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Asunto:[LEA-Venezuela] AMBIENTE
Fecha:Miercoles, 14 de Febrero, 2001  16:45:49 (-0400)
Autor:INTERFAZ AMAZONICA <interfaz @.....net>

EL NACIONAL - JUEVES 11 DE ENERO DE 2001

AMBIENTE
El Estado carga con las culpas de la conservación
En el informe sobre la situación ambiental de Venezuela en 2000, con el que
se estrena la nueva agencia conservacionista Vitalis, 67 expertos del
Gobierno, las ONG, la empresa privada y el ámbito académico identificaron
sin mucho consenso las fallas, los desafíos y los avances del sector. El
débil trabajo gubernamental fue señalado por 21% de los especialistas como
el principal problema del país, seguido por la basura y la contaminación.
Las acusaciones también salpican a las organizaciones no gubernamentales

RAFAEL OSIO CABRICES

"El ambiente dejó de ser noticia", dice el biólogo Diego Díaz Martín, antes
director ejecutivo de Fudena y coordinador de los Andes del Norte del Fondo
Mundial para la Naturaleza, hoy director ejecutivo de Vitalis. Y lejos de
desalentarlo, esa certeza lo anima cuando presenta el informe con que la ONG
que lo tiene ahora entre sus filas se estrena ante los medios venezolanos:
una encuesta sobre la percepción que los especialistas tienen del trabajo
conservacionista en el país, titulada Situación ambiental de Venezuela en el
año 2000, y firmada, en calidad de editores, por Díaz Martín, Marycarmen
Sobrino, Glenda Medina-Cuervo y Mildred Real.

El informe con que Vitalis sale a la luz es el producto de dos meses de
trabajo sobre las opiniones de expertos científicos, académicos,
periodistas, ambientalistas, funcionarios gubernamentales y hasta personal
de la empresa privada encargado de mediciones de impacto, saneamiento o
reciclaje. "Fue un gran ejercicio de autocrítica por parte de muchos de los
involucrados en la conservación -cuenta Diego Díaz-. Algunas ONG reunieron a
sus directivas para llenar la encuesta en conjunto. Otros sólo se atrevieron
a responder cuando se les garantizó el anonimato. Pero todos manifestaron
mucha inquietud por lo que está pasando".

De las 67 opiniones recogidas, 31% provienen de las ONG, 21% de la empresa
privada, 23% de entes gubernamentales, 15% de medios de comunicación y 10%
del sector académico. 61% de los encuestados son mujeres, 94% con grado
universitario o de postgrado, y 87% con nivel gerencial de medio a alto.

Marycarmen Sobrino, jefe de comunicaciones de Vitalis, comenta, a título
personal, que su lectura del informe apunta a que los sectores encargados de
la defensa del ambiente venezolano se sienten aislados y marginados, y
parecen reconocer cierta parcelación, por culpa de la cual los celos o la
desconfianza impiden la mutua cooperación. "Saben que es una debilidad, pero
no alcanzan a solucionarla".


Los retos y las victorias

Como principal problema ambiental de Venezuela, con 21%, la encuesta señala
la débil gestión oficial, con políticas poco claras, falta de guardería
(vigilancia directa de las áreas protegidas y del impacto ambiental en las
zonas pobladas), la permanente reestructuración del Ministerio del Ambiente
y los Recursos Naturales (con tres ministros en un año, y un eterno clima de
inestabilidad que afecta a todo su personal) y el mal manejo de las áreas
protegidas.

Claro que el Estado no es el único culpable. 18% de la muestra acusó al
asunto de la basura de segundo drama natural: la pésima disposición de
desechos sólidos, líquidos y tóxicos, así como los deficientes servicios de
saneamiento urbano. Con 15%, le sigue la degradación de espacios, la
contaminación de suelos, aguas y aire, con el consiguiente efecto en el
cambio climático local y global. El impacto de la tragedia de diciembre en
la conciencia de los encuestados se refleja en el 11% que le dieron a las
consecuencias ambientales de los deslaves de Vargas. Con 9% figura una de
las principales preocupaciones de Vitalis: la desinformación y el magro
posicionamiento en la opinión pública del sector, aunados al bajo perfil del
ambientalismo y a la falta de políticas de educación conservacionista. El
resto de los problemas apuntados en este renglón son el tendido eléctrico de
la Gran Sabana (8%), la pérdida de biodiversidad, cacería y comercio de
fauna (8%), la ocupación indebida de territorios (5%), la pobreza (3%) y el
crecimiento de los pasivos ambientales (2%), esto es, los daños que no han
sido resarcidos.

A la hora de apuntar los logros de 2000, 19% señaló el articulado
conservacionista de la nueva Constitución y la ratificación del Acuerdo de
Biodiversidad; 12% habló del III Congreso de Educación Ambiental de octubre
pasado; igual porcentaje indicó las inversiones en biodiversidad del MARN y
el Conicit; 11% negó que hubiera algún logro en gestión ambiental durante el
año que pasó; 9% aplaude una mayor participación comunitaria; y 8% suma a la
lista la creación de nuevas ONG o la simple supervivencia de las existentes.
7% aprobó la publicación del Informe Nacional de Biodiversidad. En
porcentajes casi insignificantes se citaron como logros el proyecto Bolívar
2000, la nueva introducción de especies y las medidas aplicadas a las
empresas básicas, entre otros.


