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Siempre se ha sabido que el sentido del humor
influye en la recuperación de los enfermos y fue a partir de la década de los
70 cuando la risoterapia consiguió el empujón definitivo con el famoso caso
de Norman Cousins, un ejecutivo de Nueva York, conocido crítico y editor de
Saturday Review quien a los 50 años fue diagnosticado con espondolitis
anquilosante, una especie de artritis espinal sumamente dolorosa que lo dejó
lisiado.
Los
doctores desconocían la cura para la enfermedad y ante este panorama nada alentador,
Cousins cayó en un estado de depresión mayor. Mientras más se deprimía peor
era su estado y el dolor se hacía cada vez más intenso. Los médicos le
aconsejaron que probara en reírse un poco para sentirse mejor. Así, Cousins
pidió varias películas cómicas, cortos de El gordo y el flaco, entre otras.
Descubrió que por diez minutos de risa lograba eliminar el dolor por dos
horas. Mientras más se reía, mejor se sentía físicamente. Combinando sus
terapias de risa con dosis de vitamina C y siguiendo las indicaciones de los
médicos, logró curarse por completo de su enfermedad para luego escribir un
libro titulado Anatomía de la risa.
Las organizaciones Médicos sin Fronteras y
Payasos sin Fronteras han hecho de la risa una terapia que se aplica para
superar todo tipo de enfermedades de naturaleza física o alteraciones de
carácter psicológico con personas que han perdido la sonrisa, en todo el
mundo. En nuestro país tuvimos una experiencia inicial dirigida por el
conocido Guillermo Rossini con la Unidad de la Risa, que logró resultados
exitosos en hospitales, ahora se cuentan con programas nuevos como las
"Narices Rojas" cuyos objetivos son los mismos. La risa es un
ejercicio saludable por el bienestar inmediato que produce, se emplea cada
vez más como terapia para curar, inmuniza contra la depresión y contra la
angustia, y también se ha comprobado que cinco o seis minutos de risa
continua actúan como analgésico.
Los efectos que la risa
produce en el organismo humano son múltiples:
Ejercicio: con cada carcajada se movilizan cerca de 400 músculos, incluidos
algunos del estómago que sólo se pueden ejercitar con la risa.
Masaje: la columna vertebral
y cervicales, donde por lo general se acumulan tensiones, se estiran. Se
estimula el bazo y se eliminan las toxinas. Con este movimiento el diafragma
origina un masaje interno que facilita la digestión y ayuda a reducir los
ácidos grasos y las sustancias tóxicas.
Limpieza: se lubrican y limpian los ojos con lágrimas. La carcajada hace
vibrar la cabeza y se despeja la nariz y el oído.
Oxigenación: entra el doble de aire en el cerebro, y los pulmones mueven 12 litros de aire, en
vez de los 6 habituales, lo que mejora la respiración y aumenta la oxigenación. Con
esto se desmiente la idea de que la risa provoca arrugas en el rostro que,
por el contrario, se tonifica. El mal genio y fruncir el ceño es lo que
produce las arrugas.
Felicidad: favorece la producción de endorfinas y encefalinas en el
cerebro, que son los neurotransmisores (formados por cadenas de aminoácidos)
que se encuentran sobre todo en el sistema límbico y cuya función es combatir
el dolor disminuyendo la receptividad del organismo ante estímulos dolorosos;
es así como la risa disminuye la intensidad del dolor físico.
Elimina cansancio y estrés: la risa genera dinamismo (dinamogenética),
por eso al reírse usted elimina el cansancio y el estrés, efecto equivalente
a una sesión completa de yoga.Un niño sano ríe 300
veces al día, a medida que crecemos y nos vamos llenando de recuerdos serios,
la risa es cada vez más costosa. Cuando de niño se le ha bloqueado el llanto
("los hombres no lloran"), al llegar a adulto se hace más difícil
reír. Esto lo he podido comprobar en muchos pacientes, la explicación es que
la bioquímica del llanto es la misma que la de la risa.
Por ello, practique la risa diariamente, los humanos somos los únicos
seres con capacidad de reír; es importante reír con los demás, no de los
demás, y aprender a sacar lo mejor de la risa. Utilice este
maravilloso don, vea el lado positivo de las cosas, a pesar de las
adversidades, y encontrará razones para reír. Esta pequeña práctica empezará
a producirle un entusiasmo y felicidad que, a su vez, le hará ver la vida de
una manera más positiva, además de aliviarle algunas dolencias físicas y
curarle sin necesidad de ir a la botica o al médico.
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SUSANA WERENICZ
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