Inicio > Mis eListas > lea > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 4335 al 4364 
AsuntoAutor
Fw: Fw: CNN AVISA Edinson
Juicio a George W Jorge Hi
Re: Respondan el s Carlos F
Peligro de contami Jorge Hi
Re: Respondan el s rrodrigu
Una clase para el letras d
Re: Respondan el s Yury Wek
RE: FW: Fwd: INFOR Yury Wek
RE: FW: Fwd: INFOR Yury Wek
Re: Respondan el s Yury Wek
Preso politico? F. Eduar
Otro F. Eduar
Tonto util? F. Eduar
Derechos humanos? F. Eduar
Tremendista? F. Eduar
Los siete! F. Eduar
Discutir? F. Eduar
DERECHOS HUMANOS: interfaz
DERECHOS HUMANOS: interfaz
DERECHOS HUMANOS: interfaz
CONTRA EL RACISMO: interfaz
GUERRRAAAAAAA !!!! interfaz
POLÍTICA EN LEA Jorge Hi
¿Por qué me volví interfaz
Prof. Jorge H. interfaz
Re: Respondan el s Marcelo
Marcelo Crovato: A interfaz
Re: Marcelo Crovat Marcelo
VENEZUELA EN EL DI Julio Ce
gracias: prefiero interfaz
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
Lista Ecologia y Ambiente - VZLA
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 4761     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[LEA-Venezuela] VENEZUELA EN EL DIA MUNDIAL DE LOS BOSQUES
Fecha:Sabado, 20 de Marzo, 2004  18:31:13 (-0400)
Autor:Julio Cesar Centeno <jcenteno @..........ve>

 

 

Venezuela en el Día Mundial de los

Bosques

 

Sea propicia la ocasión del Día Mundial de los Bosques para señalar algunas características de los bosques de Venezuela, su relación con la biodiversidad, los cambios climáticos, la agricultura y las fuentes de aguas, y para destacar algunas de las opciones disponibles para la incorporación del sector forestal al desarrollo nacional.

 

Julio César Centeno

 


 

 

PRINCIPALES PROBLEMAS DE LOS BOSQUES DE VENEZUELA

 

1. Falta de una política de estado para la conservación y el manejo de bosques

 

Venezuela se ha caracterizado por la ausencia de políticas y estrategias que efectivamente contribuyan a incorporar el sector forestal a los planes nacionales de desarrollo. La administración y el manejo de los bosques del país han sido víctimas de la improvisación, la anarquía y la corrupción, especialmente en los últimos 20 años. 

 

A pesar de cubrir cerca de la mitad del territorio nacional, los bosques aportan menos de 1% al producto territorial bruto. Las exportaciones de productos forestales son prácticamente nulas, mientras que se importan cerca de 400 millones de dólares al año en madera aserrada, tableros, pulpa, papel, muebles y otros productos terminados.

 

Aproximadamente una tercera parte del consumo nacional de papeles y cartones en el año 2000 fue importado. La diferencia se registra tradicionalmente como "producción nacional", generando la ilusión de un nivel ficticio de autosuficiencia. En realidad, más de la mitad de dicha producción depende de materias primas importadas. Así, el consumo nacional de papeles y cartones depende, directa o indirectamente, en cerca de dos terceras partes de las importaciones.

 

Las plantaciones industriales, particularmente el medio millón de hectáreas de Pino Caribe localizadas en el oriente del país y administradas por la empresa estatal PROFORCA, se encuentran en un permanente estado de quiebra debido fundamentalmente a la incompetencia y la corrupción que han caracterizado su manejo durante décadas. El manejo adecuado de este patrimonio nacional permitiría la sustitución de la mayor parte de las importaciones de pulpa de madera, papeles y cartones, incluyendo las importaciones de papel periódico, producto 100% importado.

