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Asunto:[LEA-Venezuela] Revolucion Ecologica (4) - PRINCIPIOS GUIA
Fecha: 12 de Marzo, 2007  13:47:17 (+0200)
Autor:interfazamazonica <interfazamazonica @.....net>

PRINCIPIOS GUIA
 
Las ideas formativas de la Revolución de Copérnico fueron producto de la
observación científica de los cuerpos físicos y puede ser trazada hasta un puñado
de eruditos prominentes de las ciencias físicas. En contraste, las ideas
formativas de la Revolución Ecológica son producto de la experiencia humana
colectiva y el estudio de los sistemas vivos y no-vivos. Éstas están articuladas
en incontables documentos de consenso y declaraciones de movimientos ciudadanos y
éstas encuentran base teórica en los tratados intelectuales de eruditos de una
diversa variedad de disciplinas académicas -incluyendo historia, sociología,
ecología, economía, biología, física, teoría general de sistemas y economía
ecológica. Estas ideas pueden ser destiladas en un número de principios guía para
la creación de sociedades saludables del siglo XXI.

EL PRINCIPIO DE SUSTENTABILIDAD AMBIEN-TAL. Las sociedades saludables son
ambientalmente sostenibles, lo cual significa que sus economías deben satisfacer 
tres condiciones.

1. La proporción del uso de los recursos naturales no excede la velocidad a la
cual los ecosistemas son capaces de regenerarse.

2. La proporción del consumo o de los desechos irrecuperables de recursos no
renovables no excede la velocidad a la cual son desarrollados substituos
renovables y puestos en uso.

3. La proporción de las emisiones contaminantes no excede la velocidad de la
capacidad de asimilación natural del ecosistema.

Cualquier uso de recursos ambientales o capacidades de desechos más grande que
estas proporciones es por definición insostenible y compromete las oportunidades
disponibles para las futuras generaciones. Este principio define un derecho de
propiedad colectiva de las futuras generaciones y la Naturaleza toma precedencia
sobre los derechos de propiedad individual.

EL PRINCIPIO DE JUSTICIA ECONÓMICA. Las sociedades saludables proveen a todos
sus miembros -presentes y futuros- con aquellas cosas que son esenciales para una
vida saludable, segura, productiva y de realización. No hay nada malo con
recompensas adicionales para aquellos que contribuyan más -pero sólo hasta que
las necesidades básicas de todos son alcanzadas, las opciones para las
generaciones futuras no son discapacitadas y la distribución del poder económico
no se hace desestabilizador.

EL PRINCIPIO DE DIVERSIDAD BIOLÓGICA Y CULTURAL. Las sociedades saludables crían
la diversidad biológica y cultural del planeta. La diversidad es la base del
potencial evolutivo. Criar la diversidad biológica y cultural es fundamental para
nuestra participación constructiva en el proceso evolutivo.

EL PRINCIPIO DE LA SOBERANIA DEL PUEBLO. (También conocido como el principio de
subordinación) En las sociedades saludables, la soberanía reside en la sociedad
civil. El propósito de la economía humana es satisfacer las necesidades de la
gente -no del dinero ni de las corporaciones ni de los gobiernos. El derecho
soberano de los pueblos de decidir qué usos de la tierra sirven mejor para nutrir
sus cuerpos y sus espíritus dentro de los límites de los primeros tres principios
es inalienable. El pueblo está más apto para ejercer este derecho cuando:

· Los propietarios de los bienes productivos son pacientes y el control de
bienes está arraigado localmente, asegurando con esto que las decisiones
importantes son hechas por aquellos quienes vivirán con sus consecuencias.

· La autoridad gubernamental y la responsabilidad están localizadas en la unidad
más pequeña y más local del sistema para maximizar la oportunidad de la
democracia directa y participativa.

· Los niveles más remotos del sistema definen sus actuaciones para servir y
apoyar a alcanzar las metas auto-definidas de las localidades.

EL PRINCIPIO DE RESPONSABILIDAD INTRÍN-SICA. Las sociedades saludables le ponen
los costos completos de las decisiones de ubicación de los recursos a quienes
participan en  hacerlas -un requisito esencial de eficiencia en un sistema
económico que se auto-regule. Este principio aplica a las personas individuales,
a las empresas y a las jurisdicciones políticas. Ningún ente tiene el derecho de
externalizar a otros los costos de su consumo. La meta es estructurar relaciones
económicas que alienten a cada localidad para vivir ambientalmente sustentable
dentro de sus propios medios. Tanto como el sistema económico globalizado ofrece
el máximo enfoque en la privatización de las ganancias económicas mientras
externalizan los costos, un sistema económico más localizado de economías
auto-suficientes alienta la internalización de costos, porque ambos las
consecuencias de la externalización de costos y el poder para requerir que esos
costos sean internalizados son locales.

EL PRINCIPIO DE LA HERENCIA COMÚN. Las sociedades saludables reconocen que los
recursos ambientales del planeta y el conocimiento acumulado de las especies son
recursos de herencia común, y es el derecho de cada persona -presente y futura-
compartir sus usos benéficos. Ni pueden ser monopolizados ni usados de maneras
contrarias al interés más amplio de las generaciones presentes y futuras. De
hecho, es la responsabilidad por derecho de aquellos quienes poseen recursos
ambientales para servir como albaceas en el interés de las generaciones futuras y
de aquellos quienes poseen conocimientos especiales compartirlos con todo aquel
que se pueda beneficiar.

