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Asunto:[LEA-Venezuela] Poner un Puerto de "Aguas Profundas" en el Golfo de Venezuela levanta opiniones divergentes
Fecha:Lunes, 4 de Septiembre, 2006  06:35:34 (-0400)
Autor:Jorge HInestroza <jlhinestroza @.....com>


Maracaibo, Diario Panorama,  4 de septiembre de 2006.

AMBIENTE. LAS CONDICIONES ORIGINALES DEL ECOSISTEMA SE HAN MODIFICADO EN EL 
TIEMPO
En 70 años la salinidad del Lago se ha incrementado en un 400%
Texto: Margioni Bermúdez
En 1937 la salinidad del Lago se ubicaba entre 1,10 y 0,7 gramos de sal por 
litro. Los niveles varían dependiendo de las áreas y los registros actuales 
se ubican entre 4,90 y 3,14. Expertos difieren sobre los efectos del mayor 
ingreso de agua salada.
En la zona muerta del estuario, ubicada en el centro del espejo de agua, los 
niveles de salinidad han alcanzado picos de hasta 14 gramos de sal por 
litro, debido al flujo aportado por la cuña salina del canal.
Tan dulce era el Lago de Maracaibo que los zulianos consumían el agua 
transportada por los vendedores que recorrían en burro las arenosas calles 
ofreciendo el líquido proveniente del espejo estuarino.
La escena fue posible hasta entrado el siglo XX, época que no sólo vio 
desaparecer a los vendedores de agua, sino también la pureza del espejo 
lacustre más grande de Suramérica.
Sus condiciones han cambiado desde entonces hasta convertirlo en foco de una 
contaminación propiciada por el vertido indiscriminado de desechos 
residuales, domésticos e industriales; la modificación de su profundidad 
natural y la escasez de controles en la cuenca, por citar sólo algunos 
elementos.
El incremento de la salinidad, como resultado de la construcción del canal 
de navegación —el primer dragado se abordó en 1936— abre un debate entre 
expertos ambientales que han dedicado parte de su vida a estudiar el Lago.
Registros del Instituto para la Conservación del Lago de Maracaibo (Iclam), 
indican que para 1937 los niveles de salinidad oscilaban entre 1,10 y 0,7 
gramos de sal por litro de agua —partes por mil—. En 70 años, los 
porcentajes han variado hasta ubicarse en 4,90 y 3,14 partes por mil.
Los números indican que los niveles se han incrementado en un 400% 
aproximadamente en las últimas siete décadas.
Muchos califican este hecho como una de las principales acciones que han 
degradado el estuario, mientras que otros consideran que el ingreso de un 
mayor volumen de agua salada retarda el envejecimiento prematuro de la 
fuente.
De esta última opinión es Nola Fernández, investigadora del departamento de 
Ingeniería Sanitaria y Ambiental de LUZ. La experta afirma que la sal actúa 
como un ‘relentizador’ de los procesos físicos y químicos de degradación.
“La apertura del canal le ha aportado beneficios, pues es preferible tener 
un ecosistema salado que eutrofizado. Un eventual cierre del paso de agua 
salada aceleraría la transformación del espejo de agua en un pantano si se 
mantiene el aporte de aguas residuales domésticas e industriales”.
En palabras de Fernández la salinidad ha permitido que la lemna —planta que 
invadió al Lago a principios de 2004 y ha mantenido sus ciclos de aparición— 
no se haya expandido en mayores dimensiones.
Estratificación
Una óptica distinta fue justificada por Gonzalo Godoy, asesor ambiental de 
la Comisión para el Manejo de la Cuenca del Lago de Maracaibo, adscrita a la 
Gobernación. “La salinidad siempre ha existido pero no en todo el Lago. A 
veces, cuando los caudales de los ríos eran muy pequeños y las mareas eran 
muy fuertes, entraba más agua salada pero básicamente al estrecho. Con el 
canal entra agua salada directamente por debajo”.
La salinidad natural generada por la mezcla del caudal que sale del Lago y 
el que ingresa del mar si es positiva, porque en la bahía —zona más 
estrecha— debe haber un intercambio de agua salada y agua dulce, sostuvo 
Godoy, tras añadir que en ese punto viven organismos estuarianos como la 
corvina, el camarón y el cangrejo que migran entre el mar y el Lago.
“El Lago se defiende con el intercambio de agua al golfo, pero el caudal que 
entra por el canal es algo diferente. El problema lo ocasionó el dragado, 
pues el agua salada es más pesada, se aloja en el fondo y lo estratifica”, 
detalló Godoy.
La estratificación —agregó— “hace que las aguas se estanquen porque no 
circulan verticalmente, es decir las de la superficie no van al fondo y las 
del lecho van a la superficie, entonces no hay reaireación. La materia 
orgánica que se oxida por procesos bacterianos gasta oxígeno y no lo renueva 
porque está estancada. Además, hace que el agua no es apta para riego”.
A juicio de Godoy, “cerrar el canal conduciría a devolver las condiciones de 
intercambio con el golfo de Venezuela. El Lago se desalinizaría y esa agua 
salada depositada en el fondo sería erosionada por los ríos y quedaría un 
Lago de agua dulce con la misma densidad. Al mezclarse el agua, el oxígeno 
llegaría al fondo y aumentaría su capacidad de autopurificación”.
Hay que aclarar —advirtió— “que un cierre del canal no implicaría el cierre 
del Lago, más bien significaría restituir las condiciones naturales de 
comunicación con el golfo”.
Estudios de impacto
Hay que hacer varias consideraciones antes de tomar una decisión que 
modifique las condiciones actuales, subrayó José Elí Rincón, coordinador del 
laboratorio de Contaminación Acuática de la Facultad de Ciencias del LUZ.
“Es necesario hacer estudios para considerar las consecuencias de una 
desalinización. Sobretodo para las especies como el camarón que tiene ciclos 
donde requiere el agua salada y dulce. Creo que una decisión de esa 
naturaleza podría generar efectos en la fauna, pues se trata de especies que 
ya están adaptadas a las condiciones”.
El investigador señaló, que “los sistemas ecológicos pasan de un estado de 
equilibrio A a un estado B. En el caso del Lago eso ya pasó hace unos 70 
años atrás cuando se hizo el dragado. Las especies se tendrían que readactar 
a otro equilibrio”.
Las preguntas en este caso serían: ¿Qué pasaría con esas especies en un 
cambio hacia una condición anterior? y ¿cuáles serían las consecuencias de 
la desestratificación del Lago?, planteó Rincón.
Iclam
En la década de los años setenta se empezaron a observar los problemas de 
contaminación. Este hecho inspiró el primer estudio integral del lago. 
Estuvo a cargo de Gustavo Parra Parry. Se delimitaron secciones de 
observación que todavía son empleadas cuando se abordan estudios, explicó 
Ana María Fuenmayor, gerente de investigación ambiental del Iclam.
Los estudios emprendidos entonces, reflejaron que el lago alcanzó un 
equilibrio con las especies. “Hubo especies que disminuyeron y otras que se 
incrementaron”, afirmó.
Una de las áreas que se delimitaron en los setenta es la que se conoce como 
cono hipolimnético (estación C11), y está en el centro del Lago.
La explicación aportada por Fuenmayor indica que el río de agua salada que 
ingresa a través del dragado forma una especie de trampa, “por eso lo 
llamamos cono hipolimnético, es como un cono invertido. Allí se forma una 
zona donde no hay intercambio de oxígeno y se quedan atrapados los 
nutrientes y contaminantes”.
La investigadora del Iclam expresó además, que “la ruptura del cono debido a 
las intensas lluvias registradas en el año 2003 favoreció la aparición de la 
lemna. Las lluvias removieron el cono y provocaron que soltara los 
nutrientes a la superficie”.
“La zona anóxica es la más salada. En abril del 2004 tuvimos un máximo 
cercano a 15 partes por mil de salinidad, y tenemos otro pico en el 2003 de 
13 partes por mil. En el 2005 tenemos valores de 4,90 partes por mil hasta 5 
partes por mil en la parte anóxica”, informó Fuenmayor.
Revertir la contaminación del Lago de Maracaibo depende en buena medida, del 
manejo simultáneo de las razones que lo han transformado en un ecosistema 
enfermo. Su capacidad de autopurificación lo mantiene en pie. En silencio 
espera que los planes contemplados se cristalicen para frenar una muerte que 
ya ha sido anunciada.


