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Asunto:[LEA-Venezuela] CONTRADICCIONES DE LA MISION ARBOL
Fecha:Jueves, 11 de Octubre, 2012  15:21:08 (+0000)
Autor:Julio Centeno <jcenteno @............ve>


Contradicciones de la Misi贸n 脕rbol

La Misi贸n 脕rbol ha compensado menos del 2% de los bosques

que se han destruido en el pa铆s desde su lanzamiento

 

Julio C茅sar Centeno

El Ministro de Ambiente, Alejandro Hitcher, destac贸 en declaraci贸n a los medios de comunicaci贸n el pasado 21 de Abril 2012 los logros de la Misi贸n 脕rbolResalt贸 que en los 6 a帽os desde su lanzamiento en el 2006 se hab铆an reforestado 32.000 hect¡reas, con un promedio de 5,300 hect¡reas por a帽o. Estos logros fueron ratificados en declaraciones del viceministro de ambiente, Alexander Cegarra, recogidas por la prensa en sus ediciones del 6 de Junio 2012.

 La Misi贸n 脕rbol fue anunciada por el presidente Ch¡vez en el 2006 con la visi贸n de 鈥generar en la poblaci贸n venezolana una consciencia ambiental sobre la importancia de los bosques, el equilibrio ecol贸gico y la recuperaci贸n de tierras degradadas por el modelo de desarrollo predominante鈥. El objetivo se帽alado en esa oportunidad era aumentar la superficie boscosa a trav茅s de la reforestaci贸n de 150.000 hect¡reas en 5 a帽os, con el establecimiento de 100 millones de ¡rboles.

Concluido el per铆odo inicialmente establecido, s贸lo se ha alcanzado una quinta parte del objetivo trazado.

Seg煤n la Organizaci贸n de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci贸n (FAO), la Comisi贸n Econ贸mica para Am茅rica Latina (CEPAL) y la Organizaci贸n Internacional de la Madera Tropical (OIMT), durante el per铆odo 2001-2010 se han destruido en Venezuela 2,8 millones de hect¡reas de bosques naturales, a una tasa promedio de 280.000 hect¡reas anuales (FAO 鈥 State of the World鈥檚 Forests 2011; FAO/ITTO 鈥 The State of Tropical Forests 2011; CEPAL 鈥 Superficie de Bosques 2011).  La superficie forestal se redujo de 49,15 a 46,27 millones de hect¡reas en ese per铆odo.

Mientras que a trav茅s de la Misi贸n 脕rbol se habr铆an reforestado 32.000 hect¡reas en los 煤ltimos 6 a帽os, en el mismo per铆odo se habr铆an destruido 1.680.000 hect¡reas del patrimonio forestal de la naci贸n. La Misi贸n 脕rbol habr铆a compensado menos del 2% de los bosques que se han destruido en el pa铆s desde su lanzamiento 

Seg煤n las estad铆sticas del Ministerio del Ambiente, la superficie boscosa se redujo de 58 a 47,6 millones de hect¡reas entre 1980 y el 2010, a una tasa promedio de 347.000 hect¡reas anuales durante 30 a帽os consecutivos (MPPA-Indicadores Ambientales 2012). Se reconoce as铆 un crimen ecol贸gico de gigantesca magnitud, cometido con absoluta impunidad. Entre los responsables de este asalto contra la estabilidad de la naci贸n no s贸lo se encuentran ganaderos, agroindustriales, madereros y latifundistas, sino tambi茅n las autoridades competentes que permitieron tan ins贸lita destrucci贸n.

Seg煤n el Ministerio del Ambiente, s贸lo entre el 2001 y el 2010 se destruyeron 1,4 millones de hect¡reas, a una tasa promedio de 140,000 hect¡reas por a帽o. Destaca que la superficie forestal estimada 鈥se fundamenta en proyecciones prospectivas y retrospectivas sobre la base de la superficie boscosa nacional al a帽o 2000 publicada por la FAO en su informe Evaluaci贸n de los Recursos Forestales -2005鈥.

