Inicio > Mis eListas > lea > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 6448 al 6477 
AsuntoAutor
Zonas Protectoras pefaur
Piden apagar la lu Jorge Hi
Día Mundial de los Maria Pa
Propuesta constitu leonmora
Re: Propuesta cons Jorge Hi
Corte Constitucion Nicanor
Taller: Creación d Maria Pa
El combustible del Jorge Hi
"If We Have to Die Jorge Hi
Daños a indígenas Jorge Hi
Sembrarán 280 mil Jorge Hi
Re: Falsa ilusión Luis Agu
"If We Have to Die Nicanor
Provea: Boletín DD letras d
Fwd: 2007 POGO-SCO Moigis
RV: Congreso Inter JAPM
Educación Superio JAPM
Now available in E Andrei.J
Articulo sobre el letras d
Invitacion Abierta Maria Pa
Mineros de Bolívar letras d
Delta del Orinoco/ Jorge Hi
Gran Desarrollo tu Jose Rod
Puerto Bolívar: má Jorge Hi
Explotación del ca Jorge Hi
DELTA DEL ORINOCO, Jorge Hi
ROTURA DE OLEODUCT Jorge Hi
III Simposio Ambie Jose Rod
Re: DELTA DEL ORIN leonmora
"Manuel Martínez" Jorge Hi
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
Lista Ecologia y Ambiente - VZLA
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 6977     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[LEA-Venezuela] El gobierno venezolano “olvida” alertas ac erca de su proyecto Soya
Fecha:Jueves, 12 de Abril, 2007  20:30:14 (+0000)
Autor:letras director <periodicoletras @.......com>

El gobierno venezolano “olvida” alertas acerca de su proyecto Soya

Rafael Uzcategui *

El pasado 22 de marzo se realizó la inauguración de La Planta de Bebidas 
Saborizadas de Soya “Eulalia Ramos Sánchez” en la población de El Tigre, 
estado Anzoátegui. La infraestructura es parte de lo que el primer 
mandatario califica como un nuevo capítulo en el sector agroalimentario, 
“una semilla de socialismo”, la cual aspira sembrar un millón de hectáreas, 
al cabo de cuatro años, para revertir la importación anual del grano. El 
proyecto se realiza tras un acuerdo con Argentina, país que ocupa el tercer 
lugar dentro de los mayores exportadores del grano, contando con una 
inversión de 400 millones de dólares. Dada la importancia de esta actividad 
agrícola en el país austral, diferentes movimientos sociales y ambientales 
del sur han investigado y denunciado las consecuencias sociales y 
ambientales del modelo agroexportador centrado en el monocultivo de soya. 
Estos grupos remitieron diferentes comunicaciones a las autoridades 
venezolanas alertándolas de no seguir el ejemplo de su propio país. Pero, 
pese a las advertencias, el proyecto que los ecologistas catalogan como un 
atentado a la salud de los niños comenzó a realizarse bajo la asesoría de 
uno de los mayores terratenientes gauchos: Gustavo Grobocopatel, conocido en 
Buenos Aires como “el rey de la soya”.
Grobocopatel es figura estelar del 1,3 por ciento de productores que, en 
tierras de Gardel, explota el 53 por ciento de las tierras productivas. Este 
empresario preside el grupo agropecuario Grobo, cuyas áreas cultivadas suman 
en tres países la cantidad de 155 mil hectáreas. Cuando se pronuncia en 
Buenos Aires la palabra latifundio, se asocia automáticamente con el actual 
socio del gobierno venezolano, cuyas prácticas han sido denunciadas por 
promover el desplazamiento de campesinos, quebrar a pequeños y medianos 
productores, agotar el valor de la tierra al dedicarla exclusivamente a los 
monocultivos, representar los intereses de multinacionales como Monsanto y 
sustituir las cadenas tradicionales del campo argentino con prácticas 
monopólicas.

