuarenta y dos años. Conoces personas 
que t
ienen setenta, ochenta y no lo han trascendido. Conoce
s «viejos verdes». 

Son víctimas de la sociedad. D
ado que no pudieron ser naturales, es una 
resaca, por
que los reprimieron en el momento en que debían haber
se divertido 
y disfrutado. En aquellos momentos de di
sfrute no estaban totalmente 
inmersos. No fueron orgÃ
¡smicos, fueron indiferentes. 
Siempre que eres indife
rente ante algo, esto se demora mucho más. Si estás 

sentado en la mesa comiendo y comes con indiferencia,
  te quedarás con 
hambre, entonces continuarás pens
ando en comida durante todo el día. Intenta 
ayunar y
 te darás cuenta: no harás otra cosa que pensar en c
omida. Sin 
embargo, si has comido bien, y cuando digo
 comer bien no me refiero 
únicamente a llenar el est
ómago. 
Esto no significa necesariamente que hayas co
mido bien; puede que te hayas 
llenado. Pero comer bie
n es un arte, no consiste simplemente en empacharse. 

El hecho de saborear la comida, de oler la comida, de 
tocar la comida, de 
masticar la comida, de digerir la
 comida y digerirla como algo divino, es 
todo un arte
. 
Es algo divino; es un don de Dios. 
Los hindúes di
cen, Anam Brahma, la comida es Dios. Así que, comes c
on 
profundo respeto y, cuando comes, te olvidas de to
do, porque es una oración. 
Es una oración existenci
al. Estás comiendo a Dios, y Dios te va a dar 
alimen
to. Es un don que hay que aceptar con profundo amor y 
gratitud. Tú no 
atiborras tu cuerpo, porque atiborra
r el cuerpo supone ir contra el cuerpo. 
Es todo lo co
ntrario. Hay personas que están obsesionadas con hace
r régimen y 
hay otras personas que están obsesionad
as con atiborrarse de comida. Ambas se 
equivocan porq
ue de las dos maneras el cuerpo pierde su equilibrio. 

La persona que realmente ama su cuerpo sólo come has
ta el punto en el que el 
cuerpo se siente totalmente 
relajado, equilibrado, tranquilo; donde el cuerpo 
no 
se siente inclinado hacia la izquierda ni hacia la der
echa sino 
sencillamente en el medio. Comprender el le
nguaje del cuerpo constituye todo 
un arte, comprender
 el lenguaje de tu estómago, comprender lo que necesi
ta, 
darle sólo lo que necesita y dárselo de una for
ma artística, de una forma 
estética. 
El animal com
e, el hombre come. Entonces, ¿qué diferencia hay? 
E
l hombre convierte el acto de comer en una verdadera e
xperiencia estética. 
¿Qué sentido tiene decorar la
 mesa en la que vas a cenar? 
¿Qué sentido tiene enc
ender unas velas en la mesa? 
¿Qué sentido tiene pon
er varillas de incienso? 
¿Qué sentido tiene llamar 
a los amigos e invitarles a que vengan? 
Hacer de ello
 un arte, no simplemente atracarse de comida. Sin emba
rgo, estos 

sólo son los signos exteriores de este a
rte; los signos interiores consisten 
en entender el l
enguaje del cuerpo, escucharlo, ser sensible a sus 
ne
cesidades. Entonces comes, y durante el resto del día
 no te vuelves a 
acordar de la comida. Sólo cuando t
u cuerpo vuelva a sentir hambre volverá el 
recuerdo.
 Es algo natural. 
Ocurre lo mismo con el sexo. Si no 
tienes ninguna actitud contraria hacia él, 
lo tomas 
como un don divino, natural, lleno de gratitud. Lo dis
frutas; con la 
oración lo disfrutas. El tantrismo di
ce que antes de hacer el amor con un 
hombre o con una
 mujer debes rezar porque va a ser un encuentro divino
 de 
energías. Dios te va a rodear; donde hay dos ama
ntes, allí está Dios. Cada 
vez que las energías de
 dos amantes se están encontrando y fusionando, hay 

vida, vida plena; Dios te rodea. 
Las iglesias están 
vacías; las habitaciones de los amantes están llenas
 de 
Dios. 
Si has saboreado el amor de la forma en qu
e el tantrismo dice que hay que 
saborearlo, si has co
nocido el amor de la forma en que el tao dice que hay 