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SOLUCIONES
Hay que frenar vertidos
Las investigaciones abordadas en el tiempo revelan que “para resolver el 
problema del Lago no sólo basta con reducir la entrada de agua salada, 
también tendríamos que trabajar hacia las cuencas que finalmente son las que 
nos están trayendo nutrientes. Es como si tuvieras varias enfermedades y se 
atacara sólo una”, manifestó Ana María Fuenmayor.
La adecuación de más sistemas de tratamiento, tanto a nivel gubernamental 
como industrial es otra de las alternativas sugeridas.
“El Iclam construyó Planta Cabimas, Planta Sur y parte del Sistema de 
Reutilización de Aguas Servidas (RAS). Está por inaugurarse Planta Ojeda y 
se está avanzando en las licitaciones para Planta Norte. Es necesario que 
las industrias tengan sus propios sistemas de tratamiento”, detalló 
Fuenmayor.

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ESTUDIOS
La desalinización traería consecuencias
El Iclam ha hecho simulaciones que reflejan los posibles efectos de una 
desalinización.
“Se aplicó el modelo Mike 3 y Pdvsa también aplicó otro modelo. El propósito 
fue hacer estudios del comportamiento del Lago, tomando en cuenta varios 
escenarios hipotéticos. Uno era medir qué pasaba si cerrábamos el canal o lo 
llevábamos hasta sus profundidades naturales que eran entre cuatro y cinco 
metros en la boca de San Carlos”, explicó Enrique Ochoa, biólogo adscrito a 
la división de Calidad de Agua del Iclam.
“Los resultados de ambos modelos concluyen que el cono efectivamente 
desaparecería, pero tras unos máximos efectos que se iban a visualizar en un 
gran aporte de nutrientes liberados”, detalló.
En consecuencia, “iba a haber una presencia exagerada de cianofitas —algas 
perjudiciales— por esa liberación de nutrientes, pero después de ese proceso 
se restablecerían las condiciones normales. El modelo simuló que esta 
recuperación podría ser a cinco años”.
Basado en las lecturas arrojadas por el modelo Mike 3, Ochoa considera, que 
“no podemos hacer un plan de cerrar el cono, sin atender los otros 
problemas. Deben tratarse simultáneamente todos los agentes causales de la 
contaminación”.
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