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Asunto:[LEA-Venezuela] Vendedores de Humo
Fecha:Viernes, 10 de Noviembre, 2006  20:11:59 (-0400)
Autor:pefaur <pefaur @...ve>

 Vendedores de Humo

De la nueva era del "aire escaso”, surgirá, necesariamente, una economía
del aire. Se establecerán derechos de propiedad, se pondrá precio a la
mercancía y el dinero cambiará de manos. Un montón de dinero. Como
resultado de la crisis climática, la consagración de estos nuevos derechos
de propiedad ocurrirá pronto. Y entonces los propietarios del aire van a
acumular renta, y esta va a fluir al mercado, al igual que hoy sucede con
la tierra.


 Cada vez que se empieza a vender algo que hasta ese momento había sido
gratis exclamamos “pronto habrá que pagar por respirar!” Hasta ahora
había sido una broma, el clásico recurso de la caricatura. Ya no, el
protocolo de Kyoto está aquí y su mecanismo principal es justamente ese:
vender el aire. Lo llaman “comercio de emisiones” y consiste en el
establecimiento de una cantidad fija de permisos para emitir gases de
efecto invernadero, para su distribución y para permitir que sean
comercializados.

La idea es que cada país signatario del protocolo se ha comprometido en
reducir sus emisiones de efecto invernadero. Según esto, se han repartido
cuotas de emisiones entre los estados, fijando una reducción global de un
5,2% respecto de las emisiones de 1990. A su vez, cada país reparte sus
permisos de emisión entre sus contaminadores, especialmente las empresas.

¿Y que hacen los contaminadores con sus permisos? Puede ser que contaminen
por debajo de su límite y entonces se guarden los permisos para el
siguiente año o los vendan en el mercado de emisiones. También puede pasar
todo lo contrario, entonces el que se ha pasado de sucio puede “limpiar”
su nómina comprando permisos de contaminación a otros que no los han
utilizado. Además, se pueden obtener nuevos créditos de contaminación a
través de los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) o de Implementación
Conjunta (IC). Estos consisten en invertir en planes de reducción de
contaminación en otros países y así "ganar" derechos de emisión a través
de estos proyectos. Los MDL se orientan a países no signatarios del
protocolo, mientras que los IC solo se pueden dar entre países firmantes.
A esto le llaman “mecanismos de flexibilidad”. Teniendo en cuenta en que
ha consistido la famosa flexibilidad laboral de los años 90, ¿qué se
esconderá ahora detrás de tan elástica expresión?

De esta manera, el protocolo de Kyoto consigue la cuadratura del círculo:
crea un sistema de reducción de emisiones que sin embargo, y como por arte
de magia, permite contaminar por encima del límite impuesto, blindar el
status quo actual y multiplicar las oportunidades de negocio. ¿Virtuosismo
empresarial? ¿Sinergias del capital?

Veámoslo por partes:
Como hemos llegado a mercantilizar el aire? Pues organizando, una vez más,
la carencia. Los neoliberales han reconocido que la atmósfera está
contaminada porque estamos usando ese recurso de manera irracional, para
acto seguido sostener que si el aire puro es escaso hay que ponerle precio
para que no se despilfarre. Así, el mercado ha pasado de ser la causa del
problema… a ser su solución. Kyoto es esta pirueta ¿Pero como se
transforma el carbono en una mercancía? “Es simple, y perverso: ya se vio
que hay actividades que liberan carbono (las industrias) y otras que lo
extraen (los árboles), esto es, se produce y se consume, sólo falta
ponerle un precio” (1). Actualmente ronda los 20 dólares por tonelada (2).

El nuevo colonialismo del carbón

Detrás de la retórica verde se esconde un aparheid climático, un sistema
en el cual:

-Se exterioriza la responsabilidad, ya que las reducciones no necesitarán
realizarse en su lugar de origen, permitiendo a las empresas seguir
contaminando donde ya lo hacían o trasladarse donde salga mas barato; o
bien comprar derechos de emisión en otro lugar, desviando así los
esfuerzos por una reducción en origen.
Trasladando la contaminación a países o regiones con menores costes
laborales, legislaciones mas laxas y sin protocolos de reducción, se
reproduce a escala global lo que sucede en Inglaterra con el Landfill
Allowance Trading Scheme (LATS). Este plan asigna al mercado la gestión de
los residuos urbanos e industriales. Resultado: El 50% de las
incineradoras se ubican en el 10% mas pobre del país. Y con la ventaja
adicional de “deslocalizar” la responsabilidad política y poner las
decisiones en las “manos invisibles” del mercado.