 

La tasa promedio de deforestaci贸n estimada por el Ministerio del Ambiente para el per铆odo 2001-2010 (140.000 hect¡reas por a帽o) es equivalente a la mitad de la deforestaci贸n se帽alada por la FAO, la CEPAL y la OIMT para el mismo per铆odo.  Esta diferencia se debe en buena parte a la cuantificaci贸n por parte del Ministerio del Ambiente de ¡reas boscosas que ya no existen. Tal es el caso de las 116.000 hect¡reas de bosques en la reserva forestal de Tur茅n, donde se destruy贸 mas del 95% de sus majestuosos bosques originales. Tur茅n fue convertida en potreros hace d茅cadas, pero contin煤a siendo contabilizada en su extensi贸n original como reserva forestal (Ministerio del Ambiente: Estad铆sticas Forestales 2010).

De manera similar se contabilizan como existentes enormes masas boscosas en su mayor parte destruidas hace a帽os. En la reserva forestal de Caparo  sobrevive menos del 20% de los bosques que inicialmente cubr铆an 180.000 hect¡reas. Los relictos remanentes se encuentran adem¡s severamente fraccionados, asediados e intervenidos, con escasas posibilidad de sobrevivencia. Algo similar ocurre en la reserva forestal de Ticoporo, donde apenas sobrevive una cuarta parte  de las 270.000 hect¡reas de bosques originales. De las 450.000 hect¡reas de ricos bosques selv¡ticos en la reserva forestal de San Camilo se ha destruido mas del 80%. Situaciones similares se evidencian en R铆o Tocuyo, San Pedro, Guarapiche, Tumeremo, Paraguaza, Orituco, Pedernales y partes de las reservas forestales del Caura e Imataca, entre m煤ltiples casos adicionales de bosques que han sucumbido con la complicidad de las autoridades encargadas de velar por su protecci贸n. Si se sinceraran las cifras sobre las superficies de bosques efectivamente existentes en la actualidad, la diferencia entre las estad铆sticas de FAO 鈥 CEPAL 鈥 ITTO (46,2 millones ha en el 2010) y las estimaciones del Ministerio del Ambiente tienden a anularse.

El recientemente lanzado sat茅lite Miranda es el instrumento ideal para sortear esta disyuntiva. Se encuentra dotado con dos c¡maras con una resoluci贸n de 2,5 metros en modo pancrom¡tico y de 10 metros en modo multiespectral. Tambi茅n cuenta con dos c¡maras de media resoluci贸n que pueden enfocar detalles con un tama帽o cercano a 15 metros. Es un instrumento id贸neo para monitorear la cobertura forestal del pa铆s en tiempo real, identificando los diferentes tipos de bosques y sus grados de fraccionamiento e intervenci贸n.


Sin embargo, a煤n partiendo de las estimaciones del Ministerio del Ambiente, la Misi贸n 脕rbol s贸lo ha podido compensar el 4% de los bosques que se han destruido en el pa铆s desde su creaci贸n. Mientras que las proyecciones 鈥retrospectivas鈥 y 鈥prospectivas鈥 en las que se basan estas estimaciones tienden a generar la ilusi贸n de que la tasa de destrucci贸n del patrimonio natural del pa铆s se redujo a partir del a帽o 2000.

Durante m¡s de 30 a帽os, Venezuela ha sido v铆ctima de pol铆ticas p煤blicas destinadas a sustituir bosques naturales por actividades agr铆colas, con la consecuente transferencia de tierras p煤blicas a manos privadas. Seg煤n la FAO, s贸lo entre 1990 y el 2010 Venezuela perdi贸 5,7 millones de hect¡reas de bosques. Tres cuartas partes de esta devastaci贸n se debe a la expansi贸n de la frontera agropecuaria hacia territorios originalmente cubiertos por bosques p煤blicos. Consumada la destrucci贸n, sus perpetradores son premiados con la propiedad de las tierras afectadas, pasando del dominio p煤blico a manos privadas, por hecho o por derecho. Otras causas de la deforestaci贸n incluyen la explotaci贸n irracional de madera comercial, la actividad minera, la construcci贸n de infraestructura y la expansi贸n de las ¡reas pobladas.

En 1982 el gobierno de Venezuela consider贸 que, para suplir la demanda de alimentos de la poblaci贸n venezolana para el a帽o 2000, ser铆a necesario ampliar la frontera agropecuaria de 24 millones a 40 millones de hect¡reas. La expansi贸n propuesta correspond铆a principalmente a la ganader铆a [14 millones ha],  con 2 millones de hect¡reas para la ampliaci贸n de cultivos. La propuesta se帽alaba expl铆citamente: "Es evidente que debemos sacrificar parte de nuestra vegetaci贸n natural para destinar  el suelo a otros usos productivos"  (MARNR: Sistemas Ambientales Venezolano, 1982).