 

El aprovechamiento efectivamente sostenible de sólo una décima parte de los bosques naturales y las plantaciones existentes permitiría no solamente suplir la demanda nacional y sustituir las importaciones de madera aserrada, tableros de madera, pulpa y papel. Permitiría además multiplicar las exportaciones y producir aproximadamente 100.000 viviendas prefabricadas por año, contribuyendo a aliviar la gigantesca crisis habitacional del país, generando empleo e impulsando la diversificación económica de la nación.

 

2. Deforestación

 

Entre 1980 y el año 2000 se destruyeron en Venezuela cerca de 10 millones de hectáreas de bosques naturales, a una tasa promedio de 500.000 hectáreas por año, el equivalente a una hectárea cada minuto. Una devastación sin precedentes en la historia del país.

 

Durante este mismo período, Venezuela fue víctima de políticas destinadas a sustituir bosques naturales por actividades agrícolas, y la consecuente transferencia de tierras públicas a manos privadas. Las tierras catalogadas como agrícolas pasaron de 24 millones de hectáreas en 1980 a 32 millones de hectáreas en 1998, un aumento de 8 millones de hectáreas en ese período. Aproximadamente el 75% de esta superficie corresponde a la conversión a la actividad agropecuaria de tierras originalmente cubiertas por bosques. La mayor parte de estos bosques, originalmente de carácter público, es ahora parte de la superficie agrícola del país, bajo propiedad privada.

 

Sin embargo, Venezuela continúa registrando uno de los más altos índices de dependencia alimentaria de América Latina, manteniendo una peligrosa vulnerabilidad en un sector de particular valor económico y estratégico. Las importaciones representan más del 70% de la comida que se consume, a pesar de las severas limitaciones financieras que aquejan a la población venezolana y de los gigantescos subsidios otorgados por el estado para la producción agropecuaria en los últimos 20 años.

 

Venezuela continúa además registrando uno de los índices más altos de concentración de tierras en pocas manos. Según el censo agrícola de 1998, el 5% de los propietarios agrícolas acaparaban el 75% de las tierras agrícolas del país. Mientras que el 75% de los propietarios agrícolas se veían obligados a repartirse sólo el 6% de las tierras.
 
A más de 40 años de su promulgación, la
Reforma Agraria se ha convertido más en un mito que en una realidad. Originalmente tenía por objeto una distribución mas justa de la superficie agrícola y garantizar una mayor seguridad alimentaria. Sin embargo, la propiedad de la tierra se ha concentrado aún mas en pocas manos, mientras se continúa importando la mayor parte de la comida que se consume. 

 

3. Biodiversidad

 

Otra de las consecuencias de la deforestación es la pérdida progresiva e irreversible de buena parte del patrimonio biológico de la nación. Venezuela es uno de los 8 países del mundo más ricos en biodiversidad. La mayor proporción de la diversidad biológica se encuentra en los bosques naturales del país. La deforestación implica la erradicación definitiva e irreversible de miles de especies de plantas y animales, erosionando una de las principales riquezas de generaciones futuras y poniendo en peligro la estabilidad ecológica y social de la nación.

4. Efecto invernadero

 

La destrucción de bosques implica también la emisión de aproximadamente 120 millones de toneladas métricas de gas carbónico (CO2) por año, cerca de la mitad de las emisiones anuales de C02 del país. La otra mitad corresponde principalmente al consumo de energía.

 

Las emisiones de carbono por habitante son muy superiores a las de otros países en niveles similares de desarrollo. Duplican las emisiones promedio por habitante de países como Brasil, Argentina, Méjico y Colombia. Venezuela se encuentra así en una posición particularmente desventajosa en negociaciones internacionales sobre cambios climáticos.

 

MANIPULACION DE DATOS 

 

Los bosques de Venezuela cubren en la actualidad aproximadamente 44 millones de hectáreas. Sin embargo, un informe reciente de la Dirección Forestal del Ministerio del Ambiente señala que la superficie forestal de Venezuela en el año 2000 era de 50 millones de hectáreas, prácticamente la misma reportada por la FAO, el Banco Mundial y el propio Ministerio del Ambiente para 1980 (Sistemas Ambientales Venezolanos, MARNR, PNUMA, CEPAL, 1982), cerca de 5 millones de hectáreas por encima de la superficie reportada por la FAO para 1990 (Forest Resource Assessment 1990) y 7 millones de hectáreas por encima de la reportada por la FAO para 1995 (State of the World's Forests 1999).