-Se pasa la factura al sur o a las próximas generaciones: El primer Foro
Internacional de Pueblos Indígenas y Cambio Climático ha declarado que
“los sumideros de carbono previstos en los Mecanismos de Desarrollo Limpio
(MDL) constituyen una estrategia global para expropiar nuestras tierras”
¿Por qué? Porque si los bosques son capaces de capturar dióxido de carbono
de la atmósfera, Kyoto concluye que hay que promover monocultivos
forestales a gran escala. El problema es que esos procesos de
'compensación' usurparan tierras necesarias para la agricultura,
reemplazaran valiosos ecosistemas nativos, agotaran los recursos hídricos,
aumentaran la inequidad en la tenencia de la tierra, incrementaran la
pobreza y llevaran a la expulsión de los pobladores locales. No es ciencia
ficción, el sinsentido de “destruir bosques para plantar árboles” ya es
una realidad. La lucha contra las plantaciones y sus impactos
socio-económicos-ambientales se extiende en los países empobrecidos. Un
caso es la empresa brasileña Plantar que expulsa campesinos para plantar
eucaliptos. La resistencia generada en este caso se ha convertido en la
bandera del incipiente movimiento contra el comercio de emisiones (ver
cuadro Plantar S.A. o cuando los árboles son el enemigo).


Otro mecanismo ampliamente publicitado es el de la “captura y
almacenamiento de carbono”. Lo que se consigue licuando el carbono y
almacenándolo bajo la tierra o el océano. El problema es que este sistema
esconde la basura debajo de la alfombra, traspasando el riesgo a los
pobladores cercanos y a las futuras generaciones, debido a la alta
inestabilidad del carbono licuado y a la toxicidad del CO2 en altas
concentraciones. Lo mismo se podría decir de la propuesta de crear árboles
transgénicos para la absorción de carbono (4)

-Es inverificable, porque además no está nada claro que los árboles
absorban realmente el carbono. En primer lugar porque ese almacenaje es
temporal, ya que al acabar su ciclo vital el carbono vuelve a la
atmósfera. En segundo lugar porque el conocimiento actual sobre el flujo
de carbono a través de la atmósfera, la biosfera y la litosfera es aún muy
limitado. El carbono mineral, mientras permanece en el suelo, es estable y
cuantificable. El carbono biológico es voluble e incierto. Sin ir mas
lejos, la revista Nature (5) acaba de publicar un estudio en el que se
afirma que las plantas también producen gas metano, un potente gas de
efecto invernadero, especialmente cuando aumentan las temperaturas. Aunque
no por ello los árboles dejan de ser capturadores netos de carbono, este
dato da una idea de hasta que punto desconocemos el funcionamiento exacto
de Gaia (6).

-Se dispara la falsa contabilidad y se fomenta la corrupción, ya que el
número de créditos que gana cada MDL se calcula por la diferencia entre el
nivel de emisiones que logrará el proyecto y el nivel de emisiones
hipotético en caso de no hacerse. “Esto sólo puede conducir a arduos
conflictos de interés, causantes de fraudes y, finalmente, a disminuir las
posibilidades de una reducción real de las emisiones, porque además
permite ganar un número casi limitado de créditos” (7). Pricewaterhouse
Coopers o Cantor Fitzgerald, por ejemplo, ya están jugando simultáneamente
el rol de contables de empresas contaminantes, verificadores de proyectos
de reducción de emisiones y consultores.

-Es incoherente, porque no se podrán reducir significativamente las
emisiones si al mismo tiempo las mismas instituciones internacionales
están impulsando un incremento en el uso de energías fósiles. Las cuentas
no salen. El Banco Mundial, implicado en el Mercado de emisiones con el
Fondo Prototipo de Carbono (PCF), está apoyando simultáneamente la
construcción de 850 nuevas plantas de carbón en India, China y EEUU que
según Christian Science Monitor, en 2012 emitirán 2.7 billones de
toneladas de CO2 anuales. A esa altura , los países signatarios de Kyoto
deberían haber reducido sus emisiones en… 483 millones de toneladas!

Por no hablar de la negativa de EEUU a subirse al carro, ya que en su
haber cuenta con un 24% de las emisiones globales, equivalente a las de
los 135 países de la cola. De todos modos, no hace falta estar fuera de
Kyoto para incumplirlo: en Catalunya se acaba de aprobar un Plan de
l’Energia 2006-2015 que prevé un aumento de las emisiones de entre un 94%
y un 127%, radicalmente lejos del 15% asignado.

-Es insuficiente. David King, jefe de los asesores científicos del
gobierno británico, considera que el objetivo de evitar un aumento de más
de dos grados en la temperatura media de la atmósfera “es, me temo,
imposible”. Solo para estabilizar la concentración de gases al doble del
nivel existente al inicio de la revolución industrial… serían necesarios
30 protocolos de Kyoto (8).

De todos modos, es poco probable que ni siquiera se alcance la reducción
de emisiones acordada. Entre otras cosas porque el mercado de emisiones ya
está empezando a desviarse de su objetivo inicial debido al bajo precio de
los derechos de emisión, pues acaba saliendo más comprar derechos de
emisión que invertir en reducciones reales. A la cabeza de este fenómeno
está el “aire caliente” de Rusia, que revienta los precios al contar con
una enorme cantidad de créditos, asignados por la enorme superficie
boscosa del país. Se entiende ahora mejor porque Putin accedió en 2005 a
adherirse al protocolo?