Sin transgénicos, ¿por ahora?
Tres son las principales críticas realizadas a la soya: La primera es el uso 
de semillas modificadas genéticamente para su producción intensiva a bajo 
costo. Por otra parte, las consecuencias sociales y ambientales del 
monocultivo soyero. Y, en último término, la promoción y uso de la soya como 
sustituto de otros alimentos para niños.
Sobre el primer aspecto, parece que en el inicio del proyecto existe el 
compromiso de no utilizar semillas transgénicas, en parte por el reiterado 
rechazo del presidente Chávez a su uso en el país. De hecho, Lay Chang, 
Gerente de Cereales y Oleaginosas de la Corporación Venezolana Agraria 
(CVA), declaró que la planta de Anzoátegui contaría con un “sistema de 
gestión de calidad” para detectar si la materia prima adquirida era 
modificada genéticamente. 
(http://www.elistas.net/lista/lea/archivo/msg/6963/). Habría que asegurar, 
entonces, la permanencia de estos controles para este y los futuros 
sembradíos de soya a desarrollarse en el país. Además de la voluntad 
presidencial, no existe ninguna ley o decreto que prohíba o reglamente el 
manejo de transgénicos en el país. Por ello, debe prevenirse que la 
sustancial rebaja en los costos de producción cuando se sustituye la no 
transgénica por la que sí lo es repita lo ocurrido en Brasil: el gobierno 
legalizó la producción transgénica como un hecho consumado tras el uso de 
los agricultores de la llamada “Soya Maradona”, semillas sin marca, baratas 
y genéticamente modificadas, contrabandeadas desde Argentina. Al respecto, 
el presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria de 
Venezuela (INIA), Prudencio Chacón, apuntó que el 70 por ciento de las 
semillas venezolanas eran importadas, admitiendo que no había controles para 
su entrada.
Organizaciones argentinas como Reflexión Rural (www.grr.org.ar) declaran que 
el modelo de la Soja es el ALCA en la agricultura debido a sus graves 
impactos. En Argentina la preparación de campos dedicados exclusivamente a 
su cultivo desaparece 10.000 hectáreas de bosque al año, algo así como 20 
canchas de fútbol por hora. El monocultivo soyero agota las riquezas del 
suelo, desplaza poblaciones campesinas, aumenta el desempleo en el campo y 
deja a una gran variedad de especies animales sin sus hábitats 
tradicionales.

Un mal sustituto
Para los ambientalistas y un creciente número de científicos e 
investigadores, como alimento la soya no es completamente mala, pero tampoco 
es el grano mágico que acabará con el hambre en los países en desarrollo. Si 
bien es cierto que suministra una gran cantidad de proteínas, diferentes 
estudios demuestran que, a su vez, contiene los llamados “antinutrientes”, 
especialmente fitatos, los cuales interfieren la absorción del hierro y el 
zinc, siendo su aporte en calcio de grado menor. Los nutricionistas 
recomiendan que debe incorporarse en la dieta humana como parte de una 
alimentación completa, del mismo modo que lo hacen las demás frutas y 
verduras. Estas mismas opiniones alertan sobre el no suministrar soya a 
niños en etapa de crecimiento y en mujeres embarazadas.
En Argentina los exportadores de soya, como Gustavo Grobocopatel, promueven 
una imagen social de su negocio con el proyecto “Solidaridad Soya”, el cual 
contempla el suministro gratuito de granos de soya al circuito de comedores 
populares del país. En estos sitios, muchos voluntarios extraen jugo del 
grano, un líquido blancuzco, al cual le añaden sabores artificiales como 
parte del plato de comida servido a los pequeños usuarios. Esta práctica ha 
sido severamente cuestionada por diferentes movimientos sociales, los cuales 
difunden la decena de estudios realizados en diferentes centros de 
investigación que demuestran que tal programa de ayuda alimentaria aumenta 
la desnutrición y anemia en los niños, inhibe el crecimiento y debilitaría 
su sistema inmunológico. Los activistas son enfáticos en exigir que no se 
denomine “leche” a un producto que no lo es, y que el jugo del grano de soya 
no sustituye de ninguna manera, debido a la diferencia en sus componentes, a 
la leche verdadera. Llamar leche de soya al jugo extraído del grano, es a su 
juicio, una publicidad engañosa. Debido a la alta concentración de 
estrógenos vegetales presentes en el grano, se ha estimado que un niño 
alimentado a base de soya estaría ingiriendo una cantidad de estrógeno 
equivalente a cinco píldoras anticonceptivas al día.
En el caso de los adultos, los resultados vinculan la soya con un aumento de 
la esterilidad masculina, el inicio temprano de pubertad en adolescentes y 
el aumento de riesgo a algunas modalidades de cáncer. Algunos científicos, 
como el caso del profesor Frank Woods, director de la Comisión sobre 
Toxicidad de Químicos en los Alimentos, de Gran Bretaña y autor del informe 
“Fitoestrógenos y Salud”, afirma que aún hay mucho que investigar sobre los 
efectos del aumento de soya en la dieta humana. Pero ante lo que se conoce, 
si él tuviera que elegir sobre lo que su nieta debe llevarse a la boca, no 
seleccionaría ningún alimento realizado a base de soya.
De los 200 millones de toneladas de soya producidas al año alrededor del 
mundo, más del 90% son utilizadas para alimentar animales. Por ello, los 
activistas verdes afirman que, en el caso del suministro masivo de soya como 
sustituto de otros alimentos, se estaría realizando un experimento masivo y 
no controlado sobre personas.