que conocerlo, entonces cuando tengas cuarenta y dos 
años, el sexo empezará  
a desaparecer por sí mismo
. Y te despedirás de él con profunda gratitud 
porqu
e 
estás saciado. Ha sido maravilloso, ha sido una be
ndición; le dices adiós. 
 Y los cuarenta y dos año
s son la edad de la meditación, la edad adecuada. 
De
saparece el sexo; ya no existe toda esa energía rebos
ante. Uno se vuelve 
más tranquilo. La pasión ha des
aparecido, surge la compasión. Ya no hay más 
fiebre
; 
uno no está interesado por el otro. Con la desapar
ición del sexo, el otro 
deja de ser el objetivo. Uno
 comienza a volverse hacia su propia fuente; 
comienza
 el viaje de regreso. 
 El sexo se trasciende no como 
fruto de tu esfuerzo. Es algo que ocurre si 
has 
vivi
do plenamente. Así que yo te sugiero que abandones to
das las «anti» 
actitudes, actitudes anti-vida y ace
pta los hechos: el sexo existe, así que, 
¿quién er
es tú para desecharlo? Es sólo tu ego. 
Recuerda: el
 sexo crea los más grandes problemas al ego. 
 Así q
ue hay dos tipos de personas: personas muy egoístas q
ue siempre están 
en contra del sexo; personas humild
es que nunca están en contra del sexo. 
Pero, ¿quié
n escucha a las personas humildes? De hecho, las perso
nas humildes 
no se dedican a predicar, sólo las egoÃ
­stas. 
 ¿Por qué hay un conflicto entre el sexo y e
l ego? 
Porque el sexo es un asunto en tu vida en el q
ue no puedes ser egoísta, 
en el cual la otra persona
 se vuelve más importante que tú. 
Tu mujer, tu homb
re, se vuelve más importante que tú. En todos los de
más 
asuntos tú sigues siendo el más importante. En
 una relación amorosa la otra 
persona se vuelve muy,
 muy importante, importantísimo. Tú te conviertes en
 un 
satélite 
y la otra persona se convierte en el n
úcleo y lo mismo le ocurre a la otra 
persona: 
tú t
e conviertes en el núcleo y él se convierte en un sa
télite. Es una 
rendición recíproca. Ambos se rinde
n ante el dios del amor y ambos se vuelven 
humildes. 

 El sexo es la única energía que te da indicios de 
que hay algo que no puedes 
controlar. Puedes controla
r el dinero, puedes controlar la política, puedes 
co
ntrolar el mercado, puedes controlar el conocimiento, 
puedes controlar la 
ciencia, puedes controlar la mora
lidad. El sexo trae consigo un mundo 
totalmente difer
ente que no puedes controlar. Y el ego es el gran 
con
trolador. Si puede controlar es feliz; 
si no puede co
ntrolar, es infeliz. De forma que ahí comienza un con
flicto 
entre el ego y el sexo. Recuerda, es una batal
la perdida. El ego no puede 
ganar porque el ego es su
perficial. El sexo está profundamente arraigado. El 

sexo es tu vida; el ego es sólo tu mente, tu cabeza. 
El sexo tiene raíces por 
todas partes dentro de ti; 
el ego sólo tiene raíces en tus ideas; es muy 
super
ficial, sólo está en tu cabeza. 
 Así que, ¿quién
 va a intentar trascender el sexo? 
La cabeza intentar
á trascender el sexo. Si eres muy racional intentará
s 
trascender el sexo porque el sexo te conduce a lo m
ás hondo. No te deja que 
permanezcas en la cabeza. T
odo lo demás lo puedes dirigir desde ahí; el sexo 
n
o lo puedes dirigir desde ahí. No puedes hacer el amo
r con la cabeza. Tienes 
que bajar, tienes que descend
er de las alturas, tienes que acercarte más a la 
tie
rra. 
El sexo humilla al ego, por eso las personas ego
ístas están siempre en contra 
del sexo. Siguen enco
ntrando maneras de trascenderlo; no lo pueden trascend
er 
nunca. Como mucho, pueden convertirse en uno perve
rtidos. Todo su esfuerzo 
está condenado al fracaso d
esde el principio. Puedes fingir que has ganado la 
ba
talla frente al sexo, pero hay una corriente subterrá
nea. Puedes 
racionalizar, puedes encontrar razones, p
uedes fingir, puedes crear una dura 
coraza alrededor 
de ti 
pero en lo más profundo la verdadera razón, l
a realidad, seguirá intacta. 
Y la causa real explota
rá; no puedes ocultarla, es imposible. 
 Puedes inten
tar controlar el sexo pero seguirá circulando una cor
riente 
subterránea de sexualidad que se manifestará
 de distintas maneras. Surgirá 
una y otra vez de tod
as tus racionalizaciones. 
 No te voy a aconsejar que 
hagas ningún esfuerzo por trascenderla. 
Lo que te su
giero es todo lo contrario: olvídate de trascenderla.
 Sumérgete 
en ella todo lo que puedas. Mientras haya
 energía, profundiza todo lo que 
puedas, 
ama todo l
o que puedas y haz de todo ello un arte. No es algo qu
e simplemente 
haya que hacer;  he aquí todo el signi
ficado de convertir el hecho de hacer 
el amor 
en un 
arte. Hay aspectos sutiles que sólo la gente que se a
dentre con un gran 
sentido estético será capaz de c
onocer. De lo contrario, puedes hacer el amor 
durante
 toda tu vida y seguir insatisfecho porque desconoces 
que la 
satisfacción es algo estético. Es como una m
úsica sutil que surge en tu alma. 