Todos ganamos?

Según el semanario The Economist “la próxima revolución verde ya ha
empezado. Se sumen o no los grupos ecologistas, estamos saliendo de una
era oscura de costosas, autoritarias e ineficaces regulaciones ambientales
a una nueva edad verde de gestión innovadora, lúcida y dinámica basada en
el estímulo de la iniciativa” ¿Pero alguien cree que esta “revolución
verde” se ha sacado el boleto ganador por ser menos “ineficaz”? En
realidad es mas probable que se trate de una consecuencia de la
correlación de fuerzas actual. En las negociaciones de Kyoto, la buena
nueva desregulación de las grandes empresas predicada por decenas de
lobbies, junto a la necesidad de seducir a EEUU -pionero de los mercados
de emisiones con el dióxido de sulfuro (SO2) y los óxidos de nitrógeno
(NOx)- han permitido darle la vuelta a la tortilla y han seducido a ONG’s
y a países muy afectados por el cambio climático (9). Si en las primeras
negociaciones sobre el clima se hablaba de “controlar la actividad
empresarial”, al final lo que se ha plasmado es una nueva transferencia
del desarrollo sostenible al sector privado, en la que la nueva Bolsa del
carbono adquiere un papel protagonista. Como advierte Carbon Trade Watch,
“el Protocolo de Kyoto afirmaba que el comercio de emisiones debe ser
suplementario a las reducciones directamente en origen. Sin embargo lo que
significa suplementario no ha sido cuantificado todavía…”.

Al final, muchas ONG’s no sólo se han desviado del objetivo inicial sino
que se han posicionado como verificadoras, lo que legitima al mercado de
emisiones y además monopolizará su tiempo y sus recursos. Y nosotras,
dejaremos que el Mercado gané esta nueva batalla “en las mentes y los
corazones”? www.ecoportal.net

* Pimiento verde

webs recomendadas
www.carbontradewatch.org
www.sinkswatch.org
www.ipcc.ch
www.postcarbon.org

Notas:
(1)“Cuando Don Dinero ama los árboles” Carlos Amorín, BRECHA, 21 noviembre
2001. http://www.rebelion.org/ecologia/amorin211100.htm
(2)La economía humana emite 7.400 millones de toneladas de Carbono
equivalente por año, una media de 1,2 toneladas/año y persona, pero las
responsabilidades son muy diferentes: la emisión de Carbono equivalente en
India es de 0,3 toneladas/año por persona por 6,1 toneladas/año por
persona en EEUU. http://www.quiendebeaquien.org
(3) Mas información sobre proyectos MDL y sus consecuencias en
www.carbontradewatch.org
(4) Sobre los árboles transgénicos:
www.mapuexpress.net/?act=publications&id=131 . Sobre transgénicos en
general: www.moviments.net/pimientoverde
(5) “En un reciente articulo (Nature, 12 de enero del 2006), científicos
del instituto Max Planck de física nuclear, la universidad de Utrecht, los
Países Bajos, y el Ministerio de Agricultura y desarrollo rural para
Irlanda del Norte, revelaron que las plantas producen metano, gas de
invernadero (…) Sin embargo, las ventajas climáticas ganadas con el
secuestro del carbono por la repoblación forestal exceden con mucho, el
efecto negativo relativamente pequeño, que puede reducir el efecto de la
respuesta del carbono hasta en un 4 por ciento”.
www.eluniversal.com.mx/articulos/27996.html
(6) Mas información en www.globalizate.org/monbiot240106.html
(7) “El Cielo no es el Limite: el mercado emergente de gases efecto
invernadero. Carbon Trade Watch, 2002. disponible en
http://www.carbontradewatch.org/pubs/skycast.pdf
(8) Por ejemplo, el Protocolo de Kyoto no incluye a la industria
aeronáutica, que de todas las que contribuyen a la emisión de gases de
efectos invernadero es la que está creciendo más rápidamente
(9) Greenpeace es uno de los mas importantes garantes del Protocolo de
Kyoto. Aunque la organización también señala las deficiencias del tratado,
según Carbon Trade Watch “la cada vez más silenciosa oposición de
Greenpeace al comercio de emisiones y su apoyo táctico a las compañías que
apoyan el Protocolo de Kyoto ha sido la mayor victoria ideológica de
sofisticados grupos de presión empresarial”. Sin embargo, Greenpeace
insiste en las posibilidades que brinda el nuevo marco, y defiende que
“los únicos MDL aceptables son aquellos basados en energías renovables y
mejoras en la eficiencia energética” y que “hay que prevenir el mal uso y
abuso del comercio de emisiones”. Greenpeace, junto a otras organizaciones
anima el monitoreo de los MDL en www.cmdwatch.org


 Peter Barnes y Rafe Pomerance,
'Pie in the Sky', 2001.





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