 

Esta manipulación de datos pretende justificarse incluyendo estadísticas relacionadas con áreas cubiertas por bosques en la década de los 70, pero convertidas a la actividad agropecuaria hace ya muchos años. Así, por ejemplo, se incluyen en las estadísticas oficiales del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (MARN), como existentes para el año 2000, las reservas forestales de Turén, Caparo, Ticoporo, San Camilo, Rio Tocuyo y Guarapiche, en sus respectivas extensiones originales.

Sin embargo, la reserva forestal de Turén fue casi totalmente devastada hace mas de 20 años, con la eliminación de 110.000 hectáreas de sus ricos bosques originales, el 95% de su superficie original. En San Camilo  se han destruido 400.000 hectáreas de bosques naturales, cerca del 90% de su superficie original. Situaciones similares se registran en las reservas forestales de Ticoporo, Caparo, Río Tocuyo y Guarapiche.

En los denominados Lotes Boscosos se han perdido mas de 2 millones de hectáreas de bosques, pero aparecen en las estadísticas del 2000 en su superficie original, como si nada hubiese ocurrido. Tampoco se reflejan las pérdidas de bosques en  las reservas forestales de Imataca y El Caura, en los bosques de protección y en otras formaciones boscosas en todo el territorio nacional.

De la misma manera se manipularon las tasas de deforestación. En 1995, el Ministerio del Ambiente y el PNUMA (Proyecto de Naciones Unidas para el Medio Ambiente) reportaron conjuntamente una tasa de deforestación de 517.000 hectáreas por año durante el período 1980-1990, excluyendo la región al sur del Orinoco (Preliminary National Greenhouse Inventory for Venezuela, MARNR-UNEP 1995). Por su parte, la FAO reportaba una tasa de deforestación para el mismo período de 600.000 hectáreas por año (Forest Resource Assessment 1990) y de 500.000 hectáreas por año durante el período 1991-1995 (State of the World's Forests 1997, State of the World's Forests 1999).

Estas cifras han sido reducidas a menos de la mitad en las nuevas estadísticas publicadas por la FAO (State of the World's Forests 2001). De esta manera, la mayor parte de la destrucción de bosques ocurrida entre 1980 y el 2000 tiende a ser contabilizada como parte de la gestión del presidente Chávez, para "demostar" que su revolución agrícola es particularmente devastadora de bosques, biodiversidad, suelos y fuentes de agua.

 

 ZONAS MAS AFECTADAS

 

La zona más afectada por la deforestación ha sido la mitad del país al norte del río Orinoco, donde se localiza cerca del 90% de la población nacional. Menos de 20% de esta región del país se encuentra cubierta por bosques, en su mayor parte fraccionados, degradados, intervenidos y seriamente amenazados. Cerca de dos tercios de los bosques originalmente localizados al norte del Orinoco han sido destruidos.

 

El 80% de los bosques remanentes de Venezuela se encuentran al sur del Orinoco.

 

RELACION BOSQUES Y AGUAS

 

Una de las consecuencias de la deforestación es la escasez de agua que hoy afecta a una buena parte de la población venezolana, tanto para el consumo doméstico, como para la irrigación de tierras agrícolas o la producción de energía eléctrica. La escasez más pronunciada se registra en la altamente poblada zona costera central, incluyendo a las ciudades de Caracas y los centros industriales de Valencia y Maracay, una región con más de la mitad de los habitantes del país.

La deforestación también ha contribuido a socavar el potencial hidroeléctrico del Guri y otras represas, así como a la merma en el flujo a los embalses de los que depende el agua de Caracas y otras ciudades del país.

