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Asunto:[LEA-Venezuela] La vida y los árboles
Fecha:Lunes, 7 de Junio, 2004  06:35:26 (-0400)
Autor:Jorge Hinestroza <vitae3 @..........ve>

La vida y los árboles

Texto: Anaís Caldera Rodríguez

El árbol conmemoró su día el pasado 30 de mayo y su respeto como ser vivo es la mejor ofrenda que puede recibir de los moradores de la tierra, los cuales cotidianamente deben analizar la reflexión que hizo el ecologista Arturo Eicher, después de su largo trajinar entre los bosques y ecosistemas del mundo: “la tala del primer árbol es el comienzo de la civilización y la tala del último árbol es su fin”.

Un pensamiento que podría convertirse en realidad en menos del tiempo que se cree, porque a nivel mundial más de 20 millones de hectáreas de bosques se pierden todos los años, mientras que otras grandes extensiones son degradadas por el sobreaprovechamiento forestal, la contaminación y la explotación minera, entre otras prácticas inadecuadas y destructivas.

En África, por ejemplo, en la década de los 80, los bosques se redujeron en ocho por ciento, en tanto que en Filipinas, la deforestación exacerbada para la extracción de madera provocó, hace tres años, la aparición de la llamada plaga de las ratas en 15 municipios de la isla de Samat. Según voceros del gobierno filipino, dicho fenómeno ocurrió debido a que la disminución de la masa forestal redujo gran cantidad de depreda-dores de ratas, así como sus alimentos, razón por la cual los roedores se trasladaron a las zonas más pobladas para buscar comida.

En Latinoamérica, por su parte, el país con mayor tasa de deforestación es Venezuela como consecuencia del incremento de la tala y la quema para acondicionar las tierras a la actividad agraria, además de la expansión anárquica e incontrolada de las áreas urbanas.

De acuerdo con las cifras aportadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en esa nación de América Latina, 245 mil hectáreas de bosques fueron arrasadas por la mano del hombre en la década de los 70, mientras que en la de los 80 eliminaron 600 mil hectáreas, es decir 168 hectáreas por día.

Práctica devastadora que se ha profundizado al paso del tiempo, por cuanto entre 1990 y 1995 se perdieron 2 millones 500 mil hectáreas, cifra equivalente a 500 mil hectáreas por año y l mil 404,49 hectáreas por día. Esto significa que en 15 años, la pérdida de bosques en Venezuela se incrementó a 1 mil por ciento aproximadamente. En el estado Zulia, entre el 2000 y 2004, se han destruido 30 mil 761 hectáreas pertenecientes a importantes Áreas Bajo Régimen de Administración Especial, como son los parques nacionales Sierra de Perijá y Ciénaga de Juan Manuel, así como la zona protectora de la Sierra de Perijá y la represa de Burro Negro.

Tanto a nivel mundial, nacional, regional o local, la deforestación no vaticina nada positivo para la humanidad, porque la tala desproporcionada de árboles reduce la capacidad que tiene el planeta de absorber el dióxido de carbono y, por ende, propicia el calentamiento global de la tierra. La deforestación, advierte el licenciado y magíster en Ciencias Ambientales, Pablo Reyes, también aumenta las enfermedades y la muerte por las inundaciones localizadas y la desaparición de especies de plantas curativas y medicinales, además de la pérdida del potencial de explotación forestal sostenible, e igualmente, impide la prevención de la erosión y la estabilidad de las cuencas hidrográficas.

Las tantas penas y calamidades que origina la deforestación deben alertar al hombre para que coloque punto final a la tala irracional que por años ha practicado, porque cada desaparición de un árbol acerca la vida a su final. Por eso, en su día, cada ser humano ríndale el tributo de mantenerlo, cuidarlo y preservarlo, porque de lo contrario, la vida se escapará con la pérdida del último árbol.

Periodista anaipab@hotmail.com

Tomado de Panorama, 7 de junio de 2004