Amnesias e ignorancias
Desde que se conoció públicamente los proyectos de soya del gobierno 
venezolano, diferentes organizaciones comunicaron, por diferentes vías, sus 
preocupaciones al respecto. El 29 de julio del 2003 la Red en Alternativas 
al Uso de Agrotóxicos de Venezuela (Rapal-Ve) le dirigió una carta al 
presidente Chávez, con copia a varios ministerios, recomendándole que 
“suministre de manera segura las verdaderas necesidades nutricionales de la 
población”. La carta anexaba el artículo “Proyecto Soya ponen a los niños en 
riesgo”. En diciembre del 2005 18 organizaciones internacionales difundieron 
la carta pública al primer mandatario venezolano “Con soya en nuestros 
países no puede haber ALBA”. El Grupo Reflexión Rural se reunió con 
diferentes instancias gubernamentales de la V República tanto en Argentina 
como en Caracas, con motivo del Foro Social Mundial. Y ante el poco eco de 
sus esfuerzos, recientemente expresaron que “Estamos en presencia en América 
Latina, de una sucesión de regímenes nacional desarrollistas, amigables con 
las corporaciones, regímenes basados en modelos de exportación de 
commodities y de primarización de las economías”.
El desarrollo del proyecto de expansión de soya en Venezuela, con su 
peligrosa arista enfocada en la nutrición infantil es posible, entre otras 
cosas, por la cooptación y fragmentación del movimiento ecologista local, 
tejido social natural de oposición en el resto de países latinoamericanos en 
dónde bien se conocen los estragos del monocultivo del grano. Esto explica 
los silencios ante las declaraciones del propio presidente y sus 
funcionarios sobre el proyecto. Ningún movimiento social, movilizado por su 
propia agenda política, hubiera dejado pasar la ocasión de refutar las 
declaraciones del gobernador de Anzoátegui que, declarando con motivo de la 
planta “Eulalia Ramos Sánchez”, afirmaba que la “leche de soya” tenía 
nutrientes “superiores a la de vaca”, fantaseando con el reparto de 
“yogures” de “leche” de soya a los niños anzoatiguenses.

(* Coordinador de medios de la ONG en Derechos Humanos Provea 
(www.derechos.org.ve) y miembro de la redacción del periódico El Libertario, 
www.nodo50.org/ellibertario)

_________________________________________________________________
MSN Amor: busca tu ½ naranja http://latam.msn.com/amor/