 

Otras consecuencias de la devastación de bosques en Venezuela incluyen: un significativo aumento en la frecuencia e intensidad de sequías e inundaciones, con daños a la producción agrícola, represas hidroeléctricas, sistemas de irrigación, vías de comunicación, empresas y hogares; erosión y pérdida de la fertilidad de los suelos; y crecientes dificultades en el suministro de leña, alimentos, medicinas, materiales de construcción y otros productos tradicionalmente suministrados por los bosques a comunidades indígenas y campesinas.

 

OPCIONES DE DESARROLLO

 

Urge la definición de una política forestal coherente con las necesidades del país y el potencial productivo de los bosques nacionales. Esta política debe incluir:

 

ˇ         El manejo productivo y sostenible de los bosques naturales.

ˇ         El control de la deforestación.

ˇ         El establecimiento de al menos 6 millones de hectáreas de bosques plantados en los próximos 20 años.

 

Frecuentemente, cuando se habla de reforestar se tiende a pensar en monocultivos de árboles, tales como el pino caribe o el eucalipto. Esa ha sido buena parte de la experiencia nacional hasta la fecha. Sin embargo, la mayor parte de un plan nacional de reforestación debidamente balanceado correspondería a la reconstrucción de bosques seminaturales, utilizando preferiblemente mezclas de especies de árboles autóctonos, generando ecosistemas similares a los bosques naturales originalmente existentes en cada región del país.

 

La falta de agua se ha convertido en uno de los principales problemas de la sociedad venezolana. Se acentúa, además, con el tiempo. A través de la recuperación de cuencas prioritarias se podría no sólo asegurar el suministro actual de agua, y posiblemente aumentarlo. Se podría además regular su flujo, reduciendo los efectos adversos de las sequías y las inundaciones. Cerca de millón y medio de hectáreas podrían ser recuperadas a través de la reforestación con mezclas de especies nativas en cuencas prioritarias en los próximos 20 años.

 

Una superficie similar podría ser reforestada para recuperar tierras agrícolas degradadas, y otro tanto para el fortalecimiento de actividades agro-forestales con el fin de otorgarle mayor estabilidad ecológica y económica a la agricultura.

 

La mayor parte de la superficie plantada quedaría cubierta por bosques seminaturales, formados por mezclas de especies de árboles autóctonos, y apoyándose en el uso de especies fijadoras de nitrógeno y enriquecedoras de suelos.

 

Las plantaciones industriales podrían abarcar mas de un millón de hectáreas y se fundamentarían en el uso de un número reducido de especies, adaptadas a usos industriales específicos: la producción de pulpa de madera de fibra corta (Eucaliptos, Gmelina, Acacias y otras), la producción de pulpa de madera de fibra larga (Pinos), la producción de madera sólida de alto valor comercial, para aserrío o para la fabricación de láminas, contrachapados, muebles y materiales de construcción (Teca, Pardillo, Saqui-saqui y otras especies).

 

El proyecto incluiría el establecimiento de parcelas de árboles para la generación de beneficios complementarios: la producción de leña, carbón vegetal, frutas, semillas, forraje, cercas, materiales de construcción y productos industriales, acentuando su carácter social y facilitando su aceptación par parte de comunidades locales.

 

Las plantaciones propuestas tendrían la capacidad de captar más de 300 millones de toneladas netas de carbono en los próximos 20 años, y 800 millones de toneladas de carbono en los próximos 40 años. A precios actuales, este carbono tendría un precio superior a los 12.000 millones de dólares, a ser negociados a través de convenios internacionales como el Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto.

 

El costo de establecer y manejar estas plantaciones oscilaría alrededor de 4,000 millones de dólares a precios actuales, a ser invertidos en 20 años, a una tasa de 200 millones de dólares por año. La mayor parte de un plan nacional para reforestar a Venezuela, correspondiente a plantaciones para recuperar tierras degradadas, proteger y recuperar fuentes de agua, y fortalecer actividades agro-forestales, podría así ser financiado a través de la negociación de bonos de carbono.