LOS NIÑOS Y NOSOTROS – JULIO 8, 2008
Que nos volvamos como niños ¿y eso qué significa? Pues sencillamente que aceptemos lo que nos llega con la ingenuidad, la alegría y la sencillez de un niño. Que aprendamos que si tenemos que hacerlo, es mejor hacerlo bien, rápido y así podemos hacer lo que nos guste.
El fin de semana fui a la clausura de clases del Kinder a donde asisten mis nietos chiquitos. Fue un homenaje a Cri-Cri a los Cien Años de su Nacimiento, por lo que todos los cantos y bailables fueron de sus preciosas canciones. Uno de mis nietos, el pequeño, salió de Gato Carpintero, junto con otros cuatro niños de su salón.
Salieron, formaron una línea de frente al público y volvieron la cabeza hacia donde estaba medio escondida la Miss, que les daba sus instrucciones. Empezó la música y los chicos a “bailar”. Uno, decidió que él no tenía ganas de bailar, cruzó los brazos y se plantó, sin moverse todo el baile. Otro seguía las instrucciones de la Miss, con lentitud y desgano. Dos más bailaron todo lo que quisieron y como quisieron. Iban y venían, movían los brazos, giraban, cuando querían. Mi nieto, la “estrella” bailó con gran energía siguiendo las instrucciones al pie de la letra, pero con gran gusto y se divirtió mucho.
Eso es lo que nosotros hacemos: algunos nos hemos plantado y por lo tanto, nos estancamos; otros, hacemos lo que nos dicen (nuestra Guía Interna) pero a desgano, sin deseos; otros más, hacen lo que quieren, sin escuchar lo que les dicen y los menos, seguimos la guía, con gusto y deseo de hacerlo. La diferencia está en que escuchamos, después aceptamos y proseguimos a lo que hay que hacer, con alegría y amor.
De esta forma estamos cumpliendo nuestra misión: ser felices con lo que Dios nuestro Padre nos ha dado y compartir para ayudar a los demás a disfrutar de esa felicidad. Cada uno de nosotros refleja lo que es, su Ser Interno, la Luz que ilumina al mundo.
Saludos cariñosos de Rita Calderón