Para el a帽o 2000 la superficie agr铆cola se hab铆a efectivamente expandido, a 34 millones de hect¡reas. Sin embargo, cerca del 40% de la superficie agr铆cola se manten铆a ociosa, mientras las importaciones representaban  para entonces m¡s del 70% del consumo nacional de alimentos.

La deforestaci贸n se ha registrado principalmente al norte del Orinoco, donde se encuentra la mayor parte de la poblaci贸n. Una de sus consecuencias  es la escasez de agua tanto para el consumo dom茅stico como para la irrigaci贸n de tierras agr铆colas o la producci贸n de energ铆a el茅ctrica. Otra consecuencia es la p茅rdida irreversible de buena parte del patrimonio biol贸gico de la naci贸n. Venezuela es uno de los 8 pa铆ses del mundo m¡s ricos en diversidad gen茅tica. Esta riqueza se encuentra asociada principalmente a los bosques naturales del pa铆s. La deforestaci贸n implica la erradicaci贸n definitiva e irreversible de miles de especies de plantas y animales.

Tambi茅n se genera un significativo aumento en la intensidad de sequ铆as e inundaciones, con da帽os a la producci贸n agr铆cola, represas hidroel茅ctricas, sistemas de irrigaci贸n, v铆as de comunicaci贸n, empresas y hogares; erosi贸n y p茅rdida de la fertilidad de los suelos; y crecientes dificultades en el suministro de le帽a, alimentos, medicinas, materiales de construcci贸n y otros productos tradicionalmente suministrados por los bosques a comunidades ind铆genas y campesinas.

 

El 80% de los bosques remanentes de Venezuela se encuentra en la mitad del pa铆s al sur del Orinoco. En la mitad del pa铆s al norte del Orinoco los bosques cubren menos del 20% de la superficie, en su mayor parte fraccionados e intervenidos. En esta porci贸n del pa铆s  se encuentra la mayor parte de la poblaci贸n venezolana.

 La destrucci贸n de los bosques naturales implica la  erosi贸n del patrimonio gen茅tico de la naci贸n, el principal legado de generaciones futuras. La erosi贸n de la estabilidad ecol贸gica amenaza a su vez la estabilidad social y econ贸mica de nuestros descendientes.

Urgen pol铆ticas p煤blicas destinadas no s贸lo a detener la deforestaci贸n, sino a revertirla a trav茅s de programas masivos de reforestaci贸n. Venezuela se encuentra ante la posibilidad cierta de reforestar al menos 3 millones de hect¡reas en los pr贸ximos 6 a帽os. Una tercera parte con plantaciones para la producci贸n de madera industrial y dos terceras partes para la reforestaci贸n de cuencas y la protecci贸n de fuentes de agua, el control de sequ铆as e inundaciones, la recuperaci贸n de tierras agr铆colas degradadas y el fortalecimiento de actividades agro-forestales. La mayor parte de estas plantaciones debe fundamentarse en mezclas de ¡rboles aut贸ctonos para reconstruir bosques similares a los originalmente existentes en esos territorios. Se garantizar铆a as铆 su estabilidad ecol贸gica y la de los ecosistemas donde se establezcan. Para impulsar un plan de esta naturaleza se requiere fundamentalmente voluntad pol铆tica. 

Eliminar la deforestaci贸n es una necesidad, no una opci贸n. Continuar con la destrucci贸n de los bosques naturales del pa铆s es sin贸nimo de un suicidio colectivo a largo plazo. Sin bosques no hay agua, ni tierra f茅rtil, ni energ铆a hidroel茅ctrica, ni sistemas de riego, ni producci贸n de alimentos. Estar铆amos tambi茅n destruyendo el patrimonio gen茅tico de la naci贸n, la principal riqueza estrat茅gica y econ贸mica de generaciones futuras. Detener este proceso destructivo es una cuesti贸n de seguridad nacional.

 

Julio C茅sar Centeno
Jcenteno@movistar.net.ve