La función social saludable depende de otorgar los derechos y responsabilidades
definidos en estos principios con precedencia sobre todos los otros derechos
-incluyendo los derechos de propiedad de individuos, corporaciones y gobiernos.
Estando centrado en la gente y la vida en vez de centrado en las corporaciones,
estos principios ofrecen una alternativa clara a la disfunción social prescrita
por el libertarianismo corporativo.

Las sociedades saludables buscan el balance en todas las cosas. Ellos reconocen
un rol tanto para el gobierno local como para los negocios locales responsables,
mientras se resisten a la dominación de poderosos gobiernos distantes y de las
corporaciones. Similarmente, ellos buscan auto-suficiencia local mientras
comparten libremente información y tecnología, evitando tanto la dependencia
externa como el aislamiento local.

La forma organizacional apropiada para la era ecológica es aparentemente un
sistema multinivel de economías anidadas con el hogar como la unidad económica
básica, subiendo através de agregaciones geográficas sucesivas a las localidades,
distritos, naciones y regiones. Incorporando el principio de responsabilidad
intrínsica cada nivel buscaría funcionar, hasta donde sea razonablemente posible,
como una comunidad integrante auto-suficiente, auto administrada política,
económica y ecologicamente. Empezando por la unidad básica, cada nivel del
sistema buscaría alcanzar la auto-suficiencia ecológica lo más optimamente
posible, especialmente al satisfacer las necesidades básicas.

Para compensar los inbalances en las dotes del servicio ambiental, las unidades
en cada nivel deben realizar intercambios selectivos con otras unidades dentro de
su grupo -manteniendo estos intercambios tan balanceados como sea posible. Los
hogares podrían hacer intercambios con otros hogares en su localidad, las
localidades podrían hacer intercambios con otras localidades en su distrito, y
así sucesivamente. Mientras más pequeña sea la unidad del sistema, más grande es
la necesidad de intercambios. Entonces, una cantidad sustancial de la actividad
económica de los hogares involucraría necesariamente el intercambio externo.
Aunque muchos de los hogares podrían producir algunos de sus propios alimentos,
sería raro un hogar totalmente autosuficiente. Las economías ecológicas
comunitarias deberían ser de alguna manera más autosuficientes, y así
sucesivamente, siendo las regiones casi completamente autosuficientes.

Organizarse para cumplir las necesidades económicas tan cercanamente al nivel
local como sea posible habilitaría la aplicación del principio de subordinación
-el cual mantiene que la autoridad gobernante y la responsabilidad deberían estar
investidas en la unidad más pequeña y local posible. Esto haría posible mantener
un sistema de mercado en el cual el poder del mercado está balanceado con el
poder político en cada nivel. Las empresas locales disfrutarían una ventaja
natural, y habría menos necesidad de tranportar personas y bienes por grandes
distancias.

Menos comercio externo y mayor autosuficiencia local podría significar una menor
capacidad de elección para el consumidor. En los climas nórdicos, podríamos comer
vegetales de invierno o preservados y podríamos poner manzanas en vez de bananas
en nuestro cereal. Las personas en las zonas boscosas podrían construir sus casas
de madera, y aquellos en climas áridos podrían construir casas de tierra y
bahareque. Algunos precios podrían ser más altos. En una visión general, los
sacrificios serían pequeños comparados con la perspectiva  de una mayor seguridad
económica, con comunidades en las cuales se podría caminar de noche en las calles
sin miedo, con una calidad ambiental mejorada, con la supervivencia de nuestra
especie humana y la creación de nuevos potenciales evolutivos.

Al reorganizarnos a nosotros mismos en un sistema multinivel, parece que
continuaríamos el proceso presente de rediseñar los límites nacionales. Países
más grandes que han crecido demasiado grandes y complejos para ser manejables
podrían dividirse en pequeños países, como pasó con la Unión Soviética y como
está siendo debatido en Canadá. El movimiento político presente en los Estados
Unidos hacia una autoridad y autonomía locales es en parte una respuesta al hecho
de que los Estados Unidos han alcanzado un tamaño y complejidad inmanejable
-hasta sin los tratados de libre comercio. Tiene sentido devolver a los estados
individuales los poderes que se le han entregado al nivel nacional, incluyendo el
poder de regular el comercio y los negocios. A la inversa, muchos países pequeños
pueden encontrase con que son muy pequeños para ser viables y han decidido unirse
de alguna manera. En un futuro no muy distante, podríamos ver atrás a la presión
casi fanática del presente de formar bloques económicos cada vez más grandes
através de acuerdos de comercio regionales como los últimos estertores
desesperados de una era que se está muriendo.

Los principios de la Revolución Ecológica llevan hacia un sistema global de
economías locales que distribuyen tanto el poder como la responsabilidad, que
crean espacios para la gente, que alientan el cuidado de la vida en toda su
diversidad, y limitan la oportunidad de un grupo para externalizar hacia otros
los costos sociales y ambientales de su consumismo. En vez de forzar a las
localidades a la competición internacional como condición para su supervivencia,
un sistema global localizado alienta la autosuficiencia para satisfacer las
necesidades locales. En vez de monopolizar el conocimiento para obtener ganancias
privadas, alienta el compartir el conocimiento y la información. En vez de
promover una cultura consumista homogénea globalizada, cuida la diversidad
cultural. En vez de medir el éxito en términos de cuánto dinero podemos hacer,
alienta medir el éxito en términos de la función social saludable.

Traducción del libro: CUANDO LAS CORPORACIONES GOBIERNAN EL MUNDO
Escrito por: DAVID C. CORTEN
Parte VI  -  RECLAMANDO NUESTRO PODER
Capítulo 21 - LA REVOLUCIÓN ECOLÓGICA


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