 Si a través del
 sexo entras en armonía, si a través del amor pierde
s la 
tensión y te relajas, si el amor no consiste si
mplemente en un derroche de 
energía porque no sabes 
qué hacer con ella, si no es sólo un alivio sino una
 
relajación, si te relajas con tu mujer y tu mujer s
e relaja contigo, si, por 
unos segundos o unas horas,
 te olvidas de quién eres y estás completamente 
per
dido en el olvido, renacerás más puro, más inocente
, más virgen. Y tendrás 
una clase diferente de ser,
 a gusto, centrado, arraigado. 
 Si ocurre esto, un dÃ
­a te darás cuenta de que la corriente ha desaparecid
o y 
te ha enriquecido,  eres riquísimo. No sentirás
 que haya desaparecido. Lo 
agradecerás porque ahora 
se te abren mundos más ricos. Cuando el sexo te 
aban
dona se abren las puertas de la meditación. Cuando el
 sexo te abandona ya 
no intentas perderte 
en el otro
. Te vuelves capaz de perderte en ti mismo. Surge otro
 tipo de 
orgasmo, el profundo orgasmo de ser con uno 
mismo. Sin embargo, esto surge 
sólo a través de ser
 con el otro. 
 Uno crece, madura a través del otro; 
entonces llega un momento en el que 
puedes estar solo
, inmensamente feliz. Ya no necesitas a la otra person
a, ha 
desaparecido la necesidad pero has aprendido mu
cho de ella. El otro se 
convierte en un espejo. 
Tú 
no has roto el espejo; has aprendido mucho sobre ti mi
smo, ya no te hace 
falta mirar al espejo. Puedes cerr
ar los ojos y ver tu rostro. Pero no serías 
capaz de
 ver ese rostro si no hubiera existido un espejo al pr
incipio. 
 Deja que tu mujer sea tu espejo, deja que t
u hombre sea tu espejo. Contempla 

sus ojos y observa
 tu rostro, dirígete hacia ella para conocerte a ti m
ismo. 
Llegará 
un día en que no necesites el espejo
. Sin embargo, no estarás en contra del 
espejo, 
le 
estarás muy agradecido. ¿Cómo vas a estar en contra
 de él? 
Estarás tan agradecido que ¿cómo vas a es
tar en contra de él? 
Entonces tendrá lugar la trasc
endencia. 
 Trascendencia no significa represión. La 
trascendencia es un crecimiento 
natural; creces hacia
 arriba, vas más allá, al igual que una semilla romp
e y 
un brote empieza a salir a la tierra. Cuando desa
parece el sexo, la semilla 
desaparece. Con el sexo er
as capaz de dar la vida a otra persona, a un niño. 
C
uando desaparece el sexo, 
toda la energía te empieza
 a dar a luz a ti mismo. Esto es lo que los hindúes 

han llamado dwija, el que ha nacido dos veces. Un naci
miento es el que te 
dieron tus padres, el otro nacimi
ento todavía está por venir. Te lo tienes 
que dar t
ú mismo. Tienes que ser tu padre y tu madre. 
 En ese
 momento, toda tu energía girará; se convertirá en 
un círculo 
interior. 
Ahora mismo será difícil par
a ti hacer un círculo interior. Será más fácil 
co
nectarla con otro polo —una mujer o un hombre— y d
e esa manera completar 
el círculo. 
Así puedes disf
rutar las bendiciones del círculo. Pero poco a poco s
erás 
capaz de hacer el círculo interior tú sólo, 
porque también dentro de ti, tú 
eres hombre y mujer
, mujer y hombre. 
 No hay nadie que sea sólo un homb
re, ni nadie que sea sólo una mujer, porque 
procedes
 de la comunión entre un hombre y una mujer. Los dos 
participaron; tu 
madre te dio algo, tu padre te dio a
lgo. Ellos han contribuido en ti al 
cincuenta por cie
nto; ambos están ahí. Existe una posibilidad de que 
ambos se 
puedan encontrar dentro de ti; de nuevo tu p
adre y tu madre pueden amar; 
dentro de ti. 
Entonces 
nacerá tu realidad. Una vez se encontraron, cuando na
ció tu cuerpo; 
ahora, si se pueden encontrar dentro 
de ti, nacerá tu alma. 
Eso es lo que significa la tr
ascendencia del sexo: un sexo más elevado. 
 Permíte
me que te diga una cosa: cuando trasciendes el sexo, 

alcanzas un sexo más elevado. 
El sexo común es vulg
ar, el sexo elevado no es vulgar en absoluto. 
El sexo
 común se dirige hacia el exterior, 
el sexo elevado 
se dirige hacia el interior. 
En el sexo común se enc
uentran dos cuerpos 
y el encuentro tiene lugar en el 
exterior. 
En el sexo elevado, tus propias energías i
nternas se encuentran. 
No es algo físico, es algo es
piritual; es la trascendencia. 



http://www.oshogula
ab.com/OSHO/TEXTOS/AMORLIBERTAD.html
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iebeLicht@...
IC0763225

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