La autocrítica y las propuestas

Ante la pregunta ¿Cómo calificaría la gestión ambiental de las autoridades
gubernamentales en el ámbito nacional?, 43% contestó que "regular", 38%
"deficiente", 17% "buena" y 2% "muy buena". Las ONG salieron un poquito
mejor: 39% de los entrevistados anotó que su trabajo fue "regular", 37% que
"bueno", 15% que "deficiente" y 9% optó por "muy bueno". En ambas
evaluaciones figuraba la opción "excelente", que ninguno de los 67
encuestados quiso apuntar, ni para el Gobierno ni para las agencias.

A la muestra consultada también se le solicitó anotar sus propuestas para
mejorar la gestión ambiental en Venezuela. 25% se pronunció por el
establecimiento de asociaciones estratégicas entre Gobierno, ONG y sector
académico. Más claro no canta un gallo. 21% promovió fortalecer el trabajo
en divulgación y comunicaciones. 10% aboga por la continuidad administrativa
de las autoridades, en respuesta a la inestabilidad del MARN y sus
institutos asociados. La idea de fortalecer ese ministerio dentro del
Ejecutivo tuvo 8% de apoyo, igual que la de consolidar la agenda de
biodiversidad. Otras sugerencias: descentralizar la gestión oficial, crear
planes de contingencia para desastres y derrames tóxicos, mejorar el sistema
de áreas protegidas, hacer auditorías ambientales o, simplemente, hacer
cumplir las leyes.

El análisis que hizo Vitalis de estos resultados plantea que el tema
ambiental fue relegado detrás de otros asuntos de la crisis que ante
Gobierno y sociedad lucen más perentorios, y que mientras la labor oficial
se centró en lo legislativo, la de ONG y sector privado apuntó a la
participación comunitaria, protección e investigación. Recalca el llamado a
armonizar los esfuerzos y la ausencia de políticas ambientales claras y
sistemáticas, así como el bajo perfil de las ONG y la necesidad de estimular
el pensamiento administrativo a largo plazo, sobre el hábito de reaccionar
ante los problemas de manera improvisada. Como puede notarse, una enfermedad
cultural que afecta todos los ámbitos de la nación.

Vitalis propone definir prioridades, darle a la gestión ambiental el interés
que merece por su vinculación a la misma supervivencia de todos, incrementar
la inversión, forjar un sistema nacional de reciclaje y, sobre todo,
trabajar en conjunto.

Siete frentes de batalla

Díaz y Sobrino explican que el informe es el punto de partida de todos los
planes de Vitalis, una organización por los momentos muy pequeña, pero
compuesta por profesionales -biólogos, comunicadores, abogados, educadores-
de gran experiencia en materia de ambiente. Fue apenas en julio cuando
tuvieron efecto las primeras reuniones entre quienes hoy componen la
agencia. "Empezamos a darnos cuenta de varias cosas -recuerda Diego Díaz-
mientras cada uno de nosotros andaba en un proyecto distinto. Nos sentamos a
hablar de la situación ambiental del país y decidimos armar un grupo de
expertos para atender asuntos específicos. Al estudiar el panorama,
encontramos muy desatendido el ámbito de información y comunicación.
Pensábamos al principio que no era un buen momento para fundar una nueva
organización no gubernamental, pero al final nos decidimos y la levantamos
con capital nuestro".

Luego consiguieron patrocinantes y alquilaron una oficina en Chacao.
Constituida como asociación civil sin fines de lucro, pretende tener la
mínima estructura, y concentrar su esfuerzo en sintonizar y potenciar el
trabajo de otras organizaciones no gubernamentales, centros de investigación
y entes públicos, mientras desarrolla varios proyectos con las comunidades.

Siete agendas se ha planteado Vitalis en su primera etapa. La primera es la
de Información y Comunicación, que espera desarrollar campañas informativas
y educacionales por los medios masivos, y conquistar en ellos espacios
fijos. La segunda, Educación Ambiental y Participación, es para capacitar a
la sociedad organizada -asociaciones de vecinos, escuelas, alcaldías,
brigadas conservacionistas, grupos étnicos- para tomar decisiones en
problemas ambientales.

Desarrollo Organizacional no es más que el centro de vigilancia y
mejoramiento de la propia Vitalis. Legislación Ambiental y Políticas trabaja
sobre los vacíos que aún existen en las leyes venezolanas. La quinta agenda
es Ocupación Positiva del Tiempo Libre: inventario del patrimonio natural,
formación de guías de ecoturismo, programas de recreación educativa en áreas
protegidas, por ejemplo. Recursos Humanos para el Desarrollo adelanta un
directorio que recogerá direcciones, teléfonos y cargos del personal
estatal, académico o conservacionista del país. La séptima es Desarrollo
Sostenible, y ayudará nada menos que en un tema de capital importancia, como
lo es la planificación del manejo de la vida silvestre, la valoración
económica de los recursos -cuando los argumentos éticos fallan, los
monetarios pueden ser más efectivos- y el desarrollo de iniciativas
comunitarias de explotación racional de los recursos.






EL NACIONAL - JUEVES 11 DE ENERO DE 2001

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